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Zin'Aman

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Zin'Aman
Zin'Aman.png
Calidad de arma Legendaria
Clase de arma Espada de una mano
Estado actual Reforjada
Dueño Januar Luz de Plata
Creador Tarnor de Suramar
Antiguos dueños Leathar de Kel'Theril

Descripción de Zin'AmanEditar

Una ancestral espada forjada en tiempos pretéritos a la Guerra de los Ancestros por uno de los poderosos magos-herreros de la desaparecida Suramar. Fue forjada al mismo tiempo y con el mismo acero que dos espadas más. 

La empuñadura es plata sobria con motivos dracónicos, la cual tiene engarzada pedrería de aguamarina. 

Su fino acero encantado, desprende un fulgor azulado característico de la hoja. 

Esta espada posee dos hermanas más, con distinto nombre y distinta pedrería. 

Fue encontrada y reforjada recientemente (Seguir leyendo para más información). Al igual que sus dos hermanas, están desaparecidas, esta lo estuvo hasta hace relativamente poco.

PreludioEditar

Sus vetustas y envejecidas manos recorrieron su frente unos instantes para limpiar su sudor y esfuerzo tras la recién realizada obra. Cada arruga de su rostro eran como mil pesados años que yacían sin piedad sobre sus hombros, pero era quizás su mirada un único resquicio de esperanza que quedaba latente en lo más hondo de su alma ante el brillo de la recién formada hoja.

Y frente a sí, colocadas con extremo cuidado, tenía su última creación.

Tres hermanas. Similares en forma e ingenio creador; resplandecientes, esplendorosas y fulgurantes. Imponentes a la vez que elegantes y ahora, por fin, listas para cumplir su cometido.

Mientras se despedía del que sería el último acero que fabricarían sus manos, Tarnor de Suramar tomaba su pluma y su libro de oficios en el que escribía ya pesadamente, aquel que sería su último y más preciado encargo.

-          Mi señor… ¿están listas las espadas? – Pobre y necio aprendíz que pensó que algún día llegaría a ser herrero. El mundo estaba desmoronándose y él, pese a todo, seguía a su lado tan servicial y puntual como el primer día…

Pero Tarnor se sumía en la pena y simplemente contestó con un leve cabeceo. No quería volver a verlas… No quería despedirse de ellas. No quería ver como ese trozo de su corazón marchaba lejos a perderse en el olvido y el paso de los años.


El joven aprendíz cogió una a una las afiladas hojas y las envolvió con tejidos de cuero impolutos y finos. Rodeando consigo unas duras y firmes sogas a modo de amarre. Estaban listas para ser enviadas a su nefasto destino, para quizás, ser olvidadas. 


Búsqueda de Zin'Aman (1a Parte)Editar

Muchos años después, tantos como el mismo mundo…

“El elfo proseguía los pasos de la sacerdotisa de forma discreta y omisa de palabra, observando simple y llanamente el suelo de marmol y piedra fina del Templo de Elune. Cuando la elfa se detuvo, movió su mano a modo de evidenciar y ofrecer lo que estaba buscando:

-          Helo aquí, el archivo principal y los libros que precisa del Templo de Elune. – La elfa parecía amable, quizás lo fuese. O quizás simplemente fuera un protocolo en el que le habían instruido durante años. Qué más daba. Sea como fuere, había conseguido lo que quería, y era el acceso a la biblioteca del Templo.

Con ahínco, buscó por las estanterías algún vestigio del pasado. La biblioteca había recuperado algunos libros arcaicos, incluso datados de demasiados milenios atrás. Ya había oído de algunos libros que nombraban aquella espada en la mismísima biblioteca de Eldre’Thalas, pero seguía siendo un misterio para su conocimiento. ¿Qué libro contendría la profecía de las espadas, si es que ese libro existía?

Cansado de remover  pretéritas y remotas hojas, estuvo a punto de desistir en su búsqueda.

“Aquí tampoco hay nada..”-Pensó para sí, mientras sentía la mirada de la sacerdotisa que no le quitaba ojo en momento alguno. ¿Acaso tampoco se fiaban de dejar pasar un elfo a una biblioteca? Pero entonces, se le pasó una idea por la cabeza.. ¿Por qué buscar en tratados históricos de excepcional caligrafía e inborrables hechos? ¿Por qué intentar hallar un poco de verdad en libros que sólo tuvieron la finalidad de contar leyendas como curiosidades o simplemente, diversión?


No… Si había información de alguna de las espadas, debería de ser en un libro totalmente distinto al que buscaba. Eso le dio ánimos y comenzó de cero. Pero esta vez, buscando un lomo empobrecido, malhajado, maltratado por el trabajo y esfuerzo y por los, obviamente, años interminables. 

Búsqueda de Zin'Aman (2a Parte)Editar

-          Tengo lo que buscaba, sacerdotisa- Acertó a decir al cabo de unas horas.

La sacerdotisa solo le cedió el paso hacia la salida sin antes olvidar añadir… “Devolvedlo sin deterioro alguno, señor. Y que el tiempo os apremie si la vuelta del tratado es rauda”.

Presión, como siempre. Y quizás desconfianza. Pero cierto era ,que esa sacerdotisa acababa de hacerle un importante favor. Sólo pensaba en el momento en el que estuviera lo suficientemente alejado del templo de Darnassus para abrir ese libro y comenzar una lectura tranquila, exhaustiva, y pausada.

Moviendo su capa a un lado, acertó a sentarse frente al lago. Abrió y comenzó a leer…

“Del trabajo y la mano de Tarnor de Suramar. Herrero real e hijo de Celedor de Suramar…”

Buena forma para empezar un libro. Si quería encontrar lo que buscaba, debía de estar ahí. No quedaban bibliotecas posibles… No estaba en Eldre’Thalas. Tampoco en Forjaz. Debería de estar en algún sitio, debería…

Al principio solo encontró decepción. Pasaba las hojas, una a una, y solo encontraba encargos, notas de materiales, precios por las esquinas… Un escrito, un diario de herrero… Poco más.

Pero el tiempo empleado y la casualidad le fueron propicias en esta ocasión y, finalmente, halló con una sonrisa lo que con tanto esmero había estado buscando durante tanto tiempo.

“… Nos piden ayuda desde todos los puntos del mundo, la gente está muriendo. El terror de la legión está sembrando esta tierra de odio y sangre, de dolor y sufrimiento. El suelo bajo nuestros pies tiembla de incertidumbre, el fuego del mal se cierne sobre nuestros hombros y no existe forma de extinguirlo.”

La letra parecía cansada y muy descuidada. Tiempos de la legión. No me extraña que hable como si el mundo se hundiera bajo sus pies. Seguía pasando hojas con velocidad, ¿tendría alguna utilidad este malhajado diario?

“Nuestros recursos son escasos y nuestras fuerzas nímias con el paso de los días. Hemos forjado en las fraguas de Suramar tres espadas. Sólo tres… Nuestro acero se ha agotado, y nuestra esperanza con ellos…”

“Hemos hecho de cada una de ellas una pieza única, con el fin de engrandecer el valor de su portador… Hay veces que las guerras las gana el ahínco y la confianza, más que un simple número. Bellezas así son las que dan el valor a reyes. Sobre ellas también, hemos ahondado toda nuestra esperanza de acero y magia en este mundo. “

Seguía pasando información, quería llegar al grano.

“Una la enviaremos a Kel’theril, y será conocida como Zin’Aman, pues será la “Gloria de Cuna” en esta guerra. Su dracónica empuñadura ha sido detalladamente tratada en plata, y hemos engarzado a lo largo de la misma una hermosa pedrería de aguamarina. Su acero es fino y elegante, nada ostentoso, sino más bien simple…“  

¡Por fin! ¡Ella era la buscada! Zin’Aman… Su nombre le evocaba las antiguas historias y leyendas de dioses y titanes, de dragones y fieras, de combatientes legendarios y de heroes prodigiosos…

“La segunda, con rubies engarzados pero similar a la primera, se llam…”

Seguía pasando hojas, ¿dónde? Quería una localización, un lugar. Saber qué fue de ella. Las otras aunque gemelas de la primera, no les interesaba.

“Y por último, la tercera a Zin’Thalar...”

Bien, ya había pasado la información de las tres espadas. Sólo le interesaba una, la Gloria de Cuna. Pero para su desgracia, no decía más… Era acero encantado, de ello no dudaba. No podría ser de otro modo. ¿Una hoja de suramar, de tiempos pretéritos a la Guerra de los Ancestros…?

“Esperamos que su acero encantado sea capaz de inspirar a sus líderes valor y fuerza para dirigir a sus tropas… Este pobre mago y  herrero, no puede hacer más. Y deja su último aliento en sus tres últimas creaciones. Las quiero como a mis propias hijas, pero hoy debo de verlas partir junto el poco halo de esperanza que exhalarán mis labios.”

Cerró lo poco que quedaba de aquellas sucias y destrozada hojarasca, pensativo. ¿Qué habría sido de Zin’Aman entonces…?


Al menos tenía algo claro. Zin’Aman se encontraba en Kel’theril. Tenía que partir lo antes posible hacia Cuna del Invierno para encontrar lo que quedara de ella.

Actualidad de la espadaEditar

La hoja fue encontrada en lo más profundo de las aguas del congelado lago de Kel’theril. Un lago que seguía helado desde la arcaica Guerra de los Ancestros. En sus profundidades se encontró la fragmentada hoja de Zin’Aman, fruto de una de las batallas y contiendas de la actualmente ciudad abandonada y derruida. De Kel’theril solo quedaron sus tristes ruinas, que evocaban un pasado Altonato ya muy lejano. Junto con su empuñadura, la hoja se llevó al Gran Yunque de Forjaz, donde fue reforjada de nuevo y encantada como antaño. Actualmente, Januar Luz de Plata luce dicha espada como regalo de bodas de su esposo, quién viajó en su búsqueda y más tarde, en su reforja.

Se desconoce el paradero de las otras dos hojas, las cuales se encuentran desaparecidas hasta que alguien se aventure a buscarlas.


(Está por escribir la información de las otras dos hojas hermanas de Zin’Aman, por si alguien se anima a intentar buscarlas. Al igual que está por escribir el viaje que Thalendris realizó para llegar a encontrar y reforjar dicha hoja ^^)

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