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Yregwyn el Arcano

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Yregwyn
Imagen de Yregwyn
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Título El Arcano
Género Masculino
Raza Humano
Edad 28 años
Clase Mago
Alineamiento Legal-Bueno
Estado Vivo

Nacimiento e infanciaEditar

Yregwyn nació 2 años después de la Apertura del Portal Oscuro. 

En mitad de una época complicada, sus padres sufrieron de primera mano la crisis económica tras lo acaecido en la Primera Guerra. Lejos de lo que un día fue la gran capital del Reino de Azeroth, Ventormenta, por entonces convertida a cenizas por los orcos, la familia de Yregwyn sobrevivía bajo penurias en una pequeña casa en la frontera de Crestagrana y el Bosque de Elwynn. A pesar de incontables dificultades, tanto económicas, como de salud, la familia logró resistir. Borgh, padre de Yregwyn, logró adquirir un pequeño huerto que servía de sustento para la pequeña casa. Havern, su madre, ayudaba en lo que podía gracias a su arte como sastre. Unido a esto, al joven niño no le faltó ni ropa ni comida hasta que pudo ayudar en casa.

A los 5 años, el chico ya recogía junto a su padre hortalizas y ayudaba a su madre con las telas, pero ambos padres percibieron algo más en él. A veces se comportaba de forma extraña, haciendo caer objetos al suelo sin tocarlos, e incluso haciendo desaparecer involuntariamente las cosas. Sin duda, pronto se percataron de que su hijo, tenía cierta afinidad con un don que a ellos no se les había concedido.

Cuando cumplió los 8 años, la situación en el hogar se volvió aún más difícil. El huerto se secó, y los pedidos de vestimentas cayeron en picado hasta tal punto, de no tener para comer. Por si fuera poco, las capacidades de Yregwyn comenzaban a descontrolarse, ocasionando accidentes que su mente no era capaz de controlar, por lo que el niño sufría al observar que ni siquiera sus padres podían ayudarlo.

Angustiados, Borgh y Havern, recibieron la visita de un hombre de avanzada edad en una tarde de otoño. Este, se presentó como Hargarath el Arcano, un mago de renombre que había dedicado su vida a instruir a jóvenes aprendices en el arte de la magia. Con la promesa de aliviar sus cargas familiares, y de proporcionar comida, techo y estudios a su único hijo, Hargarath propuso a los padres del muchacho la idea de que Yregwyn viajara con él a una nueva escuela mágica cercana donde ahora practicaba sus enseñanzas. En un principio, los padres del joven mago se negaron en rotundo, pero al conocer la posición no muy lejana de aquella escuela, finalmente, aceptaron.

Cuando el viejo mago puso al corriente al chico de que debía partir con él, a aprender la magia, no pudo evitar aferrarse a sus padres, pero tras muchos intentos por quedarse, su padre consiguió que el chico se aventurara a aquel lugar.

El nuevo hogarEditar

Tras varios días, Yregwyn llegó junto a Hargarth a una ciudad que nunca antes había visto. El viejo mago le reveló que se trataba de Nueva Ventormenta, ciudad reconstruída tras el asedio de la primera guerra. Tras adentrarse en ella, y recorrer sus adoquinadas calles, a través de los canales de agua llegaron a un barrio de calles y edificios mucho más caóticos que los demás distritos en cuanto a su posición. Pero lo que más llamó la atención al niño, fue una gran torre que se alzaba justo en el centro. El mago le dijo que aquel sería su nuevo hogar hasta que se convirtiera en todo un experto sobre su oculto potencial.

El día a día en la torreEditar

En el interior de aquella gran edificación, o como una vez dentro descubrió que se llamaba, Escuela de Artes y Ciencias Arcanas de Ventormenta, la vida era rutinaria, estricta y severa. Clases todos los días de 7 ramas distintas, mas sus respectivas sub-especialicaciones, horas en la biblioteca cuya única compañía eran el silencio, libros y olor a polvo.

Las normas de la escuela permitían ciertos lapsos de descanso:

-1 hora a mitad de la mañana de descanso entre clase y clase, siempre en el recinto de la plaza de la escuela.

-2 horas al día para salir al exterior de la torre, pero nunca abandonar la ciudad.

-1 semana completa de descanso en invierno, y otra en verano, con permiso para salir de los límites de la ciudad para visitar a la familia, si fuera necesario.

Por desgracia, Yregwyn desarrolló a lo largo de los años una clara tendencia a desobedecer las normas, lo que le acarreaba serios castigos impuestos por su maestro, quien, a pesar de tratarle con severidad, sentía un profundo afecto.

EstudiosEditar

Yregwyn estudió con asombrosa habilidad las 7 escuelas primarias de la magia arcana. A pesar de presentar una inusual desatención, impropia para llevar a cabo los exigentes estudios de magia, a temas que no despertaban su interés, lo cierto es que no le supuso ningún impedimento para desarrollar sus facultades. Esto no quiso decir que fuese el mejor en todas las materias, puesto que de algunas tan sólo practicó lo esencial, pero en otras despertó un inmenso poder.

De esta forma, Yregwyn aprendió, por ejemplo grandes capacidades al canalizar la magia arcana pura, llegando incluso a convertirse en maestro, pero en otros aspectos, como la magia de naturaleza, la sagrada, vil, y demás, nunca desarrolló grandes facultades, a diferencia de la de escarcha, que se convirtió en su segunda subcategoría más aventajada.

De manera más concreta, sus habilidades en las 7 grandes escuelas de la magia, se estableció de formas muy variadas:

Escuela de la abjuración:

Desarrolló técnicas básicas de protección, realizando con éxito hechizos de silencio, barreras mágicas, en concreto, utilizando la hidromántica. A pesar de que no fue una de sus ramas de la magia favorita, tampoco mostró indiferencia como para no desarrollar sus técnicas.

Escuela de la conjuración:

Gracias a una potenciada concentración que le costó alcanzar, Yregwyn logró aprender técnicas avanzadas con éxito. Aprendió a invocar objetos, sin importar lo lejos que se encontraran, así como aprender el arte de la aparición de sí mismo, hasta llegar incluso a conjurar portales temporales lo suficientemente estables como para que alguien los atravesara en su presencia. Su dominio del espacio fue realmente satisfactorio.

Escuela del encantamiento:

A pesar de que no llegó a alcanzar la habilidad de sus compañeros, en ámbitos como influenciar mentes ajenas, sí que logró imbuir beneficios a semejantes y objetos.

Escuela de la adivinación:

En una de sus primeras clases, Yregwyn desarrolló un potencial enorme que acabó por colapsar su mente. Tras una larga recuperación, nunca más fue capaz de alcanzar tal poder, salvo involuntariamente, a través de visiones aleatorias del futuro cercano, o recuerdos importantes, pero siempre, durante el sueño, algo que, en la mayoría de los casos, le impide recordar con demasiada exactitud lo que ha sido capaz de ver.

Escuela de la transmutación:

Sin duda, su gran especialidad, y la que más interés despertó desde el momento mismo en que descubrió este arte. Su dominio en la transmutación alcanzó en pocos meses técnicas que requerían años. Autodidácticamente, fue la única escuela de la que amplió sus conocimientos voluntariamente, más allá de los estudios normales. A día de hoy, su capacidad crece por momentos, pasando de la más sencila polimorfia en animales, hasta cambios en sí mismo, a espera de desarrollar sus, todavía, efectos secundarios.

Lleva a cabo una secreta investigación sobre el cambio permanente de forma, pero nunca ha desvelado de qué se trata exactamente.

Escuela de la nigromancia:

En la Escuela de las Ciencias y las Artes Arcanas de Ventormenta, así como cualquier institución mágica homologada, los conocimientos de nigromancia se limitan, no al aprendizaje, sino a su prevención. La nigromancia es un arte prohibido y antinatural, perseguido por la comunidad mágica, y esto significa que los nuevos aprendices deben saber cómo contrarestar una magia tan oscura y peligrosa para no caer en sus siniestras garras. Yregwyn es capaz de reconocer la esencia que puede llegar a desprender un nigromante, así como resguardarse de ellos a base de contrahechizos y magia de naturaleza o sagrada.

Escuela de la ilusión:

Una rama que Yregwyn adora. Gracias a su gran interés, ha logrado confundir las mentes ajenas con falsas imágenes, apariencias temporales aleatorias, o incluso copias exactas de sí mismo. A día de hoy, es su segunda especialización, llegando incluso a mezclar técnicas de ilusionismo con las transmutaciones, algo que le ha llevado años perfeccionar.

AparienciaEditar

Yregwyn es un humano de pelo rubio, con coletas y una pequeña barba.

Suele vestir con ropajes que no llamen demasiado la atención, puesto que le encanta mezclarse con los habitantes mundanos sin levantar sospechas.

A la hora de ser destinado a algún lugar peligroso, en misión de batalla, se viste con togas reforzadas con hilo encantado, de tonos morados, capucha con refuerzos de acero, y un gran bastón que utiliza para canalizar más y mejor el poder arcano.

Como curiosidad, en su residencia dispone de un armario en donde distribuye distintos atuendos de batalla que utiliza para situaciones concretas.

CarácterEditar

Inusualmente despistado para llevar a cabo los exigentes estudios como mago. A pesar de tener una gran capacidad de aprendizaje, a menudo tiende a hacer oídos sordos cuando algo comienza a aburrirle. Un joven apasionado, sediento de sabiduría y nuevos hechizos.

Notablemente culto, aunque al haber pasado la mayor parte de su juventud en una biblioteca, le cuesta comprender ciertas rutinas. Su afán por pasar desapercibido proviene de aquí, puesto que su vida como estudiante de la magia le apartó de lo mundano, costándole así integrarse en la sociedad a veces.  Además, es tremendamente competitivo, en especial con otros taumaturgos. Su maestro descubrió al poco tiempo la envidia que sentía el joven aprendiz al ver todo lo que el viejo mago era capaz de hacer.

Siente secreta admiración por el poder que llegan a alcanzar ciertos brujos  sin ser corrompidos, aunque nunca se ha sentido atraido por aprender esta rama, al conocer los, normalmente, atroces finales que sufren aquellos que la practican. No suele ser muy respetuoso con los protocolos como despedirse, respetar una conversación, u obedecer a quien no conoce, sin embargo, se muestra increíblemente respetuoso con gente que se ha ganado su confianza y respeto,  en especial, con su primer maestro, quien, durante una batalla a la que fue designado, no se ha vuelto a ver. En honor a su recuerdo, Yregwyn porta el título que caracterizaba a su maestro con sumo respeto.

AspiracionesEditar

Tras finalizar, por ahora, sus estudios en la Escuela de las Ciencias y las Artes Arcanas de Ventormenta, Yregwyn aún reside en la torre y alrededores, en busca de conocimiento adquirido, esta vez, por sí mismo.

Aspira a convertirse en un gran transmutador, aunque evita hablar de sus descubrimientos.

Su pasión por la raza dragonante, desde que era un niño, simboliza para el la fuerza más poderosa del mundo. Desea aprender más sobre la esencia de estos y emular ciertas habilidades propias de la raza.

Como mayor deseo, le gustaría tener algún día a un aprendiz a su cargo, o incluso, formar su propia escuela con los años.

Recientemente, una misteriosa carta firmada por su propio maestro, con una fecha anterior a su desaparición, otorgó a Yregwyn un nuevo destino en su aprendizaje. La carta decía así: ``Busca la ciudad de las cien torres, una sola ya no es suficiente para ti´´. 

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