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Neutral
Varenthis Sombrarcana
Varen3
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Género Masculino
Raza Altonato
Edad 786 Inviernos
Clase Arcanista (Inscriptor)
Alineamiento Caótico Neutral
Ocupación Orfebre, Artesano Mágico
Afiliación Ninguna conocida
Antigua afiliación Shen'dralar, Kirin Tor, Lobos de Velavento, Llama en la Oscuridad
Estado Vivo

Habilidades y OcupacionesEditar

Aunque no un mago de batalla, ha recurrido una y otra vez a lo arcano para defenderse de los peligros de sus viajes. Se trata de un arcanista habilidoso, mostrando una afinidad hacia la magia arcana y comprensión de la misma difícil de hallar. Sus esfuerzos en combate suelen estar dirigidos hacia la ofensiva, tratando de detener al rival antes de que él lo logre. No teme al combate físico, pero su talento se haya en lo sobrenatural.

Empero su especialidad va más allá del uso bruto de las energías, ya que radica en el arte de la Adivinación. Se considera un vidente de nivel avanzado, y no han sido pocas las veces que ha vendido sus habilidades al mejor postor o a cambio de favores. Las artes del Encantamiento y la Transmutación también son conocidas para él, aunque proezas tales como los portales se encuentran más allá de su alcance: tampoco el Altonato desea dedicarles tiempo para su aprendizaje.

Una década atrás regentaba un establecimiento en la Ciudad Violeta donde vendía sus habilidades como orfebre: "El Ojo Milenario". En concreto realizaba trabajos con diversas gemas las cuales imbuía con su magia y explotaba sus utilidades para con los arcanistas. Con su marcha de la ciudad del Kirin Tor estableció su negocio en el Barrio de los Magos de Ventormenta bajo el nombre de "La Máscara del Solitario", donde acepta encargos de abalorios de muy diversa índole con características fuera de lo común.

Dada su actitud indiferente hacia el resto de razas, vende sus maestrías a cualquier tipo de organización al margen de su posicionamiento en la guerra. Hace ya algunos años, vendió sus servicios a diversas casas nobles y organizaciones mercenarias afines a la Alianza que culminaron en un largo y peligroso viaje hacia la tumba helada de Rasganorte.

Fue a partir de su regreso que el Altonato comenzó a viajar una vez más de manera sistemática, abandonando el negocio para proseguir sus investigaciones. Desde entonces otro tipo de magia ha sido añadida a su arsenal, la cual ha guardado celosamente para si.

AparienciaEditar

Como Altonato conserva prácticamente la apariencia de los antiguos Kaldorei; una altura pronunciada (superando con facilidad los dos metros  veinte de altura), piel oscura (aunque más pálida que la de los Kaldorei), cabellos largos y normalmente bien cuidados de un color azul oscuro dejados caer como una espesa melena a su espalda. El vello facial ocupa ahora su mandíbula, hirsuto y borrando aquella apariencia tan jovial que poseía hace unos años.

Varenthis

Un joven varenthis, sin vello facial y portando ropas más cómodas.

Algo reseñable es su forma física, pues aunque no el epítome guerrero de su raza escapa de la arquetípica debilidad de los eruditos. Su musculatura está bien definida, trabajada en los muchas sendas ya olvidadas que el arcanista ha recorrido con el paso de sus años.

Siguiendo la cultura y costumbres humanas porta togas y ropas adecuadas para el viaje pensando más en la comodidad, acostumbrado ya a ellas. Normalmente viste con color violáceos, tonalidades que acompañan con los seis abalorios que visten sus manos. Los seis anillos son magníficas obras de orfebrería hechas por el mismo, a partir de las gemas y metales hallados en sus viajes. En todos ellos hay engarzadas pequeñas joyas a las que acompaña un leve resplandor, del rojo al azul.

A pesar del cambio gradual sufrido durante estos años su particular expresión irónica no ha cambiado. Tiende a mostrar un rostro sereno y centrado, esgrimiendo la intensa mirada de sus ojos azules como un indicador más de su estado de humor.

CarácterEditar

Si bien podría ser considerado uno de los primeros aperturistas de la estirpe, Varenthis no ha perdido el orgullo que conlleva su linaje maldito. En su lugar lo ha dotado de propósito, deshaciendo cualquier concepción que pudiese guardar hacia el mundo y aquellos que lo pueblan en pos de pragmatismo. No juzga a un colectivo, si no al individuo y según de sus propias experiencias. Donde otros ven su arrogancia, él sólo encuentra confianza y total conocimiento de sus propias habilidades.

Aunque suele mostrarse calmado, una vez su carácter se desata toma la forma de comentarios hirientes y satíricos, los cuales no detienen hasta hundir a su rival en el cieno. En realidad se trata de una criatura temperamental, capaz de mostrar sus afilados colmillos por defender su pensamiento... pero en la práctica hay muy pocos cuya opinión verdaderamente le importe, mostrándose indiferente ante palabras y deseos ajenos; no le interesan.

En pocas ocasiones entabla una verdadera amistad; el aprecio que pueda demostrar se basa en la utilidad del individuo, su estatus, o que simplemente sean capaces de expresar ideas que llenen sus largas noches de trabajo. No trata de hacer amistades, teniendo que ser el resto del mundo el que demuestre que merece su tiempo o consideración. Pero una vez se logra el aprecio del Altonato, se puede estar seguro de su presencia en momentos de necesidad.

Pocos pueden hablar sobre los intereses o animosidades del hechicero sin caer en elucubraciones, pero una de la cual no ha hecho gala en ocultar es al uso indiscriminado de la magia. La falta de consideraciones de otros individuos o colectivos a la hora de usarla de forma indebida o innecesaria es algo que le irrita, sobretodo si ellos mismos se consideran adalides de la llamada "Magia responsable".

Varias peculiaridades contrastan con este carácter pragmático, siendo la más obvia su incomodidad hacia estar sentado; algo de lo que en realidad no puede rehuir. Otra de las mismas el rechazo hacia propio pueblo, los Altonato, y no hacia las llamadas "razas inferiores".

TrasfondoEditar

Loraneth

Loraneth, padre de Varenthis y mediocre arcanista de antiguo linaje. Apenas recordaría la figura del hechicero de ojos dorados, pero nunca olvidaría el amor que había entre él y su madre.. como tampoco cómo los había abandonado.

Cuando alguien piensa en un miembro de los altonato su mente divaga entre los depravados hechiceros que hace diez mil años condenaron nuestro mundo al seguir a su oscura emperatriz. El poder, los demonios, la arrogancia y la opulencia entretejen los mantos que muestran orgullosos como una virtud, junto con el desprecio por aquellos cuyo único pecado es no ser como ellos. Seres repulsivos y cuyo único alivio consiste en recordar los "viejos buenos tiempos", donde sus nombres eran tan respetados como temidos por el joven mundo que habían heredado.

Pues bien, esta no es una de esas historias. Es la historia de las consecuencias: de lo que vendría después, y de cómo puede marcarnos algo sucedido hace miles de años.

Nacido entre los eruditos que una vez se encargaron de los arcanos más vanguardistas de la emperatriz, Varenthis creció en la ciudad maldita de Eldre'thalas conocida hoy día como "la Masacre". Lejos de la opulencia y la degeneración trató de medrar en una comunidad tan hermética como infecta donde era despreciado por su ascendencia: un traidor y su concubina. A pesar de haber desaparecido su progenitor durante los primeros años la sombra de aquella transgresión le perseguía: abandonar la ciudad sin permiso del Príncipe. Peor aún, sin un maestro que ocupase el lugar que él había dejado para mostrarle los caminos de la magia su condición jamás cambiaría. Mientras su madre soportaba las dejaciones y las injustas palabras urdidas con crueldad trató de proporcionarle a su hijo una oportunidad en aquel nido de víboras, impulsando un pensamiento crítico y sed de conocimiento.

Eldre'thalas

Aunque magnificiente a primera vista, las redes de la podredumbre y la decadencia cubren la ciudad de los Shen'dralar, manchando cada una de sus almas.

No sería si no muchos años más tarde que el altonato lograría llamar la atención de un respetable hechicero con algún lejano parentesco con su familia, el cual lo tomó bajo lo que fue una tortuosa e intermitente tutela. Ninguno de los dos disfrutaría de aquello: ni el viejo maniático cuya posición entre los tradicionalistas le otorgaba el derecho a atormentar al muchacho, ni el joven despierto cuya curiosidad debía asfixiar para evadir la cólera de su maestro. Tampoco los frutos de aquella relación contarían el beneplácito de la secta, cuyas lenguas viperinas hablarían de los depravados favores que su madre debía efectuar a cambio de aquellas lecciones. Fue durante esas primeras enseñanzas que el altonato conoció el oficio que hoy día continúa profesando: la orfebrería, pasión nacida de una petición imposible de cumplir por parte de su tutor y cuya práctica ayudaría a despejar su mente.

Pero aprendió: a una edad tardía y sin mayor reconocimiento que las palabras de su madre, sin jamás lograr ser digno siquiera de la posición de arcanista cuyo significado era sinónimo de mera suficiencia. Su aprendizaje finalizaría de forma abrupta cuando las ideas del joven sembrasen la duda en su huraño maestro, que fue advertida por sus pares y se deslizó hasta los oídos del Príncipe, el cual tomó la decisión de sacrificar para mantener el oscuro secreto de la ciudad: la magia emanada por los cristales y que proporcionaba la inmortalidad de los altonato provenía en realidad de un poderoso demonio, cuya prisión era cada vez más débil y requería de medidas más extremas.

Vesharia2

Vesharia, madre de Varenthis y criada. Pese al disfrute de las malas lenguas jamás fue una concubina, aunque sí hizo todo lo necesario para asegurar a su hijo una tutela. Amó a su esposo hasta su último aliento, tanto como a su hijo.

A nadie le extrañaría la muerte del anciano quejumbroso, que herido sin embargo logró escapar de las lanzas del Príncipe y volver a su estudio donde antes de morir trataría de hacer pagar a su alumno. Falleció antes de lograr su venganza, pero en sus últimos estertores sus labios revelaron la verdad oculta en la ciudad así como que la traición de su padre jamás había sucedido, si no que por su insignificancia había sido escogido para ser alimento del demonio y las ligaduras que lo mantenían sometido hace ya tantos años.

Tenía que actuar rápidamente mientras los agentes del príncipe continuaban buscando a su presa. Tomó cuanto pudo de las investigaciones y posesiones de su maestro, sin por un instante lamentar su muerte ni la milésima parte de lo que había llegado a odiar su existencia. La última conversación con su amada madre duraría mucho menos de lo que merecería, pues aquella ciudad ya no era segura para él y debía abandonar ambas. Con la promesa de volver a estar juntos todavía en su mente consiguió evadir a los centinelas de las puertas hasta el último instante, donde un error le costó la herida en el costado cuya infección días más tarde le llevaría al delirio allí, perdido en los bosques de Feralas.

Quizá su corta historia acabase así, pero al menos había salvado su alma.

Eventos y RelatosEditar

Diario de Investigación Nº 26 (El Lenguaje de la Sangre)

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