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Wiki Errantes

Una mirada hacia el pasado

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Relato escrito por Veruno. Hilo original aquí.



La mansión parecía abandonada desde fuera a excepción de unas pocas luces en su interior, a pesar de los estragos del tiempo la estructura aun resista con fuerza ya que fue reforzada en algunos puntos. En su interior Veruno observaba lo poco que se veía del exterior que era únicamente el cielo, mientras que el cuerpo de un no-muerto colgaba cerca suya completamente inerte.

-Remuros, ¿durante cuánto tiempo más vas a estar colgado de la lámpara de techo? –pregunto Veruno sin ni tan siquiera dignarse en mirar al renegado.

-Ehm… no se… pensaba que Murqy junior estaba aquí arriba –dijo un alegre Remuros- ¿No lo habrá visto usted maestro?

Veruno ni se molestó en contestar al renegado porque ya le repitió un millón de veces que ese murloc que creía ver no existía, se preguntaba una y otra vez si algún día Remuros dejaría de ser tan estúpido e insoportable, pensó “Como es posible que esta organización empezara por este loco y fuera el quien encontró este lugar” y entonces empezó a recordar.

Hace tres añosEditar

En el bosque de Argenteos, un desgarrador chillido se escuchaba por todo el lugar, animales no-muertos, murlocs, huargen hasta los propios renegados se estremecían de aquel ruido que los impulsaba a salir corriendo para refugiarse.

-AHHHHHHHHHHHHH, NOOOO, NOOOOOO, POR FAVOR, NOOOOOOOOOO, NOOOOOOOOOOO!!! –gritaba como un desquiciado un renegado que estaba siendo congelado poco a poco.

-Esta es la última vez que me vuelves a engañar Remuros, disfruta del resto de tu no-vida encerrado en hielo –dijo un trol encapuchado que canalizaba un hechizo de escarcha en el pobre Remuros, que no paraba de revolverse una y otra vez a pesar de que sus piernas ya estaban cubiertas de puro hielo.

-POR FAVOR!!! TEN PIEDAD DE MI!!! HARE TODO LO QUE TU QUIERAS VERUNO!!!

-¿Seguro? Bien, entonces me tendrás que servir hasta que me pagues toda tu deuda –dijo mientras deshacía el hechizo.

-Seguro, lo hare oh gran señor de los trols.

-Teniendo en cuenta cómo funciona tu mente tendrás que firmar este contrato como compromiso y que será irrevocable.

Remuros hizo lo que para un vivo seria tragar saliva, saco un tintero de tinta y una pluma, con una fuerza titánica comenzó a escribir su nombre mientras su mente le decía que no lo firmase por nada del mundo. Media hora después termino de escribir la última letra y soltó la pluma mientras le temblaba el brazo.

-Ya era hora, también podías haber puesto solo una X –dijo agotadamente Veruno de tan larga espera.

-¿Que es una X?

Veruno decidió ignorar la pregunta y siguió su camino, por detrás de él le seguía Remuros quien canturreaba mientras recogía flores podridas del camino. El trol se cuestionó una y otra vez si había sido buena idea tener a ese loco de sirviente, pero tenía que admitir que sus habilidades para colarse en lugares bastante vigilados eran inusuales, así como su habilidad para construir explosivos o, como los llamaba el renegado, armas de destrucción masiva con sonrisa.

Una semana después de aguantar a Remuros, Veruno comenzó a pensar que sería buena idea reclutar a más sirvientes o agentes para su objetivo, sin embargo sabía que le sería muy difícil encontrar a los candidatos adecuados, ya que hoy en día era difícil confiar fácilmente en alguien, por lo que antes debía estudiar a los posibles candidatos y ya tenía en mente a uno en particular.

-Sí, ella debería de servir –se dijo a si mismo Veruno mientras sacaba una piedra azulada- Si aún conserva la piedra que le di responderá

-¿A quién le habla maestro? ¿Al servicio misterioso de mensajería que siempre te encuentra estés donde estés? –pregunto el curioso Remuros mientras cacharreaba con uno de sus aparatos algo volátiles.

-Te he dicho veinte veces que dejes de llamarme así y ahora silencio tengo que concentrarme –comenzó a murmurar algunas palabras como si fueran dirigidas a alguien- ¿Me oyes? A llegado el momento de volver a reunirnos, dirígete hacia las montañas de Alterac, en la ciudad en ruinas de Strahnbrad.

Una voz que solo podía escuchar Veruno le respondió “Bien, estaba esperando este momento, estaré ahí en unos días” después de eso solo hubo silencio. -¿Ahora nos vamos a Alterac?

-Sí, guarda tus chismes y no te vuelvas a entretener con cualquier elfa de sangre que nos crucemos en el camino.

Días después en la ciudad de Strahnbrad, Veruno y Remuros aguardaban a que su misteriosa invitada llegase, sin embargo el renegado no pudo aguantar más la espera y comenzó a bailar de forma muy extraña, pero fue interrumpido por un golpe de una piedra que llego desde las sombras, de estas una figura de una elfa de la noche caballero de la muerte emergió y se dirigió al trol, ignorando a Remuros que se agarraba la cabeza mientras se revolvía en el suelo.

-Por fin has llegado, me llamo el Congela Vidas –dijo Veruno- quiero ofrecerte que te unas a mí para dar muerte a la Alianza

En el bosque de Argenteos, un desgarrador chillido se escuchaba por todo el lugar, animales no-muertos, murlocs, huargen hasta los propios renegados se estremecían de aquel ruido que los impulsaba a salir corriendo para refugiarse.

-AHHHHHHHHHHHHH, NOOOO, NOOOOOO, POR FAVOR, NOOOOOOOOOO, NOOOOOOOOOOO!!! –gritaba como un desquiciado un renegado que estaba siendo congelado poco a poco.

-Esta es la última vez que me vuelves a engañar Remuros, disfruta del resto de tu no-vida encerrado en hielo –dijo un trol encapuchado que canalizaba un hechizo de escarcha en el pobre Remuros, que no paraba de revolverse una y otra vez a pesar de que sus piernas ya estaban cubiertas de puro hielo.

-POR FAVOR!!! TEN PIEDAD DE MI!!! HARE TODO LO QUE TU QUIERAS VERUNO!!!

-¿Seguro? Bien, entonces me tendrás que servir hasta que me pagues toda tu deuda –dijo mientras deshacía el hechizo.

-Seguro, lo hare oh gran señor de los trols.

-Teniendo en cuenta cómo funciona tu mente tendrás que firmar este contrato como compromiso y que será irrevocable.

Remuros hizo lo que para un vivo seria tragar saliva, saco un tintero de tinta y una pluma, con una fuerza titánica comenzó a escribir su nombre mientras su mente le decía que no lo firmase por nada del mundo. Media hora después termino de escribir la última letra y soltó la pluma mientras le temblaba el brazo.

-Ya era hora, también podías haber puesto solo una X –dijo agotadamente Veruno de tan larga espera.

-¿Que es una X?

Veruno decidió ignorar la pregunta y siguió su camino, por detrás de él le seguía Remuros quien canturreaba mientras recogía flores podridas del camino. El trol se cuestionó una y otra vez si había sido buena idea tener a ese loco de sirviente, pero tenía que admitir que sus habilidades para colarse en lugares bastante vigilados eran inusuales, así como su habilidad para construir explosivos o, como los llamaba el renegado, armas de destrucción masiva con sonrisa.

Una semana después de aguantar a Remuros, Veruno comenzó a pensar que sería buena idea reclutar a más sirvientes o agentes para su objetivo, sin embargo sabía que le sería muy difícil encontrar a los candidatos adecuados, ya que hoy en día era difícil confiar fácilmente en alguien, por lo que antes debía estudiar a los posibles candidatos y ya tenía en mente a uno en particular.

-Sí, ella debería de servir –se dijo a si mismo Veruno mientras sacaba una piedra azulada- Si aún conserva la piedra que le di responderá

-¿A quién le habla maestro? ¿Al servicio misterioso de mensajería que siempre te encuentra estés donde estés? –pregunto el curioso Remuros mientras cacharreaba con uno de sus aparatos algo volátiles.

-Te he dicho veinte veces que dejes de llamarme así y ahora silencio tengo que concentrarme –comenzó a murmurar algunas palabras como si fueran dirigidas a alguien- ¿Me oyes? A llegado el momento de volver a reunirnos, dirígete hacia las montañas de Alterac, en la ciudad en ruinas de Strahnbrad.

Una voz que solo podía escuchar Veruno le respondió “Bien, estaba esperando este momento, estaré ahí en unos días” después de eso solo hubo silencio.

-¿Ahora nos vamos a Alterac?

-Sí, guarda tus chismes y no te vuelvas a entretener con cualquier elfa de sangre que nos crucemos en el camino.

Días después en la ciudad de Strahnbrad, Veruno y Remuros aguardaban a que su misteriosa invitada llegase, sin embargo el renegado no pudo aguantar más la espera y comenzó a bailar de forma muy extraña, pero fue interrumpido por un golpe de una piedra que llego desde las sombras, de estas una figura de una elfa de la noche caballero de la muerte emergió y se dirigió al trol, ignorando a Remuros que se agarraba la cabeza mientras se revolvía en el suelo.

-Por fin has llegado, me llamo el Congela Vidas –dijo Veruno- quiero ofrecerte que te unas a mí para dar muerte a la Alianza


Veruno siguió mirando la ventana unos minutos más y se dio la vuelta dirigiéndose a Remuros, que estaba volviendo a jugar con sus muñecas sospechosamente parecidas a Seldune y Presea, mientras que Tinera entraba en la habitación.

-Maestro, Valinar se ha puesto enferma debido a un experimento que estaba realizando con pociones.

-Está bien, iré a ver si encuentro alguna medicina para ella, mientras juega un poco con Remuros, como tú ya sabes.

-Sera un placer –Tinera cogió un mazo y se acercó a Remuros- vamos a jugar al juego de golpea a Remuros hasta que se desmaye

-Argh! Seldune, Presea protegerme!!! –Remuros puso a las dos muñecas delante suya a modo de escudo.

Acto seguido solo se oyeron golpes, gritos de dolor y suplicas por toda la mansión.

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