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Un día con Remuros

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Relato escrito por Remuros. Hilo original aquí.


  • Certificado con la Krogbacion*

Un día con Remuros

Era un día tranquilo, los pocos rayos de sol que !@#$traban en aquel enorme foso rodeado de árboles iluminaban ligeramente aquella mansión aparentemente abandonada, en su interior sus ocupantes iban haciendo sus quehaceres. Un renegado muy peculiar se dirigió hacia un armario, tras equiparse adecuadamente se dispuso hacer la misión más peligrosa que jamás ha conocido Azeroth. -Lalalalarito, barro mi casita –canturreaba el renegado mientras limpiaba con la escoba el gran salón- -Deja de cantar de una vez! –Dijo una elfa de la noche a la vez que impactaba un enorme mazo sobre el pobre renegado- -AYYYYYYYY!!! Por todos los murlocs, Tinera, solo quería dar algo de alegría a nuestra guarida -Es igual, el maestro requiere tu presencia, Remuros, así que deja ya esa “misión especial” y ve a verle

Con resignación Remuros dejo la escoba, su mantel y su gorrito de ama de casa de nuevo en el armario. Con presteza se dirigió hacia el encuentro con su maestro, pero se desvió varios metros de su destino cuando vio a un cuervo llevarse su sombrero, tras varias suplicas, llamadas de auxilio, murlocs y un escopetazo logro recuperarlo, acto seguido siguió su camino hasta encontrarse con su maestro quien empezaba a perder la paciencia por tan larga espera. -Ya era hora, llevo esperando tres horas desde que te he llamado –dijo el trol mientras mantenía un peluche murloc a punto de ser incinerado- -Si bueno he tenido algunas complicaciones maestro –dijo nerviosamente mientras miraba su peluche en peligro de muerte- qu… queréis que vaya a por mas provisiones, seguirle la pista a Deprimideitor, ir a por mas piezas mecánicas para el proyecto de…. -Nada de todo eso, quiero que vayas a vigilar a nuestro invitado, Valinar está ya un poco cansada así que tú le sustituirás -Ehm…. se refiere al altonato, al kor’kron o al bicho fosilizado? -Al fosilizado, los otros dos los mato Tinera porque le acabaron sacando de sus casillas -Así lo hare maestro, como un buen caballero iré a socorrer a cualquier damisela en apuros aunque en este caso se trate de cansancio y que pueda recuperar su belleza

Remuros corrió cual goblin que corre a por un cofre lleno de oro hasta llegar a la habitación más alejada del ala oeste, tras entrar cual bestia (y estúpido) se encontró con Valinar que parecía estar ligeramente dormida sobre una silla y a un mantide fosilizado, a excepción de su cabeza cuyo color era del ámbar que no estaba cubierta por aquel cristal naranja. -Eh… que…? –dijo Valinar despertándose de golpe- ah eres tu…. bueno tienes el relevo yo me voy a mi habitación a dormir que llevo toda la noche en vela….. -Que tengas felices sueño querida Valinar –dijo Remuros mientras se despedía de la elfa que salía de la habitación- -Así que ahora ese trol me envía a un muerto –dijo el mantide mientras estudiaba al renegado- ciertamente no tiene nada más mejor que esa elfa -Un placer señor me llamo Remuros Sombrius y seré su anfitrión este día o hasta me vuelvan a reclamar –el renegado saco de la nada una especie de caja de costuras- vamos a jugar a un juego muy divertido para pasar el rato :D -Eh… que?

Paso una hora y entre forcejeos, enredos, pinchazos, gritos, insultos y bailes, Remuros termino su obra de la que se sintió muy orgulloso mientras la contemplaba, la cabeza del mantide vestía un gorrito muy mono de color blanco con bastantes encajes, varios lacitos azules decoraban sus antenas y un babero con un dibujo de un murloc colgaba de su cuello. -Es… es…. no tengo palabras… -dijo Remuros mientras se limpiaba con un pañuelo unas lágrimas de alegría inexistentes- -QUITAME ESTAS COSAS DE UNA VEZ CONDENADO MALDITO… (piiiiiii) –Dijo frenéticamente el mantide hasta tal punto que parecía que la cabeza se le volvía de color rojo- -Remuros se puede saber que es todo este…. –dijo el trol que se detuvo en seco al observar el aspecto del mantide- No te rías, no te rías, no te rías, no te rías… -pensaba una y otra vez mientras trataba de contenerse la risa-. -Qué opina maestro? A que tengo talento para la moda? -Deja de humillar a nuestro invitado y quítale esas cosas de una vez, recuerda de que en treinta minutos debes de darle de comer ese ámbar liquido –dijo el trol mientras salía de la habitación-

Otra vez con resignación Remuros le quito las vestimentas a la cabeza del mantide mientras oyó a lo lejos una extraña risa, el mantide seguía aun furioso por aquella humillación y no paro de soltarle amenazas al renegado, en cuanto lograra liberarse del ámbar pero a pesar de todo no surtían ningún efecto en su mente. Treinta minutos después Remuros se dispuso a darle de comer al mantide, que sospechosamente se encontraba sumamente tranquilo mientras tomaba el ámbar liquido de las cucharadas, cuando llego a la última alargo como pudo su cuello y empezó a morderle la mano al renegado que grito de ¿dolor? -ARGHHHH!!! Quita, quita, quita! –dijo Remuros mientras golpeaba una y otra vez la cabeza del mantide con un peluche murloc que repetía con cada golpe “quiéreme”- -Puagh que asco –el mantide soltó asqueado la mano del renegado- con razón eres un muerto, acabare muriendo de indigestión. -Ya no habrá postre para ti, ni el cuento del murloc feo que te iba a contar -Tan solo muérete

Pasaron las horas, el mantide pensó en las mil formas de hacer sufrir a alguien en cuanto se liberara del ámbar pero no se le ocurrían muchas para un muerto, mientras tanto Remuros estaba tirado en el suelo jugando con unos muñecos de el mismo y de algunas elfas, algo que al mantide le estaba sacando de quicio por tener que estar escuchándole.

-Aceptar estas flores que son para una flor como vos Lady Seldune, “Gracias, eres muy atento conmigo Remuros”, no es nada contemplar vuestra belleza es más que suficiente para mí, “Oh gracias, deseo que estemos juntos toda la eternidad” –dijo Remuros alegremente mientras cogía otra de las muñecas- “Un momento él es mío”, Oh vamos Lady Presea yo estoy disponible para todas. -Quieres callarte! –grito el mantide- llevas torturándome desde hace cinco horas, al menos ten la decencia de matarme de una vez -No seas tan gruñón, que al menos no te estoy contando mis experiencias amorosas a lo largo de mi no-vida –dijo mientras observaba detenidamente la muñeca de Seldune- Ah ya se, te contare la vez en la que alcance la perfección ahora que me has inspirado. -Nooooooooo!!!!

Tras otras horas más de relatos sin venir a cuento, el mantide ya estaba al límite de su cordura y acabo por desmayarse, mientras soltaba un liquidillo extraño por la boca, Remuros seguía contando sus anécdotas referentes a como los murlocs acabarían adueñándose del mundo, sin percatarse de que el mantide ya no le escuchaba, tampoco se percató de la puerta de la habitación que se abría lentamente. -Remuros te voy a relevar, ya he descansado lo sufí… -Valinar se detuvo en seco al ver el estado del mantide desmayado- Por todas las sombras del mundo que le has hecho?! -Nada solo le estaba contando unas cosillas que me habían pasado –dijo Remuros alegremente- -Maldita sea, ahora tendré que tratar de que recobre el sentido, largo que aquí -Pero….. -LARGO!!!! –le grito al renegado a la vez que conjuraba sobre el inconscientemente un hechizo de miedo-

Remuros salió de la habitación corriendo como si una manada de orcos permanentemente enfadados le persiguieran, hasta estrellarse contra una pared en la que decía “Zona donde se estrella Remuros”, tras recobrar la cordura si es que le queda alguna, se levantó y miro por todos lados si seguían esos orcos por ahí. -Bueno murqy junior estamos a salvo de esos orcos, son tan iguales que dan escalofríos -Remuros…. –dijo el trol que apareció detrás de Remuros acompañado de Tinera- -Argh maestro esto… qué tal? –dijo Remuros mientras temblaba de miedo- -Esta vez tu castigo no será como los demás…

Remuros puso una cara como si el mundo se le viniera abajo, acto seguido le noquearon y se lo llevaron afuera, tras atarle a un poste encendieron una hoguera delante de él. Tras recobrar la consciencia contemplo como tanto el trol como Tinera arrojaban las cosas de Remuros al fuego mientras aquellos dos se reían siniestramente. -NOOOOOO!!! LOS PELUCHES DE MURLOC NOOO!!! CUALQUIER COSA MENOS ESO!!!! –grito desesperadamente el pobre renegado-

Ajena a todo ese escándalo, Valinar seguía tratando de reanimar al mantide deambulando de un lugar para otro con sus pociones hasta que tropezó con la muñeca de Seldune. -Anda si es una muñeca de Lady Seldune, ¿la habrá hecho Remuros? –Dijo la elfa mientras dejaba sus pociones en el suelo y cogía la muñeca- Oh que mona es igualita a la original, me pregunto por cuanto pagarían si se creara en masa

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