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Sharil Dulvarakar

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"Siempre ha sido por la libertad. Ni falsos profetas ni ningún naaru me dirán cómo debo vivir mi vida. Yo elijo mis reglas y mi propio destino. Si la Luz algún día me condena por ello, es que mi gente se equivocó de bando desde el prinipio."

Sharil Dulvarakar.


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Sharil Dulvarakar
Imagen de Sharil Dulvarakar
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Género Femenino
Raza Draenei
Edad 199 años
Clase Guerrero
Alineamiento Neutral Caótico
Ocupación Ex-Pacificadora
Lugar de nacimiento Farahlon, Draenor
Residencia Isla Bruma Azur
Estado Viva

Trasfondo:Editar

Draenor:Editar

Sharil nació en Farahlon, en la zona septentrional de Draenor, en el seno de una familia contrita y devota de la  Luz Sagrada. Su infancia se desarrolló con normalidad junto a su hermana pequeña Taphne, con la que fue instruida en la doctrina naarurita y asimilada en la cosmovisión draenei, que aspiraba a reunir un Ejército de la Luz que se opusiera a la Legión Ardiente. A pesar del adoctrinamiento, la joven comenzó a dar rasgos de ‘anormalidad’ durante la adolescencia, en la que se hizo amiga de un joven chamán orco de los mag’har llamado Moradan, que conoció en un viaje a Nagrand. Mediante su amistad con él pudo aprender conceptos y nociones culturales que le eran ajenos. Fue durante esta etapa cuando comenzó a saborear un significado distinto de libertad al que le ofrecían los anacoretas y sacerdotes de los templos. Observó la diversidad de los clanes de los habitantes originales de aquel mundo, el fuego impetuoso que latía en sus corazones, y la brevedad de sus vidas. Sin embargo, su padre, pacificador severo, no veía con agrado la liberalidad de su hija y el trato que mantenía con los orcos, por lo que la apartó del lado de Moradan y la alistó a la fuerza en el cuerpo de Pacificadores. En esta organización fue destinada a tareas de seguridad en enclaves y ciudades por más de cincuenta años, hasta que los orcos lanzaron una guerra masiva contra los draenei, en la que pereció la mayor parte de este pueblo.

Fue en esta guerra cuando Sharil sufrió una conmoción muy fuerte que le hizo abandonar su fe en los naaru y la confianza en el papel de guía del Profeta Velen, al que interiormente culpaba de pasivo y débil. En una peligrosa operación en Gorgrond, Sharil tuvo que hacer frente a un anciano chamán que se había convertido en brujo y que lideraba a un pelotón de orcos verdes. Durante el enfrentamiento de la unidad de pacificadores en la que servía y el enemigo, Sharil quedó acorralada, siendo obligada a luchar en combate singular contra el brujo orco, al cual logró derrotar con mucha dificultad. Al observar el cadáver de su rival vencido, la draenei se quedó paralizada y horrorizada al descubrir que había acabado con la vida de Moradan, su amigo orco de la infancia. Hastiada, angustiada y desolada por la pérdida de amigos y por la corrupción de los orcos, logró sobrevivir de la guerra y reunirse con otros de su raza en el Telredor. Allí se reencontró con su hermana Taphne, quien la puso al tanto del fallecimiento de sus padres, a manos de la Horda. En aquel refugio de Zangar, aguardaron escondidos durante años mientras observaban cómo Draenor se desgarraba a sí mismo. Cuando los draenei, más diezmados y derrotados que nunca reunieron las fuerzas suficientes, iniciaron el camino hacia la nave naaru interdimensional, El Exodar, con la cual huyeron de Draenor para estrellarse por el sabotaje de los elfos de sangre en Azeroth.La llegada a aquel nuevo mundo le cambiaría la vida. Tras recuperarse de las heridas y ser destinada por sus superiores a una patrulla de reconocimiento en la Isla Bruma Azur vio a un grupo de criaturas desconocidas para ella.

Sharil en Draenor - Gorgrond.jpg

Sharil en Draenor, durante la guerra contra los orcos.

Se trataban de humanos, ataviados con tabardos azules de franjas doradas, que mostraban en el centro la imagen de un animal fiero, con melena. Ambas razas se observaron con interés y recelo, sin entender ni una palabra de lo que el otro decía, comprendiendo únicamente que ninguno albergaba intenciones violentas. Tras pasar varias semanas, Sharil se presentaba voluntaria para hablar con los humanos, cuyo idioma aprendía rápidamente. Cada contacto que tenía con ellos le recordaba a sus experiencias en Nagrand junto a Moradan, y las ganas de conocer otras formas de vida, otra cultura volvió a aparecer en ella. Los humanos les hablaron de sus reinos en otro continente, de diferentes naciones, animales,  razas, regiones. Ante ella, se desplegaba un mundo más variado y rico que Draenor, y no pensaba perdérselo siguiendo en aquel cuerpo de Pacificadores en el que su padre, que había muerto en la guerra contra los orcos, le obligó a permanecer durante cinco largas décadas.

La Confederación y La Venganza del Rey Muerte:Editar

Decidida, dejó a los Pacificadores pese a la recomendación de su hermana pequeña de permanecer con ella hasta que el Exodar estuviese reparado, y tomó un barco junto a los humanos hacia su reino de Ventormenta. La travesía se le hizo fascinante, aprendió nuevas formas de navegar distintas a las que ella conocía y se impresionó por la forma de vivir que tenían aquellas criaturas tan exóticas y extrañas. Sin embargo, algunos miembros de la tripulación sentían un fuerte recelo, y en ocasiones le refirieron que tenía aspecto de demonio, ante lo cual ella en un primer momento se ofendía por el pasado de su pueblo, hasta que se habituó a ese trato. La llegada al Reino de Ventormenta exacerbó aún más su curiosidad y ansias de explorar Azeroth. La capital de aquella nación, bullente de vida y actividad le causó una honda sorpresa, pues lo máximo que había visto en otra cultura eran los asentamientos tribales de los orcos. Durante los primeros días sus compañeros de travesía le recomendaban cubrirse el cuerpo para no causar el pánico entre los primeros humanos que veían una draenei en vivo. Por ello, y hasta que los nuevos aliados de Ventormenta se daban a conocer, Sharil viajó a los Páramos de Poniente junto a dos hombres que había conocido en Bruma Azur, Rodrigo y Arturo Esquivel, ambos hermanos y naturales de aquella región.

La región por aquellos momentos estaba sacudida por el conflicto. Un grupo de parameños dirigidos por Jebediah Murdoch y Harald Brozbeck proclamaban la separación de Ventormenta y la creación de una Confederación independiente. Los hermanos Esquivel pronto se incorporaron en la organización separatista y persuadieron a una crédula e ingenua Sharil para que les prestase ayuda, conscientes de que la draenei era una excelente luchadora. Allí, siguiendo la costumbre humana, se puso el apellido de Dulvarakar, que era el nombre de su difunto padre, creyendo que de la misma manera lo hacían los humanos. A pesar de un inicial triunfo de la Confederación sobre los unionistas ventormentinos, las luchas intestinas entre los propios parameños y los derroteros que posteriormente tuvieron lugar con la derrota de los confederados convencieron a la ex-Pacificadora para alejarse de los parameños y probar suerte en otro lugar. A las pocas semanas volvió a la ciudad de Ventormenta disfrazada de hombre draenei, donde su presencia causaba menos temor entre los locales. Allí oyó hablar de un trabajo interesante que le permitiría viajar por los mares y conocer mundo, tan sólo debería contactar con un mestizo medio enano llamado Boney Boone en el tugurio de El Cerdo Borracho y aceptar una invitación a una copa de ron. Sin saber muy bien dónde se estaba metiendo, Sharil se enroló dentro de la tripulación del Venganza del Rey Muerte como grumete y ayudante del cocinero del barco.

Sharil.jpg

Sharil durante su estancia en la tripulación de Thomas Bartholomew Boney Boone.

Durante su estancia pudo conocer lo que era la libertad sin límites. Entre sus compañeros de barco había blasfemos, supersticiosos, degenerados, bastardos, antiguos criminales o incautos borrachos que habían sido reclutados a golpes tras haber bebido junto a compañías no recomendables. Su instinto le gritaba que aquella gentuza estaba sirviendo a los demonios, al Enemigo. No obstante, sus ojos le decían otra cosa. Ella veía nuevos rumbos, rutas en las que podía decidir dónde ir, cómo ir y con quién hacerlo. No tenía que preguntarse si los naaru o Velen aprobarían esas acciones, sino si ella misma lo haría. Después de todo, la Luz no salvó a los draenei de los orcos, por lo que trataría de salvarse ella misma el pellejo. La demoníaca apariencia que Sharil tenía – a ojos de los humanos – ayudaba a infundir temor en el enemigo y a ennegrecer su reputación. En las tabernas de mala reputación se rumoreaba que Boney Boone había muerto, ido al infierno y regresado con una criatura infernal que cortaba cabezas y bebía la sangre de sus enemigos durante asaltos y abordajes. Pronto comenzaron a conocerla como ‘La Cabra Negra’, o ‘La Gacela del Diablo’ entre otros sobrenombres.

Las referencias a la doctrina que le habían enseñado de niña se nublaron por otro aprendizaje entre sus camaradas de barco. Los caballeros de fortuna le mostraron otra forma de pelear, menos honorable pero más rápida, de pensar, de vivir. Junto a ellos bebió, mató, saqueó, fornicó (jamás abordo) y blasfemó. Tras el saqueo de Costasur y la humillación que le infringieron a la Armada, varias complicaciones llevaron a la tripulación a disolverse (entre ellas la creencia de que la nave estaba maldita), por lo que Sharil viajó hacia Kalimdor, donde pudiese vivir sin ser perseguida por la justicia del Rey Wrynn.

Feralas y Los Baldíos:Editar

En el continente occidental de Azeroth pudo ver que los orcos habían construido una nación nueva, que estaban aliados con hombres-tabulk, y que incluso en una jungla perdida, conocida como Feralas, había ogros, los mismos que hacía mucho tiempo había combatido en Draenor. En aquel lugar conoció a un kaldorei llamado Garfa, quien la contrató para luchar contra aquellas bestias que poblaban diversas ruinas de los elfos de la noche. Aquel trabajo, vendiendo su espada le resultó provechoso, no sólo para obtener beneficio, sino también para aprender de los elfos de la noche. Entre las ruinas de Eldre’Thalas pudo ser testigo de primera mano de la decadencia de los Altonato, que aún moraban en derruidos salones y que de vez en cuando se adentraban en la selva, en la búsqueda de la sabiduría de su pueblo, esparcida por diversos rincones de la región. Sharil, que de algún modo se identificaba con aquellas altaneras y a la par escabrosas criaturas de noble cuna, siempre las prefirió antes que a la otra rama más vulgar y común de los kaldorei conformada por centinelas elunitas y druidas cenarion, más mojigatos y austeros.

Para cuando su trabajo había concluido, Sharil se trasladó a Trinquete, desde donde tuvo noticia que el Rey Wrynn había promulgado un Edicto de Perdón en función de la naciente guerra que enfrentaba a la Horda y a la Alianza tras el cataclismo. Asimismo, encontró que una salida rápida para obtener una indulgencia completa era alistarse al ejército de la Alianza y combatir en el frente que se estaba abriendo en los Baldíos, cerca del Fuerte del Triunfo. Los reclutadores humanos, atónitos por la soldado que se ofrecía para la guerra, y teniendo en cuenta sus delitos de sangre la enviaron junto a una unidad temeraria a primera línea de combate. A lo largo de los seis meses que sirvió en el ejército volvió a recordar lo que era la disciplina, obedecer órdenes, y sobre todo, matar orcos. La última vez que lo hizo fue en Draenor, y una rabia que pensaba desconocida afloraba en ella cada vez que una de sus hojas lamía la vida de los pieles verdes, rememorando un odio racial que creía ya olvidado. La pesadez y la desidia de la instrucción militar era de algún modo compensada por el placer que le causaba poder  entregarse al combate.

La Caníbal y el esclavista:Editar

Finalmente, la indulgencia le llegó. La Alianza licenció a Sharil en Theramore, donde se dedicó a malgastar lo poco que le habían pagado en antros de perdición. En uno de ellos, volvió a oír hablar del demonio de los mares, Thomas Bartholomew Boney Boone, que también se había acogido al Edicto de Gracia del Rey. Se decía que mercadeaba con productos variopintos, que estaba escalando meteóricamente en la sociedad isleña y que estaba casado con catorce mujeres. O al menos, eso fue hasta que las autoridades lo encerraron, en esta ocasión no por piratería, sino por evasión de impuestos y deserción del ejército durante la Segunda Guerra. La Armada además le requisó su nuevo navío, La Caníbal. No obstante, Boney Boone tenía un plan entre manos. Los rumores contaban que planeaba recuperar su barco durante un asalto nocturno en las mismas narices de los oficiales de la Marina en los muelles de Theramore. No solamente por las excelentes cualidades del buque y como venganza, sino porque además, abordo, se encontraban las cartas de navegación de Coronado de Vaca, un intrépido marinero parameño que había cartografiado las costas de Kalimdor y Lordaeron, marcando lugares encerrados por el misterio. En uno de ellos estaba señalada la ciudad de oro de Zul'Atek, la misma a la que Boone ansiaba ir. Pero para ello necesitaba el barco, las cartas y una tripulación.

Sharil no pudo resistirse a aquella tentación. A cabalgar las olas, a sentir la sal del mar y el viento rizándole el cabello, al vaivén del navío mientras singlaba, a cantar canciones en borracheras y sobre todo, a obtener una fortuna que le permitiese dejar de ir de un lado a otro vendiendo su espada. Ofreciendo su concurso para ayudar al viejo capitán a recuperar La Caníbal, se disfrazó de elfo de la noche para que no la reconociesen y perder su indulgencia. El señor Smee y Scratch la llevaron ante Boney Boone, que pareció reconocerla bajo su disfraz esbozando una sonrisa aviesa que había sido el terror de muchos comerciantes honrados.

Don Akhelardom.jpg

El esclavista goblin Don Akhelardom llegó en el momento justo para "salvar" a Sharil de los trol salvajes y convertirla en esclava.

La razzia se llevó a cabo a la perfección. Los pisaverde de la Armada, adormilados por la suave brisa nocturna del Marjal Revolcafango apenas tuvieron tiempo para reaccionar cuando aquellos perros del mar robaron sigilosamente el navío. La aurora rompía en el horizonte cuando La Caníbal abandonaba el puerto de Theramore aún con los cañones rugiendo, con dirección a Bahía del Botín. A pesar de que la nueva aventura era prometedora, Sharil permanecería poco más tiempo allí. En una parada en una de las islas de los Mares del Sur la tripulación se detuvo para carenar el barco y explorar la zona. En ella encontraron una tribu de trols de la jungla, similares a los de Tuercespina, caníbales y que raptaron a la pirática draenei. El resto de la tripulación no lo pensó demasiado y la dejaron en tierra, embarcándose de nuevo para proseguir con la búsqueda. Después de todo, pocas probabilidades tendría de salir viva de una situación así.

Sin embargo, las hubo. Aquel islote paradisíaco era también frecuentado por un esclavista goblin que se hacía llamar en el Cártel Bonvapor como Don Akhelardom. En el mismo día en que los caníbales habían embadurnado a Sharil con una salsa picante para servirla en la cena, un operativo de esclavistas arribó a la isla, matando a la mitad de la tribu y esclavizando a la otra, incluida la draenei. El infame cabecilla goblin, cuando la vio, quedó sorprendido y pronto se encaprichó de ella. Antes de venderla en el mercado negro de Bahía del Botín la usó como juguete sexual junto a otras bellas trols salvajes. Todas, sin excepción, fueron compradas por otros personajes oscuros y viles. No obstante, Sharil corrió mejor suerte. Mientras la exhibían en un pabellón custodiado por fornidos hobgoblin, un desagradable humano se acercó al estrado donde ella estaba, reducida con grilletes y vestida con harapos que dejaban lucir su cuerpo. El hombre tenía tatuado un león en el brazo derecho, lo que señalaba que había servido en el ejército del Rey Wrynn. Iba vestido con una chupa de un azul sucio, manchada y descosida por varios puntos, que le daba una imagen de dejadez que empeoraba por el mostacho poblado mal afeitado que se dejaba crecer y por la falta de la oreja derecha, de la que solamente quedaba un trozo de carne con una horrible cicatriz.

Aquel era el oficial Conor Rumington, encargado de las pagas de la tropa en el frente del Fuerte del Triunfo. Había huido de los Baldíos con los cofres de plata que iban a servir para que la soldada cobrase su parte en la guerra y desde entonces, mencionar su nombre entre la tropa era provocar una avalancha de insultos, juramentos y amenazas. Ambos se reconocieron, durante la guerra contra la Horda se habían conocido en algunas ocasiones, y en una de estas, Sharil le había salvado el pellejo cuando un tauren de tres metros de alto por poco le arrancaba la cabeza al canallesco humano de no ser por  la rápida intervención de la draenei, que atravesó al bovino hincándole la espada.

Quizás por remordimientos por lo que había hecho en el pasado, Conor compró a Sharil por diez monedas de oro, una cantidad muy alta por ser mercancía inusual en aquel mercado negro. No obstante, el humano dijo que tendría una deuda con él, y que debería devolverle lo que había pagado por su libertad. De nuevo, su vida volvía a ser igual, vagabundeaba por los reinos del este en busca de trabajo con el que saldar la deuda contraída.

El Barón que cagaba oro y La Usura Riente:Editar

Desde Tuercespina viajó a las Montañas de Crestagrana, donde los mercenarios apuntaban que allí vivía un Barón que cagaba oro y que ofrecía unos buenos dineros por mantener a raya a los orcos de Rocanegra y a las bandas de gnoll que hacían la vida imposible a los moradores de aquella región. Tras pasar una prueba de aptitud, el Barón Adkins Landcaster la aceptó como parte del cuerpo de seguridad, donde curiosamente, también había otro draenei llamado Thassadar. La mujer se sorprendió al descubrir que era un vindicador, que por cuestiones de honor, servía a la adinerada familia sureña. En un primer momento, la aversión que sentía por los religiosos de su raza le llevó a congraciarse más con otros mercenarios de la zona y sobre todo con un miembro de la Casa noble que tenía fama de pendenciero y fornicario, Mance Landcaster, el cual según contaban las habladurías, tenía un bastardo en cada pueblo del reino.

Pasaron los meses y Sharil se encontraba cómoda en aquel trabajo estable. Cumplía con efectividad los encargos y ahorraba – para su disgusto -  todo lo que le pagaban para borrar la deuda contraída con el humano. No obstante, de vez en cuando se permitía divertirse tanto con el férreo vindicador, al que acabó seduciendo como con el picaflor de Mance, con el que según rumores malintencionados, tuvo un idilio que fue la comidilla de los plebeyos de más baja estofa. Cuando finalmente tuvo el suficiente dinero para abonar lo que debía, Sharil abandonó a los Landcaster y regresó a Bahía del Botín. Allí le aguardaba Conor Rumington, al que halló borracho y tirado en un callejón, esperando el oro que era suyo. Sin embargo, la draenei no le pagó en monedas, tal como esperaba, sino con una bala de plomo en la cabeza. Conocía lo suficiente  a aquel tipo para saber que no le bastaría con la suma que ya acordaran en el pasado, y que la acabaría extorsionando hasta el día de su muerte, pidiendo cada vez más y más intereses, de modo que ella se le adelantó.

Bahía del Botín.jpg

Bahía del Botín era el lugar donde Don Akhelardom tenía su base de poder.

Finalizado el problema con el acreedor, Sharil tenía otra deuda pendiente, y esta tenía nombre, Don Akhelardom.  El miserable goblin estaba preparando una expedición hacia las Mil Agujas, que había quedado abierta por el cataclismo mediante un nuevo golfo por el que el mar había inundado el antiguo desierto de sal. Aquello le facilitaba que su flota esclavista pudiese acercarse a los campamentos de tauren del lugar, y esclavizarlos para obtener pingües beneficios. También planeaba acercarse a Uldum  a recoger un cargamento que unos asociados le tenían preparado, compuesto de joyas y tol’vir. Para sorpresa del esclavista, Sharil quiso participar en el negocio, contribuyendo a la empresa con diez monedas de oro, el mismo precio por el que había sido vendida. Divertido ante la situación, Don Akhelardom la aceptó gustoso y la embarcó en el mismo navío que una vez había sido su mazmorra, La Usura Riente.

Cuatro meses después, Sharil volvió a Bahía del Botín. Capitaneaba el barco de Don Akhelardom, el cual había sido rebautizado como La Castidad, que iba cargado de esclavos tauren y tesoros de Uldum. Los goblin del Cártel Bonvapor cuchichearon y se preguntaron qué había sido del magnate esclavista. La draenei, que hizo una fortuna vendiendo el cargamento de Uldum (pues a los esclavos les liberó) se limitó a contestar que había muerto durante la expedición. No obstante, uno de los trabajadores del muelle de la ciudad contaba que había habido un motín promovido por ella, y que pudo ver en una noche a la draenei hacerle tragar al depuesto esclavista una bolsa llena de oro para después usarlo de piñata para diversión de los otros miembros de la tripulación, que recibieron un beneficio mucho mayor que con su tiránico anterior jefe.

Otros, en cambio, decían que Don Akhelardom había sido apuñalado mientras dormía y que fue colgado de las tripas por el mascarón del barco para jolgorio de todos, lo que explicaría la mancha que presentaba el barco. Por otro lado, los hay quienes dicen que ambas versiones son ciertas, y que todo aquello que se rumorea ocurrió durante la travesía de vuelta. Sea como fuere, y al fin, enriquecida por el botín, Sharil compró el caserón de Don Akhelardom en la misma Bahía del Botín, ocupando su lugar en los negocios y en definitiva, dedicándose a la dolce vita que tanto le había costado conseguir.

La Castidad y los Sueños Rotos: Editar

Tras varios meses nadando en la abundancia, las finanzas de Sharil empezaban a torcerse. A pesar de haber heredado la posición de Don Akhelardom en Bahía del Botín, se daba cuenta de que su talento para administrar sus viejos negocios eran inexistente. Su total oposición a cualquier tipo de trato con esclavistas la llevaron a buscar un acuerdo comercial en el nuevo continente que se había descubierto, Pandaria. Aquella tierra suponía una forma para dejar atrás un pasado oscuro como dama de fortuna y establecerse de forma digna y más asentada. Pronto contactó con un nativo pandaren que también estaba empezando a establecer redes de contactos fuera del Continente de la Niebla, llamado Raosu. Junto a él, organizó el primer cargamento de perlas de Tuercespina, chocolate y plata para llevarlo a Pandaria, con la expectativa de regresar con sedas, porcelana y caras especias. Si bien el viaje comenzó bien para Raosu cuando salió con su barco de Bahía del Botín, algo se torció en el Mare Magnum. El navío del pandaren se cruzó con un buque de guerra de la Horda, el cual abordó el barco mercante para eliminar a su capitán y apoderarse de sus riquezas.

Sharil en Pandaria.jpg

Sharil vestida a la moda pandaren durante su estancia en Pandaria.

Con aquella pifia, Sharil se arruinó de un plumazo y perdió tanto a su socio como la oportunidad de prosperar. Obligada a vender la antigua mansión de Don Akhelardom para seguir subistiendo, reclutó además a una pequeña tripulación y se embarcó en La Castidad con destino a Trinquete. En aquella ciudad, escuchó varios rumores que hablaban sobre un extraño individuo que estaba buscando el mejor y más rápido de los navíos para una misión de gran importancia. No decía el objetivo, pero sí mostraba el pago, que era justamente lo que Sharil necesitaba. El inconveniente era el lugar al que debía ir: El Exodar, un lugar el cual la draenei llevaba muchos años sin pisar. El regreso a Bruma Azur, el mismo lugar donde había visto Azeroth por primera vez, le revolvió el estómago. Se sintió extraña ante las miradas inquisitivas y despreciativas de otros miembros de su raza en cuanto vieron a una mujer de su sangre vestida con harapos exóticos. A las pocas horas de su regreso, fue retenida por una unidad de pacificadores dirigida por la Vindicadora Kaneela, la cual la creyó eredar por un momento, hasta que Sharil aclaró que tan sólo estaba buscando a la persona que ofrecía trabajo. Pronto encontró a su contratante, un altonato llamado Farelar Sombraeterna, el cual le reveló que el destino del viaje sería Pandaria.

Una sombra y un sobrino: Editar

Durante aquel viaje a Pandaria, Sharil tuvo la oportunidad de conocer a otros draenei con los cuales recordó su vida pasada en Draenor. Phaera, Naraat y Kaneela fueron determinantes para que reconsiderase algunas acciones desviadas que había perpetrado durante su vida en Azeroth. Tal fue la necesidad de reencontrarse con su antiguo pueblo, que una vez que acabó el trabajo en el Continente de la Bruma, Sharil decidió permanecer un tiempo en la Isla Bruma Azur para visitar a su hermana Taphne, con la que se había carteado en los últimos años pero con la cual se había distanciado mucho. Para su sorpresa, descubrió que había dado luz a un pequeño llamado Nahiit, al cual presentaron a los naaru y a la sociedad draenei en el Exodar. La visión de su indefenso sobrino, repleto de vida, le hizo replantearse sus objetivos en aquel planeta. Había pasado años yendo de un sitio a otro, viviendo aventuras y obteniendo placeres que finalmente no le habían aportado nada salvo quebraderos de cabeza. Seguía sin confiar en los naaru, ni en Velen, y por supuesto continuaría mofándose de ellos tanto como pudiese, pero al menos trataría de hacer algo pensando en su sobrino, y en la familia que tanto había dejado a un lado para buscar su propio gozo.

Sharil y Nahiit.jpg

Sharil sosteniendo a su sobrino Nahiit, por Kaneela.

A pesar de que su cuñado Ammán la consideraba una malísima influencia para Nahiit, su hermana Taphne lo convenció para que la dejara vivir con ellos. Sin embargo, Sharil sabía que necesitaría dar una muestra de que había cambiado un poco (tampoco demasiado), como para ganarse el afecto y confianza de su familia. Para ello, contactó con la Vindicadora Kaneela, con la cual intercambiaba de vez en cuando opiniones políticas y religiosas, sin mucha convergencia al respecto. Sin embargo, Kaneela invitó a Sharil a que acompañase a su unidad a las Tierras Devastadas, de donde se decía habían aparecido unos extraños orcos de piel marrón en el Portal Oscuro, el cual se había vuelto de un intenso color rojo. Decidida a dar lo mejor de sí misma, Sharil luchó de nuevo junto a otros dranei y las fuerzas regulares de la Alianza para eliminar algunos de los pecados de su pasado y probarse digna de confianza. Para ella, la vuelta a esa forma de vida significaba una nueva oportunidad para arreglar aquel fracaso que sintió en Draenor, pero esta vez sabía que no tendría que poner sus esperanzas en los naaru y un falso Profeta, esta vez, confiaría en sus espadas.

Las primeras batallas resultaron un tanto tibias para la Alianza, hasta que los refuerzos de distintas partes de Azeroth, incluida la Horda de Vol'Jin, comenzaron a llegar. Junto a ellos, los orcos marrones, que tenían una extraña y avanzada tecnología, perdieron terreno hasta ser completamente expulsados. Aquel capítulo del conflicto que continuaría en un falso Draenor alternativo, había finalizado. A raíz de aquella victoria, Sharil consideró que sus penas estaban completamente lavadas, y que estaba preparada para iniciar una nueva vida con el nuevo amor de su alma, su sobrino Nahiit, y su familia en la Isla Bruma Azur.

Apariencia:Editar

Su apariencia es muy atípica para alguien de su especie. Lejos de mostrarse pulcra, austera y venerable, Sharil prefiere que su vestimenta revele que es desafiante y osada. No es difícil verla ataviada con ropajes frescos y ligeros que no duda en combinar con trajes sobrecargados.

Físicamente es alta como cualquier draenei. Los cuernos son largos y sobresalen, infunden el terror en cualquiera que no esté acostumbrado a la presencia de esta raza que, junto a las pezuñas, crean la sensación de que se está ante un demonio abisal. La piel la tiene de un color violeta oscuro, presentando varias cicatrices y heridas a lo largo del cuerpo, de hoja blanca y de armas de fuego. Los ojos de un color plateado brillante miran de forma curiosa e impertinente.

El cabello lo lleva largo y a menudo despeinado, de tonalidad marrón oscura, el cual suele llevar recogido con un pañuelo o una diadema. En batalla, si esta es en tierra firme se equipa con una armadura de color rojo y negro, algo atrevida según la opinión de algunos, y dos espadas gemelas largas de la misma tonalidad.

Carácter: Editar

Dibujo Sharil.jpg

Sharil en el Exodar, por Kaneela.

Tras varias aventuras acaecidas en Draenor y Azeroth, el carácter de Sharil, al igual que su apariencia es totalmente distinto al de un miembro de su raza. Descarada, lenguaraz, sardónica, e irreverente son adjetivos que podrían describirla. Su forma de vida le ha llevado a despreciar los convencionalismos y las reglas. Ama mucho la literatura y la filosofía, especialmente aquella relacionada con temas "liberales" y alternativos a la verdad oficial.

Fe: Editar

Considera que la "guía" milenaria de los naaru, si bien pudo salvar a su pueblo de la esclavitud de la Legión mucho tiempo atrás, ha eliminado la libertad de acción de los propios draenei, que se ven dubitativos y perplejos sin la ayuda de los mencionados "seres de luz". Opina que Velen el Profeta es un líder altamente incapaz, envuelto en constante confusión provocada por sus visiones, supuestamente enviadas por la Luz. El constante silencio del Profeta, su política vegetativa, y su senectud son elementos que han llevado a Sharil a rechazar la aceptación del liderazgo de Velen, abogando por un cambio de gobierno a miembros más activos de la sociedad. Pese a todo, sigue creyendo en la Luz Sagrada, pero bajo una interpretación bastante libre y que muchos anacoretas desaprobarían sin dudarlo. Por otro lado, sigue detestando a la Legión Ardiente y cualquier tipo de magia vil u oscura con la que se encuentra.

FamiliaresEditar

  • Draenei chico.png Dulvarakar - Padre: Muerto.
  • Draenei chica.png Taphne - Hermana: Viva, residente en Isla Bruma Azur.
  • Draenei chico.png Ammán - Cuñado: Vivo, residente en Isla Bruma Azur.
  • Niño draenei.jpg Nahiit - Sobrino: Vivo, residente en Isla Bruma Azur.

Spotlights de otros wikis

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