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Rito de Iniciación de los Heraldos de Gilneas

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Primer Rito de Iniciación de los nuevos Heraldos de Gilneas
Imagen de Primer Rito de Iniciación de los nuevos Heraldos de Gilneas
Información del evento
Fecha 02/04/2014
Lugar Catedral de Gilneas
Participantes
Filis
Ceries
Bagus
Nébula
Valyus
Argüill
Axtair
Pernicus
Radagast
Sigiloxa
Promotores

El despertar de una realidad necesariaEditar

Näi Togaguja, antes de abrir los ojos, se dejó ubicar por los sentidos. Notó que estaba sobre algo blando, como un colchón, y sentía sobre su cuerpo unas mantas que le cubrían y le templaban. Olió a vino desparramado, a madera fresca y a lumbre aún en ascuas. Y saboreó su propia boca... estaba seca y olía sangre. Cuando el Gran Maestre abrió los ojos supo dónde estaba... y se intuyó de alguna manera qué le había pasado.

- ¡Maestro! - exclamó ese joven gilneano del que Näi apenas recuerda su nombre.

- Hola... - acertó torpemente a responder el veterano gnomo, aún mareado y dolorido.

- ¿Se ha despertado ya? - se escuchó preguntar con cierta ansiedad a Filis en el piso de abajo mientras subía los escalones con tanto estruendo que parecían pisadas de Tauren. 

Detrás de él iba Nébula, su inseparable compañera. Näi aún no tenía claro quién era escudero de quién, pero el osado gnomo guerrero y la astuta y silenciosa espía del IV:7, hacían una pareja de lo más entrañable.

- Balgus ¿ya ha vuelto en sí? - preguntó Nébula nada más entrar.

- Yo.. diría que sí - respondió con una sonrisa lo más burlona que pudo el Gran Maestre.


Las horas después pasaron lentamente, al calor del fuego, con caldos y carnes de dudosa calidad culinaria, y con más voces que pausa. Pero a Näi le quedó claro lo que había ocurrido, cuando tras visitar el laboratorio de Pernicus en Gnomeregan una inesperada explosión alertó a los gnomos parias de Termochufe, quienes secuestraron al propio Pernicus, a Na'lae la Elfa y al Maestre de los Heraldos de Gilneas (con quien Sicco mantiene cuentas pendientes desde hace años).

La hermandad, habiendo perdido a su líder y a dos hermanos, se movilizó enseguida de la mano del general enano Argüill, quien en conversación con el Manitas Mayor Mekkatorque dirgió la Operación Rescate. Fueron más de diez valientes heraldos quienes quisieron sumarse a la expedición, la mayoría gnomos con nostalgia de volver a pisar su orgullosa ciudad, algunos de ellos hasta pisaban Gnomeregan por primera vez después de ser levantados de la muerte. También acompañaban a la expedición humanos, gilneanos, enanos y elfos.

La colaboración de las fuerzas de S.E.G.U.R.O. de Gelbin Mekkatorque sirvieron a los heraldos para abrir una vía de entrada a la ciudad tras no haber podido descubrir el pasadizo secreto que usaron los parias para llegar al exterior sin ser detectados. Argüill había decidido separar el grupo en dos, pero volvieron a encontrarse ya una vez en el subterráneo de Gnomeregan. El extraño pero valiente Filis hizo demostración de su liderazgo y carisma especial y continuó con la Operación a su manera... capturando parias como rehenes que, al negarse a hablar, eran decapitados en el acto. Imponiendo un poco de control el resto del grupo, se terminó capturando a un paria que quería colaborar con tal de dejarle libre y ser purificado. Los Heraldos, honorables y respetuosos con su palabra, cumplieron. Y también cumplió el paria, quien condujo a los miembros de la expedición hasta el cubículo secreto en el que se encontraban los secuestrados. Otorgó al grupo las claves y se fue corriendo por miedo a represalias. 

Finalmente los heraldos encontraron la sala donde Termochufe tenía a sus rehenes. Estaban inconscientes y semi desnudos. Pero, como era de esperar, un pequeño ejército de Parias vigilaban la sala. Varios soldados, dos gólems, algunos jinetes de zancudo y una máquina de asedio se interponian entre los valientes heraldos y su objetivo. El combate fue intenso e igualado, y por momentos los heraldos se vieron en inferioridad. Pero espoleados por la importancia de su misión y sabiendo que su fracaso ponía en compromiso el futuro de la propia hermandad, los Heraldos de Gilneas se sobreponieron en un final de batalla antológico. Aunque más de la mitad de los contendientes acabaron inconscientes y muy malheridos, tres consiguieron salir magullados pero victoriosos. Cuando llegaron las tropas de S.E.G.U.R.O. la sala ya estaba limpia de la amenaza paria y solo quedó llevar afuera a los heridos, incluyendo a Pernicus, Na'lae y a Näi, el Gran Maestre.


- Desde luego - Näi cogió su taza de Té de Truenos y se deleitó con su caliente aroma - no hay palabras para decir lo orgulloso que me siento de vosotros - prosiguió. - Habéis arriesgado mucho por mí y por vuestros compañeros, y eso es lo que quiero ver en mis milicias. Esa valentía, ese arrojo y esa esperanza.

- Gracias Maestro, no somos dignos - manifestó en voz ahogada un tímido y emocionado Balgus, a quien Näi le había cogido una gran simpatía y agradecía sus esmerados modales.

- ¡Claro que lo somos! - exclamó Filis mientras se daba golpes con un palo en la cabeza - Somos unos tipos duros, aguerridos... ¡¡más acción!! ¡¡queremos más acción!!

Nébula miró a Filis con ternura y luego clavó sus ojos en el Gran Maestre, quien estaba masajeándose su poblado bigote verde mientras murmuraba en silencio.

- Definitivamente creo que ya va siendo hora - confirmó Näi. - Hasta ahora habeis sido aprendices de nuestro gremio, habéis conocido nuestras interioridades, os habéis desenvuelto bien y habéis defendido con honor nuestra cosa y... lo que es más importante - el mago clavó la mirada en los tres jóvenes - habéis defendido la vida de vuestros hermanos con la vuestra propia. - Näi esbozó una sincera sonrisa mientras se frotaba el lóbulo derecho de su oreja - Prepararos, porque los renovados Heraldos de Gilneas van a organizar su Primer Rito de Iniciación, y quiero que vosotros seáis parte de pleno derecho de mis nuevos heraldos. Poneos vuestras mejores ropas, preparad vuestras monturas. Un largo viaje hasta Gilneas nos espera, caballeros, tiempo de sobra para pensar con qué título os bautizaremos. ¡Filis, Nébula, Balrog! - Näi plantó una mirada llena de orgullo en sus aprendices - convocad a los demás, escribid en los tablones ¡Los Heraldos de Gilneas organizan su Primer Rito de Iniciación!


El eventoEditar

El evento del Primer Rito de Iniciación de los Heraldos de Gilneas tendrá lugar este míercoles 2 de abril en la Catedral de Gilneas, toda vez que la ciudad está parcialmente recuperada de la invasión de los renegados. Quien no disponga de vuelo se le intentará convocar o se le acercará volando.

¿Quién puede asistir?

1. De pleno derecho asistirán los miembros de los Heraldos de Gilneas que pretendan participar de la actividad, ya sea siendo investidos heraldos o participando como público de la ceremonia.

2. Cualquier otra persona de la Alianza podrá participar susurrando previamente en el juego a Näi-Colinas Pardas, o a cualquiera de los miembros de la hermandad. Si bien estos asistentes no podrán participar de los nombramientos, sí podrán asistir como espectadores miembros de la causa activa de La Alianza.

3. Sería para nosotros un honor contar con algún oficial de hermandad o personaje con un rol creado más o menos importante dentro del juego, porque esto le daría más relevancia al evento. Un maestro de otra hermandad o personaje ilustre, podrá colocarse del lado del Gran Maestre y sus oficiales dando la bienvenida a los nuevos militantes de la causa Gilneana y Aliada.

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