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Presea Loren'thar

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Presea Loren'thar
Imagen de Presea Loren'thar
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Género Femenino
Raza Sin'dorei
Edad 180 años
Alineamiento Neutral Bueno
Lugar de nacimiento Aldea Brisa Pura
Residencia Ciudad de Lunargenta
Afiliación Los Eremitas, Vuelo Bronce, Vuelo Rojo
Estado Viva

TrasfondoEditar

El inicio

Desde su niñez estudió en la Academia Falthrien original, cuando antes residia en la Isla del Caminante del Sol. Era una estudiante destacada, su mayor diversión era la lectura y profundizar en las artes mágicas de varias escuelas, no le daba tiempo a granjearse demasiados amigos. Su ambición, era ser una Kirin'tor y estar en la ciudad de magos más destacados y reconocidos de Azeroth. Por entonces, admiraba muchísimo al Príncipe Kael'thas y creía firmemente que sería un Rey potencial para su pueblo.

A los 80 años fue admitida en el Kirin'tor y residió por años en Dalaran, que por entonces, estaba en Trabalomas. Conoció a su esposo, un noble que visitaba a su hermana en la ciudad y que a partir de ahí, su vida cambió considerablemente, pues no era una casualidad: Los Loren'thar y su familia, habían forjado amistad tiempo atrás. La visita, fue premeditada, y que se conocieran, formaba parte de los planes de sus padres, contraer nupcias para que ambas familias prosperen.

Como respeto hacia su padre, aceptó casarse con él, abandonar Dalaran y sus proyectos.

Años después quedo encinta y dio a luz a una niña, la llamaron "Neida". Fue una dicha el nacimiento de su hija para ella y su esposo, y durante sus primeros años, unió a la pareja. Lo que antes era deber, se convirtió en amor, y los proyectos de la elfa cambiaron de rumbo. Su mayor proyecto en ese tiempo, era su familia.

La segunda guerra hizo que su esposo tuviera que tomar las armas y dejarlas para luchar por ellas y por su pueblo. Permanecían seguras en la ciudad, prometiéndole que no saldrían de ella. Lo que duró de la cruenta guerra no hizo regresar a su esposo, sin embargo, no había recibido noticias de su muerte, ni de su desaparición. La preocupación que encogía el corazón de la elfa no quiso reflejarla delante de su hija, que también lo esperaba, aunque su madre le daba esperanzas de que tarde o temprano llegaría.

Lejos de la política Thalassiana, se oían rumores por las calles de Lunargenta de recelo y desconfianza hacia la Alianza de Lordaeron, de una oscuridad que se levantaba, de Arthas y la masacre que cometió en Stratholme. Algunos guardaban fe, otros, dejaban de confiar en los humanos.

El ejército había regresado a la ciudad, pero su esposo, no había regresado, toda esperanza por poca que fuese en ese momento, desapareció. La confirmación de su presentimiento llegó cuando ese mismo día un soldado del ejército le dio el pésame por la muerte de su esposo, entregándole el tabardo de Lunargenta que portaba orgulloso cuando se marchó. Su hija le costó mucho asimilar su muerte.

Años más tarde, se oía de la caída de Lordaeron, de la muerte de Rey Terenas Menethil a manos de su propio hijo, del robo de la reliquia real con las cenizas del Rey. Alarmó considerablemente a Quel'thalas, preparándose para cualquier cosa, dirigiendo la defensa Sylvanas Brisaveloz confiando que el escudo protector de las runas puestas estratégicamente resistiesen y les pudiese ayudar a poder derrotar a sus enemigos con relativa facilidad, pero cuando llegó la desolación, la oscuridad que cernían a su paso la plaga comandada por Arthas, contemplaron como el hechizo de abjuración de las runas se quebraron inminentemente por un traidor interno.

El horror y el pánico se acrecentó cuando la plaga avanzaba con demasiada facilidad y las fuerzas de Quel'thalas a su lado, no tenían rival. Presea trató de ayudar en ese asedio, protegiendo a su hija, debía llevarla a un lugar más seguro, pero no sabía donde, mató a todo necrófago que se acercaba para impedirlas el paso. Cerca de ellas cayó una de las paredes de la ciudad, y entre las runas, un muchacho quedó atrapado. Su hija lo vio y corrió hacia él en auxilio. Perdiendo su madre por un segundo la vista de donde podría estar entre la muchedumbre que corrían despavoridos, gritó el nombre de Neida, aterrada. Cuando llegó a verla, intentando ayudar a aquel muchacho para salir de ahí, una abomianción los vio y se acercó raudo a ellos para matarlos. La muchedumbre no dejaba pasar a Presea, para cuando llegó profinó un grito desgarrador al ver como la abominación había matado a su hija y al muchacho. Herida y rasgada de dolor mató a la abominación con todo su poder mágico, descontrolada, trató de reducira tantos como pudo, pero parecían que se multiplicasen por la oleada que avanzaba. Un par de conocidos vieron el peligro al que se estaba exponiendo. La apartaron de ahí como pudieron, llevándola al refugio, pero le costaron, pues la elfa estaba poseída por el dolor. Viendo la imposibilidad de amarrarla, la dieron un golpe en la cabeza para que perdiese el conocimiento y salvar la vida.

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La decisión después de la pérdida

Pocos sobrevivieron. Demasiadas muertes, la fuente del sol destruida, el Rey Anasterian muerto. El alma quebrada por todos aquellos que lloraban la muerte de sus compatriotas y sus seres queridos. Kael'thas llegó tarde, rasgado por el mismo dolor de no haber llegado a tiempo. Después de compartir unas palabras de condolencia, llegó a declarar el nuevo nombre de la raza superviviente: Sin'dorei.

Tras un duro periodo, a pesar de la petición de auxilio de la Alianza para más tarde ser traicionados, Presea decidió acompañar al Principe junto con otros soldados preparados, uniendose a sus filas dada su experiencia en varias escuelas de magia para emprender la marcha a Terrallende y contribuir en la incansable búsqueda de Kael'thas: la cura o el modo de que pueda salvar a su pueblo.

Pero ante el paraíso que prometió el Príncipe, se encontraron con la devastación del trozo de planeta de Draenor. Hubo varios peregrinajes, la ambición del poder hacía que las decisiones de Kael'thas fueran cada vez más inestables e insensatas llegando tan lejos como para pactar con el enemigo…alejándose de su propósito original. Probaron los poderes viles del enemigo suministrados por unos cristales que ayudaban a apagar la sed magia. Sus ojos, antes azules celestes, iban cobrando un fulgor verde vil demoníaco. Presea fue asignada bajo el comando de Voren'thal el Vidente, que tras haber conquistado el Castillo de la Tempestad, Kael'thas ordenó a Voren'thal a asediar la ciudad de la Luz, Shattrath. Sin embargo, Voren'thal vio la salvación en esa ciudad, se rindieron ante los Sha'tar viendo la locura y la corrupción de su Príncipe, tanto él, como todos los que le seguían. Le traicionaron y se llamaron a sí mismos Los Arúspices con el fin de oponerse a él y a sus tretas. Presea sintió una profunda decepción y desilusión, pues aquel que admiraba y servía, había cambiado por completo y supo en ese momento que salvar a su pueblo no estaba a manos de Kael'thas, si no de ella y de todos sus hermanos, Los Sin'dorei.

Participó en la batalla en el Castillo de la tempestad tras descubrir Los Arúspices la verdadera lealtad de Kael'thas, lo que pretendía hacer. Fue derrotado, incluso dado por muerto, pero este, se aferró a la vida y logró salir de ahí. Atacó a Lunargenta, robando para sí al Naaru que un día ofreció a su pueblo para alimentarlo y formar así a los Caballeros de Sangre, preparando su última baza en la Isla de Quel'danas para atraer a este mundo a Kil'jaeden. Sus planes se vieron frustrados, pues no solo fue eliminado, si no que además, la fuente del sol fue restablecida, gracias al sacrificio de Anveena y con la ayuda de el profeta Velen. Los Sin'dorei al fin, llenos de júbilo y lágrimas emotivas, volvieron a ver resplandecer la fuente del Sol que un día la plaga les arrebató, brillando con fuerte fulgor en los corazones de todos los elfos la llama de la esperanza. Los cristales viles no eran necesarios en su momento, pero creaban una fuerte adicción para muchos, que no teniendo suficiente con la Fuente del Sol, continuaban sometidos bajo el influjo de la magia vil. Presea quiso luchar contra esa adicción con todas sus fuerzas, pues todo lo que había visto le dio una importante lección: El Príncipe por ambición y sed de poder se malogró y olvidó a su pueblo. Ella no quería olvidar nada de lo que había tenido con ella, ni de sus amigos que había conocido a lo largo de sus hazañas, ni de quien era.

Un nuevo propósito

Presea no regresó a Terrallende, pues había una última cosa que le quedaba por hacer. No olvidaba la plaga, ni olvidó lo que Arthas hizo a su pueblo. No olvidó a su hija, pues siempre la tenía presente en sus recuerdos y en cada paso que daba. Llegaban noticias de la avanzada de la aliada horda hacia Rasganorte, de lo que ocurrió con la ciudad mágica de Dalaran transportada en ese continente frío. Vio una ocasión importante para terminar su proyecto original y conocer en persona a quien lideraba los Atracasol, Aethas, regresando de nuevo a ser un miembro del Kirin'tor con esfuerzo.


(en construcción)

AparienciaEditar

De rasgos dulces y una belleza natural de su raza. Sus ojos poco a poco van perdiendo el verde vil, del cual al mirarla en ellos se ven de un color turquesa como dos lagos profundos. De un porte elegante, su tez no llega a ser pálida, si no de un agradable y suave bronceado, resaltando así sus ojos rasgados y misterosos. Labios sonrosados y carnosos, de pómulos tersos. Sus cabellos plateados son largos hasta la cintura. Porta unos pendientes engarzados de dos zafiros en forma de lágrima, una reliquia familiar.

Una cicatriz seca, como si hiciera años que se la hubiera hecho, cruza su brazo derecho, pero siempre porta vestidos de manga larga para que no se vea dicha cicatriz.

En su mirar, incluso en su forma de hablar, agradable y suave, desprende sabiduría. 

CarácterEditar

De carácter amable y cordial, prudente y humilde. Ha llegado a ser diplomática o embajadora de varios altercados, atenuando las rencillas o rencores. Es muy protectora con los más jóvenes. No conoce la arrogancia o la prepotencia. A diferencia de su raza, es más abierta y cordial con toda criatura de Azeroth, incluso ha tenido tratos con determinados personajes de la Alianza dejando a un lado las diferencias raciales o rencores pasados por algo más fuerte en común: La supervivencia de todos, y a comprender mejor las costumbres o la propia historia de cada raza, lo cual le ha permitido estudiar y hablar distintas lenguas.

Puede llegar a transmitirte paz y desasosiego cuando hablas con ella de asuntos más profundos que perturben el corazón, pues de algún modo, te transmite una confianza inexplicable.

De fácil habla, teniendo casi una respuesta para todo, podrías llegar a tener conversaciones interesantes. Actuará siempre por lo que la conciencia o el corazón le dictamine a riesgo de que vaya en contra de leyes u órdenes del sistema. 

No verás jamás malicia en ella. Podría hacerte dudar en determinadas decisiones, pero siempre tendrá un propósito benefactor detrás de su decisión.

OcupaciónEditar

Directora de la Academia Falthrien. 

Profesora de Historia, Magia y Hechicería.

Ex-miembro del Kirin'tor tras la locura de Jaina Valiente al tratar de traidores a los Atracasol y hacer prisioneros a unos cuantos. Afortunadamente no estaba ahí.

Magistrix de Lunargenta.

FamiliaresEditar

Gamaliel Lorenthar

Amelia Loren'thar (de la familia Elien'thar)

Lexioren Entreris Dal´Luthien (Hermano adoptivo)

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar