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Mance Landcaster

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Mance Landcaster
Imagen de Mance Landcaster
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Apodo El León Rojo
Título Sir, Lord Comandante
Género Masculino
Raza Humano
Edad 50
Clase Guerrero
Ocupación Comandante de la Guardia Dorada de la Casa Landcaster
Lugar de nacimiento Ventormenta
Residencia Condado de Montenor
Afiliación Casa Landcaster, Alianza
Estado Vivo

TrasfondoEditar

Nacimiento e infancia Editar

Mance fue concebido dieciocho años antes de la Apertura del Portal Oscuro. Nació fruto del matrimonio entre Lord Curtis Landcaster, señor de la Casa Landcaster de Ventormenta, una rama cadete de la Casa Landcaster y Lady Margaret Landcaster, cuyo apellido de soltera era Hampburg. 

Lord Curtis Landcaster fue un brillante estratega y un guerrero de reputación noble y cortés. Era bueno con la lanza, mejor con la maza y excepcional con la espada. Lord Curtis también tenía fama de ser una persona ostentosa. Le gustaba celebrar torneos y cacerías, pero sobretodo enormes banquetes donde se congregaba a toda la familia Landcaster y se invitaban a los vasallos. Con el tiempo, los banquetes se convirtieron en una tradición, llegando a un punto en el que la Casa Banen y la Casa Foyd, casas de caballería vasallas de la Casa Landcaster, se disputaron entre ellos su asistencia al próximo festín. Lord Curtis zanjó el asunto de inmediato, añadiendo una mesa de más y comprando más vino y más comida. Además, sentó a ambas familias juntas, y pasados dos meses, la hija de Ser Roland Foyd contrajo nupcias con el hijo de Ser Thelan Banen.

A Lady Margaret por otro lado, se la definía como una mujer distante y de sonrisa fría y vacía. A diferencia de su marido, Lady Margaret creía que la mejor manera de gobernar y de proteger a la Casa, era mediante el miedo de los súbditos, y también tanto a los aliados y amigos como a los enemigos. A pesar de ello, mantenía una fachada cortés en público, aunque nunca llegó a socializar con el resto de la gente ni a tener verdaderos amigos. Siempre que el matrimonio discutía, los gritos entre Lady Margaret y Lord Curtis resonaban por todo el torreón. Mance creció en mitad de esta turbulenta relación, debatiéndose en el dilema de como debería actuar él cuando estuviera en el lugar de su padre.

La infancia de Mance estuvo marcada por su formación didactica. Lord Curtis quería que su hijo fuera un hombre culto, inteligente y versado en el arte de la guerra, así que llamó a los mejores maestros e instructores que se pudo permitir. Al principio, a Mance le costaba. Uno de los maestros acudió a Lord Curtis y le dijo que era imposible enseñarle a leer, que no entendía las letras. Entonces, Lord Curtis decidió encargarse personalmente. Sentó a Mance cinco horas cada día, hasta que por fin aprendió a leer. Después de eso, Mance no tuvo muchas dificultades. Gracias a ello, hoy en día está versado en historia, economía y estrategia militar, aprendió a manejar bien la espada y y el arco, a cabalgar, a sonreír y a bailar adecuadamente.

Con diez años, su padre le llevó a recorrer todos los Reinos del Este. Pasaron por Forjaz, siguieron subiendo por el puente Thandol hasta Stromgarde, se desviaron para visitar las bibliotecas de Alterac y siguieron al norte hasta Lordaeron. Después de pasar un mes en Lordaeron, visitando ciudades como Andorhal, Stratholme o la propia capital, visitaron Quel'Thalas por insistencia personal de Mance. Decidió que quería aprender a hablar thalassiano, pero se rindió al segundo intento, y finalmente volvieron a casa. Cuando Lord Curtis y Mance regresaron al Torreón, se encontraron con una grata sorpresa, y es que durante los ocho en que habían estado fuera, Lady Margaret había dado luz a una hija, a la que pusieron el nombre de Clotilde.

Con el nacimiento de Clotilde, el buen humor de Lady Margaret pareció aumentar, pero también dejó de prestar atención a su hijo Mance, que a la edad de doce años ya empezaba a acompañar a su padre para atender los asuntos administrativos. Mance trataba de ofrecer su punto de vista, pero su padre nunca le escuchaba, considerando que era demasiado joven para comprender algunas cosas. Pasados dos años, Mance solicitó a su padre que le envíara a servir de escudero junto algún señor. Lord Curtis, aunque sorprendido por la propuesta, accedió, y le envió a servir de escudero de Lord Alfred Landcaster, su tío y el Señor de la Casa Landcaster, en Villa del Lago.

Mance Landcaster llegó a Villa del Lago con solo un macuto y su apellido a las espaldas. Lord Alfred le acogió de buena manera, y Mance conoció a los hijos gemelos del barón, Adkins y Jedkins. Mance le explicó a Adkins que sentía que su padre le ignoraba completamente, y que detestaba no poder hacer nada cuando consideraba que su Lord Curtis cometía un error. Adkins le comprendió facilmente, razón por la cual pronto establecieron una relación de amistad.

Juventud Editar

Cuando Mance cumplió los dieciséis y se convirtió por fin en un hombre, ya era un hábil guerrero, con buena cabeza para la estrategia y el gobierno. Estaba totalmente centrado en su progresión, hasta que llegó a Villa del Lago una mercader de Kul Tiras llamada Hazamir. Mance quedó totalmente prendado de la mujer, de sus ojos, de su piel, de su cabello. Intentó sin mucho éxito coquetear con ella al principio, pero la mujer tiresa se mostraba inexpugnable.

Mance vio su oportunidad cuando el barón decidió celebrar un torneo al que fueron invitados todos los miembros de la familia Landcaster y los más hallegados. Aunque se llevó un fiasco cuando no pudo inscribirse al no ser caballero. Fueron tres días de largas celebraciones, y se realizaron multiples pruebas de las que salieron campeones nombres muy reconocidos en el reino, entre ellos Sir Elyo o Sir Dugo de Brieln. En el tercer día, sin embargo, en la víspera del ocaso, todavía restaba una ultima prueba. La prueba de pelea cuerpo a cuerpo. Se había retrasado a lo largo de la tarde pues había desaparecido uno de sus principales participantes, un caballero llamado Sir Wallace el Tinto. La guardia comenzó a buscarle por los alrededores, pero Mance le encontró primero. Lo encontró totalmente ebrio, sin sus pantalones y sin saber si quiera donde estaba.

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Sir Wallace el Beodo

Entonces, Mance cogió el escudo del caballero y su espada, se colocó su tabardo y fue a buscar una armadura y un yelmo. Se presentó por fin ante todo el mundo como Sir Wallace, y peleó en su lugar. Mance, que estaba más fresco y descansado que el resto de caballeros, logró ganar el torneo y coronó a Hazamir Velafuerte, una plebeya entre el público, como su reina del torneo. Entonces, se quitó el yelmo y se reveló ante todos como Mance Landcaster. Mientras algunos nobles y familiares estaban aplaudiendo y animando (en especial aquellas las mujeres), otros estaban callados, como Lord Curtis o Lord Alfred. Puesto que Mance no había sido inscrito en el torneo, se le retiraron los fondos del premio y le quitaron la corona a Hazamir, para darselos al finalista.

Aquello no le importó a Mance, ya aquella noche Hazamir se acercó a él y mantuvieron una larga charla que se extendió durante altas horas de la madrugada. Se despidieron con un largo beso, y cuando Mance regresó a la mansión Landcaster, Lord Curtis le esperaba allí, sentado en silencio. Le reprochó su actuación y le dijo que los Landcaster no actuaban como idiotas pretenciosos. Mance, ofendido, se marchó a dormir a la taberna. No volvió a hablar con su padre durante un año entero.

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Aunque las cosas se enfriaron en los próximos días, Lord Curtis finalmente volvió al Torreón, por lo que Mance ahora se veía mucho más con Hazamir, lo que derivó en un tórrido de juventud que se vio consumado durante una cálida tarde de verano escondidos en un claro rodeado de arbustos y follaje. Mance y Hazamir mantuvieron una relación amorosa que se extendió durante varios meses de la que nació su hija natural, Jesabela. Pronto, se encariñó con su hija, a la que prestaba casi toda su atención, y sintió que aquella chiquilla era lo mejor que él había podido aportar a este mundo. Por desgracia, los tambores de guerra sonaban cada vez más cerca, y pronto estalló la Primera Guerra entre orcos y humanos.

Exilio del Reino de Ventormenta Editar

Cuando la Horda atacó, Mance participó en la defensa de Crestagrana y más adelante cabalgó recorriendo todas las granjas de Elwynn alertando y ayudando a evacuar a los civiles. Después de la destrucción de Ventormenta por parte de la Horda, la familia Landcaster escapó junto a los supervivientes al norte, donde fue acogida por la Casa Montenor, unos antiguos aliados. Allí, Mance fue nombrado caballero por sus méritos en la Primera Guerra. Adoptó como su emblema personal un león rampante de gules sobre campo de plata, y más adelante se marchó a las Tierras Altas a vivir junto a Hazamir y su hija Jesabela en una pequeña casa rural. Su familia y en especial su padre Lord Curtis empezaron a ver con malos ojos la relación de Mance con su hija y la madre de su hija, pensando que suponían una distracción para su hijo y su progresión. La interveción de Curtis fue tajante. Comprometió a su hijo Mance con Elisabeth Mullen, la heredera de una familia noble de Arathi. Mance no recibió nada bien la noticia. Hacía un año que no se había dirigido la palabra con su padre, pero esa tarde padre e hijo se dijeron todo tipo de cosas el uno al otro. La disputa terminó con Mance accediendo al matrimonio con Elisabeth Mullen, pero con la condición de poder cuidar de cerca a su hija Jesabela y ayudarla tanto a ella como a su madre en lo que fuera posible.

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Lady Elisabeth Mullen

Aunque reticente al principio, Mance se mostró cada vez más abierto a la idea del matrimonio, sobretodo cuando conoció a su prometida Elisabeth, una mujer de rostro afable y bonito, cabello castaño claro y ojos azules. Se casaron en la capilla de Stromgarde, en una ceremonia cuidadosamente organizada por Lord Curtis Landcaster, y que estuvo abierta a la mayoría de la gente de alto estatus de la ciudad. Lord Curtis parecía querer asegurarse de que todo el mundo supiera que su hijo había contraído matrimonio con una mujer noble, y no con una comerciante de la plebe. Incluso invitó a la ceremonia a modo de escarmiento a Hazamir y su hija, pero Mance no lo permitió y se lo reprochó a su padre, a lo cual este se disculpó, arrepentido.

Después de la ceremonia se celebró un banquete, y finalmente los dos desposados se retiraron a sus aposentos para consumar el matrimonio. Mance y Elisabeth empezaron teniendo una relación fría pero cortés, aunque con el tiempo desarrollaron afecto el uno hacia el otro, ya que Mance y Hazamir habían decidido abandonar su relación amorosa a partir de la boda y pasaba más tiempo junto a su nueva esposa. Mance empezó a vivir en las tierras de la Casa Mullen, y de vez en cuando le visitaban Hazamir y Jesabela, que incluso conocieron a Elisabeth, quién a pesar de los temores de Mance, se comportó de manera amable y cortés con la otra familia de su esposo. Finalmente Mance tuvo que abandonar tanto a su esposa como a su hija, pues fue llamado por su padre para participar en las batallas venideras como uno de sus oficiales y consejeros.

La Segunda Guerra Editar

Lord Curtis Landcaster había sido puesto al mando de 500 jinetes, 200 arqueros y 1000 soldados de infantería, y había llamado a su hijo, Sir Mance Landcaster, para que sirviera como oficial y consejero de guerra. La reducida hueste de Lord Curtis participó en los ataques perpetrados por la Alianza contra la Horda con el fin de enviarla de vuelta hacia el mar desde Trabalomas. Una vez rechazada la invasión orca en Costasur, la Alianza envió sus fuerzas a Zul'Dare para destruir la base naval de la Horda y poner fin a la invasión de Lordaeron.

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Después de aquella victoria, la Alianza emprende una campaña terrenal que consiste en empujar a la Horda hacia el sur y expulsarla de las tierras de Khaz Modan. Las primeras batallas se cuentan por victorias de la alianza, enviando a la Horda hasta detrás del Puente Thandol y recuperando Dun Modr, continuando su implacable avance hasta Dun Algaz y lanzando una ultima ofensiva a Grim Batol, que a pesar de resultar fallida, no altera el resultado de la campaña, que termina con el ejercito de la Horda batiéndose en retirada de Khaz Modan.

A pesar de las ultimas victorias de la Alianza, la traición de Alterac permite a la Horda entrar en el Reino de Lordaeron y poner la capital bajo asedio. Lord Curtis, entre otros nobles como los Montenor, es enviado junto a los ejércitos de Stromgarde a invadir y destruir el reino de Alterac. Es en esta batalla donde Lord Curtis es herido de muerte, y cede el mando a su hijo. Padre e hijo se reconcilian antes de despedirse para siempre, y Lord Mance recibe ordenes de ir a negociar la rendición del castillo de un simpatizante de Lord Perenolde. El vasallo de Alterac no rinde fácilmente su castillo, y revela tener una compañía de mercenarios luchando en su nombre. El señor rebelde envía a la compañía mercenaria a destruir a las fuerzas lealistas, y pasado un día los mercenarios regresan con un gran numero de prisioneros, y afirmando haber matado al resto incluido Lord Mance Landcaster.

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Las tropas Landcaster ocupan el castillo

En ese momento, el Señor rebelde se hincha de orgullo y exige un enorme pago a cambio de la vida de sus presos, además de la retirada absoluta de todas las tropas de la Alianza de sus tierras. Ese mismo día, durante la noche, los presos leales a la Alianza son liberados por los mercenarios y juntos comienzan a despejar las murallas y asesinar a los alterienses en sus camas. Los hombres abren la puerta desde dentro, y Mance entra con el resto de las tropas y ocupa el castillo en nombre de la Alianza y de la Casa Landcaster, tomando prisionero al Señor del castillo y manteniendo la fortaleza hasta que la invasión de Alterac finaliza.

Mance le pregunta si considera un pago suficiente toda la sangre derramada por culpa de su orgullo, a lo que el Señor contesta que sí. Cuando la Alianza logra romper el cerco a la capital y acabar con la guerra, el señor rebelde es entregado al alto mando de la Alianza para ser juzgado por alta traición y posteriormente colgado en la horca. Mance recompensa con una buena cantidad de dinero al líder mercenario, y le recuerda que los Landcaster siempre pagan el doble.

Con la segunda guerra finalizada con la victoria de la Alianza, Mance le cede la regencia de las tierras de Lord Curtis a su madre, Lady Margaret, y se instala en Villa del Lago junto a su esposa y su recién nacido primogénito, Lewyn Landcaster. Hazamir y Jesabela también regresan a Villa del Lago.

Paz Editar

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Lord Mance Landcaster junto a su hijo y esposa.

Después de la desintegración de la Horda y el encarcelamiento de los orcos en campos de concentración, los reinos de la Alianza disfrutaron de un duradero periodo de paz. Mance estuvo enfrascado durante este periodo en la educación y el crecimiento de su hijo Lewyn, y en menor medida de su hija Jesabela, a la que no podía ver tanto como él deseaba. Afortunadamente, Jesabela y Lewyn crecieron sin disputas el uno con el otro, y las pocas veces que se veían jugaban y practicaban juntos. Cuando su hija cumplió los diecisiete años, se marchó junto a su madre de vuelta a Kul Tiras, por lo que Mance se despidió de ella y no volvió a saber más de las dos mujeres hasta pasados diez años.

Esto permitió que Mance estuviera más tiempo encima de Lewyn, que comenzaba a mostrar insolencia y soberbia. Su padre no iba a permitir aquello, así que Mance decidió darle un escarmiento a su hijo. Un día le dijo que se iban a ir de caza, y así fueron al bosque de Elwynn a buscar jabalíes y ciervos para cazar. Pero en un momento dado se separaron, y Lewyn se encontró solo, rodeado de arboles y sin saber adónde ir. Le costó dos días encontrar una aldea de campesinos y cazadores que le indicaron el camino de vuelta. Cuando llegó a Villa del Lago, Mance le había dado su habitación a un pescadero, por lo que Lewyn pasó el resto de los días durmiendo en la taberna, hasta que su familia decidió abandonar Villa del Lago y marcharse a vivir al Torreón.

Durante la Tercera Guerra, la Casa Landcaster no tomó parte, por lo que Lord Mance Landcaster ocupó su posición como señor del Torreón Carmesí, y durante un par de años estuvo gobernando con magnanimidad y justicia, un rasgo que había caracterizado el gobierno de su padre. Las arcas se llenaron más, aunque las cosechas no aumentaron, Mance organizaba fiestas y banquetes dedicados a la memoria de su padre en los que invitaba al pueblo y a su familia, por lo que la gente estaba contenta.

El gobierno de Mance no estaba siendo más prospero y productivo que el de Lord Curtis, pero las murallas estaban repletas con las cabezas y las manos de los ladrones, asesinos y violadores que cogía en sus tierras,en su mayoría bandidos de la Hermandad Defías, que lograron robarle suministros y oro. Mance cazó y atrapó a los bandidos, y juzgó a los que quedaron vida. Los restos de su líder fueron repartidos entre las 3 puertas principales a modo de advertencia. Pero Mance empezaba a echar de menos las batallas y cada vez se sentía menos cómodo en su posición de gobernador. Por suerte para él, el pacto de no agresión entre la Alianza y la Horda se había roto, y fue llamado por la Alianza para marchar de nuevo a la guerra.

La Gran Guerra: Arathi y Trabalomas Editar

Lord Mance Landcaster y su hijo son llamados a las armas por la Alianza. Mance es puesto al mando de dos mil hombres en Arathi, donde la Alianza intentaba frenar el avance de los Renegados desde el norte. En Arathi, mil lanceros se unieron a las filas de Mance, hombres de los Mullen, la familia de su esposa. Su superior al mando, Thomas Wilkinson, le envió a más allá de la muralla de Thoradin para sitiar y liberar los fuertes que habían arrebatado a las fuerzas de Costasur, mientras que Lewyn permanece en el ejercito regular de Thomas. Mance Landcaster marcha al norte de Trabalomas y vence a la guarnición renegada de la Torre Oriental, liberando el Fuerte Victoria y marchando hacia al Fuerte Thoras, donde los renegados y la Horda se habían atrincherado. El fuerte es sitiado por las fuerzas de la Alianza, pero debido a que los renegados carecían de la necesidad de comer y beber, el asedio se alarga durante semanas.

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Con la intención de alejar a Lord Mance de su campo, los renegados envían un pequeño destacamento de unos cientos de no-muertos ondeando el estandarte de Sylvanas. Cuando Mance Landcaster sale a campo abierto, los no-muertos retroceden sobre sus pasos y hacen sonar un cuerno, señalizando que la trampa había sido un éxito, y conducen a las tropas de la Alianza hacia una emboscada, donde son fácilmente derrotados. Los humanos pierden diez hombres por cada renegado que cae, y cuando Mance ve que la derrota es segura, ordena la retirada y huye con los pocos hombres que sobreviven retrocediendo hacia el Fuerte Victoria.

Las tropas renegadas persiguen al reducido ejercito de Mance, ahora formado solo por unos pocos cientos de hombres, y ponen el cerco al Fuerte. La fortaleza, debilitada y carente casi de víveres, no puede resistir durante mucho tiempo, por lo que envían palomas mensajeras para pedir refuerzos. Sin embargo, todas las aves que salen de la fortaleza, son abatidas por los ballesteros renegados. Bajo estas circumstancias, Mance se ve comprometido como líder y se enfrenta a la amenaza de un posible motín. Cuando unos soldados intentan abrir las puertas traseras y huir con la esperanza de escapar de los renegados, Mance ordena que les rompan las rodillas para que nunca más puedan huir, y lleva a cabo el deseo de los desertores de salir de las murallas, por lo que son colocados en catapultas y lanzados hacia fuera de la fortaleza.

El asedio se alarga durante varios meses. Los asediados empiezan a alimentarse de ratas, gatos e incluso del

cuero de las botas y el pegamento de los libros. Algunos hombres incluso recurren al canibalismo para sobrevivir, comiéndose a aquellos soldados junto a los que habían sangrado anteriormente y que no habían podido sobrevivir al hambre. Finalmente, una carga liderada por Lewyn Landcaster ataca por la retaguardia a los renegados y logra romper el asedio, liberando a la fortaleza y poniendo en huida a los renegados, que corren al sur donde son destruidos por Thomas Wilkinson.

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Lewyn Landcaster lidera la carga contra los renegados y libera la fortaleza.

Por su valor en el campo de batalla y su heroíca intervención, Lewyn Landcaster es armado caballero por Thomas Wilkinson y une fuerzas con su padre, Mance. Ambos marchan al Puerto Menethil, donde toman los barcos para marchar a Kalimdor, con ordenes de unirse a la lucha contra los orcos en Vallefresno y Los Baldíos.

AparienciaEditar

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Su blasón personal

Es descrito como un hombre alto y fuerte con cabello dorado claro salpicado de canas, con ojos verdes deslumbrantes y una barba bien recortada. En su juventud tenía el cabello dorado largo y la mandíbula bien afeitada, luciendo una sonrisa que cortaba como un cuchillo, rasgo que heredó su hijo Lewyn Landcaster.

Suele ir ataviado con una armadura dorada y marrón, los colores de la Casa Landcaster. Lleva un manto carmesí que le cruza el pecho, y una capa que va a juego. Su emblema personal es un león rampante ahorquillado de gules sobre campo plata, que lleva bordado en su capa y escudos.

CarácterEditar

FamiliaresEditar

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