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Luces y Sombras

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Luces y Sombras
Imagen de Luces y Sombras
Información del evento
Fecha 22/06/2016 - 01/07/2016
Lugar Reino de Ventormenta
Participantes
Heraldos de Gilneas
Caballeros del Código
Flazz Tuercaflís
Caín Tuercasilbido
Sharedia Cuervo Blanco
Hermano Benric
Ser Loth de Okney
Acreger Yegvrín
Joss Greyheart
Elios Susurro del Bosque
Dherts
Promotores
Horus Silvela
Foro.png

TrasfondoEditar

El mundo está lleno de historias increíbles... algunas ficticias y otras no tanto. Hace poco, unos sacerdotes de la Luz encontraron un libro antiguo que narraba la fábula del Cáliz de los Milagros.

Aunque había algo más en ese libro, algo que sorprendió a los sacerdotes... algo que les llenó de esperanza y deseo...

Algo que podría hacer que un cuento se volviese realidad.
Fábula del Cáliz de los Milagros.png








Introducción Editar

En los tablones y calles de Ventormenta hay varios carteles...

¡GRAN EXPEDICIÓN!


¡Ciudadanos y héroes de la Alianza! 

La Iglesia de la Luz ha hallado indicios de la existencia de una reliquia antigua y sagrada que se encuentra en algún lugar del reino de Ventormenta.

La santa sede organizará una expedición en busca del artefacto con el fin de encontrarlo y llevarlo de vuelta a su hogar.

Todo aquel que esté interesado en unirse, estará invitado a venir este miércoles 22 de Junio a la Iglesia de la Luz a las 22:00 donde el díacono Horus Silvela, coordinador principal de la expedición, explicará los detalles de todo.

¡Así pues, os esperamos! 

¡GLORIA A LA LUZ Y A LA ALIANZA!

Capítulo 1: Palabras bajo las Estrellas (22/06/2016) Editar

Eran las diez de la noche y la oscuridad se cernía sobre la ciudad de Ventormenta. Solo había algo de luz proporcionado por las farolas y antorchas que habían por las calles de la capital de la Alianza.

Sin embargo, algunas personas se dirigían a un punto en concreto de la ciudad: la Catedral de la Luz. Algunos curiosos, otros por la intención de ayudar o simplemente por pura casualidad entraron dentro de la santa sede.

Ahí aguardaba Horus Silvela, díacono de la iglesia de la Luz y ataviado con unas ropas ostentosas y lujosas. El clérigo les dio la bienvenida a los que llegaron y les invitó a bajar a la sala inferior de la catedral.

Una vez reunidos todos, Horus les comentó todo sobre la expedición. La reliquia que ansiaban encontrar era el Cáliz de los Milagros, un artefacto que aparece en un cuento en que es descrito como un objeto con un alto poder sanador capaz de lograr lo imposible... de lograr hacer auténticos milagros.

Todo esto empezó cuando un día mientras, hacían limpieza de la biblioteca, se les cayó un libro. Este libro era la primera edición de la fábula del Cáliz y cuyas tapas se habían roto fruto del golpe que había recibido.

Para sorpresa de los sacerdotes, descubrieron que el el libro tenía un doble fondo en las tapas. Dentro había una piedra perfectamente ovalada con un "II" inscrito en ella, una nota y un par de poemas.

La nota estaba escrita por el mismo autor del libro y ponía como el Cáliz de los Milagros existía de verdad y solo aquel con un corazón puro podría encontrarla.

Tras explicarles la historia, algunos preguntaron sobre la recompensa y otros datos del libro. Finalmente, la mayoría de los presentes aceptaron unirse a la expedición en busca de este legendario artefacto.

Así pues comenzó el momento arduo, pesado y exhaustivo trabajo de censar a los participantes. Formaron una larga cola mientras el clérigo los iba inscribiendo. Tras un muy buen rato, todos los participantes fueron censados.

La búsqueda comenzaría este viernes dejando el jueves como día de preparación. Se reunirían en un punto de la ciudad junto a un mago llamado Jacob Sytar. Juntos partirían en busca del Cáliz de los Milagros... 

Partirían hacia una aventura más enrevesada y peligrosa de lo que jamás hubiesen pensado...

Capítulo 2: Música Celestial (24/06/2016) Editar

Ya eran las 22:00 y muchos de los que aceptaron estar en la expedición fueron llegando al punto de encuentro: las Puertas de Ventormenta.

Ahí les esperaba el magus Jacob Sytar, el responsable de la expedición. A parte de los que vinieron en la sesión de organización en la catedral, también habían otros que habían venido por rumores o acompañando a otros.

Cuando ya fueron un grueso número, Jacob los guío hacia una casa en Villadorada. Esta pequeña casa abandonada sería la base de la expedición a pesar de que era bastante pequeña y estaba algo sucia y llena de polvo.

Una vez todos reunidos en la sala principal, Jacob refrescó la memoria sobre lo que buscaban: el Cáliz de los Milagros. Algunos volvieron a hacer hincapié sobre cual sería la recompensa y particularmente los que no asistieron a la reunión del miércoles preguntaron sobre el cáliz y sobre su poder.

Tras un buen rato con llenó de preguntas y bufos por los que querían entrar ya en acción, por fin comenzaron a buscar el cáliz. El mago les leyó uno de los poemas que sería la primera pista para encontrar el cáliz.

Hablaba sobre una abadía en un valle en el cual los sacerdotes tocaban cierto instrumento que transmitía armonía y paz. Estuvieron discutiendo cual podría ser el lugar al que ir y finalmente creyeron que se trataba de la Abadía de Villanorte y que tal vez el instrumento que hacía referencia el poema era la campana.

Por fin empezaron a moverse, llegaron justo cuando la campana de la abadía marcaba las once de la noche. Fueron recibidos por un clérigo que dudo de dejarles pasar pero tras mostrarle una acreditación de la iglesia les invitó a pasar y les mostró la abadía por dentro.

Llegaron hasta el campanario y vieron una hermosa y dorada campana. Algunos empezaron a investigaron la campana. Encontraron que tenía unos números en su interior, una especie de dos códigos en el que en uno de ellos faltaba un número.

Descifraron que cada código seguía un patrón específico y hallaron el número que faltaba en la serie incompleta... pero no sabían que significaba. ¿La página de un libro? ¿Unas coordenadas? De repente, una elfa de la expedición empezó a tocar la campana pensando que tal vez estaría la solución tocando el instrumento.

Tocó el instrumento tantas veces como el número que habían descifrado y de repente tres pequeñas campanas plateadas bajaron del techo. Cada una tenía un acertijo inscrito en ella. Los aventureros fueron resolviendo los acertijos que se basaban en números y tocando las campanas. Por cada acertijo que acertaban la campana volvía a subir... si fallaban la campana emitía un sonido tan agudo que hacía daño en los tímpanos.. de hecho, algunos se fueron de la sala por la gran molestia que causaban.

Finalmente, las tres campanas plateadas subieron y oyeron un ruido que provenía del piso inferior. Cuando bajaron hacia la sala principal de la abadía vieron como una parte del suelo de esta se había abierto y dentro había una caja con un poema y una piedra ovalada con un "III" inscrita en ella.

Era una de las posibles llaves que servirían para encontrar el cáliz. Habían dado un pequeño paso hacia delante en su expedición. Tras encontrarla y ser entregada a un sacerdote de la expedición junto al poema decidieron volver a la base.

Dos de tres llaves encontradas, aún falta un largo camino para encontrar un Cáliz... de cuento.

Capítulo 3: Suspiros de los Muertos (26/06/2016) Editar

Una noche más, la expedición estaba reunida en su pequeña base en Villadorada.

Cuando ya fueron suficientes, Jacob Sytar les recitó el poema que encontraron en la abadía el pasado viernes.

Todos quedaron algo confusos, muchos no acabaron de entender que significaba exactamente... desde luego no era tan fácil como el anterior. Tras debatir y discutir creyeron que el poema hacía referencia a la gran necrópolis de Cerro del Cuervo en el Bosque del Ocaso.

Fueron directos hacia allá. Tras un largo viaje llegaron al cementerio, la hermana que custodiaba el lugar le comentó a Jacob que debían salir de allá antes de que fuesen las doce de la noche ya que los no-muertos aumentaban su número a partir de esa hora.

La expedición se dividió en dos grupos. Uno liderado por Nai Togaguja, líder de los Heraldos de Gilneas, se llevó a algunos de su orden y a algún voluntario a las catacumbas. Jacob, por su parte, se llevó al resto junto a algunos hermanos de los Caballeros del Código hacia la mansión abandonada en la colina más alta del cementerio.

El grupo de Jacob fueron directo hacia el caserón. A medida que se iban acercando, notaron como el aire se hacía más frío y el ambiente estaba más oscuro. Cuando llegaron, abrieron la puerta y entraron con precaución.

Vieron un gran salón sucio lleno de polvo con un montón de telarañas. De repente, oyeron un llanto que provenía del piso superior. Intentaron subir pero la escalera les jugó una mala pasada, estaba bastante podrida y bastantes se cayeron de las escaleras al romperse los escalones.

Finalmente, lograron subir todos y vieron como había un ser espectral humana con un vestido de novia y que era bastante hermosa.

Uno de los miembros del grupo se acercó a ella y esta se atemorizó. Les dijo que su nombre era Constance y que buscaba a su amado James. El grupo le hizo entender que en verdad estaba muerta y que debía irse hacía la Luz ya que seguramente su amado estaría allí también.

A pesar de eso, Constance se negó a escuchar y huyó atravesando la pared antes advirtiendolos que debían huir antes de que llegara la Sombra. Entonces, una misteriosa voz empezó a mofarse de ellos y les dijo que el cáliz no se encontraba en ese lugar.

Tras mantener una discusión con la misteriosa voz, esta les comentó que solo les estaba entreteniendo ya que estaban a punto de dar las doce.

El grupo a darse cuenta salieron de allá, mientras iban directos hacia Cerro del Cuervo oyeron unos gruñidos y vieron unas manos saliendo de la tierra.

Lograron llegar sanos y a salvo. Allí estaba el otro grupo liderado por Nai, sin embargo no habían tenido tanta suerte.

Habían encontrado un cáliz pero que no era el Cáliz de los Milagros. Era de color negro y desprendía un aura de magia vil. A parte de eso, uno de los miembros de ese grupo murió al ser devorado por unos necrófagos convirtiéndolo en la primera víctima de la expedición.

La expedición no halló nada en relación con el artefacto que buscaban. Decidieron volver a la base de Villadorada y retomar su búsqueda al día siguiente.

Capítulo 4: El laberinto mortífero (27/06/2016) Editar

La expedición se reunió una vez más en la base de Villadorada.

Cuando ya fueron un grueso número volvieron a analizar el poema de la otra jornada que malinterpretaron. Algunos apostaron por la posibilidad de que se tratase de las Minas del Muerte en los Páramos del Poniente. Aún así, algunos se mostraban recelosos de ese lugar ya que creían que si hubiese algo allí lo hubieran robado los maleantes de la zona.

Finalmente, fueron hacia Arroyo de la Luna. Cuando llegaron, dejaron sus monturas cerca del campamento de la guardia que había apostado al lado del pueblo.

La villa estaba algo vacía aunque se oían algunos gritos y se veía alguna pelea... esto puso en tensión a algunos de los miembros de la expedición.

Una niña algo sucia y bastante delgada se acercó al grupo y pidió algo de comida. Una sacerdotisa humana y un huargen le dieron algo de comer y la niña se lo agradeció y se marchó corriendo y la expedición entró dentro del granero que daba la entrada a las minas.

Allí se encontraron un maleante que les dijo que esas sus minas y que no podían pasar pero tras ser "convencido" ,gracias a una bolsa de dinero que apareció de repente en su bolsillo, les dejó pasar.

A medida que se adentraban en las minas notaron como les faltaba algo más de oxígeno y el ambiente se hacía cada vez más pesado.

Oyeron unos gritos de una mujer y fueron directos hacia ella, estaba siendo abusada por unos tres maleantes. Uno de ellos al ver al grupo, cogió la mujer y le puso una daga en el cuello amenazándoles de que la mataría si no se iban.

Uno de los de la expedición disparó al maleante con la daga y murió. Al ver eso, los otros maleantes salieron corriendo. Una vez más el huargen y la humana fueron a socorrerla.

El grupo se dividió en un momento de caos, mientras unos cuidaban de la pobre mujer otros se encontraron con un enano que al parecer era un criminal e intentaron atraparlo sin éxito.

Cuando volvieron a estar todos juntos continuaron su camino. Un grupo se adelantó y volvieron diciendo que habían visto un túnel con rocas blancas tal y como figuraba en el poema.

La expedición entró en ese túnel y llegaron a una cámara donde una puerta blanca les barraba el paso. No había forma de abrirla.

Entonces, una pared emergió del suelo y los atrapó dentro de esa cámara. Estaban encerrados ahí dentro sin posibilidad de escapar. Una voz profunda empezó a resonar por la sala pidiendo tres campeones que luchasen entre sí. Dos de ellos deberían de morir y solo quedaría uno vivo más la expedición. Si se negaban a participar se quedarían atrapados allí.

Tras una larga discusión se mostraron tres voluntarios dispuestos a sacrificarse por la expedición. Se pusieron en medio de la cámara y cuando estaban a punto se luchar entre ellos la puerta blanca se abrió y la voz comentó que solo podían pasar esos tres junto a la sacerdotisa y al huargen.

Entraron los cinco mientras el resto se quedaba en la cámara sin poder hacer nada. Encontraron a un pobre hombre moribundo que les pidió que le mataran ya que no podía soportar seguir viviendo y que su hijo estaría mejor sin él. Parte del grupo le animó a que continuase viviendo, que de esta forma podría enmendar sus errores y otorgarle felicidad a su hijo.

Lograron animar al hombre que se acabó desvaneciendo. La voz volvió a hablar y les felicitó por demostrar compasión y respeto durante la prueba... una prueba que empezó desde que pusieron un pie en Arroyo de la Luna. Aparecieron la niña, la mujer y el hombre pero esta vez semitransparentes y sonrientes.

La voz les invitó a que cogieran su premio y así lo hicieron encontrando la piedra con un "IV" inscrito y otro poema. Volvieron con el grupo y la pared que los atrapó volvió a bajar.

Salieron de las minas contentos y decidieron volver a la base para continuar con la búsqueda del Cáliz de los Milagros.

Capítulo 5: Pesadillas (28/06/2016) Editar

La expedición ya había encontrado tres de las cinco llaves que figuraban en el poema inicial. La piedras que tenían eran la "II", la "III" y la "IV".

En la base algunos empezaron a pensar que tal vez se les había escapado. Era obvio que estaban yendo de menor a mayor con las piedras y que la que figurase en el poema de hoy fuese la piedra "V"...

¿... pero y la "I"?

Estaban algo extrañados, la segunda piedra la habían encontrado en un libro de la catedral los sacerdotes que fue con la que se empezó toda la expedición y la búsqueda del Cáliz.

Decidieron de todas formas continuar con el poema y luego ya pensar que hacer. Esta vez resolvieron el poema más rápido de lo habitual. En el poema se mencionada el ocaso así como una poza tocada por la Luna... todos pensaron que al lugar al que se refería el poema era a la Arboleda del Crepúsculo.

Sin más dilación, cogieron sus monturas y fueron directos hacia Villa Oscura. Tras el viaje comprobaron que se encontraban todos y se fueron hacia la arboleda con ruinas élficas.

Durante el camino vieron telarañas muy grandes que colgaban de las copas de los árboles así como algunos ruidos y crujidos. Algunos miembros estaban asustados y otros intentaban mantener la compostura no dejando de mirar al frente.

Llegaron a un campamento de la Guardia Oscura y dejaron sus monturas allá y se fueron directos hacia la arboleda.

El vergel era totalmente diferente al resto del bosque, los árboles eran más verdes y el ambiente era más cálido y no tan pesado como en el resto de Ocaso.

Vieron una poza de la Luna y una especie de fuente. El grupo se dividió. En la fuente, el gnomo bebió de sus aguas y una turbia visión le nubló la vista mientras que en la poza el grupo se peleaba para que la elfa caballero de la muerte no tocase la poza.

Tanto de la fuente como de la poza salieron unas estelas blancas que se unieron en el centro de la arboleda.

Los dos grupos se reunieron y la estela les habló. Les dijo que debían abandonar su búsqueda del Cáliz y que si aún así querían continuar deberían superar una prueba y invitó a los presentes a que se fueran si así lo deseaban.

Nadie marchó y la estela se voló hasta la zona del portal inactivo que llevaba al Sueño Esmeralda. La elfa no-muerta se aproximó pero fue repelida por un haz de energía de la estela y entonces una araña gigante de color negra cayó del árbol así como otras aparecieron rodeando a la expedición.

Lucharon. Las arañas demostraron ser unos enemigos difíciles de matar y algunos sufrieron heridas... más algunos lucharon contra el miedo y batallaron con todas sus fuerzas.

Tras una ardua batalla, las arañas cayeron una a una siendo la última vencida por el enano Ragdad.

La estela se volvió a aproximar a ellos y les felicitó diciéndoles que fue una prueba para ver si serían capaces de superar el miedo. Así pues, de la estela cayó una piedra blanca con un "V" inscrito en ella y otro poema.

La estela desapareció... pero el júbilo por encontrar la última llave no duró mucho. De repente un misil impactó cerca de la expedición y vieron como bajaba con su máquina voladora un goblin verde y feo que se hacía llamar Rosquillas y que les ordenaba que le diesen las piedras y los poemas sino querían que les matase.

Mientras discutían con el goblin, uno de los de la expedición le disparó y le dió en la oreja mientras otro conjuraba una Cólera que lo tiró de su máquina.

Rápidamente lo cogieron y lo zarandearon... y de este cayó una piedra ovalada con un "I" inscrito. Le hicieron preguntas al goblin de que sabía acerca del cáliz y donde encontró la llave blanca. Rosquillas les dijo que la encontró en el lago de Crestagrana mientras buscaba algo que se le había caído en el agua y que sabía de la expedición por los rumores que había oído.

Heraldos de Gilneas decidieron llevárselo como prisionero con la aceptación de Jacob Sytar y mantenerlo vivo para poder interrogarle.

Se fueron de la arboleda y volvieron a su hogar...

Ya tenían las llaves blancas y el último poema de todos... poema que les conduciría hacia la reliquia que tanto ansiaban.

Capítulo 6: Mentiras bajo la Luz (30/06/2016) Editar

Ya era de noche en el bosque de Elwyn.

La base de la expedición estaba iluminada en medio de la oscuridad que envolvía el bosque.

La expedición había hallado por fin las cinco llaves y el último poema parecía que les guiaba hacia el lago del Hito, lugar donde una gran piedra honraba a los caídos por la primera guerra.

Fueron hacia allá y al llegar descubrieron que las rocas que envolvían la piedra del recuerdos habían unos agujeros del mismo tamaño que el de las piedras. Los miembros de la expedición encajaron las piedras y entonces las rocas empezaron a brillar y tras ellos, el suelo se abrió revelando unas escaleras que iban hacia abajo...

La expedición bajó las escaleras y se encontraron una enorme puerta con un monumento muy similar al de la piedra del recuerdo pero con otra inscripción.

En el monumento había escrito que el Cáliz había existido y que lo relatado en la fábula fue en verdad la primera guerra y que el reino devastado en el cuento era en verdad Ventormenta. El ejército de monstruos era la Horda que al parecer se hicieron con el control del cáliz y que lo corrompieron.

Por suerte, lograron recuperar y purificar el cáliz gracias a un ser que sacrificó su alma para limpiar el cáliz. Olaf, al ver que el cáliz podía ser usado para crear catástrofes decidió esconderlo y crear unas pruebas que midiesen la bondad de las personas... de esta forma solo un alma buena podría reclamar la reliquia y por lo tanto lo usaría para hacer el bien.

La expedición tras leer el monumento continuaron avanzando hasta llegar a una cámara bastante grande... había un golem de piedra algo roto y que parecía inactivo y al fondo se encontraba el legendario Cáliz de los Milagros.

Se encontraba flotando sobre un pedestal y estaba envuelto en un escudo... casi todos los miembros de la expedición trataron de coger el cáliz pero ninguno lo consiguió. Solo hubo una persona que pudo cogerlo... Sélene, la sacerdotisa que ayudó a la niña y a la mujer en las minas de la Muerte y que superó sus medios en la Arboleda del Crepúsculo.

Por fin, tras días de búsqueda, habían encontrado el ansiado Cáliz de los Milagros.

Pero entonces, sus pies y sus manos se congelaron... no se podían mover y no podían realizar acción alguna en ese momento.

Y entonces, se dieron cuenta que no había sido una trampa de la cámara... sino que alguien les había congelado...

Jacob Sytar.

El líder de la expedición y coordinador asignado por la iglesia había congelado a los presentes. Algunos se sorprendieron y otros ya veían desde hacía tiempo que el magus no era trigo limpio.

Jacob Sytar le quitó el cáliz a Sélene y le comentó que solo les había utilizado para obtener el cáliz para amo y para la mente detrás de todo esto...

Entonces alguien más entro en la sala... alguien que ya no estaba vivo sino que era un renegado que había traicionado a la Horda en pos por sus propios y ambiciosos intereses...

Shadiness, el profeta del eclipse.

El sacerdote oscuro se río de ellos comentándoles que habían encontrado ese lugar hace semanas... que habían resuelto los acertijos y los retos que les habían planteado y que llegaron hasta aquí antes que ellos.

Muchos estaban confusos... no entendían entonces porqué no recogió el cáliz él mismo a lo que respondió que el escudo era lo único que no previó y que no pudo superar. Por eso, montó todo lo de la expedición para encontrar a alguien que si pudiese hacerlo.

Todos estaban rabiosos y enfadados... algunos por la traición de Jacob y otros por haber sido manipulados desde el principio. Shadiness tenía en mente utilizar el cáliz para completar su obra maestra que destruiría el reino de Ventormenta así cómo la capital de la Alianza.

Shadiness se marchó riéndose con el Cáliz dejándolos con Jacob. Näi Togaguja logró soltarse de sus ataduras y atacó al magus que no se lo esperó y salió disparado por el ataque mágico que le habían lanzado... rápidamente, Näi liberó a los demás y todos se dispusieron a atacar al traidor.

Jacob entonces lanzó un vial oscuro al golem que volvió a activarse, en su día fue creado para juzgar a los que llegasen hasta el cáliz pero cuando Shadiness llegó junto a sus secuaces lograron derrotarlo y acabar con él. Ahora el mago lo había vuelto a activar con magia de las sombras provocando que atacase a la expedición.

Aunque algunos dispararon al mago para que no escapara no llegaron a acertar y este también se escapó de las cámaras. La expedición luchó contra la expedición.. a pesar de ser bastante grande demostró no ser un gran reto para ellos y cayó derrotado una vez más.

Rápidamente subieron las escaleras para intentar parar los pies a Shadiness y a Jacob pero ya era demasiado tarde, ya habían escapado. Sélene, que se había escapado en medio de la batalla para intentar seguirlos, les dijo que les había hablar de un lugar llamado llamado Escara Impía donde comenzarían con su plan.

Algunos de la expedición habían perdido las esperanzas en recuperarlo, creían que ya no había nada que hacer... pero muchos no se rindieron, no querían aceptar que el mago y el renegado ganasen o simplemente querían vengarse por lo que habían hecho.

Así pues, decidieron ir todos... unidos para luchar, para defender el reino de Ventormenta de ese dúo y frustrar sus planes antes de que fuese demasiado tarde.

Capítulo 7: La batalla final (01/07/2016) Editar

Una vez más la expedición se reunió en su base de Villadorada... pero esta vez sin un líder claro por la traición de Jacob Sytar.

Estaban bastante perdidos, no sabían exactamente hacia donde ir ni que hacer... Sélene, la sacerdotisa, les dijo que los oyó hablar sobre que se reunirían en un altar para comenzar su plan. Aún así, no lo tenían del todo claro y decidieron y hacia Ventormenta pues si Shadiness y Jacob deseaban destruir el reino seguramente lo harían desde allá.

Cuando llegaron, vieron una columna de humo rojo que subía desde la lejanía... se dieron prisa pensando que vendría de la catedral pero no fue así. La catedral se mantenía intacta, el humo carmesí salía desde el otro lado de la muralla de la ciudad.

Tan rápido como pudieron, fueron hacia las afueras de Ventormenta. Llegaron hasta el punto dónde nacía el humo rojizo pero alguien se encontraba barrando su paso: Jacob Sytar.

El mago les explicó la razón de traicionar a la Alianza, según el mago la Alianza le despreció y se olvidó de él después de años de servicio forzándolo a vivir en los Páramos del Poniente junto a su nieta... que acabó falleciendo.

Jacob se encontraba desolado y estaba enfermo, de una manera u otra el mago iba a morir. Shadiness lo encontró y lo reclutó para llevar a cabo su plan contra Ventormenta a lo que gustosamente aceptó el mago.

Aunque varios miembros de la expedición trataron de convencer a Jacob de que lo que hacía estaba mal no lograron que cambiase de parecer y empezó a atacarles junto a unos espectros sombríos.

La lucha fue larga y dura para la expedición, no se esperaban que fuese tan complicado vencer al mago y a los espectros... sin embargo demostraron ser unos fuertes rivales.

Finalmente, los espectros se desvanecieron y Jacob fue degollado por el líder de los Heraldos de Gilneas que demostraba un comportamiento singular en ese día.

Cansados, fueron corriendo hasta el altar... mientras que una gigantesca nube roja se alzaba sobre ellos. En el altar se encontraba el cáliz flotando y al lado de este Shadiness.

No se dieron cuenta de que habían caído en una trampa, una vez más sus manos y sus pies estaban congelados por una runa que había creado el mago como método de defensa antes de que llegase la expedición... una vez más no se podían mover.

Shadiness se río. Burlándose de haber caído una vez más en su trampa y les explicó su plan. El cáliz podía sanar como también hacer enfermar. La nube rojiza que se encontraba sobre sus cabezas era un cúmulo de enfermedad que había bautizado como el Miasma.

El Miasma sería desatado sobre todo el reino convirtiéndolo en un yermo sin color ni vida... un páramo oscuro y enfermizo que acabaría con cualquier ser que estuviese por ahí... todo aquello que el Miasma tocase se pudriría y moriría.

La expedición intentó confundirlo alegando que su plan tenía un gran fallo... sin embargo, Shadiness ya se había enfrentado en otras ocasiones a otros "héroes" o incluso psicópatas... por eso mismo reveló que la única manera de pararlo sería utilizar el cáliz para atrapar el Miasma en su interior.

Y por eso mismo de encargó de que eso no pudiese pasar... cogió el cáliz y lo estampó contra el suelo haciendo que se rompiese y luego haciéndolo añicos mientras pisaba los trozos.

La expedición miró con furia y horror como el renegado destruía la única manera de poder parar el Cáliz... Shadiness se volvió a reir.

Estaba feliz, por fin había logrado ganar y no había forma de pararlo. Así pues, el renegado se despidió para siempre de ellos y se desvaneció en la oscuridad.

La calor que irradiaba esa masa rojiza provocó que pudiesen librarse del hielo la expedición pero ya era demasiado tarde, el cáliz yacía destruido a sus pies.

Una paladín pensó en lanzar un haz de Luz al Miasma pero no tuvo ningún efecto, los druidas pensaron en hacer un torbellino de aire para intentar pararlo y enviarlo un lugar lejos que no pudiese afectar a nadie pero tampoco funcionó.

Algunos paladines cogieron las piezas e invocaron el poder de la Luz para tratar de arreglar el cáliz... tras mucho esfuerzo lograron repararlo pero ya no desprendía luz... estaba apagado y sin energía. Su poder se había ido al haber sido destrozado por Shadiness.

Uno de expedición encontró algunos documentos sobre el cáliz en el cuerpo del mago así como una imagen de una niña que posiblemente sería la nieta de este. En el documento, el mago explicaba que tal vez el Miasma pudiese ser contenido en el cuerpo de alguien pero que eso le acabaría destruyendo... nadie se atrevió a sacrificarse y utilizar su vida para acabar con el Miasma.

Un paladín, al ver la imagen de la nieta, notó una gran aura... un aura de Luz y bondad y al cogerlo lo puso dentro del Cáliz y este volvió a iluminarse... el poder que había en esa imagen, el bien que había desprendido esa niña se había traspasado a la reliquia.

Todos juntos: los druidas utilizando el viento, los paladines canalizando Luz hacia el Cáliz y los demás animando o ayudando como pudiesen hicieron que el Cáliz absorbiera el Miasma provocando que la reliquia se tornara de color granate y que posteriormente se convirtiese en polvo.

El Miasma había sido destruido para siempre junto al Cáliz de los Milagros.

De las cenizas del cáliz surgió un aura de Luz... de ese aura salió un espectro. Esa alma era Olaf. Les pidió disculpas por todo lo que había pasado y que nunca hubiese querido que esto pasase... aún así les felicitó por encontrar el grial y detener el Miasma a tiempo.

Olaf les animó a no rendirse y no entristecerse... habían logrado una gran proeza y tras eso se despidió de ellos no sin antes desearles que tuviesen suerte y que la Luz les guiase.

Tras eso, el lugar se torno otra vez oscuro por la noche... todo había vuelto a la normalidad y lo que fue una pesadilla había acabado. La expedición había llegado a su fin. Se despidieron y se marcharon de vuelta a sus hogares hasta que surgiera una nueva aventura a la que embarcarse.

Hilos relacionados Editar

Fábula del Cáliz de los Milagros

Cáliz de los Milagros

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