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Heraldos de Gilneas

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Alliance.png
Heraldos de Gilneas
Imagen de Heraldos de Gilneas
Información de la hermandad
Servidor Colinas Pardas
Estado Activa
Razas Razas de la Alianza
Categoría Militar
Líder Näi Togaguja
Afiliación La Alianza, Kirin tor

TrasfondoEditar

Contexto  //

Y Gilneas cayó. Ni las medidas drásticas de aislamiento y protección de la capital gilneana promovidas por el rey Genn Cringris pudieron evitar la caída de su Reino ante los infames Renegados. Y lo que fue peor, una extraña maldición se expandió entre la población infectando a todo militar o civil, convirtiéndoles en bestias semihumanas y obligándoles a vivir en un eterno conflicto interior por mantener su humanidad.

Nacimiento de los Heraldos de Gilneas  //

Desolados por la pérdida de su hogar, dos hermanos nobles de la Casa Von Kampf albergaban en sus corazones un ferviente deseo de venganza. Indignados por la lentitud de La Alianza a la hora de prestar ayuda a Gilneas y recuperar su Reino, decidieron formar unas milicias al servicio directo del Rey Genn Cringris y con ansias de batalla.

Los Heraldos de Gilneas nacieron así como un gremio militar que pretendía pregonar el drama de los gilneanos por todo Azeroth y buscaba la adhesión de cualquier miembro de la Alianza dispuesto a combatir por su causa.

Problemas en sus inicios  //

Los hermanos Neerya y Ferón Von Kampf, que se fueron turnando en los inicios el rango de Gran Maestre, tenían una voluntad firme pero carecían de habilidades de liderazgo. Tal vez dejándose llevar demasiado por su lado animal, su comportamiento tosco, y a menudo agresivo, hizo que muchos de los gilneanos y miebros de otras razas que se habían unido a la hermandad abandonaran la causa, incómodos con la organización y con las formas. 

Ayuda del Kirin Tor //

Fotoneerya.jpg

Neerya Von Kampf, primera Gran Maestre

Frustrados por las guerras internas, y sabiéndose causa de ellas, los hermanos Von Kampf estuvieron a punto de tirar la toalla. Ellos, junto a algunos pocos oficiales que quedaban en el gremio, acudieron al Rey Genn para exponer la situación y pedir consejo ante la situación de incertidumbre. Cringris, amigo del Barón Von Kampf, padre de los hermanos y tristemente fallecido en la Batalla por Gilneas, expuso una solución desesperada para mantener activas las milicias: pedir ayuda a Dalaran. Los Reinos de Gilneas y Dalaran fueron colindantes y hermanos durante siglos, y, conociendo la intención del Kirin Tor de reubicar Dalaran en las Montañas de Alterac, tal vez agradecerían un poco de estabilidad y apoyo en la zona. Además compartían en gran medida su aprensión por los no-muertos y su desconfianza en los Renegados. Sylvanas era un problema para Gilneas, Dalaran y toda la Alianza. La propuesta no cayó en saco roto y los Heraldos de Gilneas iniciaron el viaje a la ciudad estado de los magos, esperanzados con la intermediación de su Rey.

La expedición a Dalaran fue positiva para los intereses de los Heraldos. El archimago Rhonin y lady Jaina Valiente atendieron en privado a la comitiva gilneana. Aunque no obtuvieron el respaldo oficial del Kirin Tor, al haber en el Consejo de los Seis miembros de la Horda que no apoyarían la ayuda, sí que decidieron ayudar en secreto a la organización. Dalaran daría apoyo económico y soporte militar y social a espaldas de Aethas y los Atracasol. Rhonin trató personalmente con los hermanos Von Kampf, que se quedaron una semana en Dalaran, organizando el proyecto de las milicias. Evidentemente Rhonin quiso cambiar muchas cosas en relación con el funcionamiento del gremio y sus objetivos, pero el archimago, tras entender algunos de los problemas de la hermandad, tenía una última e invariable petición: delegar al Kirin Tor el liderazgo de los Heraldos de Gilneas.

Un nuevo Maestre //

Fotoferowolf.jpg

Ferón Von Kampf, segundo Gran Maestre

Los hermanos Von Kampf abandonaron la reunión ofendidos con la petición de Rhonin. Renunciar a liderar su propio proyecto era un golpe duro al orgullo de los nobles gilneanos. Pero tras nuevas trifulcas internas y el enfado del propio Rey Genn con la actitud arrogante de los Maestres, los hermanos no tuvieron más remedio que aceptar que el futuro de la hermandad dependía de que ellos delegaran la gestión de sus milicias. 

Demasiado enfadado y humillado, el violento Ferón Von Kampf se negó a regresar a Dalaran y dejó el peso de la decisión en su hermana Neerya. La druida aceptó el reto de pasar el mal trago y regresó a la ciudad estado de los magos a aceptar el trato y negociar el traspaso de poderes. 

Rhonin recibió sin rencor a la gilneana y, tras escuchar su disposición al acuerdo, mantuvo su parte del trato; que rubricaron en el Tratado Violeta, por el cual la facción de la Alianza del Kirin Tor asumía el control de la hermandad. 

Faltaba resolver quién iba a ser el nuevo Gran Maestre de las milicias. Neerya suponía que, a su pesar, no iba a ser un gilneano, ya que los Huargen seguían sin ser parte demasiado activa de la facción. Sin embargo esperaba al menos que designaran a un humano, por lo que le incomodó mucho la elección de Rhonin. El archimago le había acompañado hasta una sala que le pareció vacía en un primer momento, hasta que fijando la mirada pudo ver a un diminuto ser sentado en una silla que no estaba pensada para su talla y con la que apenas conseguía asomar la cabeza por encima de la mesa. Era un gnomo.

Fotonai2.jpg

Näi Togaguja, actual Gran Maestre, propuesto por el Kirin Tor

Sin poder ocultar una grave decepción en su rostro, Neerya saludó al barbudo personaje, al que Rhonin presentó como Näi Togaguja. El gnomo, que había vivido cuatro generaciones de humanos, había desempeñado funciones como Maestro de Aprendices del Kirin Tor en las últimas décadas y gozaba de su total confianza a la hora de liderar y gestionar la hermandad, así como a la hora de plantear estrategias militares.  Resignada y fingiendo una sonrisa que le costaba, Neerya cedió el testigo aceptando a Näi como nuevo Gran Maestre de los Heraldos de Gilneas.

El viaje de vuelta resultó soporífero para la huargen. Näi se pasó las horas preguntando a Neerya sobre el estado de la hermandad, sus estatutos, sus intenciones, sus rangos... y ninguna respuesta pareció convencer al gnomo, que pensaba que las milicias tenían que ser reformadas por completo.

Un nuevo gremio  //

Näi Togaguja cogió las riendas del nuevo proyecto con mucha ilusión, pero también con las ideas muy claras. Se reunió de inmediato con el Rey Genn y posteriormente con los hermanos Von Kampf y algunos oficiales. Su primera medida fue muy traumática para los hermanos, y se temían que pudiera ocurrir. Näi les apartó por completo de la gestión del gremio e incluso les impidió formar parte del Consejo. Era una medida respaldada por el propio rey gilneano y suplicada por los pocos miembros activos que quedaban en las milicias. Neerya y Ferón Von Kampf no tuvieron más remedio que asumir la nueva situación, y aunque se les mantuvo cierto reconocimiento y algunas funciones como fundadores, los ofendidos hermanos se alejaron durante meses de toda actividad de la hermandad.

Habiendo apartado el principal problema, Näi empezó a reconstruir el gremio. Cambió los estatutos e hizo una hermandad más abierta al resto de razas. También cambió los objetivos, y aunque mantuvo que su principal proyecto era la reconquista y reconstrucción del reino de Gilneas, inspiró a los Heraldos de un espíritu de ayuda a todos los pueblos oprimidos de la Alianza. Así mismo inició una activa campaña de reclutamiento por todo Azeroth, reformó el juramento y alquiló la taberna de El Ermitaño Tactiturno, en el Barrio de Magos de Ventormenta, como lugar de reunión de la hermandad. Apenas mantuvo el emblema, la bandera, las visitas solemnes a las ruinas de Gilneas y el lema de las milicias: Nuntius Ultionis, que quiere decir Heraldos de la Venganza.

Apoyo desde Gnomeregan  //

Näi tuvo un especial éxito en su campaña de reclutamiento al visitar Gnomeregan, su hogar. Amigo de la infancia del Manitas Mayor Gelbin Mekkatorque, encontró en el rey de los gnomos un apoyo que no esperaba. Tras hablar durante horas de su nuevo proyecto, Näi ofreció a Gelbin una alianza estratégica con los Heraldos. Como pueblo exiliado, y con una ciudad invadida e inhabitable, los gnomos compartían el mismo sufrimiento que los gilneanos, y por tanto la misma causa. El entendimiento fue inmediato y los Exiliados de Gnomeregan se comprometían a promocionar y ayudar a los Heraldos de Gilneas. Por su parte los Heraldos de Gilneas añadieron a sus objetivos la prioridad por recuperar Gnomeregan. De este modo el Consejo del gremio quedaba formado por el Gran Maestre, por sus Heraldos Reales, y mantenían un asiento perpetuo Jaina Valiente (después de la triste muerte de Rhonin en Theramore) y Gelbin Mekkatorque, quienes habitualmente delegaban la asistencia en gente de su confianza. 

Los Heraldos hoy  //

Actualmente los Heraldos de Gilneas están empezando a convertirse en una importante fuerza militar, con más de 300 miembros y con actividades constante. Sin embargo no se ha cerrado el reclutamiento y Näi todavía está sondeando nuevas fuerzas que quieran unirse a las milicias.

ObjetivoEditar

1. La total reconquista del Reino de Gilneas y su posterior reconstrucción y habitación

2. La total reconquista de Gnomeregan y su posterior reconstrucción y habitación

3. Atender la causa de todos los pueblos exiliados y desamparados de La Alianza

4. Prestar apoyo a las campañas militares desarrolladas por La Alianza que necesiten nuestra ayuda, sea cual fuere el rincón de Azeroth u otros mundos

5. Acabar con la amenaza de los Renegados y depurar la putrefacción que asola Gilneas y sus reinos colindantes

6. Participar de la defensa de las tierras de La Alianza ante ataques de La Horda y participar, así mismo, de las incursiones organizadas en territorio ocupado por La Horda a fin de debilitarla

LemaEditar

Nuntius ultionis (Heraldos de la Venganza)

Canción JuramentoEditar

Señoras y señores,
escuchad mi juramento,
mi vida es hoy instrumento
ya de causas superiores.

Soy la lucha de Gilneas,
de exiliados la esperanza
¡Que por siempre la Alianza,
se mantenga en la bonanza!
Y así viva de odiseas,
entre el viento y las mareas,
que con valor y templanza,
venceré toda pelea.

Larga vida a los heraldos,
y sapiencia a los maestros.
Nos protejan los ancestros

¡y a beber con mis hermanos!

NotasEditar

  • MoP Parche 5.4.8: Cambio de Blasón

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