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Relato escrito por Veruno. Hilo original aquí.



Una figura misteriosa caminaba lentamente por un largo pasillo, por cada paso que daba las maderas gruñían lentamente, a pesar de estar el lugar a oscuras un fulgor brillante emanaba de unas dos dagas, tras llegar a una puerta la abrió lentamente procurando no hacer ningún ruido, se introdujo dentro de la habitación y se aproximó hacia un trol encapuchado que estaba sentado sobre una silla, la figura acerco una de sus dagas al cuello del trol pero este no se inmuto ya que estaba en un profundo sueño, de modo que cogió un pequeño cuchillo y lo clavo en un costado de la silla, después la figura se desvaneció como entro sin dejar rastro.

Unas horas más tarde el alba sustituyo a la noche y las pocas luces que entraban dentro de la mansión iluminaron algunas zonas, Veruno se despertó agotado tras estar mucho rato leyendo libros sobre formas de manipular el tiempo, sin embargo había pocos detalles y la gran mayoría de teorías ni tan siquiera estaban demostradas, cogió el libro que tenía sobre su regazo y lo coloco en una mesa cercana, al levantarse noto un ligero pinchazo en su mano izquierda, se fijó que había un pequeño cuchillo clavado que sujetaba una nota, dirigió su mirada hacia todas partes de la habitación en busca de algún intruso pero no vio ninguno, extrajo el cuchillo de la silla y cogió la nota, en ella solo había escrito una palabra “LIBERARME”, el trol pensó a que podía referirse esto y solo le venía a la mente al mantide que tenían de huésped. Salió de la habitación y fue en busca de Tinera hasta encontrarla en el comedor observando los cuadros.

-Tinera, ¿has notado algo raro durante tu guardia?

-No maestro, la noche ha sido tranquila como siempre –la elfa se giró hacia el trol- ¿Por qué lo preguntáis?

-Esto ha aparecido en mi cuarto esta mañana –dijo Veruno mostrando la nota- solo puedo pensar que ha sido el mantide, si hubiese sido un intruso de fuera la barrera habría avisado de que la han atravesado.

-Mmm no estoy segura de que fuera el aun así será mejor asegurarse, vayamos a preguntarle.

Ambos se dirigieron hacia las escaleras y después giraron hacia la derecha hasta encontrarse con una puerta, entraron dentro y vieron que el mantide aún seguía ahí, observando la ventana sin mover ningún miembro excepto sus alas traseras que vibraban de vez en cuando, tanto Veruno como Tinera se fijaron si no había alguien más, tras asegurarse de que en la sala solo estaban ellos tres se dirigieron hacia el mantide.

-Dime Vaz’thek, ¿has salido esta noche de tu habitación? –Pregunto Veruno-

-No, he estado todo el rato aquí –dijo Vaz’thek- tampoco es que tuviera a donde ir si no me conozco el camino a Pandaria.

-Entonces supongo que tú no has dejado esta nota al lado mío –mostro la nota al mantide mientras que este leía lo que ponía-

-Si hubiese sido yo habría puesto “darme un mapa para llegar a Pandaria” en lugar de “liberarme”.

-Te creeré, pero si descubro que mientes te dejare un rato con Remuros –amenazo el trol mientras salía de la habitación con Tinera-

Ese último comentario puso al mantide las antenas de punta y corrió a ocultarse detrás de una mesa volcada. Ambos llegaron a la sala principal y se pusieron a pensar quien habría podido dejar aquella nota.

-Veamos, si no ha sido el mantide entonces el intruso debe de ser alguien muy hábil para entrar sin ser detectado por la barrera –decía el trol mientras le daba vueltas a la cosa-

-Y si quizás haya sido ese elfo –dijo la elfa-

-No, es demasiado cobardita como para acercarse siquiera a la frontera.

-Hola Tinera, hola maestro –saludo Valinar quien recién había llegado- ¿habéis visto a Remuros por alguna parte?

-Hola Valinar, pues a decir verdad… -reparo el trol ante la falta de la presencia alocada de Remuros- ya decía yo que hoy esta esto muy tranquilo, Tinera ve a buscarle por el ala este, tu Valinar por el ala oeste, creo que esto puede ser una jugarreta suya.

Los tres fueron a sus lugares designados en busca del peculiar renegado. Tinera revolvió todas las habitaciones en busca de algún rastro mientras que Valinar trataba de atraer a Remuros con un reclamo de un murloc de peluche, Veruno inspecciono los niveles superiores de la mansión incluido los tejados. Tras varias horas de incasable busque regresaron a la sala principal sin éxito alguno.

-¿Habéis encontrado algo?

-Nada por el ala este, ni tan siquiera está en el cubo de desechos.

-Tampoco por el lado oeste y eso que he utilizado hasta la muñequita de lady Seldune para atraerle.

-Jo, pues así nunca me vais a encontrar

El trio se quedó mudo al reconocer aquella voz y dirigieron su mirada a la vez hacia arriba, vieron que Remuros estaba encima de la gran lámpara del techo que estaba adornada con algunos muñecos de Krognuk invocando algo, Hejard aferrándose a la lámpara mientras estaba suspendido en el vacío y Presea sentada de una forma que daba a entender que disfrutaba del espectáculo, aunque había algo más que parecía una máscara que colgaba de un extremo de la lámpara.

-Todo este tiempo buscado y resulta que estaba en donde empezamos –dijo Tinera cabizbaja-

-Se puede saber que hacéis ahí arriba Remuros –dijo el trol mientras se cuestionaba si era buena idea derribar la lámpara con el renegado encima-

-Pues no lo sé, me desperté aquí arriba y como se estaba muy a gusto baje, fui a por mis muñecos y me volví a subir aquí –dijo el renegado mientras movía el muñeco de Krognuk para hacerle pisar las manos del muñeco de Hejard-

Veruno se fijó en aquella mascara que colgaba de la lámpara y la reconoció, era la antigua mascara de gas de Remuros cuando era un mortacechador al servicio de la Dama oscura, entonces todas las piezas encajaron respecto a la nota que le habían dejado.

-Ya lo entiendo todo, por lo visto esta nota la dejo el otro Remuros.

-¿El otro Remuros? –pregunto Valinar con una cara de no tener ni idea de lo que hablaba el trol pero a la vez inocente-

-Tu no lo llegaste a ver en ningún momento Valinar –dijo Tinera a la elfa de sangre- al parecer cada vez que Remuros se ponía esa mascara se transformaba en otra persona completamente distinta a lo que es ahora.

-Mejor explicado es que regresaba a su antigua personalidad antes de ser volverse loco –dijo trol- generalmente su otro yo procuraba no quitarse la máscara pero siempre acababa cayéndosele por accidente, creo que este mensaje se refiere a que si le ayudamos a solucionar ese problema colaborara con nosotros.

-Si ese es el problema tengo una solución –dijo alegremente Valinar- hace varias semanas cree una sustancia muy pegajosa usando el ámbar de los mantides y otros ingredientes que al endurecerse no se despegaba de donde lo pegabas.

-Sería una buena idea –dijo la elfa de la noche- estaría bien que tuviéramos un compañero que no dieran ganas de matarlo una y otra vez.

-Está bien, Valinar ve a por esa cosa, Tinera tú y yo intentaremos inmovilizar a Remuros –dijo el trol mientras con un hechizo movía la máscara hacia sus manos-

Valinar se dirigió de inmediato hacia su laboratorio mientras a medio camino se empezó a oír un enorme estruendo procedente de la sala principal. Finalmente llego a la entrada de su laboratorio, en su interior se veían gran cantidad de viales, algunos vacíos, otros con líquidos verdes, morados y rojos burbujeantes, además de varias plantas y otros ingredientes extraños, busco entre las mesas un odre hasta que finalmente lo encontró, nada más cogerlo se dirigió con rapidez a la sala principal, una vez allí vio un espectáculo bastante cómico donde Veruno y Tinera trataban de agarrar a Remuros, mientras que este los esquivaba cual toreador de taurens, tras varios minutos más lograron coger a Remuros e inmovilizarte contra el suelo.

-Nooo por favor, juro que no fui yo quien se comió las galletas, ni el que le envió un ramo de flores a Seldune poniendo que eran de Valinar, ni el que pinto un mural con nosotros cuatro con flores y arcoíris –suplicaba Remuros mientras se revolvía cual murloc-

-¿Lo has traído? Úntalo alrededor de la máscara donde debería de encajar los bordes de la cara –dijo Veruno mientras le pasaba la máscara a Valinar-

-Vale… despacio Valinar despacio… -se decía a sí misma la elfa de sangre mientras apretaba el odre e iba untando el líquido pegajoso- Ya está, ¡ahora!

Valinar encajo la máscara en el rostro del renegado a lo bruto y lo mantuvo apretado durante unos minutos, pasado ese tiempo soltaron a Remuros y este se empezó a reír de forma siniestra durante unos segundos.

-Si… finalmente vuelvo a ser libre –dijo Remuros mientras se levantaba- gracias a vosotros la máscara no se me volverá a caer ni aunque me golpeen una y otra vez.

-Bueno ya que te hemos ayudado imagino que estarás dispuesto a trabajar con nosotros –dijo Veruno sin bajar la guardia por si el renegado intentaba algo raro-

-Por supuesto, yo siempre devuelvo un favor –el renegado camino lentamente hacia una ventana- solo me queda hacerles saber a mis enemigos que el auténtico Remuros Sombrius ha regresado…

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