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Extracto del Libro del Renacer Eterno

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Extractos del Libro del Renacer Eterno.

Nota del Traductor: El libro original fue encontrado en una capilla oscura, en las ruinas de un antiguo cuartel que ha sido utilizado por los cultores, con toda seguridad. Se encuentra escrito en arathoniano antiguo y depositado en la biblioteca del cuartel, en Hibergarde. Esta es la parte que más puede ayudar a la misión, el resto son referencias a profecías sin sentido que no he podido ubicar. H.H.Carter.

“Y todo aquel que se sume a nosotros, vivirá para siempre, pues dejará atrás su vida mortal y entrará con sus hermanos en la vida nueva, en el Renacer Eterno. Dejará atrás sus pesares, sus cargas, sus cruces y sus obligaciones pasadas para renacer como salvo del Nuevo Orden”.

Yo, Theophanes el Impuro, Sumo Profeta del Culto del Renacer Eterno, hijo de , siervo de , enemigo de y de toda forma de vida mortal, antes conocido como Teophanes el Confesor, clérigo de la abominación que llaman Cruzada Argenta, iluminado por obra y gracia de nuestros oscuros señores y llevado por las sendas de lo más sagrado, tuve una visión del mundo tal y como lo conocemos. Me encontraba viajando por las verdes praderas de Lordaeron, en el lugar que ahora llaman Tierras de del Este, cuando me detuve en un punto del camino, junto al río, para abrevar a mis caballos y yo mismo tomar agua. Allí, a la sombra de un árbol, me quedé dormido y tuve un sueño. Estaba en la cima de una colina desde donde se veía el mundo entero. Un mundo rojo, de dolor, de sangre, de cólera. Un mundo de dolor porque vosotros, hermanos míos, hijos de lo más oscuro, sufrís a diario los padecimientos de vuestra estancia en este mundo: sufrís la guerra, sufrís el hambre, sufrís la miseria y la avaricia. Un mundo rojo de sangre porque estaba teñido con los crímenes de las naciones. Un mundo de cólera porque la ira es la que rige nuestro mundo. En este mundo, que es el nuestro, os vi también a vosotros, a mis semejantes: esclavos de sus miserables trabajos mal pagados, de sus avaros señores a los que tenéis que servir a cambio de una hogaza de pan y de una manta carcomida de chinches. Esto era en el mundo rojo.


Porque luego vino el mundo blanco, y este mundo blanco fue mundo de destrucción. Porque vi barbaridades en el mundo blanco, cometidas hombres con brillantes armaduras y cuidados y bonitos tabardos que mataban y robaban en nombre de Y todo aquel que intentaba proteger a los suyos de los hombres y mujeres de blanco era irremediablemente pasado por las armas. Y mataban a los padres y a las madres, a los hijos, a los abuelos, y arrancaban a los nonatos de los vientres de sus madres, porque no eran puros, decían. Y poco a poco aquellos que iban de blanco fueron exterminando a la población con sus proclamas fanáticas y el miedo irracional que provocaban. Y los pocos que quedaron vivos fueron privados de la libertad. En mitad de tanta barbarie escuché un susurro. Un susurro que me guiaba a las tierras del norte, a la costa de Vega del Amparo, y allí me encontré con mi destino. Me encontré con nuestro oscuro señor, Dios de , Señor de lo Eterno y Amo del Dolor, que me dio las claves para salvar a quien quiera ser salvado: , el Renacer Eterno. Sus palabras llegaban a mí de manera clara, como si me las estuviesen gritando al oído:


"Sálvales de todo esto. Es tu misión conseguir la salvación de toda esta gente y del mundo entero de las atrocidades cometidas en nombre de de ver cómo aquello en lo que has creído no ha resultado más que una falacia, un engaño, la excusa para cometer matanzas y para subyugar a los campesinos. Has de partir al norte, a las heladas tierras del Cementerio de Dragones, y establecer allí una base para preparar el Renacer Eterno de todos tus hermanos y la conquista del mundo para establecer un nuevo orden. Te encontrarás con un hermano que será tu compañero en tu misión. Reclutaréis a los magos más poderosos de Azeroth, que estarán de vuestra parte, y juntos comenzaréis un camino que os llevará a la Vida Eterna"


Y entonces me desperté. Y lo vi mirarme fijamente. Era Asir, a quien ahora llaman el Inmisericorde, por entonces conocido como Asir Tejemaná. También el había tenido el mismo sueño que yo, también él había sentido la llamada. Juntos decidimos dirigirnos al norte y reclutar a aquellos que quieran seguirnos. Tras arrancar mi tabardo Argenta y tirarlo al río, nos pusimos en marcha…

[…]

Nos hemos establecido en las tierras de un viejo campamento abandonado, donde ya existió actividad de cultores antes de que nuestro Sagrado Grupo lo ocupase. Creo que al lugar lo llaman Aldea Bruma de Sangre. Nos costó bastante llegar desde Tierras de hasta Rasganorte. Por suerte, el hermano Asir logró utilizar sus dotes de control mental para poder embarcarnos a todos en un buque. Ahora somos más, casi veinte, todos magos o sacerdotes renegados de También hemos comenzado nuestro objetivo, las primeras conversiones. Poco a poco no dejan de venir aldeanos en busca de la nueva vida que les prometió nuestro Oscuro Señor. A los más hábiles los dotamos de poder mágico, mientras que a los más débiles los honramos con la no muerte y el Renacer Eterno, que aceptan gustosos. Estamos formando ya un buen ejército de no-muertos. Con él podremos oponernos a la injusticia y preparar la venida de nuestro Señor Oscuro.

El campamento es seguro, muy seguro. Conjurando los poderes de nuestros hermanos más preparados hemos invocado un campo de niebla que hace que todo aquel que quiera atacar nuestro Santuario caiga en los fosos de necrófagos que hemos preparado, pues no se ve nada al entrar en ella. Así podemos disponer de la tranquilidad necesaria para seguir trabajando. Este campo de niebla se mantiene activo gracias al poder que emana de tres cristales que hemos repartido por la parte sur y este del territorio: el cristal de , donde el Precursor desembarcó en el territorio para traer al mundo a su propio señor oscuro; el cristal del Escorpión en medio de un territorio boscoso, rodeado de árboles con vida propia a los que hemos de exterminar, por encima de una de las Lineas Ley; y el cristal de , que está en la costa este. Estos cristales son poderosos, imbuidos en oscuros poderes, y solo pueden ser destruidos por nuestros más odiados enemigos, por lo que hemos de mantenerlos alejados a toda costa, sin que un solo rayo de la odiada Luz se acerque a nuestros cristales.

[…]

Asir ha muerto. El Culto es mío, solo mío. Nuestro Señor se acerca, lo noto, lo siento. Hemos de... Prepararnos. Más sacrificios... Necesitamos más Renacidos… Hibergarde es el primero objetivo. Están desprevenidos y son débiles. Serán una materia prima excelente para nuestros nigromantes, los cadáveres ya casi escasean… Si logramos terminar con ellos, estaremos preparados para conquistar todo Cementerio, todo Rasganorte, todo el mundo…

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