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Estudio sobre brujería y artes oscuras. Volumen 3: Introducción a la Demonología

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Aviso: Antes de empezar me gustaría dejar claro que esto no pretende ser otra guía sobre como rolear un brujo, si no que es más que un recopilatorio de información procedente de libros (libros in game u otras guías, en este caso como por ejemplo Brujos y demás herejías, muy resumida y útil, por cierto, y por supuesto http://www.wowwiki.com/) y de la experiencia de la propia Kalishta a través de los años y sus numerosos hallazgos durante sus viajes, interpretada y expuesta según su opinión.


IntroducciónEditar

Anteriormente se ha hablado de los brujos a nivel general y se ha profundizado en el uso de la magia vil y sus consecuencias. Este volumen pretende introducir los conceptos básicos en la demonología, o lo que viene a ser lo mismo, al estudio y práctica de las facultades demoníacas y la creación objetos y algunos pactos demoníacos. Como añadido se incluye un apéndice con algunos de los demonios conocidos con una breve descripción de los mismos.

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DemonologíaEditar

Como su propio nombre indica, la demonología es el estudio de todo aquello que tiene que ver con los demonios y, más concretamente, de las facultades demoníacas de un modo teórico y práctico. Es fácil darse cuenta de que, dada la magnitud de lo que todo este conocimiento abarca, se pueden distinguir varias ramificaciones. Por un lado, la demonología permite aprender y utilizar algunos poderes y hechizos propios de los demonios; por otro, está la creación de objetos imbuidos con esencia demoníaca, y finalmente están los pactos y rituales demoníacos, siendo los más comunes los de invocación.

Es importante tener claro que, dada la naturaleza del estudio, el contacto con todo tipo de demonios es muy frecuente, a veces incluso constante, por lo que es necesaria una buena predisposición y tomar las medidas necesarias si no se quiere acabar siendo la víctima de un demonio demasiado astuto o ceder ante la corrupción que consumirá lentamente al demonólogo.

Poderes demoníacosEditar

Desde infundir un terror irracional hasta letales descargas de pirosombra, el estudio de estos hechizos permite al brujo ampliar notablemente su repertorio de habilidades letales a medida que aprende a extraer la esencia demoníaca, que fluye desde el Vacío Abisal, con cada hechizo o demonio que viaje desde allí para materializarse en otro lugar.

Algunos demonólogos más experimentados han logrado imbuir su propio cuerpo con energía demoníaca de forma que puedan transformarse temporalmente en un demonio casi completamente. Sin embargo, esa es una práctica peligrosa puesto que se expone no sólo el cuerpo sino también el alma a la corrupción directa.

Existen numerosos escritos sobre demonología y varios recopilatorios de hechizos y rituales, pero casi todos dan por supuesto que el taumaturgo es consciente de los riesgos y sabe cómo prepararse para afrontarlos. Por otro lado, si un demonólogo tiene un buen trato con sus demonios, es decir, si demuestra que tiene lo que hay que tener y que, a su vez sabe con quién o qué  está tratando, posiblemente opten por ayudarle sin aprovechar la ocasión para cobrarse una pequeña venganza o guiarle un paso más hacia su futura y verdadera servidumbre. No obstante los requisitos cambian de una raza demoníaca a otra.

Pactos demoníacosEditar

Tal y como se ha mencionado con anterioridad, para un demonólogo, y en general para cualquier brujo, es frecuente el contacto con demonios. De hecho, parte del aprendizaje de un brujo consiste en familiarizarse y aprender a controlar al menos a algún demonio menor -no en vano, si tenemos en cuenta que en el fondo la magia vil es en el fondo magia arcana, la demonología tiene mucho que ver con la senda de la conjuración-. Por supuesto ese hecho tiene su parte que no es del todo cierta, o me atrevería a decir que con frecuencia y de un modo perfectamente consciente al estudiante se le ofrece esa información inexacta y, de hecho, el primer demonio que un brujo principiante suele tener es un simple diablillo que ya se le ha sido asignado de antemano mediante un contrato. De ese modo se minimizan los riesgos al no ser necesario que el aprendiz realice un pacto precipitado antes de estar más familiarizado. Además, un diablillo es una criatura cascarrabias que como mucho podrá dar dolor de cabeza puesto que sus ataduras contractuales le impiden dañar a su nuevo amo mientras el vínculo exista. Este método tiene una contrapartida que en estos tiempos modernos veo cada vez con más frecuencia. Realmente desconozco si los contratos preparados ahora se extienden hacia otros demonios, o si simplemente es la actitud de extrema superioridad de algunos jóvenes -y no tan jóvenes- cuyos mentores se aseguraron de que no tuvieran que sufrir las consecuencias de los mismos errores que pudieran haber cometido ellos, ya sea por arrogancia o por no conocer lo que pueden llegar a hacer sus “siervos” si tienen la oportunidad, pero he sido testigo de una incomprensible falta de respeto hacia un demonio invocado, cosa que sin duda es un error a largo plazo.

Uno puede tener claro, y más tras estas palabras, que uno de los pactos más comunes es el que permite vincular un demonio concreto a un mortal, de forma que pueda ser invocado mediante un ritual -más o menos sencillo dependiendo de la criatura a invocar- para ofrecer sus servicios a veces por el mero placer de hacerlo, y otras a cambio de una recompensa. La forma de lograr conseguir esos pactos difiere tanto como las distintas clases de demonios, pero si hay una cosa común en ellos es que, si se logra ganarse el respeto, todo resulta más sencillo y el riesgo se reduce considerablemente.

Además de los vínculos existen otros pactos menos utilizados, o al menos no de forma consciente, en los que sencillamente se realiza un intercambio material o de servicios de manera puntual, por supuesto siempre a cambio de un precio que del mismo modo no tiene porqué ser material, aunque con frecuencia al demonio en cuestión “le parece un detalle poco importante”. En realidad algunos demonios suelen actuar con buena predisposición a este tipo de cosas, pues saben que con cada interacción con el taumaturgo mayor es la posibilidad de que su gusto hacia todo lo demoníaco vaya creciendo cada vez más.

Apéndice: Compendio de demonios conocidosEditar

Independientemente de su afiliación, de si están abiertos a formar vínculos entre mortales o si prefieren ir por libre -a riesgo de ser esclavizados de forma temporal-, todos los demonios tienen predilección por unas u otras cosas y, dependiendo de su poder, el riesgo de tratar con ellos puede ser algo demasiado a tener en cuenta. Por ello, en este apéndice trataré de hablar de algunos de los más conocidos sin entrar en riguroso detalle -de hacerlo necesitaría varios volúmenes más sólo para eso- solo para que el lector pueda conocer algo más sobre ellos. Hay que tener en cuenta que el límite de demonios que pueden ser invocados y el tiempo que pueden permanecer vinculados viene definido por el propio poder, tanto de los demonios como del invocador y su capacidad para controlarles. De hecho, hay escritos que muestran como lograr mantener temporalmente al menos a dos demonios simultáneamente.

SátirosEditar

La prueba en Azeroth de que la mayoría de las razas demoníacas no son más que una evolución corrupta -o involución- de otras razas mortales. Su historia se remonta a la primera invasión de la Legión Ardiente en Azeroth cuando Xavius, el altonato leal a la reina Azshara, falló en su misión de mantener el portal que permitiría el paso de la Legión activo. Como consecuencia, Sargeras le torturó en cuerpo y alma -tras su muerte- y posteriormente le resucitó, aprovechando para modificarle el aspecto a algo más acorde a su estado mental corrupto y degenerado, convirtiéndose en el primer sátiro en Azeroth.

Disfrutan repartiendo muerte y corrupción allá donde van, y parece ser que algunos mantienen raíces druídicas puesto que son capaces de crear plantas que luego corrompen. También hay rumores de que alguno incluso puede adoptar formas animales.


DiablillosEditar

No hay mucho que decir sobre estos pequeños traviesos. Son los primeros demonios con los que un aprendiz de brujo tiene contacto puesto que les son entregados a través de un contrato. Tienen la particularidad de poder almacenar una considerable cantidad de energía vil para su tamaño.


Diablillos vilesEditar

Son menos cascarrabias que sus parientes y algo más grandes, por lo que también tienen un poder mayor. A diferencia de los anteriores, no se entregan directamente mediante un contrato si no que es necesario formar un vínculo previo, cosa que dada su naturaleza juguetona y caótica sin prejuicios no resulta muy difícil.


AbisariosEditar

Grandes, gaseosos y generalmente azules. Así es como se les suele describir, sin embargo ocultan una inteligencia filosófica bastante atractiva. Son criaturas de oscuridad creadas a partir del caos del Vacío abisal y su mero tacto puede inducir a la víctima en la miseria absoluta, haciendo que pierda la atención a otras amenazas de forma momentánea. Al igual que los elementales, la unión al mundo mortal está ligada a unos brazaletes mágicos que les permiten su estancia. El propósito de estas criaturas es el de servir a su señor de forma incondicional, de modo que tampoco resulta difícil establecer un vínculo con ellos y que éste se mantenga. Hay que tener en cuenta que suelen tomarse las órdenes de forma literal, así que es mejor ser preciso.


Señores del VacíoEditar

De entre las razas de abisarios son quizás la segunda más poderosa y gozan de una buena armadura de placas. No se sabe mucho sobre ellos salvo que se alimentan constantemente de magia o vida.

Son unos seres bastante rencorosos, con lo que se puede jugar con esto en favor del invocador ya que será mucho más fácil establecer un vínculo si a cambio se elimina uno de los enemigos del demonio o como mínimo ayudarle en su venganza.


SúcubosEditar

Mujeres de una belleza que puede hacer perder el sentido a más de uno -o una-. Gráciles, voluptuosas y acostumbran a vestir ropa de cuero ajustada siendo las fajas una de sus prendas favoritas. Su aspecto demoníaco no hace sino realzar su misticismo y su atractivo físico que, acompañados con su excepcional carisma -expresándose verbalmente-, harían de ella la compañera ideal si no fuera por que disfrutan compaginando el placer con el dolor. De hecho son crueles con sus víctimas a las que hacen agonizar hasta morir, o si tienen suerte disfrutarán del placer más extremo antes de morir de un modo más o menos doloroso. 

Su pasión por el dolor y el placer es tal que es fácil que, si alguien quiere que una súcubo le sirva tras el primer ritual de invocación, deba probar su valía ante ella en un duelo en el que se medirá la capacidad de inculcar dolor y a su vez de soportarlo.

Por otro lado es frecuente que una súcubo acabe sintiendo cierta pasión por su amo llegando a enamorarse, cosa que puede no ser tan buena como podría parecerle a más de uno. Las súcubos suelen ser celosas en lo que respecta a su señor -o señora-, y si sienten su relación amenazada como poco mirarán con recelo a cualquiera del sexo opuesto -o del mismo- que se acerque a su amo o ama.

Forman parte de la raza de las sayaad, una raza de demonios alados sobre la cual no hay información real sobre varones -tan solo algún rumor que habla de posibles íncubos- y que mayormente son leales a la Legión Ardiente. 


ShivarraEditar

También conocidas como shivan, estas criaturas femeninas son tremendamente altas y tienen seis brazos que no dudan en armar con espadas afiladas que emplean con maestría. Actualmente se las puede encontrar en Terrallende y como sacerdotisas y capitanas de la Legión Ardiente, son seres orgullosos y con motivo. En combate combinan sus hechizos de sombras y control mental con su agilidad para despedazar a las víctimas en cuestión de segundos. 

Establecer un vínculo con una shivarra para poder invocarla resulta un tanto arriesgado, pues es un demonio lo suficientemente poderoso como para doblegar a los brujos de mente débil, si bien en ocasiones parecen disfrutar viendo como un ser inferior trata de abrirse paso entre los grandes y le siguen el juego.


ManáfagosEditar

Canes demoníacos capaces de sentir y devorar energía mágica literalmente. Hoy en día es fácil encontrar los pasos para invocar a uno de ellos en casi cualquier libro sobre rituales, pero como todos los perros salvajes tras un primer encuentro es necesario dejarles claro quien manda desde el principio. A partir de ahí pasará a ser una mascota tan servicial como cualquier otra. Demoníaca, pero servicial.


ObservadoresEditar

Estas criaturas, cuyo único ojo ocupa la mayor parte de su cuerpo salvo la destinada a una boca repleta de dientes afilados, tienen unos apéndices en forma de tentáculo en la parte inferior que apenas usan, pues se valen de sus poderes mágicos para casi todo lo que necesitan. Al igual que los manáfagos son capaces de absorber magia, y en su caso también son capaces de realizar algunos hechizos. Son criaturas muy inteligentes y, si su respeto lo merece, disfrutarán ayudando a su amo si éste se enfrenta a un reto mental que por sí solo no se cree capaz de superar. Sin embargo hay que tener mucho cuidado antes de invocar a un observador y estar seguros de lo que se hace, pues al ser criaturas de naturaleza migratoria en todo lo que es el Vacío Abisal se asegurarán que el hecho de presentarse frente a su invocador merezca la pena. De lo contrario podrían utilizar sus habilidades para doblegar la mente de su supuesto amo, obteniendo así algo de satisfacción como compensación.


Guardias vilesEditar

En su mayoría son poderosos soldados de la Legión Ardiente reclutados de la especie de los mo’arg, una especie de demonios generalmente alterados con partes biónicas -aunque aparentemente los guardias viles carecen de esas modificaciones- y que, a pesar de ser diestros en el combate cuerpo a cuerpo, tienen además otros talentos como ingeniería, ciencia o herrería. Con estos datos es posible establecer que los guardias viles hayan sido potenciados expresamente para el combate, haciéndoles incluso más letales de lo que eran originariamente. 

Un demonólogo experimentado puede llegar a establecer un vínculo con un guardia vil para poder llegar a invocarle posteriormente como un siervo leal, sin embargo como guerrero el guardia vil valora la fuerza ante todo y por lo tanto debe ser subyugado con una demostración de la misma, de forma que el demonólogo pueda ganarse el respeto del demonio. Obviamente no esperará ser derrotado en un combate cuerpo a cuerpo sin hechizos -si lo hace es que realmente no tiene intención de servir a su supuesto amo-, pero sí que se tenga la suficiente fortaleza física y mental para demostrar que no solo de hechizos se sirve el sujeto en cuestión.


Guardias de cóleraEditar

Otro tipo de guerreros pertenecientes en su mayoría a la Legión Ardiente. Forman parte de la especie de los eredar man’ari y suelen ocupar puestos de guardia de honor. Como guerreros son mucho más letales que los guardias viles y controlar a uno de estos demonios para establecer un vínculo puede llegar a suponer un reto que más de uno se pensaría dos veces. Si para ganarse el respeto de un guardia vil hay que hacer una demostración de fuerza, para convencer a un guardia de cólera para establecer un vínculo sin que antes separe la cabeza del cuerpo del demonólogo es algo que pondrá a prueba todas sus facultades físicas, mentales y mágicas, siendo frecuente el duelo entre ambos. Un duelo en el que suelen ocurrir accidentes fatales por parte del demonio. Una buena demostración de fuerza podría hacer incluso que el propio demonio favorezca la invocación, haciendo el ritual mucho más sencillo. Hay quien incluso ha logrado invocarles con bastantes menos runas de las necesarias a priori.


InfernalesEditar

Estas criaturas no son demonios propiamente dichos, si no que son más bien constructos creados en su mayoría por los Mo'arg y Gan'arg -se hablará de ellos más adelante- y con una inteligencia extremadamente escasa. Pueden ser invocados por otros demonios poderosos, como los nathrezim o los eredar. Un demonólogo que conozca el ritual apropiado puede invocar también a un infernal durante un periodo corto de tiempo, aunque si el taumaturgo es suficientemente poderoso podrá mantenerlo tanto tiempo como desee. Tiempo en el que causará una gran destrucción a su paso antes de que las energías que lo mantienen ligado se disipen y vuelvan a la gran oscuridad -no confundir con el Vacío Abisal-. Su aparición al ser invocados es lo opuesto a la discreción, ya que se materializan en forma de meteorito rodeado de fuego vil que al caer toman la forma del constructo.

Un viajero osado puede ir hacia el Valle Sombraluna en Terrallende y encontrarse los restos de la Forja Muerta, donde algunos mo’arg y gan’arg creaban -y tal vez lo sigan haciendo- infernales de una calidad bastante inferior.


Abisales:Editar

Otro tipo de constructos similares a los infernales pero creados con materiales de mejor calidad y, por lo tanto, son más destructivos y resistentes. 


Guardias apocalípticos:

Estos poderosos demonios sirven a la Legión Ardiente como capitanes o incluso generales. Son brillantes estrategas y poderosos combatientes que valoran la fuerza tanto del adversario como de cualquiera que desee tener la oportunidad de tener tratos con uno de ellos sin sufrir las consecuencias.

Los más poderosos de entre ellos son los llamados señores apocalípticos.

Les gustan los sacrificios y de hecho invocar a uno de ellos requiere precisamente uno como pago. Cuanto mayor sea el sacrificio, ya sea en cantidad como en importancia para el invocador, más poderosa será la invocación, permitiendo así traer aunque sea temporalmente a un guardia apocalíptico más poderoso.


Señores del fosoEditar

Pertenecen a la raza de los annihilan y fueron reclutados por Archimonde para la Legión Ardiente. Pocos son los que han visto de cara a uno de estos descomunales demonios y vive para contarlo. Son criaturas que disfrutan con la tortura y la destrucción y gozan de una fuerza bruta que pocas estructuras pueden soportar durante mucho tiempo.


Eredar man’ariEditar

Originariamente eredar corruptos por mano de Sargeras, quien prometió a sus líderes un poder casi inigualable. Fueron los primeros en prometer su lealtad al titán oscuro y por lo tanto acabarían uniéndose a la Legión Ardiente.

Son hechiceros sumamente poderosos, y como tales constituyen parte de los cargos más importantes dentro de las filas demoníacas.


NathrezimEditar

Más conocidos como señores del terror, estos demonios son unos verdaderos maestros del engaño y las sutilezas. A pesar de ser poderosos tanto en combate como en magia, su verdadero poder reside en la habilidad de provocar una gran destrucción desde la retaguardia a través de otros. De hecho es frecuente que posean otros cuerpos -generalmente tras matar a su futuro anfitrión para evitar conflictos entre conciencias-, que suelen pertenecer a líderes militares o políticos, y llevar a cabo sus planes de destrucción. Esto hace que sea bastante probable que se entre en contacto con uno de estos demonios e interactuar con él sin saberlo.

Disfrutan con el sufrimiento y la tortura, sin embargo prefieren emplear sus facultades mentales para destruir naciones enteras y a sus habitantes, no solo física sino también mentalmente, de forma que queden reducidos a pobres criaturas enloquecidas por la desesperación y decadencia.

Como curiosidad cabe destacar que, junto a los tothrezim, sean los únicos demonios puros en lugar de pertenecer a otras razas corruptas. Por otro lado tienen un estricto código de conducta y honor entre ellos que siguen sin excepción.


TothrezimEditar

Podría decir que son primos lejanos de los nathrezim. Se ocultan en su mayoría en lo más profundo del Vacío
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Imagen de un Tothrezim según descripciones

Abisal y la información que hay sobre ellos, dada la dificultad para entrar en contacto, es más bien escasa y consta mayormente de suposiciones o rumores. Por ello no es difícil suponer que en realidad no existen y no son más que el producto de confundir información o delirios de alguien medianamente influyente. Dejaré que el lector saque sus propias conclusiones. No obstante, lo que es seguro es que son recolectores, artesanos y comerciantes todo al mismo tiempo. Curiosamente, a pesar de servir a la Legión, también ofrecen sus servicios a quien pueda pagarlos -aceptan todo tipo de pagos- y ellos mismos se ocupan de transportarse cerca de donde esté el cliente para agilizar los trámites de entrega. Como aviso diré que no es recomendable tratar escabullirse de su obligación de pagar.

Mo'arg Editar

Esta particular raza de demonios tiene ciertas similitudes con los titanes de carne no muertos. Son criaturas altas y gozan de cierta anchura. Son fuertes y muy inteligentes y dentro de la Legión Ardiente suelen ocupar puestos como herreros o ingenieros, sin embargo no hay que menospreciar su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo, especialmente si es a dos manos puesto que suelen mejorarse a sí mismos mediante implantes biónicos. Algo así como las abominaciones de La Plaga o los Renegados, pero mucho más listos e igual de poco agraciados (Puede que incluso menos).

Cabe destacar que algunos de estos seres no sirven literalmente a la Legión, de hecho yo misma me he topado con alguno que ni siquiera llegó a mostrarse hostil.

Gan'arg Editar

Esos seres son una raza derivada de los Mo'arg, pero considerablemente más pequeños y débiles hasta el punto de ser considerados físicamente los kóbolds de la Legión. Sin embargo compensan su debilidad con un intelecto puede que incluso mayor que sus primos de mayor tamaño y suelen ocuparse de labores de ingeniería. Al igual que ellos algunos parecen ir por libre y tener sus propios planes.

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