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Estudio sobre brujería y artes oscuras. Volumen 2: Hechicería oscura. Precio y recompensas

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Aviso
: Antes de empezar me gustaría dejar claro que esto no pretende ser otra guía sobre como rolear un brujo, si no que es más que un recopilatorio de información procedente de libros (libros ingame u otras guías, en este caso como por ejemplo Brujos y demás herejías, muy resumida y útil, por cierto, y por supuesto http://www.wowwiki.com) y de la experiencia de la propia Kalishta a través de los años y sus numerosos hallazgos durante sus viajes, interpretada y expuesta según su opinión.

IntroducciónEditar

En el volumen anterior se introdujeron de forma general los principales conceptos básicos sobre los brujos de un modo objetivo, partiendo de experiencias personales y recopiladas de forma que puedan servir de guía para aquel que tenga sus dudas o quiera conocer un poco más este fascinante y a su vez terrorífico camino. Sí. Dije fascinante pues, a pesar de no ser una expresión precisamente objetiva, es la mejor manera de expresar la cantidad de sensaciones y descubrimientos que un brujo puede llegar a experimentar si está preparado. No obstante quiero dejar claro que, puesto que este volumen tratará temas más avanzados y con mayor profundidad, será inevitable que en alguna ocasión la objetividad deje paso a algo de subjetividad.

Estas páginas se centrarán mayormente en la principal fuente de poder de los brujos, conocida generalmente como magia o energía vil, así como los beneficios y riesgos que comporta su uso. 

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VilEditar

La principal particularidad que tienen los brujos, especialmente aquellos que sirven a la Legión Ardiente, a diferencia del resto de lanzadores de hechizos, es que ellos tienen la facultad de manipular la energía -o magia- vil. En esencia la magia vil no es más que magia arcana en su estado más corrupto, pues una de las formas de emplearla es, sencillamente, imbuir objetos con la sangre de poderosos demonios. Para crearla se requiere la destrucción de algo vivo, sin importar lo pequeño que sea, además de los conocimientos y habilidades adecuadas. Obviamente hablo de crear dicha magia desde cero, no para canalizarla. Generalmente se manifiesta como un fuego verde -para muchos espantoso- en su estado natural.

Un hechizo que emplee magia vil resultará muy difícil de resistir completamente, puesto que puede llegar a actuar desde el interior de la víctima y no siempre de forma inmediata. Yo misma he podido ver como enemigos que me sacaban varias cabezas caían indefensos sangrando por varios orificios naturales, retorciéndose de dolor mientras sufren violentas convulsiones o convirtiéndose en antorchas humanoides en un dulce grito agónico. Esa satisfacción se ve enfatizada por las sensaciones de euforia y placer a niveles que solo unos buenos amantes apasionados podrían entender -aunque quizás se quedarían cortos-, que invaden el cuerpo al lanzar uno de esos hechizos. De hecho es frecuente afirmar que, si la magia arcana común es adictiva, la magia vil es la encarnación de la droga en su estado más puro.

El empleo de este tipo de energías resulta más que tentador, sin embargo hay que tener presente que es con diferencia la magia que más corrompe no solo en cuerpo, sino en alma como se detallará más adelante. Por ello es muy importante ser consciente de los propios límites personales, y no dejarse llevar por las innumerables tentaciones si no se quiere sucumbir a la corrupción de un modo irremediable.

Usos del vilEditar

La magia vil es pura en el sentido estricto de la palabra, maligna y a su vez arcana. Reside en la sangre de los demonios, la cual tiene varias propiedades mágicas y, a su vez, puede corromper a cualquiera con suma facilidad, especialmente a otros usuarios de magia arcana. Entre las propiedades de la sangre está la posibilidad de forjar armas viles que, como reflejo del poder que albergan, desprenderán llamas viles. Otro uso, quizás más frecuente, es la ingestión de la sangre, cosa que otorgará durante un tiempo limitado a quien esté dispuesto a hacerlo la posibilidad de lanzar poderosos hechizos empleando la magia vil temporalmente, aun sin ser un brujo experimentado. Por supuesto esto tiene sus consecuencias como se verá más adelante. Un uso menos empleado pero no menos útil es el de imbuir a criaturas venenosas con magia vil, consiguiendo así potenciar su veneno, aunque seguramente el riesgo no merece la pena. 

Poder a un precioEditar

En el anterior volumen comenté que un brujo suele estar en una búsqueda constante de poder. Ese interés más allá del propio reto personal tiene mucho que ver con el empleo constante de la magia vil. En efecto, su uso es gratificante y el poder que ofrece es tentador. Sin embargo, a diferencia de la magia arcana, corrompe tanto el cuerpo como el alma del usuario, siendo su aspecto más peligroso el hecho de inducir en el usuario la necesidad de conseguir cada vez un poder mayor. Un poder que tan solo la magia vil puede ofrecer, de modo que la espiral de corrupción se hace cada vez mayor.

La corrupción puede manifestarse de distintas formas, dependiendo el uso y la frecuencia. La luz verde de los ojos de los sin’dorei es quizás el nivel de corrupción más leve, puesto que tan solo es una pequeña evidencia de una consumición moderada pero prolongada, aunque suficiente para haber creado una dependencia que en algunos casos es posible que todavía perdure. No obstante, el abuso puede conllevar a una degeneración del cuerpo y la mente sufriendo una sed cada vez mayor, convirtiendo a la pobre víctima en un “yonki” del vil de aspecto demacrado y con varios tumores verdes luminosos como consecuencia del exceso. Estos casos generalmente se dan entre los que, en lugar de darle un uso apropiado, se dedican exclusivamente a saciar su “sed” de magia vil.

Con frecuencia los demonios suelen ofrecer su sangre a cambio de algunos servicios. De este modo, si el recipiente bebe la sangre, obtendrá sus beneficios. Concretamente durante unas 24 horas aproximadamente se sentirá lleno de vitalidad y poder, llegando incluso a poder lanzar hechizos empleando la energía vil si se trata de alguien capaz de conjurar hechizos arcanos. Pero, tras ese período de tiempo, le esperan siete días de dolorosa dependencia en los que sufrirá entre otras cosas ansiedad, temblores y el deseo irrefrenable de probar el más leve trago de sangre de demonio. Si tras esos siete días no se ingiere más cantidad se podrá superar la adicción.

Si se ingiere de forma constante sangre de un demonio, la corrupción pasa a ser permanente y afecta no solo a la mente si no también al cuerpo, que acabará adoptando un aspecto demoníaco de piel rojiza o de un color ceniza en algunos casos, su masa muscular aumentará dependiendo de la raza, y también es frecuente la aparición de cuernos e incluso colmillos afilados y otros rasgos demoníacos. Ejemplos claros son los orcos y los elfos viles, o incluso los eredar. El proceso de la transformación depende tanto de la raza del que sufre las consecuencias como del poder del demonio del cual se ingiere la sangre, siendo necesaria menos cantidad cuanto más poderoso sea el demonio.

En cuanto a los brujos hay que decir que, aunque no ingieran ese tipo de sangre, no deben bajar la guardia, pues no hay que olvidar que la magia vil corrompe en todas sus formas y usos, así que un uso excesivo o reiterado durante demasiado tiempo puede llegar a corromper del mismo modo, especialmente si se sucumbe a la espiral de sed de poder a la que irremediablemente se verá arrastrado tarde o temprano. Esa es una de las principales razones por las que los brujos deben tener una buena determinación y fortaleza mental, además del suficiente autocontrol.

Vil como fuente de poder mágico Editar

Se dice que la magia vil como tal llegó del mismo modo que Gul'dan y también al mismo tiempo, si bien es cierto que no todos tienen la habilidad o la voluntad de canalizar su poder. De hecho incluso no pocos brujos se lo piensan dos veces antes de prolongar el uso excesivo de magia vil como tal, pues es cuando hay mayor riesgo de corrupción. No obstante como ya se ha introducido dicha magia es en esencia magia arcana sin adulterar, por decirlo de algún modo. Entonces si la magia arcana puede dividirse en otras ramas o variaciones, tal y como documenta en la colección de libros "Las Escuelas de la Magia Arcana" , es fácil aplicar el silogismo. De ese modo se puede deducir que más allá de los hechizos basados en vil puro se puede tener acceso a otros que estarían relacionados con las sendas del Fuego, una variante de Sombras o incluso una mezcla de ambas. Por supuesto también se pueden tener en cuenta otras como la conjuración o la abjuración, entre otras. A continuación hablaré por encima de algunas de ellas e introduciré lo que muchos denominan magia demoníaca.

Poder del fuego Editar

Un brujo que domine estos hechizos es capaz de canalizar e invocar el caos destructivo propio del Vacío abisal. Más allá de crear bolas llameantes o lluvias de fuego devastador, un brujo puede elegir una pobre víctima y hacer que su cuerpo sufra una combustión espontánea. Otros brujos más poderosos son capaces de convocar sencillamente el caos en una zona y devastarla en cuestión de segundos.

Paralelamente a esto recientemente algunos brujos osados han logrado imbuir esta ya de por si poderosa y arriesgada rama con vil en estado puro, añadiendo las llamas viles a su repertorio.

Poder de las Sombras Editar

Esta es una rama que poco tiene que ver con su homónima divina, salvo el hecho de que está directamente relacionada con las almas, aunque no se limita a eso. Si bien su uso más letal es el gran abanico de posibilidades que ofrece para extraer, dañar y torturar las almas, también permite dañar y maldecir a las víctimas de modo que sufran físicamente de un modo sencillo, pero a la vez espectacularmente grotesco y placentero, al menos placentero para el taumaturgo. Solo como ejemplo, sangrar pos los oídos y los ojos puede cobrar un sentido literal y doloroso.

Pirosombra Editar

Se ha hablado del poder destructivo de los brujos que empleen hechizos de fuego y también de aquellos que utilicen las sombras. Bien, es posible combinar ambas facetas y formar unas llamas purpúreas imbuidas con el poder de las sombras capaces de no solo quemar físicamente, si no afectar también el alma de sus víctimas del mismo modo.

Magia demoníaca. Editar

Al contrario de lo que el nombre indica, esto no es más que un conjunto de habilidades propias de los demonios, o bien están relacionadas con ellos. En el fondo no son más que hechizos de las ramas mencionadas anteriormente, pero con ciertas particularidades. Por ejemplo es posible lanzar una llamarada que en lugar de quemar físicamente al objetivo se centre en su víctima. Otra posibilidad es la de captar esas energías demoníacas e imbuir el alma propia con ellas de forma temporal, aumentando así considerablemente el poder al estar más sensibilizado con el vil que nos rodea, y por extensión a las ramificaciones mencionadas.

Hay otra posibilidad dentro de estas habilidades, y es que algunos demonólogos son capaces incluso de transformarse temporalmente en demonios -ya sea total o parcialmente-, lo que les otorga cualidades extraordinarias a costa de correr el riesgo de acabar siendo uno de ellos de forma permanente.

Conclusiones Editar

La magia vil es peligrosa no tan solo para quien la sufre, si no también para quien la manipula. Su poder es embriagador y adictivo pues está directamente relacionada con los demonios y por extensión con la Legión Ardiente. Sin embargo no hay que dejarse engañar por las apariencias de usar ramificaciones de la misma. Los brujos utilizamos la magia vil ya sea en mayor o menor medida y las pruebas están en las sensaciones que ella produce en nosotros, además claro está de que los hechizos deben ser pronunciados en Eredun, en caso de necesitar hacerlo. Por supuesto esto hace que nos miren con temor, sospecha y recelo aunque también es cierto que con los años hemos ido logrando que nos tengan más confianza. La razón es bien sencilla pues cuando se trata de demonios y la Legión Ardiente hasta el más obtuso es capaz de ver que en muchas ocasiones hay que combatir el fuego con fuego y en eso, entre otras muchas cosas, somos unos maestros.

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