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Entre lloros y despedidas

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Orfanato de Ventormenta.png

PartesEditar

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Era un día como otro cualquiera en la concurrida ciudad de Ventormenta, era muy temprano, los rayos escarlatas del alba le daban un tono rojizo a la ciudad y por las numerosas calles de la ciudad se desperezaba el gentío mientras los guardias seguían firmes en sus labores de mantener la ciudad vigilada y los elfos de la noche iban volviendo a sus casas a descansar de una noche tranquila.

En el centro de la ciudad, donde los tejados eran de un color dorado desgastado y una enorme y cautivadora catedral que demostraba la grandeza de la arquitectura humana, daba a entender que aquella pequeña plaza con la estatua de Uther el Iluminado en el centro era la Plaza de la Catedral. Entre las numerosas casa de piedra que formaban alrededor creando la plaza, destacaba una gran casa aislada de las demás situada casi en el centro, se trataba del Orfanato de Ventormenta, donde allí residían los desafortunados niños y niñas que por cualquier motivo, no tenían a ningún familiar que se encargara de ellos hasta que alcanzaran la mayoría de edad.

En la segunda planta del orfanato se encontraba Alnih, uno de tantos huérfanos que allí vivían. Alnih dormía plácidamente en una de las viejas literas de madera tapado hasta la cabeza con la manta, solo dejando ver por un hueco de esta una pequeña nariz y boca, solía dormir así porque estaban en invierno, el edificio era demasiado grande para poder calentarlo entero y era el único remedio de no pasar mucho frio.

Mientras todo el mundo dormía, incluso las matronas encargadas del orfanato, dos de los huérfanos se mantenían despiertos encaminándose con pasos silenciosos hacia la litera en la que descansaba Alnih. Se trataban de los problemáticos Jack y Delse, estos dos amigos inseparables, eran de lo peor del orfanato, sus trastadas diarias pasaban ya a un límite de pesadez inimaginable. Cada dos por tres hacía de las suyas con tal de satisfacer sus ganas de diversión, y esta vez no iba a ser distinto. Jack, desde el primer día en que Alnih llegó al orfanato, no paraba de hacerle una y otra vez bromas de mal gusto, a los demás también le gastaba bromas pero parecía que le gustaba más hacérselas a Alnih que a los demás pues sus bromas hacia el eran más numerosas y embarazosas.

Jack se acercaba junto a Delse a paso silencioso llevando en sus manos un cuenco con agua, y no costaba imaginar lo que querían hacer con el cuenco. Al llegar hasta la litera, este derramo poco a poco el contenido del cuenco para simulando que Alnih se había meado en la cama. Aguantando las risas como podían, Los Problemáticos, como así les hacía llamar la matrona Ruiseñor, guardaron el cuenco bajo la litera de Alnih y volvieron con celeridad y en silencio a sus literas y se arroparon volviendo a retomar el sueño con una amplia sonrisa por haber cometido su gamberrada con éxito.

Dos horas más tarde, cuando los rayos del sol ya se volvieron dorados y las calles estaban llenas de gente e iluminadas por luz solar, las matronas empezaron a despertar a los huérfanos con una pequeña campana de mano para que se levantaran a desayunar. Entre la escandalera de los huérfanos al levantarse se pudo escuchar como uno de los huérfanos dijo riéndose:

-¡Matrona, Alnih se ha vuelto a mear!- La mayoría de los huérfanos que lo escucharon se rieron y se burlaron del pobre Alnih. Este se tapó con la manta hasta completamente llorando por la vergüenza mientras Jack y Delse se sumaban al resto que se reían y burlaban de él.

-¡Silencio niños!- Dijo una la matronas Shellene forzando un poco la voz cabreada por el comportamiento de los niños, y estos riéndose ya por lo bajo se dispersaron para seguir vistiéndose e ir a desayunar. Shellene destapó a Alnih y miro la mancha de “orina” y negó con un cabeceo. Alnih la miró con lágrimas en la cara.

-Uhm…Yo…Yo no me he meado…Te lo prometo…- Dijo llorando, la matrona se sentó en el borde de la litera y le sonrió dulcemente. -Lo sé Alnih, llevo mucho tiempo entre niños para saber que eso es agua y que no lo es, anda, vístete y ve a desayunar- Alnih se levantó y se vistió mientras Shellene se fue a preparar junto a Ruiseñor el desayuno.

Cuando Alnih termino de vestirse y bajó a desayunar aun algo avergonzado por lo ocurrido antes, se sentó en la mesa y se puso a desayunar las galletas y el vaso de leche. Jack que estaba al otro lado de la mesa le dio un codazo a Delse para llamarle la atención.

-Mira y disfruta- Jack se subió sobre sobre el banco donde desayunaban y señaló a Alnih.

-¡Vaya, pero si ha venido en meón, no te bebas la leche, no sea que te vuelvas a mear!- Se volvió sentarse chocándole los cinco a Delse y riéndose junto a los demás niño. Alnih se levantó y se fue corriendo fuera del orfanato llorando.

Poco después por un callejón de Ventormenta del Distrito de Mercaderes, una niña aparentemente de la misma edad que Alnih de pelo castaño liso y largo hasta el cuello adornado con cinta roja y con unos hermosos ojos azules turquesa, gritaba por la calle gritaba el nombre de Alnih. Era Yesica, la mejor amiga de Alnih. Yesica pese a que sabía dónde solía esconderse Alnih lo llamaba para que supiera que era ella quien le estaba buscando, así Alnih salía de su escondite. Y así fue, entre un montón de cajas apiladas apropósito para esconderse, Alnih saco la cabeza con lágrimas en la cara, este la miró y Yesica se aproximó a él sentándose a su lado.

-Uhm…Te prometo por lo más sagrado que yo no me he meado…- le dijo Alnih mientras sorbía por la nariz los mocos. Yesica le sonrió.

-Te creo Alnih, tú jamás mentirías, y sé que si hay que desconfiar de alguien, es de Jack, y apuesto un helado a que ha sido el Delse- Alnih se encogió de hombros.

-Alnih...Quería…Quería decirte algo desde hace mucho. Y creo que tienes derecho a saberlo- Dijo Yesica con semblante triste.

-¿Uhm? ¿Qué es?- Le preguntó limpiándose las lágrimas y mirando a Yesica con curiosidad y preparándose para lo peor por la cara que ponía.

-Pues veras...La matrona me ha encontrado nuevos padres...Y...Siento bueno…Supongo que te imaginas el resto… - Suspiro, la noticia pese a que le hacía mucha ilusión a Yesica, le dolía no volver a ver su mejor amigo.

-¡¿Uhm?! ¡No por favor…eres mi mejor amiga, no te marches!- Dijo desesperadamente, era su amiga desde los primeros días que entro al orfanato y la primera y única persona con la que no era tan tímido, y le entristecía muchísimo que se marchara dejándole solo.

-Lo siento Alnih...Pero la matrona ya preparo mis cosas…Siento no habértelo dicho antes- Alnih no podía creerle lo que estaba escuchando, empezó a pensar que aún estaba soñando y que era una mala pesadilla.

-¡¿Uhm?! ¡ ¿Pe...Pe...Pero cuando te marchas?!- Alnih volvió a llorar mirando al suelo.

-Hoy mismo...No encontré el momento para contártelo y…No quería verte triste toda la semana...- Alnih se quedó llorando sin poder decir palabra.

-Lo siento muchísimo Alnih...Que sepas...Que me lo he pasado genial contigo desde el día que nos hicimos amigos...Espero verte algún día- Dijo Yesica mientras se desataba la cinta rojo de la cabeza.

-¿Cuídala muchísimo, vale? Te quiero mucho Alnih, jamás te olvidare- Le ató la cinta roja en la cabeza y se despidió dándole una beso en la mejilla.

Alnih no fue capaz de despedirse, se quedó sentado con la cara llena de lágrimas mientras veía como Yesica se iba corriendo hacia el orfanato, flexionó las rodillas rodeándolas con sus brazos y escondió la cabeza en ellas llorando. Alnih se quedaría allí un par de horas llorando el un día que quería que pasara de una vez.

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