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El sendero de la locura

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Relato escrito por Veruno. Hilo original aquí.



Remuros correteaba cual murloc por la mansión sin control, daba vueltas una y otra vez, nada podía pararlo de su demencia que había alcanzado un nuevo nivel. Veruno observaba como correteaba el renegado, mientras se cuestionaba si era momento de tirarle al “agujero” o lo dejaba colgado en una lámpara, cansado se giró para ver a Valinar que pedía perdón una y otra vez.

-Lo ves Valinar –dijo Veruno- por esta razón te advertí de que no tratases de curar la locura de Remuros con una poción.

-Lo siento mucho maestro –dijo Valinar- fui una estúpida al intentarlo.

-Espero que al menos podamos atraparle pronto, ¿Tinera esta ya lista la trampa?

-Sí, ya he colocado al bebe murloc de peluche en la cuerda –dijo Tinera-solo tendremos que tirar en cuanto se lance para cogerlo.

Pasados unos minutos Remuros diviso el peluche y se lanzó hacia el mientras vociferaba cosas en idioma murloc, acto seguido la cuerda le agarro el pie derecho quedándose colgado, mientras que el resto al ver que la trampa había funcionado se fueron a seguir con lo suyo, el renegado siguió revolviéndose durante dos horas hasta que volvió en sí.

-¿Eh? ¿Por qué esta el mundo al revés? –Pregunto Remuros mientras se cuestionaba las leyes de la física- veamos, supongo que tendré que pedirle ayuda a murqy junior para que devuelva el mundo a su antiguo ser.

El renegado llamo a su murloc imaginario pero no obtuvo respuesta alguna, se balanceo durante unos minutos para matar el tiempo, hasta que la cuerda que estaba algo vieja y desgastada se rompió dejándolo en el suelo, tras levantarse agradeció a los dioses murlocs que hubieran puesto el mundo en su correcta postura. Después de hacer memoria durante un rato, recordó que tenía que llevar al mercado renegado las nuevas pieles de huargen que había conseguido, antes de que algún otro listillo se le adelantara.

Dos días después regreso a la guarida tarareando una canción, durante el camino por primera vez empezó a cuestionarse porque la venta de pieles de huargen tenía tanto éxito, pensó que tal vez se debiera a que les gustaba tenerlos de alfombra o para recubrir las sillas, tras entrar dentro de la estructura se dirigió como alma que lleva el murloc a la habitación donde suele estar Veruno.

-¡Maestro me aburro! ¿No tendras alguna misión para mí? –pregunto Remuros enérgicamente después de abrir la puerta cual bestia, sin embargo Veruno no respondió, permanecía completamente inmóvil en su silla a espaldas del renegado- ¿Maestro?

-Shhhh, silencio Remuros –dijo Valinar en voz baja desde la entrada- El maestro lleva dos noches sin descansar pensando en un nuevo plan para localizar a esa kaldorei, ahora mismo está dormido.

-Ohhh, entonces no creo que le importe… jijijijiji –Remuros cogió una pluma con tinta y le pinto en su máscara un bigote con una pipa de fumar, mientras que Valinar no queriendo saber nada se marchó hacia su cuarto- jijijiji ya vera cuando despierte, se va a reír.

Acto seguido se marchó hacia su cuarto, durante el camino vio a Tinera dirigirse hacia el cuarto de reparación, con la curiosidad de un murloc la siguió con mucho sigilo, la elfa miro a su alrededor por si alguien la seguía y abrió la puerta, entrando dentro del cuarto para después cerrar con cuidado la puerta. Remuros sintió la llamada de la investigación trepo cual araña por la pared y se colocó por un agujero al interior, una vez dentro observo como Tinera rebuscaba algo dentro de un baúl, tras encontrar lo que buscaba lo saco, se trataba de una pequeña cajita tapada con una lona.

-Menos mal que ese loco aun no la ha encontrado –dijo Tinera mientras retiraba la lona y abría la cajita, en su interior se hallaba un pequeño brazalete con símbolos de la luna- no le perdonaría si llegase hacerle algo a mi único recuerdo de cuando fui centinela.

Después de observar el brazalete durante unos minutos, volvió a cerrar la cajita y lo metió en el baúl, se dirigió hacia la entrada no sin antes dirigir una última mirada hacia el baúl, después salió de la habitación. Remuros salió de su escondite mientras tenía una sonrisa diabólica, asintiendo una y otra vez, se dirigió hacia el baúl, cogió la cajita, la abrió y comenzó a pintarrajear con tinta el brazalete.

-Aprende esta lección Tinera, nadie me oculta cosas a mi jijijijiji –dijo Remuros entre risas, tras terminar de pintarrajearlo cerro la cajita y la dejo en su sitio- y ahora atender asuntos de máxima gravedad.

Salió por el mismo lugar por el que entro, sin embargo no vio que Valinar venía en la dirección de su cuarto, ella se percató de él y rápidamente se llevó algo a sus espaldas, fingió que no le había visto y se fue rápidamente a su cuarto, el renegado vio como la elfa se alejaba pero no le sumo importancia por lo que se fue a su cuarto a la velocidad del rayo. Una vez llego a su cuarto abrió su armario, cogió unos muñecos de Krognuk y de Hejard para jugar con ellos, pero se percató de que le faltaba algo.

-Qué raro, juraría que la muñeca de Seldune estaba al lado de ese maldito Vaedhros, ¿Dónde estará?

En el cuarto de Valinar.

-Ufff menos mal que no me ha descubierto –dijo mientras ponía sobre una mesa la muñeca de Seldune para observarla- es tan mona…


Devuelta al cuarto de Remuros.

-Bueno ya la buscare más tarde, ahora a jugar, “Tu esclavo tráeme mi bebida”, “Jamás lo volveré hacer Krognuk, tu reinado acaba aquí”, “Jajajaja no me hagas reir, ¿crees que un esclavo como tu tiene alguna posibilidad contra mí?” –Dijo Remuros mientras hacía que los muñecos luchaban entre ellos, hasta que el muñeco de Hejard se posaba sobre el cuerpo del muñeco de Krognuk victorioso- “Ahora yo seré el líder absoluto y todos se arrodillaran ante mi muhahahahaha”, no se… suena un poco ilógico viniendo de Deprimideitor.

Tras un rato más de juegos guardo los muñecos en su sitio, sintiéndose algo imaginativo fue al cuarto donde estaba aquel simpático mantide atrapado en ámbar, pensó que quizás con su compañía podría finalmente terminar su último invento, por lo que cogió todos sus cacharros y se dirigió raudo hacia el lugar y entro abriendo la puerta con sus pies.

-Hola querido amigo, cuanto tiempo ¿me echaste de menos? –Dijo Remuros mientras descargaba todos sus cachivaches-

-¡AHHH! ¡TU OTRA VEZ NO! ¡SOCORRO! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE! –Grito el mantide completamente desesperado-

-Ya veras, este rato lo pasaremos muy bien mientras construyo mi nuevo invento ¡el Extermina Gnomos 5000! –Anuncio de forma eufórica- siguiendo el concepto de las balizas sónicas, esta preciosidad matara a los gnomos con un ultrasonido que les reventara los tímpanos, fácil y sencillo.

Mientras tanto en el cuarto de Veruno, el cual seguía aun dormido se despertó de improviso al oír que Tinera le estaba llamando además de porque tenía un sueño nada agradable.

-Maestro, ya he terminado con el mantenimiento de las trampas, creo que… -Tinera se quedó callada al ver lo que tenía Veruno pintado en la máscara-

-¿Qué es lo que pasa? ¿Es que tengo algo en la cara? –pregunto Veruno temiéndose lo peor-

-Creo que debería de verlo usted mismo –dijo mientras le mostraba al trol un espejo de mano para que se viera la cara-

-Remuros… -dijo el trol con un odio e ira muy profundos, salió del cuarto en busca de su víctima mientras echaba humos-

-¿Qué le ha pasado al maestro? –pregunto Valinar tras llegar al cuarto-

-Al parecer Remuros le ha pintado un bigote mientras dormía-

-Pues ahora que lo mencionas, hace poco le vi saliendo del cuarto de reparaciones por el agujero que hizo aquella maquina esa vez-

Tinera temiéndose lo peor salió disparada en dirección al cuarto de reparaciones, dejando a Valinar tirada en el suelo de tal arranque de velocidad, una vez allí saco su cajita del baúl y la abrió solo para ver que sus temores se hacían realidad, todo su brazalete estaba pintarrajeado de tinta.

-Remuros… -dijo la elfa mientras agarraba el brazalete temblando de ira, de inmediato fue en busca de su víctima-

En el cuarto del mantide, Remuros sintió lo que podría ser para un vivo, un escalofrió en su espalda, sin embargo desecho aquella preocupación y siguió concentrando en su invento, tras una cuantas vueltas de tuercas y unos engranajes perfectamente colocados se levantó para anunciar su acabado.

-Listo, el arma apocalíptica gnómica está terminada, tiemblen gnomos, tiemblen –dijo Remuros entre risas dementes-

-Ese trasto no funcionara, esa cosa que llamas generador no podrá soportar la emisión sónica que tu tratas de aplicar –dijo el mantide mientras observaba sin remedio a Remuros-

-Y ahora a probar esta joyita –dijo mientras tiraba de una lona que relevaba a un gnomo salido de un lugar desconocido que temblaba de miedo-

-¿Acaso me estas escuchando?

-Y… ¡Fuego!

Nada más pulsar el botón rojo, la maquina comenzó a emitir sonidos de carga, estaba a punto de disparar cuando de repente exploto de una forma exagerada, la onda expansiva fue tal que derribo a todos los ocupantes de la mansión, incluso destrozo las ventanas en mil pedazos. Veruno y Tinera se levantaron algo aturdidos, y vieron el destrozo que se había producido, nada más recuperarse se dirigieron a la única habitación que le faltaba la puerta, allí dentro vieron a Remuros tirado en el suelo, el cual veía bebes murlocs correteando alrededor de su cabeza y al mantide, que también estaba tirado en el suelo totalmente inconsciente, además de que para sorpresa de todos estaba completamente libre del ámbar, pero tanto Veruno como Tinera ignoraron ese pequeño detalle y se dirigieron hacia el renegado. Una vez Remuros recuperó la consciencia vi la compañía que tenia.

-Ehhh… jejeje, hola maestro, hola Tinera ¿Qué tal os va todo? –dijo temerosamente Remuros el cual temblaba cual flan-

-Esta vez no te vas a librar tan fácilmente Remuros… -dijo Veruno mientras abría una y otra las manos-

-Después de esto vas a desear no haber sido resucitado… -dijo Tinera mientras se crujía las manos-

Después de eso solo se oyó un grito escalofriante, mientras Valinar quien yacía aun en el suelo recuperaba poco a poco la consciencia.

-Esto me pasa por haber cogido la muñeca sin permiso… -dijo Valinar antes de volver a desmayarse-

Mientras el mantide que aún seguía inconsciente se preguntaba una y otra vez en su conciencia. -Oh gran Antiguo, que he hecho yo para merecer tan cruel destino…-

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