Fandom

Wiki Errantes

El camino de Alnih

1.451páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Bosque de Elwynn.jpg

PartesEditar

Editar

Hacia una noche tranquila en Elwynn, El cielo estaba completamente despejado y se podían contemplar aquellas brillantes estrellas haciendo compañía a la Dama Blanca y el Niño Azul, el esplendor de aquél hermoso bosque de hojas verdes que a gustos de un humano no tiene nada que envidiar a los de Darnassus, te invitaba a dormir bajo la copa de un árbol o con vistas al cielo nocturno.

Por el camino entre Villadorada, un pueblo situado en pleno corazón del Bosque de Elwynn al sur de la actual ciudad capital humana Ventormenta, y el Aserradero de la Vega del Este, un grupo de casas que su principal industria era la madera al oeste de las Montañas de Crestagrana, caminaban tranquilamente dos guardias patrullando como hacia habitualmente, ocupándose de la seguridad de los caminos, ambos guardias distraídos conversaban el uno con el otro mientras avanzaban por el camino.

Uno de ellos se paró en seco mirando al frente y alzó el candil para iluminar mejor el camino, en la oscura de la noche pudo ver más a delante, en un lado del camino, una silueta con apariencia humana tendida en el suelo. Los dos guardias con rapidez se acercaron corriendo a la silueta, se trataba de un chico morenos y ojos verdes esmeralda, de unos catorce o quince años, su ropa estaba desgarrada por diferentes partes, mojada y llena de barro, su cuerpo mostraba moratones, muchos cortes por todo el cuerpo y una gran brecha en la cabeza de la cual manaba un hilo de sangre. Uno de los guardias se quitó rápidamente su guantelete y le tomó el pulso en el cuello.

-¡Esta vivo!- Dijo el guardia que le tomaba el pulso mirando al otro que observaba los alrededores con la espada desenfundada para encontrar al culpable de tal vergonzoso acto.

-¡Rápido, tenemos que ir a la Vega del Este, el chico está malherido!- Mientras decía eso el guardia cogía en brazos al chico con sumo cuidado de no empeorar su heridas.

Corrieron lo más rápido que pudieron por las placas al Aserradero de la Vega del Este y tras unos minutos llegaron, sin pararse ni un solo segundo a descansar, llegaron a las puertas de una pequeña casa y llamaron a la puerta con tanta fuerza que despertaría hasta el oso más perezoso. Una mujer de unos treinta años, con unos cabellos dorados y unos hermosos ojos azules, abrió la puerta con una amable sonrisa, se trataba de Sara Timberlain, la mujer de un conocido sastre y sanadora de profesión.

-¿En qué les puedo ayudar?, ¡Oh, por la luz ¿Que le ha ocurrido? pasen, pasen!- La mujer muy preocupada al ver al chico rápidamente acompañó a los guardias hasta una cama de invitados de la casa, el guardia que portaba al chico lo dejó allí y miró a la mujer.

-Discúlpenos, pero no queríamos arriesgarnos a ir a Villadorada, nos lo encontramos en mitad del camino, no muy lejos de aquí, necesita ayuda médica-

-Gracias por traerlo, por favor, salgan fuera mientras trato sus heridas- Los dos guardias asintieron mientras salían de la habitación jadeando por todo el esfuerzo que habían hecho.

Horas más tarde la mujer salió de la casa con un semblante de alivio, los guardias que montaban guardia en la puerta de la habitación se giraron al verla salir.

-¿Cómo está? ¿Ha podido hacer algo por el chico?- Dijo uno de los dos guardias cuando la vio salir. La mujer asintió –Gracias a la Luz me lo habéis traído a tiempo, he podido tratar algunas heridas y con la bendición de la Luz la herida de la cabeza sanara correctamente, pero le dejara una fea cicatriz- Los guardias suspiraron aliviados.

-¿Está consciente?- dijo el otro guardia.

-Por ahora no, parece que recibió un fuerte golpe en la cabeza, y ha perdido mucha sangre. Lo mejor será esperar uno o dos días a que se recupere- Los guardias se miraron y volvieron la vista a Sara.

-Bien, informare al Alguacil McCree de lo ocurrido, volveremos de aquí un par de días a ver si el chico nos saca de dudas- Tras decir eso, los guardias saludaron despidiéndose de Sara y salieron de la casa.

Sara no se separó en toda la noche del chico, y después de unas cuantas horas pudo contemplar con una amplia sonrisa, como abría los ojos.

-¿Te encuentras mejor chico?- Dijo Sara al verlo ya consciente, el chico observo en silencio la habitación y luego miró a Sara.

-Uhm… ¿Do-donde…estoy?- Preguntó el chico con un gesto de dolor por todas las heridas que tenía, la mujer aliviada sonrió.

-Estas en la Vega del Este chico, ¿cómo te llamas?- El chico abrió la boca con intención de decir algo, pero negó con un cabeceo, Sara lo miró con curiosidad.

-Uhm…No...No me acuerdo...- Sara frunció el ceño, desconcertada.

-¿Como que no lo sabes?-

-Uhm…No…No me acuerdo...- Repitió el chico tartamudeando por el desconcierto que tenía mientras se llevaba una mano temblorosa a la cabeza y cerraba un ojo por el tremendo dolor que le producía la herida de la cabeza.

-¿Y sabes quienes son tus padres, donde vivías, quién eres?- El chico mantuvo la mirada en Sara y mientras una lágrima le recorría el rostro negaba con un cabeceo, la mujer apenada cogió al chico abrazándolo entre sus brazos.

- Tranquilo, ya te acordaras – Le dijo Sara mientras el chico echaba a llorar entre sus brazos.

Días más tarde, los guardias volvieron a la casa y llamaron a la puerta.

-Saludos mi señora ¿Qué tal se encuentra el chico? ¿Puede contarnos algo sobre lo sucedido?- dijo uno de los dos guardias.

-Sí, está bien y consciente, pero dudo que les pueda decir algo...- Dijo Sara con un leve suspiro.

-¿No quiere hablar?-

-No, no es eso... Verá…Al parecer, el chico ha perdido la memoria- los dos guardias se miraron mutuamente sorprendidos.

-¿Pero no recuerda nada de lo sucedido, ni quién es?- Sara negó con un cabeceo.

-¿Pero el chico se encuentra bien ya, no?-

-Sí, claro, cojea un poco y le duele la cabeza a menudo, pero está bien- El guardia asintió conforme.

-Bueno, si no le molesta nos llevaremos al chico a Villadorada, si nadie le reclama...Tendrá que ser llevado al Orfanato...-

-Bien, ahora le digo que baje- La mujer subió al piso superior y al cabo de unos minutos bajó acompañada del chico.

-Mira, estos guardias te ayudaran a llegar a casa, ve con ellos- El chico parecía desconcertado, pero asintió lentamente.

-Cuidaremos de él, mi señora, no se preocupe- Los dos guardias y el chico subieron a los caballos y fueron hasta Villadorada.

Allí, el chico pasaría tres días en una de las habitaciones de la posada Orgullo de León esperando a ser reclamado, pero no fue reclamado por nadie así que fue puesto bajo la tutela del orfanato de Ventormenta, donde allí adoptaría el nombre de Alnih hasta que se recuperara la memoria.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar