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El buen elfo y su comportamiento

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Buen elfo y su comporamiento.png
Advertencia: Antes de comenzar a leer, me gustaría señalar que esta es una guía escrita desde un punto de vista roleado desde mi personaje, Seldune. Por lo tanto, es una forma interpretada de lo que debería ser una sociedad élfica perfecta. Como de costumbre, no supone canon oficial ni aspira a convertirese en una referencia fija.





1-.Introducción:Editar

Si por algo puede identificarse un elfo, es por su belleza. Una hermosura simétrica e irracional para otros seres, pues al ser tan perfecta, les es difícil comprender cómo puede darse en la naturaleza seres tan espléndidos como nosotros. Nuestra fineza y determinación son características principales en el comportamiento, a los que sumados un alto nivel cultural y manejo de la magia, nos convierte en el pueblo más elevado de Azeroth. Sin embargo, en los últimos años, en los que hemos sufrido numerosas desgracias, el talante de nuestra raza ha padecido algunas desviaciones que pueden ser corregidas con un buen sistema protocolario y consejos que yo misma os ofreceré a continuación.

Al ser yo, incondicional amante de mi pueblo y patria, gustaría de poder rectificar a aquellos elfos desdichados que han perdido las costumbres, o a aquellos que desean corregir algún punto de su compostura que se haya desajustado por la influencia de la pasada energía vil, que nos vimos obligados a tomar por nuestra supervivencia. Para ello, os mostraré los estándares más aceptados en nuestra tradición y sociedad.

Seldune Namardan.

2-.Religión:Editar

El buen sin'dorei, thalassiano de pura sangre, no es digno de llamarse tal si no rinde culto a los Misterios de la Magia. Es muy importante en nuestra vida amar este don que procede de nuestros ancestros, profundizar en sus arcanos y perseguir el conocimiento tanto de forma pública como privada. Ningún elfo de sangre decente reniega de este gran regalo de su patria y abraza formas de vida decadentes y materialistas en el que el lado hermético y mistérico es inexistente.

Como sé que en el pasado muchos de nuestros congéneres abrazaron la filosofía humana de la Luz Sagrada, una parte de los iniciados en los caminos teísticos del principio creador de la Luz idearon nuevos conceptos que yo misma expandí en mi Catecismo Beloriano, y que pueden de ser de gran ayuda para aquellos que buscan profundizar en los enigmas de la Creación y del Creador; por lo que no puedo hacer otra cosa que recomendároslo.

3-. De las posadas y tabernas:Editar

Desde que era una niña, siempre he mantenido el recuerdo de aquellas hermosas posadas de cuando Anasterian reinaba, y el elfo era plenamente decente. Puesto que siempre me pareció paradigmático el comportamiento de aquellos congéneres del pasado, trataré de reproducir sus hábitos para que puedan ser imitados por la sociedad actual.

En primer lugar, siempre se asistía a las tabernas con una buena vestimenta, por la sencilla razón de que es un lugar público y debes dar una buena imagen a tus compatriotas. Así mismo, los modales y la educación se esmeraban; cuando se pedía el menú al atento camarero, cuando se manejaban los cubiertos y no se abusaba de la comida, e incluso en la parquedad de la ingesta del alcohol, que se reducía a una copita de vino élfico de calidad. Eran, como podéis observar, un comportamiento digno de gente civilizada, donde las peleas y conflictos personales prácticamente nunca estallaban, no existían inmensas cantidades de borrachos y gentuza como ahora, gracias también, a la gran sanción social y desprestigio que suponía.

Si alguien tenía un borracho en la familia, o había protagonizado algún escándalo, aquella casa familiar recibía una ignominia procedente de aquel miembro díscolo, y, normalmente, solían llevárselo unos años fuera de Quel’Thalas para su reeducación, que solía ser muy estricta. Por consiguiente, se debe rechazar las bebidas no-élficas que contengan alcohol, véase: - cerveza enana, licores de los trol, etc. Y, además, jamás se deberá consumir más allá de un principio de embriaguez, pues es más probable que acabes efectuando algún desatino que puedas lamentar durante tu vida. En cuanto a la comida, se puede ser un gourmet, pero jamás caer en la gula y la glotonería. La gordura es inmoral, deplorable y aborrecible, que expresa fealdad y castiga nuestra perfecta anatomía. Algo importante a recordar, es que cualquier tipo de mascota que suele acompañaros, debe dejarse siempre fuera del local. A nadie le gusta ver animales o demonios cerca de su comida, o tener que ser interrumpidos por ellos. Así que, mascotas y esbirros mejor en casa o en el Sagrario, según corresponda.

4-. Sobre la nobleza:Editar

Aunque nuestra raza sea la más elevada y superior de todo Azeroth, incluso entre nosotros hay diferencias sociales. En orígenes, todos fuimos nobles, allá cuando Azshara nos llamaba, Altonatos. No obstante, con el transcurso de los milenios, este bloque noble se dividió en dos: Alta Nobleza y Plebe, insistiendo en que esta segunda, tiene aún la excelencia noble del pasado. No obstante, la primera es la más pura y admirable. La sangre de estos Altos Nobles – en los que gracias al Sol Eterno, me incluyo – es de una pureza y magnificencia deslumbrante, cuya procedencia puede rastrearse desde los primeros grandes hechiceros altonatos. No es pues, de extrañar, que lo hayamos mantenido gracias a la política matrimonial endogámica y cerrada, sin mezclarnos con alguien de la plebe (originalmente servidores de los grandes hechiceros o magos de menor capacidad), o peor, de otra raza. Los plebeyos se deben respeto a sí mismos, pero aún más se lo deben a los aristócratas, que siempre han invertido más esfuerzos económicos en las guerras, dotaciones de pertrechos, obras de evergetismo, y que han desarrollado (dentro del consejo de Lunargenta) proyectos políticos beneficiosos para ellos. De esta manera, es común y natural, que la Aristocracia ocupe los cargos militares y administrativos más elevados, llegándose a dar el caso de heredamientos. Todo esto, por la sencilla razón de que la grandeza y el poder mágico se transmite por el linaje de la sangre, al igual que las capacidades para desempeñar funciones determinadas.

Thalassian people.jpg

Por estos motivos, los nobles conservan al mismo tiempo, unos privilegios únicos que les diferencian de los plebeyos. Sin embargo, están sujetos a un equilibrio que no les permite emplear su posición elevada para abusar de otras escalas menores. Dándose así, un respeto mutuo. Por otro lado, también la labor del plebeyo es loable, pues de trata del grueso poblacional y de quienes hacen girar la rueda del progreso, formando el pulmón del ejército, magistraturas bajas, mantenimiento y otras tareas encomiables.

5-. La mujer elfaEditar

La educación:

La mujer elfa, al igual que los varones, recibe una esmerada educación desde su más tierna infancia, hasta alcanzar la adultez. Esto permite que ahonde en un lenguaje colorido y hermoso que emplea para expresarse, huyendo de las palabras malsonantes, blasfemias, y en general, de un estilo tosco y barriobajero. Además, debe ser instruida en la historia de su pueblo, conociendo los orígenes, desarrollo, y situación actual. Se valora también el canto y la música, la recitación de poesía y la adquisición de instrumentos acordes con los que desarrollar este talento musical y artístico, siendo válido también desarrollar prácticas esculturales, pictóricas y por qué no, arquitectónicas. Así mismo, habrá de atesorar una cierta noción de la magia arcana por la cual nos hemos guiado durante siglos, sin menospreciar enseñanzas en esgrima y defensa personal. La mujer elfa está capacitada holgadamente para cualquier oficio o profesión: desde una humilde joyera, hasta una poderosa hechicera o jefa militar, habiendo notables ejemplos en cada uno de estos campos: Azshara, principio de nuestro linaje como hechicera, y Lady Liadrin como gran estratega militar y matriarca de la Orden de Sangre.

Compostura y estética:

La mujer elfa viste elegante y refinadamente; usualmente con largas togas de telas caras y suaves, de colores rojizos o púrpuras, que inspiren dignidad, magnificencia y estilo, cuando no está de servicio u ocupando ningún puesto de trabajo en ese preciso instante. Los cabellos, sedosos y largos, bien mostrándose sueltos, o recogidos austeramente en monos y copetes. Se debe rechazar las nuevas tendencias de moda, que introducen ropajes con estilos en exceso sórdidos, que nos rebaja a objetos de deseo para los desalmados y borrachos. Recordad que la verdadera belleza está en la elegancia, y no en la burda exhibición. A pie de esto, no puedo más que sancionar y condenar la última tendencia a intimar con varones tan desenfadadamente. Nuestra dignidad no es un objeto que puede ser otorgado al primero que se nos cruce, sino que debe cosecharse con el paso del tiempo, la entrega verdadera, y consumado en un matrimonio legítimo y puro. Cuando desee expresar sus pensamientos, el tono de voz ha de ser relajado y tranquilo, pronunciando cálidamente las palabras, ni demasiado rápido, ni demasiado lento, a un ritmo constante y medio.

En el caso de estallar una discusión y de sufrir vilipendio, jamás se debe perder la compostura y volverse histérica, sino que guardar una postura seria y estoica, con una educación correcta, es el objetivo principal. Se ha de ser amable con los desconocidos, aunque mostrando cierta reserva y no abusar de las exaltaciones emocionales, estas deben ser mostradas, una vez se obtenga más confianza con el determinado individuo.

Animales de compañía y monturas:

No está mal visto que cuidemos de algún animal pequeño, accesible y hermoso. Algunos ejemplos son nuestros típicos dracohalcones, que también son empleados por los forestales, así como los ronroneantes y mimosos felinos, que con su grácil y esbelta forma y calculados movimientos, recuerda a nuestros propios majestuosos andares. Las monturas pueden ser variadas, pero las que más aprobables, a mi parecer, son: - Los zancudos; la diferente gama de sus colores en el plumaje, la delicadeza de su estructura ósea, y su caminar sofisticado, a los que, sumados una notabilísima velocidad en carrera, les convierte en compañeros ideales en los desplazamientos. Los caballos, robustos y maravillosos garañones azabaches thalassianos, están destinados a los Caballeros de Sangre, que pueden combinar apropiadamente el empleo de estos animales, con el de los zancudos.

Se recomienda a los caballeros que protejan con armadura de placas a sus monturas, con el objetivo de que sufran menos daño en los combates, y puedan serles de utilidad durante muchos años. Otros animales, esta vez con capacidad aérea, como los dragones o los dracohalcones, son difíciles de criar y mantener, aunque la obtención de uno, puede resaltar la riqueza y el alto estatus de la mujer elfa, por lo que creo que son altamente recomendables. A diferencia de estas fantásticas criaturas, nos encontramos a otras reprobables e incluso infames: - los lobos; son monturas de orcos, agresivos, pulgosos, torpes, fieros y muy incómodos. Los raptores; monturas propias de trols, nuestros ancestrales enemigos. ¿Qué clase de mujer elfa decente se dejaría ver montada en una de estas horripilantes criaturas?. Los corceles esqueléticos, caballos infernales y demás monturas exclusivas de caballeros de la muerte, brujos o renegados, no son recomendables, pero tampoco son tan sancionables como las anteriores.

El respeto y amor a la naturaleza:

Es labor de todos los elfos, sin distinción de género cuidar nuestros bosques y ríos. Por cuestiones mágicas, Quel’Thalas está anclada en una hermosa primavera eterna. Lamentablemente, tras el azote de la Plaga, la fealdad ha mordido el sur, y se desplaza a lo largo de la Cicatriz Muerta. Es por ello, razón de más para que conservemos las zonas supervivientes y tratemos de sanar las más afectadas.

6-.El hombre elfo.Editar

Educación:

Como dije en el bloque anterior, la educación del hombre elfo no varía en exceso del adoctrinamiento que recibe una mujer. Debe conocer el lenguaje para expresarse en hermosas formas, conocer la historia de su patria, e insistir en la poesía.La esgrima y el tiro con arco son actividades esenciales y muy demandadas por los padres de los jóvenes varones, que gustan de situar a su prole en puesto más militares que a sus hijas, a las que destinan con más facilidad al campo mágico o eclesiástico, aunque esto no quiere decir que no se den casos inversos en ambos géneros.

Comportamiento y estética:

Tal como lo hice en ambos apartados, reproduciré la conducta de un modelo ejemplar que pueda servir como algo genérico. Para ello, imitaré la figura de mi padre en esta parte. Mi padre, Althan Namardan, era el máximo exponente en lo que él llamaba cariñosamente galanteo o caballerosidad varonil. Conceptos y talantes que distan mucho de la actitud de la fauna varonil que podemos encontrar hoy en día.

En primer lugar, la vestimenta; lo más común en nuestro pueblo son las túnicas, generalmente carmesíes y menos azules que antes, por nuestra nueva identidad como sin’dorei. No obstante, es común ver trajes en los hombres, algunos con hermosos bordados élficos, y otros mostrando una moda más austera, o influida por culturas externas como la humana, la cual, no puedo recomendar al ser menos estilosa. El aspecto debe tener un toque de severidad combinado con elegancia, que denote clase y posición. Los cabellos, por favor, no se corten de forma tan ordinaria como he visto ya en alguna ocasión, sino manténganse largos, bien cuidados y cepillados, pudiendo ser recogidos en trenzas y coletas. Lo que más hay que depurar es el comportamiento con el género opuesto. Si hay algo que las damas detestamos, es que se dirijan a nosotros ordinariamente, haciéndonos preguntas o comentando ciertas cosas que no proceden, y que son deleznables. Sed atentos y amables, escuchados mirándonos a los ojos, no digáis tacos y evitad las expresiones soeces. Tened la ocurrencia de preguntarnos nuestra opinión y realizar gestos educados y corteses. En fin, convertíos en verdaderos caballeros.

Los puntos tercero y cuarto son idénticos tanto para la mujer, como para el hombre.

7-. Sobre el matrimonio y los hijos:Editar

A la hora de elegir pareja para pasar con ella el resto de nuestra vida y con la que ligarnos espiritualmente recomiendo establecer vínculos matrimoniales con alguien de nuestro mismo estamento, oficio y honor. Por supuesto, doy por tácito que ningún thalassiano que mantenga la cordura jamás se mezclará con alguna otra raza, por muy destacado que sea el elemento con el que se quiera enlazar. La hibridación tiene como resultado a seres denominados mestizos, que heredan las taras nocivas de los padres y que padecen a lo largo de sus vidas innumerables crisis de identidad, culturales y que a largo plazo se vuelven criminales, dementes y con una tendencia al mal incurable. De esta forma, aquellos elfos que se cruzan con humanos y otras especies son por norma general individuos malignos, que detestan a su raza y que no les importa traer al mundo desdichadas criaturas como a los híbridos. Un buen ejemplo lo encontramos en Vereesa Brisaveloz, la genocida de Dalaran, una infame alta elfa que se apareó con el mago Rhonin y por el cual dio la espalda a su raza, a la que odia tanto como al Sol Eterno. Os ruego encarecidamente que no sigáis su ejemplo.

Respecto a los hijos es esencial tenerlos dentro del vínculo sagrado del matrimonio. De otra manera quedará en evidencia la fornicación y se abrirán las puertas a la bastardía para los infelices retoños que nazcan fuera de él. Desde la infancia, independientemente de su género deben ser educados en los Misterios Arcanos, la historia y las costumbres del Alto Reino, empezando a hacer distinciones según al estamento que se pertenezca. A edad más madura los hijos pueden seleccionar los estudios que quieren realizar siempre y cuando les sea posible por su condición social. La nobleza suele destinar a sus hijos a las carreras de magíster o a la de los caballeros de sangre por ser las más costosas y en las que se requiere más preparación; mientras que por el contrario la plebe suministra al ejército raso, a los forestales y los oficios manuales o de servidumbre. Lo cual no implica que pueda haber nobles en los forestales como fue el caso de mi amado y difunto hermano Gelandras Namardan. Las puertas de algunos ritos herméticos y mágicos sin embargo, están abiertas a todos.

8-. Consideraciones finalesEditar

Espero de corazón que ante la decadencia de nuestra patria que supuso el contacto con la Horda y la caída de Quel'Thalas, en actual reconstrucción, sea subsanada por la gracia del Sol Eterno y a través de tímidos esfuerzos como es este escrito el cual pongo a disposición del pueblo thalassiano de forma totalmente gratuita.

Recomiendo a nuestro pueblo que sin volver a negar el mundo y sus acontecimientos que se aferren a su religión, a su cultura, a su lengua, a sus costumbres y a su raza, pues no hay ninguna otra que la iguale. Que el nacimiento de los sin'dorei suponga la evidencia ante el mundo de la supremacía de los Hijos del Sol.

Que el Sol nos ilumine a todos,

Seldune Namardan.

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