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Dinastía Karling

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Dinastía Karling
Imagen de Dinastía Karling
Información de la hermandad
Servidor Los Errantes
Estado Inactiva
Raza Humanos
Categoría Nobiliaria
Líder Raynault III Karling
Base Stromgarde
Afiliación Reino de Stromgarde, la Iglesia de la Luz, la Alianza

TrasfondoEditar

La Casa Karling nace durante el amanecer del Imperio de Arathor, hace aproximadamente dos mil años. Antes de la llegada de los emperadores rojos, eran reyes de la tribu de los Arlaricos, en base a que su fundador, Arlaric Karling, había derrotado a un dragón con su espada, Esarus'kalar, que llevarían todos los señors feudales Karling desde entonces. Tras la llegada del primer emperador, dejaron atrás las adoraciones paganas y se sumaron al culto de la Luz Sagrada, siendo muy devotos y fieles. Concedido por el mismísimo emperador el título de "Margraves" u Hombres de las Marcas, al último rey Karling, durante el siglo veintucuatro AAPO, los Karling han servido con fidelidad a la Patria de Stromgarde desde entonces, en una larga sucesión de margraves ininterrumpida hasta nuestros tiempos. Sin embargo, en el año veinte DAPO, Roldán, el segundo hijo del margrave Lothaire se marchó con la espada de su familia de las Marcas, a correr aventuras, puesto que dudaba mucho que fuera a heredar. A los pocos años, sin ser nombrado margrave, el primogénito Raynault murió, y Lothaire, apenado también lo hizo, de modo que las Marcas retornaron al rey Thoras Aterratrols, que juró, que si volvían Roldán o sus descendientes, se las concedería de nuevo. Roldán jamás volvió, pero sus hijos están dispuestos a hacerlo. Si cabía alguna duda de que ellos fueran
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Bandera de Batalla Karling

realmente hijos de Roldán, se disipó al ver que el jefe de la Dinastía, Raynault, portaba Esarus'kalar. Ambos, Raynault y Lothairon, se preparan para volver a Strom. Aún así, debido a los recientes acontecimientos, se muestran recelosos de los nacidos en otros reinos, considerando a los huargens unos cobardes malditos; a los alteraquienses unos traidores taimados, y a los lordaneses unos emigrantes de la Gran Patria. Pese a ello, se muestran amables con los ventormentinos y algunos lordaneses piadososos.

Una vez tomaron juramento al rey Danath, retornaron junto con sus hombres a Stromgarde, donde luchan por liberar su reino y volverlo grande como antaño.

Historia

El lema de la casa dice: “¡Lux vult, imperator vult!”, que significa “Lo que quiera la Luz y lo que quiera el emperador” en la lengua de hoy día. El colocar por delante del emperador a la Luz es un signo de devoción y luego patriotismo.

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Blasón de la Dinastía Karling

El blasón dinástico de la familia Karling representa a un águila bicéfala, en cuyas cabezas muestra dos soles también dorados. El águila, de ojos ciegos al igual que la justicia, está con las alas orgullosamente extendidas, lo que es un símbolo imperial o real, de color sable sobre un campo de oro, en cuya mitad muestra un partido de de gules, que acorde con la leyenda es la sangre de Raynault I pintada sobre el escudo por el emperador de los Arathi. En el partido, se muestran cuatro leones envueltos en luz, dos mirando al levante y dos al poniente, que simbolizan a los cuatro grandes guerreros de la casa: Arlaric, el Matadragones, Vharl el Saqueador, Arristan el Grande y Lothaire el Mariscal. En el centro del águila, se muestra una flor de lis de oro, que representa al gran Raynault, representando la nobleza y el abolengo milenario de la casa. Este blasón es de la época de Raynault I, pues en las anteriores épocas de la casa, los antecesores usaron, entre otros, blasones un águila en cuyo centro aparecía un pequeño partido con dragón muerto a los pies de un caballero montado a caballo, el león rojo del sanguinario Vharl bajo el águila o el águila tricéfala de Arristan el Grande, que representaba a Arristan, y a Lauis y Gerold, sus dos hijos. Estos blasones personales se unificaron a la omnipresente águila negra y desde entonces, ese es el blasón de la Casa.


Los tiempos del grandioso imperio de Arathor se nos muestran ahora como una época lejana, repleta de nieblas y perdida en los imperecederos tiempos de la Historia. Hay mil y una versiones de la agrupación de las primitivas tribus en las Tierras Altas, cada cuál más disparatada. Pero, en todas, se repite la misma pregunta: ¿mediante qué artificios pudo un simple hombre, líder de su propio clan, reunir a los caudillos tribales, que rondaban por las Tierras Altas, bajo su estandarte y volverlos civilizados, dentro de lo posible? Jamás lo sabremos, sin mediación divina o dracónica, y en estas líneas he decidido que no narraré acerca dello, pues estos humildes párrafos están dedicados a narrar acerca de una dinastía surgida en los albores del mayor imperio que se ha forjado en este mundo, bajo mi humilde juicio. Una dinastía cuyo nombre resonó durante más de mil años por las bocas y oídos de todo campesino, clérigo o plebeyo de Arathi, antes acompañando al nombre de los grandes emperadores de la antigüedad cuyos retratos y representaciones nos dan a entender la grandeza del imperio en el que nacieron los Karling. Sus relaciones con otros reinos son tensas, y ligeramente hostiles, sobre todo con Gilneas y Alterac, considerando a los primeros unos cobardes que se escondieron tras un muro, y a los segundos, unos aliados deleznables de los orcos. También aboga por la reunión de los Siete Reinos bajo un nuevo y poderoso imperio de Arathor, gobernado obviamente por los actuales reyes Aterratrols, a los que sirven con gran devoción y fidelidad, pese a la desaparición de éstos de facto en el Reino. Recientemente, la dinastía se prepara para volver a Stromgarde y devolverlo a su glorioso estado pasado, tan solo dado en la época imperial. La dinastía Karling surgió, en un principio, de una prominente familia que lideraba a la tribu de los Arlaricos, un grupo fiero y belicoso de guerreros de las Tierras Altas que se asentaban en la antigua y destruida villa de Karburg, junto al Puente Thandol, al sur de lo que hoy conocemos como Tierras Altas de Arathi. Estos guerreros de las tierras altas, o “highlanders”, en la lengua arathoriana, eran unos feroces luchadores, armados con afiladas armas de hierro y con grandes escudos que solían portar a la espalda. La principal y más famosa leyenda de la familia de los Karling, líderes de la tribu de los Arlaricos, cuenta que un dragón rojo aterrorizaba a la población de Karburg, hasta que Arlaric I, el jefe de la tribu, guiado por una misteriosa águila bicéfala llegó a la guarida del dragón. El dragón, llamado Tyrnostrasz, lo atrapó, e hizo gala de su crueldad y jugó con él, prolongando su, aparentemente, inevitable muerte. Sin embargo, Arlaric había perdido su espada, pues ésta estaba medio fundida por el fuego del dragón. A punto de morir, el águila que había llevado a Arlaric a la guarida picoteó con virulencia los ojos del dragón, muriendo, pero permitiendo a Arlaric acabar con el dragón, clavándole la espada en el cuello. Arlaric tomó como su blasón a la heroica y orgullosa águila, y ese blasón perduraría para siempre entre sus dignos y no tan dignos descendientes. En la actualidad, matar a un dragón es una proeza sin parangón, y si ya la fundación del imperio de Arathor navega entre los mares de la difusa historia, aquesta leyenda se muestra ya perdida en los océanos, pues su veracidad es verdaderamente dudosa, pese a que en el remoto pasado nadie osó contradecirla en público. Pese a todo lo que se ha dicho acerca de la leyenda, todos los señores de la dinastía Karling muestran una espada que no se oxida cuyo nombre es Esarus'kalar, que en la lengua vernácula viene a significar “Hendesangres”, conforme a la leyenda de la familia y cuya manufactura data de tiempos milenarios. Los Karling de la tribu de los Arlaricos ostentaban su título de caudillos en base a que Arlaric había destruido al dragón bajo el auspicio de la Luz Sagrada, vindicando las tierras arrebatadas por la vil bestia, por lo que Arlaric fue, por así decirlo, un “vindicador de la Luz”. Y ahí, entre el terreno de la leyenda y la historia, empezó la dinastía Karling: con Arlaric “el Matadragones”.


Arlaric Karling I
REX ARLARIQUENSIS
DRACO DOMINE
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Arlaric en una expedición a Tuercespina.


“El Matadragones”

Único hijo bastardo del líder del clan Duncan, la leyenda de éste dice que, tras vencer al dragón Tyrnostrasz, Arlaric entró a Arlakeld sujetando el cuerno de esta bestia, y mandó al más avezado herrero que hiciera un olifante con él. Arlaric dijo entonces que, si alguno de sus nobles descendientes soplaba el cuerno en un momento de apuro, la llamada resonaría entre las montañas, valles y ríos, y alguien lo escucharía y partiría en su ayuda y socorro. Tras ganarse la ferviente lealtad del pueblo, visitó las piedras colocadas por sus antepasados en Arathi y se ciñó, bajo la mirada de los sacerdotes de aquella época, la corona real. Y así fue nombrado rey de los arlaricos, su pueblo, bajo la atenta mirada de tres sacerdotes y del menguante sol imperecedero. De su reinado no se conserva dato alguno, pues en aquella época, se escribía con runas y sobre piedras, y tan solo se anotaba lo esencial. Sí sabemos, por un verso del Cántico de Arlaric [libera del vientre la sangre tan roja como su cabello, el Matadragones de la sangre alzado], su aspecto: era un hombre pelirrojo, al igual que todos sus supuestos antepasados y predecesores. Murió, según la crónica de las Runas del Túmulo, en batalla, pero contra quién, nos es ignoto. Reinó tras él su hijo Vharl.


Vharl Karling I
REX ARLARIQUENSIS
“El Saqueador”
“El León Rojo”
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Vharl

De Vharl sabemos más bien poco. Su reinado estuvo fundamentado en las escasas leyes de su padre Arlaric. Creó Arlakeld, la cuál sería la capital del pequeño reino durante toda su existencia. Vharl era prolijo en el manejo de las hachas, y portaba dos, mientras que a su costado portaba siempre la espada de su padre. Con un grupo de sus más fieles vasallos, marchó por todo el norte de Arathi y saqueó a varias tribus rivales, fueran o no hostiles a la suya, enarbolando sus hachas y quemado y destruyendo a su paso todo lo que pudiera, llevándose nuevos súbditos. Se trenzaba los cabellos rojos en elaboradas coletas, vestía siempre armadura de mallas y desaprobaba la presencia de escritores y eruditos en abierto, llamándoles escritores de mentiras, pero él mismo ordenó que crearan una gran piedra en la que se narraran en escrituras rúnicas las hazañas de Arlaric y él mismo. Esas piedras aún se conservan y narran los saqueos y ataques de Vharl y las gestas de su padre. Formó, cuándo hubo entrenado un grupo decente de guerreros, a la guardia de la familia, que serían los hyrdcarl, hombres y mujeres fuertes, los cuáles solo podrían procrear entre sí para mantener la fuerza y la pureza de sangre entre las generaciones venideras – aunque dicha orden se revocó durante el reinado de Lynesse la Bella, debido a la endogamia - .
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El blasón de Vharl

Los hyrdcarls, esgrimían largos escudos, y siempre portaban una espada a la cadera y un hacha al hombro. El rey Vharl fue llamado el León Rojo, pues su aspecto recordaba al de un león de pelaje bermellón, y en la espada, justo debajo del águila bicéfala, se halla un león con ojos verdes que representa a Vharl. Gran parte de los descendientes más sanguinarios de Vharl usaron como blasón el águila y el león. Habitualmente, en la banda roja del blasón, se representa un león. Se cuenta que tuvo al menos diez concubinas y más de treinta hijos, cada cuál igual de parecido a él, pero su favorito y principal fue Karl, el Hombre de las Marcas, que gobernaba durante las ausencias de su padre con férrea justicia. Al morir Vharl en un asedio a un pequeño castillo, su hijo Karl recibió la noticia y se proclamó rey.


Karl Karling I
REX ARLARIQUENSIS
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REX ARLARAQUENSIS


PIUS HUMILITAS
“El Martillo” Karl Karling fue sin lugar a dudas, un hombre adelantado a su tiempo. Según la Piedra de la Crónica, fue nombrado el rey de los arlaricos, por la gracia de la Luz. Fue coronado en la villa de Arlakeld la víspera de su cumpleaños, el día uno de enero. Nada más ceñirse la corona de oro, empezó a legislar unas escasas nuevas leyes para mantener la paz entre su pueblo de modo parco, escritas, por petición popular, bajo el arcaico alfabeto rúnico. Escribió en el lenguaje rúnico “el Cantar de Arlaric”, tallado en una gran piedra que aún se conserva en Arlakeld que más tarde se convirtió en un canto de alta pujanza entre los bardos y trovadores de Arathi. Instauró como religión oficial en su pequeño territorio el culto a la Luz Sagrada, que también acababa de aparecer en aquellos lares. Nombró entre sus vasallos a varios compañeros, alcaldes y sacerdotes para mantener el orden en sus tierras, creando en ellas una versión primitiva del famoso feudalismo, en el cuál los sacerdotes se encargarían de proteger los lugares de culto, convertir al pueblo a la verdadera fe, y purgar el ateísmo o la falsa creencia con escarmientos ejemplares; los alcaldes mantendrían la paz en las recién fundadas villas, y recaudarían los impuestos reales, y los compañeros, o barones se dedicarían a proteger a todo el feudo con sus espadas, desde sus castillos de madera y tosca piedra. Karl reinó como un buen rey, aunque pese a todo, fue excesivamente pío, ya que justificaba todo lo que no podía justificar él lógicamente mediante
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Tratado de la época acerca de marchas de los Karling

intervención divina. Se casó con la dama Aureade Ilvanna, cuya belleza era providencial, y de la cuál se contaba que descendía de los legendarios altos elfos que andaban en éxodo por el mundo conocido. En los escasos y sencillos retratos de Karl, muestra el patrón contrario al de su padre y que seguirían algunos de sus descendientes: vestido de blanco, con los cabellos rojos largos, enarbolando el famoso martillo con una mano y con la otra a Esarus'kalar, vestido para la batalla, pues tenía gran fama de guerrero y conquistó varias tierras a sus vecinos con el pretexto de la guerra santa. Al aparecer el que sería el futuro rey de las Tierras Altas y Emperador de Arathi, tomó su martillo, y en vez de enarbolarlo y atacarle, se arrodilló ante él, pues el águila de Strom lucía a su vera el símbolo sacro de la Luz. Karl se despojó del honor real y se lo cedió al emperador, el cuál lo aceptó con gusto y dijo: “Mas, mi buen Karl, fundiré vuestra corona y haré de ella un aro de oro sin ornamentos. Vos la portaréis, y seréis nombrado jarl de las Marcas Sureñas que fronterizan con los hirsutos enanos. Vuestros descendientes portarán esta corona hasta que los mares se sequen y las cosechan se agosten, es decir, a perpetuidad. Y yo, pues, por la gracia de la Luz os nombro Margrave de las Marcas Sureñas. ¡Lux vult!”. Así lo dijo. Karl fue nombrado mariscal del emperador, y le sirvió bien y durante muchos años, siempre aconsejándole piadosamente. Sin embargo, los enanos del sur, capitaneados marcharon hacia el Puente Thandol para conquistar Arathor, pero Karl los detuvo entre las rocas del puente, haciéndolos retroceder, mas a un alto coste, pues él mismo murió. En su lecho de designó a su heredero, su único hijo, cuál se llamado Arristan Karling.
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La muerte de Arristan (Cuadro acerca de la muerte de Jaume I)


Arristan Karling I
COMILIS INDUSTRIA
“El Grande” De su madre, Arristan Karling heredó la hermosura, pues era un hombre de largos cabellos rojos, una barba frondosa del mismo color y unos grandes ojos verdes y de su padre heredó los hombros anchos y el aspecto fuerte, siempre adornado por la espada y el martillo de su padre. Arristan se mostró ya desde joven como un buen guerrero, de modo que su padre ordenó instruirlo en las artes de la guerra, que estaban de moda en aquella época de expansión imperial. Karl lo designó Hombre de las Marcas, título que se designaría en adelante para nombrar al heredero o guardián. Arristan acompañó al emperador y a su padre en varias incursiones, saqueos y guerras, y el emperador, al ver su astucia, pues era un gran guerrillero, lo nombró Segundo Mariscal por detrás de su padre. Instruyó él mismo a la Guerrilla de Arathi, un cuerpo más tarde famoso, y administró sus tierras desde la salvaje corte de Strom, en la cuál se celebraban muchos banquetes y en la que los perros comían bajo las mesas de los hombres. Perdió el dedo derecho por sentarse por error en un asiento en el que no le correspondía, de acuerdo a las estrictas leyes de mesa arathorianas. Al estar en la corte, no solía visitar ni a su hijo ni a su esposa, que fue una hija menor del emperador. Bajo su gobierno, las Marcas Sureñas prevalecieron y prosperaron sobremanera, y el pueblo lo amó, pues en traía botín y mejoraba la villa y creaba nuevas granjas para los granjeros, que más tarde serían llamados para las levas, parte no profesional del ejército. En la villa de Arlakeld fundó una escuela de guerra, donde se enseñaban a los niños y jóvenes los artes de la guerra con el ejemplo. Mandó a varias minas a los hombres que capturaba en sus expediciones de conquista, pero no los llamaba esclavos. Donó y prestó muchos cofres de oro a otros nobles de reciente abolengo para mantener dignas sus tierras conforme a su ralea, y ayudó al emperador a construir el castillo de Strom, que sería la joya del imperio, en la cuál diseñó varios edificios que se mantienen de pie hoy en día. Tuvo dos hijos, llamados Lauis y Gerold, a los cuáles casó con dos damas gemelas de una noble familia y el apellido reunió más tierras en Arathi, por lo que no solo había Karlings en las Marcas, si no por todo el imperio, que derivarían en otras líneas consanguíneas con los Karling. Arristan Karling fue, además de ello, un Margrave dado a largos momentos de reflexión y más tranquilo que su padre, Karl, pero sin caer en la mojigatez de su padre o el furor belicoso de su supuesto bisabubuelo Arlaric. Un día, mientras se hallaba de visita, llegó una hueste que deseaba saquear Arlakeld, y Arristan llamó a sus hombres de confianza, a sus huscarles y a su hijo mayor, el Hombre de las Marcas y ordenó cargar contra ellos. Obtuvieron una victoria contra los igualmente sanguinarios saqueadores, mas fue pírrica, puesto que Arristan murió, habiendo perdido un brazo y un ojo. Antes de su muerte, agonizando, rodeado de sus hijos, tomó la mano del mayor Lauis, le entregó Esarus'kalar, y lo designó conforme a la tradición, Margrave de las Marcas del Sur concedidas por el emperador a su abuelo. Cerró los ojos y exhaló su último hálito, marchándose para siempre del mundo.



Lauis Karling I
COMILIS AVARITIA
“El Rico” Lo primero que preocupó a Lauis a la hora de ser nombrado Margrave de las Marcas Sureñas fue el dinero que recibió en herencia: una completa y parca miseria. Su padre había realizado muchos préstamos a otros nobles y no lo había cobrado antes de morir. Enfurecido sobremanera por semejante afrenta, fue por cada feudo del imperio que le debiera dinero alguno y cobró su dinero, hasta llegar a las Marcas Norteñas, cuyo principal señor, se negó a pagarle. Así pues, más enfurecido, fue a presentar el caso al emperador, pero éste se negó a concederle los derechos directamente, pero, si los quería, debería declararle la guerra al endeudado señor. Este acto del emperador se comprende ahora mismo como una manera de probar a sus nobles en batalla, aunque fuera entre ellos mismos en mezquinas guerras por unas monedas. Lauis, se trenzó las barbas, se vistió para la guerra y enarboló sus hacha y espada, declarando la guerra al Hombre de las Marcas del norte. Tras una larga campaña que duró un invierno y un verano enteros, venció y se cobró la deuda de su padre, con oro ensangrentado. Perdonó la vida al Hombre de las Marcas del norte, pero decidió cortarle una mano con su propia espada, castigo que implantó en sus tierras para todo el que no devolviera algo prestado o lo robara. Esgrimió con orgullo Esarus'kalar en todas las sangrientas guerras. Cuándo volvió a Arlakeld, victorioso, licenció a sus levas y les pagó escasamente. Nada más llegar a las Marcas, promulgó una ley en la cuál aumentó las impuestos más aún. Su tesoro iba aumentando y finalmente se casó con una mujer adinerada llamada Ermesenda, de abolengo menos alto pero de dorados dedos, que administraría el tesoro. con quién tuvo a Isabelle, Sybille y Baldouin. Al final de la vida de Lauis, la dinastía Karling dispuso de un gran tesoro que gastar. Cuándo Lauis murió de neumonía, al contrario que sus antepasados, llamó al joven Baldouin, le concedió el título de Hombre de las Marcas, designándolo como el jarl a su heredero el enfermizo Baldouin Karling, su único hijo.


Baldouin Karling I
LEPRAE COMILIS
“El Sabio Leproso”

La figura de Baldouin, en un principio, era la de un muchacho de dieciséis años, alto, esbelto y pálido, con una complexión débil y profundas ojeras bajo sus enrojecidos ojos. Se le solía ver siempre con un libro, una nueva moda, en la mano, escrito con un nuevo lenguaje no rúnico que habían creado los eruditos de la corte del emperador. Solía leer, habitualmente libros de carácter teológico, y él mismo fue todo un erudito en los asuntos que versaran sobre la nueva Luz. También conocía todos los blasones de todas las casas de Arathor sin excepción alguna. Declaró ante los habitantes de Arlakeld, que a partir de aquél día, él y sus herederos dejarían de ser anticuados jarls y serían finalmente Margraves, aunque los herederos mantendrían el título de Hombre de las Marcas. En base a las piedras rúnicas que estaban diseminadas por las Marcas, escribió el libro de las Crónicas Arlaricas, que trataban sobre sus antecesores y recabó varias versiones del cantar de Arlaric en los Cantos del Matadragones.
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Los concilios eclesiásticos fueron muy importantes en la época

A los dieciséis años, nada más ser coronado como Margrave, estalló una rebelión en las tierras más al norte, entre los descontentos campesinos que exigían que se bajaran los impuestos que tan altos había dejado su padre Lauis. Baldouin, mostrando su carácter pacífico e inteligente, al contrario que sus ancestros, no combatió contra los campesinos, pero esgrimió Esarus'kalar firmemente y firmó una tregua con los mismos en la cuál se dejó claro que los impuestos del campesinado quedarían disminuidos durante diez largos años en los que se disfrutó de un gran florecimiento económico en las Marcas Sureñas.
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"Estas serán vuestras armas, conde"


Al poco tiempo de la corta rebelión, el Margrave Baldouin contrajo una extraña enfermedad, con tan solo diecinueve años, y los médicos le atribuyeron un caso de lepra severa, la cuál, implacable y sin piedad, estropeó las hermosas facciones del Margrave; hizo que se le cayeran los rojos cabellos y llenó de heridas supurantes todo su delgado cuerpo. Baldouin, al verse tan monstruoso y tan indigno de su título, decidió que ese no sería el aspecto del Margrave de las Marcas Sureñas, y mandó forjar una máscara de plata que llevaría hasta el día de su muerte, con las facciones hermosas y tranquilas. Su hermana Sybille cuidó de él y le ayudó a administrar sus tierras mientras él languidecía, débil, pero con fuerzas suficientes para reinar febrilmente desde la silla de piedra de su cargo, pero sentaba junto a él su hermana. Jamás contrajo esposa, pues bien sabía que su tiempo sería escaso y su fertilidad, nula. En los cuadros y tapices de las Marcas, se le representa portando la máscara de plata con esculpido estoico, sujetando la espada de su familia con la mano derecha y con la otra, la figura del rey del popular juego del ajedrez, por lo que deducimos que era un consumado jugador de ese juego. Ayudó a varios nobles con asuntos económicos, pagando de sus propias arcas un sinfín de monedas de oro que le valdrían cortos juramentos de amistad eterna. Al final de su vida, tan solo con veinticinco años, era apenas una carcasa humana, languideciente y leprosa. Legó en su testamento sus posesiones en su lecho de muerte, nombró Hombre de las Marcas a su sobrino, llamado Karl, hijo de Sybille, que por suerte, era de su misma dinastía. Sus últimas palabras, dedicadas a su hermana, fueron: “Si la lepra es el castigo por nuestra vanidad... ¿qué castigo me espera más allá?”.


Karl Karling II
PATIENTIA COMILIS
“El Vengativo”

Karl era el hijo de Sybille Karling, y al contrario que su tío Baldouin, era un hombre bastante vengativo, y realmente, tomaba por afrenta cualquier chanza o palabra que le resultara amenaza velada. Era barbudo, de cabellos rojos como su sangre, siempre esgrimiendo la espada de su familia con orgulloso. Para aumentar el tesoro familiar, hizo varias expediciones de saqueo en las que esgrimió con orgullo Esarus'kalar, hendiendo a sus enemigos con ella, acorde con el nombre de la hoja. Se solía decir entre el pueblo de Arathi que “su ira era tan roja como su pelo”. Su reinado estuvo repleto de nuevas poblaciones granjeras, diseminadas por todo su feudo, con el permiso de su emperador, al cuál sirvió fielmente en una tarea tan honorable como la de sus antecesores, pues Karl fue el Primer Mariscal de Arathor. Aún así, indagaba, espiaba y tomaba nota de toda afrenta a su emperador y a su persona, por lo que fue un personaje famoso en la corte, pues sabía mucho de cada cortesano. Bajo su reinado, el emperador cambió varias cosas de su imperio: estableció la famosa y abusiva prima nocte (la primera noche), dictó varias primitivas leyes (entre ellas el ojo por ojo), e hizo que todo campesino fuera siervo de la gleba, por lo que formó un recién nacido régimen feudal. Karl se casó, tal vez por extorsión con la dama Beatritz McDouglas, una mujer que había heredado la fuerza de su padre y la belleza de su madre: es decir, que era una mujer fuerte y no brillante por su hermosura, pero la alianza con los McDouglas serviría para muchas cosas, entre ellas aumentar el patrimonio familiar fuera de las Marcas Sureñas.
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Los monjes fueron una parte vital para la dinastía aquellos días, pues instruían a los seglares en las artes de la Luz.


Al morir Beatritz, el hijo mayor de Karl, Raynault heredó los derechos para reclamar las posesiones de los McDouglas, y Karl declaró la guerra a los McDouglas basándose en esa parca reclamación. Vencieron la guerra, y pese a que Raynault no estuvo muy de acuerdo con los métodos de su padre, fue Margrave de las Marcas del Sur y de los Bosques del Este, que eran un castillo, un templo a la Luz con un Altar de Reyes y dos villas. En aquella época, padre e hijo fueron unos personajes bastante importantes en la corte del emperador. Al final de su vida, Karl dejó todo a su hijo a Raynault, nombrándolo Hombre de las Marcas, pero el hermano de Raynault, su segundo hijo, llamado Tostaig recibió en herencia el castillo de Tintashel, cercano a la capital, Arlakeld, ahora una ciudad llena de villa y bulliciosa.


Raynault Karling I
COMILIS VIRTUS CONSPECTUS
“El Caballero Perfecto”

Raynault Karling era un hombre fuerte, de anchos hombros, de cabellos pelirrojos y ojos azules, al igual que su padre, el cuál había pasado su vida en la corte, y de su madre Beatritz había heredado una gran fuerza, que le proporcionaba una gran altura y un aspecto imponente, y su misma madre le había instruido en los menesteres de la guerra, pero, leyendo las crónicas de Baldouin, decidió que no sería como sus ancestros, si no que él sería un perfecto adalid de la caballería, que estaba muy en boga en los feudos más septentrionales del reino, por lo que el primer día del año, recibió sus espuelas de oro de caballero, la cota de malla y un fuerte bofetón del emperador; juró proteger al débil e indefenso; el golpe fue para que lo recordara. Su hermano Tostaig, sin estar frío el cadáver de su padre le declaró la guerra para nombrarse Margrave de las Marcas, formó una leva de campesinos y se recluyó en su castillo, fortificado y con provisiones para varios meses. Aún así, cometió la imprudencia de salir del castillo con su ejército, al cuál dividió para hacer guerra de guerrillas con su hermano. Los diversos guerrilleros fracasaron estrepitosamente en sus combates ante las armaduras de placas de los campeones de
Robert de Normandie at the Siege of Antioch 1097-1098.jpg

Raynault I era un gran justador.

Raynault, caballeros como él. Sin otra alternativa que huir cobardemente, decidió que sería recordado como sus antepasados Arristan o Vharl, que murieron en batalla, y al ver el ejército de su hermano desplegarse, ordenó carga. Hubo un gran choque entre las fuerzas de Tostaig y Raynault, en la batalla del Círculo de las Piedras pero al final venció Raynault, mostrando un gran dominio sobre el campo de batalla. Era el líder de su caballería, organizador, pero impredecible. Esgrimió con orgullo Esarus'kalar en la pequeña guerra, en la cuál se cosechó muchas victorias, y el emperador decidió hacerlo Primer Mariscal del imperio de Arathor. Su hermano Tostaig, fue atrapado en la batalla y lo condujeron a los pies de su hermano, pero no murió a manos de Raynault, pues este dijo: “Según las sagradas escrituras, maldito quedará aquel que derrame la sangre de su sangre; conforme a mis humildes designios serás recluido en tu castillo y vivirás ahí para siempre”.
Mort de Roland.jpg

Fragmento de la Canción de Raynault.

Tostaig vivió el resto de su vida recluido en su castillo, del cuál no volvió a salir, y jamás se volvió a saber de él. El Margrave se casó con una mujer llamada Eleonor, que administró sus tierras cuándo el buen Raynault no estuvo en ellas, y con ella tuvo tres hijos: a Karl, a Eadward y a Artús, los cuáles fueron tan buenos guerreros como él.
Thoradin, el rey y emperador de Arathor, construyó un muro por consejo de sus nobles, y Raynault supervisó personalmente las obras de éste. Cierto día, el emperador recibió la famosa petición de socorro de los altos elfos, y azuzado por sus fieles consejeros, entre ellos, Raynault, partió en su ayuda. Thoradin, Raynault y los demás mariscales se aprestaron a defender y a ayudar a los quel'doreis. Los lacayos y guerreros humanos cargaron contra los trols junto con los Altos Elfos armados con arcos, y lograron vencerles tras una gran campaña. En esas guerras, se formaron varias casas nobles nuevas, con nombres como Partecaras o Aterratrols. Cuenta el Cantar de Raynault que, mientras el ejército del emperador marchaba de las tierras de los trols, lideraba la retaguardia de los ejércitos del emperador, una emboscada de trols les sorprendió y dio muerte a la lejana retaguardia del ejército; pero, habiendo muerto los doce pares más diestros de Arathor, Raynault hizo sonar el Cuerno de Arlaric tres veces y esgrimiendo la espada de Arlaric mató a más de cien trols. Al final, herido de muerte, cayó en el suelo y alzó su espada, partiendo en dos lo que es ahora el Paso del Desfiladero Thalassiano.
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La batalla del Desfiladero.

Se cuenta que lo último que escuchó fue el cargar de la caballería, que corría en su ayuda. Exhalando su último hálito, lanzó su espada a una roca cercana y ésta quedó clavada ahí. El emperador, conmovido, pintó una raya roja en el escudo de Raynault con su propia sangre, y decretó que ese sería el nuevo blasón de la familia, y que podrían lucir una banda roja en sus frentes. Tras la batalla, todos los caballeros del ejército trataron de sacar la espada de la roca, pero nadie pudo, hasta que el hijo mediano de Raynault, Artús llegó, y sin más, la sacó de la roca. Hubo una disputa entre Karl y Raynault por el título de Hombre de las Marcas.


Karl Karling III
COMILIS LUXURIA
“El Lujurioso” Tras morir Raynault en batalla, sin heredero elegido, hubo una disputa entre los principales pretendientes al condado: Karl y Artús, puesto que Eadward había tomado los votos y se había recluido en una abadía que él mismo había ayudado a construir. Tras retarse mutuamente a un duelo personal, en el que Artús perdió, Karl, con el rostro ensangrentado, en una burda caricatura de los ancestros guerreros, tomó la corona manchada de sangre de su padre y la espada del mismo y se las ciñó, mientras Artús se marchaba de las Marcas, y de él no se supo nada más, salvo que tuvo un hijo de nombre desconocido . Siempre esgrimió con orgullo Esarus'kalar, pero, entre el pueblo se decía entre carcajadas que prefería esgrimir otra espada más cercana a él y solo contra damas. Fiel a lo que se decía de él entre la plebe, se despojó con una alta elfa, ofrecida en matrimonio por un noble quel'dorei con siete hijas las cuáles no apreciaba demasiado. La belleza de la doncella elfa dejó sin palabras a Karl, el cuál la dejó embarazada enseguida. Pese a todo, el frío carácter de su esposa lo dejó decepcionado y buscó consuelo en otros brazos femeninos, lo que le valió el nombre de “El Lujurioso”. Aún así, no hubo duda de la ascendencia de su hijo, pues era un muchacho de orejas puntiagudas y cabellos rojos, al cuál Karl nombró enseguida su heredero. Sin embargo, el bebé murió de una pronta neumonía un crudo invierno, y su fría esposa solo concibió para él decepcionantes hijas, a las cuáles casó con los esponsales normales con los principales nobles de la nación, salvo a la mayor, que se casó matrilinealmente con un hombre famoso por su fuerza y riqueza. Al morir Karl, gobernó su hija mayor, una mujer semielfa, a la cuál eligió por encima de todos sus bastardos, a los cuáles se negó a legitimar como suyos. Fueron siete, que traerían muchos dolores de cabeza a su heredera, Lynesse Karling, la cuál ostentó el título de Mujer de la Marca.


Lynesse Karling I
COMILIS TEMPERANTIA
“La Maga” Lynesse fue una dama austera, que siempre portaba vestidos sencillos y de colores simples. Al principio de su gobierno, varios hermanos bastardos reclamaron sus títulos. Los siete hermanos se aliaron y mediante medios que se desconocen, reclutaron varios mercenarios y formaron levas para luchar contra Lynesse, la cuál se valió del ejército regular que había formado su abuelo Raynault para aplastar a los bastardos. Cuándo venció en la Batalla de las Colinas, mandó atar a los bastardos y los lanzó desde el Puente Thandol a los profundos mares, por lo que se deduce que era una mujer despiadada y que pensaba que el fin justifica los medios. Pese a la sangrienta guerra que vivió, su reinado trajo gran paz, y solía donar oro a la iglesia con frecuencia, para que no clasificara de herejía la magia que ella practicaba en secreto con su madre, pues era sabedora del irracional temor de los clérigos de la Luz por lo desconocido. Su marido, al cuál no prestaba atención alguna, apenas tuvo papel en su reinado, al contrario que en la mayoría de casos de gobernantes féminas. Lynesse mostró una piedad digna de sus ancestros y fue un ejemplo para muchas muchachas campesinas, que la idolatraban. De la lujuria de su padre, la cuál deleznaba, no había ni rastro de ella, pero sí de la magia de su madre. Cuándo su feudo estuvo estabilizado tras su reinado, partió a Dalaran, donde estudió durante cuatro años, y volvió siendo una maga hecha y derecha, sabiendo manejar cuatro escuelas de la magia arcana y moldeando el fuego como si de arcilla se tratara. Su madre, que había gobernado el feudo en su ausencia, le devolvió los poderes y marchó a Quel'Thalas, y nunca más se supo de ella. Tras volver a las Marcas, una desgracia acaeció a la dama, pues repentinamente, su marido murió en la cama, sin haber engendrado hijo alguno con ella. Sin molestarse en llorarlo debidamente se desposó con un noble alto elfo con el que reinaría nada más que ciento cincuenta años. Durante el éxodo de la mayoría de nobles a la futura Lordaeron, Lynesse decidió mandar a su hijo menor, Arnault, al norte, para que empezara una nueva simiente de la casa, mientras que la línea principal se mantuvo en Arathor. Durante su reinado se revocó la orden del matrimonio único entre los hyrdcarls, debido a la endogamia. Esgrimió con orgullo Esarus'kalar, la cuál encantó para que brillara con luz ígnea, y mis propios ojos han visto dicho encantamiento, que aún brilla con fuerza. Al morir ella, tras un fallido hechizo de índole desconocida, designó a su hijo Raynault como su heredero y Hombre de las Marcas.


Raynault Karling II
COMILIS ACEDIA
“El Inmortal” Raynault Karling II se ganó su nombre debido al tiempo de su reinado, de trescientos largos años. Incluso contempló en su juventud la caída del imperio, y la disgregación de los Siete Reinos. Sus cabellos fueron rojos durante todo su reinado. Los hombres más viejos de las Marcas decían que era igual a cuándo ellos lo vieron por primera vez en su juventud, y era cierto. Raynault era un joven atractivo, alto, siempre con un libro en la mano, refinado y muy culto, pero de orejas puntiagudas. Se rodeaba de bardos, poetas y escritores y era todo un erudito. Portó con orgullo Esarus'kalar, pese a que no la esgrimió mucho. Escribió varios libros, entre ellos “Enseñanzas de Dalaran” y “Mayestades de Arathi”, una compilación de emperadores arathorianos y sus vidas bastante extensa que apelaba a la reunión de los Siete Reinos de nuevo. También rediseñó el Cantar de Arlaric y el de Raynault a la evolucionada lengua lengua común, pues hoy en día disponemos de copias traducidas por todo el globo. También marchó a la lejana y gloriosa Dalaran, en la cuál estudió las artes arcanas. Pese a todo, se tomaba su tiempo en sus menesteres, pues era bastante perezoso; siempre decía que tenía tiempo de sobra, bastante cínicamente. Se desposó con una mujer humana llamada Til, y con ella tuvo una numerosa descendencia. Aún así, los vio morir uno a uno, hasta que solo quedó su hijo menor en vida. Harto de ver fenecer a todo cuánto amaba y conocía, se despojó de la vida él mismo, clavándose la espada ígnea de la familia en el pecho, y nombró Hombre de las Marcas a su hijo menor, Arlaric ya casi un anciano, con sus propios hijos.


Arlaric Karling II
COMILIS IUSTITTAE
“El Anciano” Ya habiendo cumplido sus sesenta años, heredó Arlaric su feudo sureño. Era un hombre propenso a una gran mojigatería, y cumplía a rajatabla no solo la ley, si no la voluntad de los obispos. Sus cabellos eran tan blancos como la escasa nieve que caía en Arathi. Fue bastante justo con los que incumplieron la ley, y jamás dio muestra de arbitrariedad alguna en su comportamiento digno de un rey. Esgrimió con orgullo Esarus'kalar en una guerra pequeña que se celebró en el Puente Thandol: los Hierro Negro habían traicionado a los Martillo Salvaje y estaban en mitad de la guerra de los Tres Martillos. Los infames enanos oscuros habían tomado el puente y se habían apoderado de valiosas mercancías de los Karlings, de modo que este llamó a los hyrdcarls y a los huscarles y cargó contra ellos. Esa pequeña batalla conminó a Arlaric de que esa guerra era una amenaza para Arathi y su comercio de armaduras y roca, y dirigió a su séquito de hyrdcarls y huscarles contra los Hierro Negro, ayudando a los Martillo Salvaje y a los Barbabronce. Al final de la guerra, el rey Barbabronce le dio el título honorífico y hereditario de “Kharas”, que significa martillo, y los Martillo Salvaje le regalaron dos huevos de grifos que tendrían más tarde una progenie que hoy en día montan los últimos Karling. Tras retornar a las Marcas, descubrió al verse en el espejo que tenía una barba larga y frondosa, y su aspecto recordaba a los primeros señores de las Marcas Sureñas en sus últimos años de vida. Comerció muchísimo con los enanos del Puente Thandol y enriqueció sobremanera, reinando cuarenta años, hasta que una mañana fortuita, la Muerte se lo llevó. En su lecho de muerte, se preguntó cuál era el pecado que habían cometido los humanos para ser mortales, pregunta a la cuál nadie tiene respuesta aún. Designó al advenedizo Arlaric como Hombre de las Marcas y murió.


Arlaric Karling III
REX
“El Rey Rebelde” Arlaric Karling heredó a los cuarenta años. Durante el reinado se padre, se había dedicado a recaudar toda clase de impuestos inimaginables a su pueblo, el cuál, justo lo contrario de lo que debería haber sido, estaba muy feliz con su señor. Era un digno heredero de la sangre de Vharl, pues se le representa firme y fuerte, de cabellos rojos y esgrimiendo hachas. Habiendo cuenta en posesión de sus grandes tesoros, Arlaric mandó parte al banco de Forjaz, llamó a todas sus levas y entrenó un ejército personal de caballería y arqueros que sería llamado “El Terremoto que tapa el Sol” y se rebeló contra el rey de los Arathi. Había leído acerca de la formación de los Siete Reinos, y decidió, al igual que los antiguos reyes, que no estaría bajo yugo de nadie más, que las Marcas Sureñas serían libres por fin, y él sería el rey de los arlaricos, como lo fueron Karl, Vharl y Arlaric. Al principio de la campaña, venció varias batallas fácilmente y asedió varias fortalezas de nobles locales, pero las aún poderosas tropas imperiales le sobrevinieron en la batalla de la Zaga. Arlaric ordenó una carga de caballería al flanco derecho del rey, pero los huscarles fueron repelidos por los lanceros, que se habían aprestado a defender a los arqueros. Mientras la línea de la derecha combatía, mandó a los hyrdcarls a atacar a la infantería del emperador, pero éste los rechazó. Arlaric, iracundo, ordenó a sus arqueros de arco largo que derramaran un torrente de flechas contra las tropas. Al ver su cinismo y poco aprecio por las vidas de sus subditos, las levas del campesinado se aprestaron a huir del campo de batalla y Arlaric fue aplastado y pereció junto a sus hijos, salvo el menor, llamado Lothaire. El emperador, al recibir el juramento de Lothaire, decidió mantener el título de Guardián de la Marca a Lothaire, mas le cobró gran parte del oro de la familia, a modo de reparación por las pérdidas humanas en la guerra civil y lo nombró él mismo Hombre de las Marcas.


Lothaire Karling I
COMILIS HUMILITAS
“El Mariscal” Lothar fue fieramente educado en la más estricta casta guerrera, y se ganó el sobrenombre de “El Mariscal”, pues fue el cargo que ocupó toda su vida, esgrimiendo orgullosamente Esarus'Kalar Siguió ostentando el título de Margrave de las Marcas Sureñas. Poco a poco, frente a la escasa amenaza contra el reino, Lothaire languideció bajo el trono del rey Aterratrols, pero le sirvió fielmente como mariscal, siempre aconsejando que se lanzara a la guerra contra los otros seis reinos para recuperar la unidad del imperio de Arathor bajo el águila imperial, pero el rey no lo escuchó. Lothaire tuvo dos hijos: Raynault y Roldan, a los cuáles impregnó de su deseo de reunir de nuevo los Siete Reinos, sentimiento que sigue en pie en los actuales herederos de Lothaire. Entregó su espada, Esarus'kalar, a su hijo menor, Roldan, pues éste era un guerrero nato. A mitad de su vida, Roldan decidió partir de sus tierras para ver y conocer el mundo. Raynault murió en un accidente de caza, intentando atrapar como trofeo a un regio ciervo blanco, y expiró en mitad del bosque, acompañado de sus fieles amigos que lo llevaron ante su padre, que quedó tristísimo. Languideciendo de pena, Lothar sirvió con lealtad y eficiencia al rey, y murió en un ardoroso verano tres años más tarde.

El rey Aterratrols decretó, que si algún día volvían Roldan o sus descendientes, sería devuelto el título a la familia. En esta época, el linaje de Arlaric parecía haberse desvanecido del mundo. La Marca del Sur pasó a ser un Feudo Real, y nadie sabía ya del desaparecido Roldan, que andurreaba como un vagabundo de oro apagado por las tierras de Azeroth. Del linaje de Arlaric provenía, y ello se demostraba en sus cabellos pelirrojos, ígneos. No daba su nombre a nadie, y era conocido como “Longshanks”, el Zancaslargas en Gilneas, como “Lorthaere”, el Errante, en Lordaeron, y con muchos más nombres en otros reinos y lugares. Protegía las villas de toda amenaza, y simplemente, cuando los lugareños le ofrecían su recompensa, negaba diciendo: “He de servir antes de ser servido”. Esgrimiendo Esarus'kalar, fue sobretodo conocido como “El Caballero Errante”, y su historia inspiró una canción juglaresca con el mismo nombre. Tras una gran incógnita de muchos años, anunció que había tenido dos hijos con su esposa, de noble linaje: el pío Raynault y el belicoso Lothairon. Estos dos jóvenes fueron criados por su padre en por todos los Reinos del Este, bajo una firme educación militar. El anciano Roldan les hizo crecer rodeado de las historias y leyendas de los mejores Margraves y de los peores de las Marcas. Mientras que su primer hijo, Raynault, tomó como ejemplo al ya mítico tocayo suyo, el caballero perfecto Raynault, Lothairon tomó como base al guerrero Vharl. Cuándo murió, tras el Cataclismo, en la ciudad de Ventormenta apenas teniendo sus hijos veinte años, cedió la espada Esarus'kalar al mayor, Raynault, y el martillo al menor, Lothairon. Raynault, en aquella época, fue instruido con su hermano por el legendario caballero-ermitaño Guilhelm de Varoic, y le dio al primero el título de caballero de la Orden del Puño. Los hermanos decidieron marchar por Azeroth y ayudar a sus gentes. Pero ambos, bajo la estatua del rey Danath Aterratrols, juraron que volverían al reino de Stromgarde, que devolverían a la Patria a su gloria original y que restablecerían las Marcas bajo su mando. Fiel a la verdad,
Cronista Llywelin de Melk,
año treinta después de la Apertura del Portal Oscuro.

ObjetivoEditar

1. Buscamos reinstaurar el poderío del Reino de Stromgarde, aunando los Siete Reinos bajo el yugo de un renacido imperio de Arathor gobernado por los Aterratrols, grande, libre y soberano.
2. Purgar las herejías y paganismos implantados en la raza humana debido a la estrecha unión con las otras razas de la Alianza. Igualmente, las brujas, los antinaturas y los herejes serán purgados si se encuentran pruebas acerca de sus herejías y se presentan a la debida entidad, la Santa Iglesia
3. Restaurar la Marca del Sur frente al Puente Thandol, siendo recuperada por los Karling y fundadas y reconstruidas pequeños sitios de vigilancia.
4. Proclamar en la raza stromgardiana la unidad religiosa bajo el credo de la Luz Sagrada.
5. Colaborar con la Alianza para derrotar a la pérfida Horda y exterminar a todos sus pérfidos miembros, incluidos los traidores sin'dorei.
6. Colaborar con la Iglesia de la Luz en esencia, ayudándoles a evangelizar a los humanos y a otras razas inferiores a la humana.
7. Colocar en el trono de Stromgarde a los Aterratrols, encabezados por el gran Danath, presente en Terrallende.

Crónica de RolEditar

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 31/08/32

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Los Karling rezando

Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día treinta y uno del octavo mes, día último, sábado de Nuestra Señora la Luz, he entrevistado para unirse a la Dinastía Karling a los humanos de Stromgarde: el herrero Yothern, el magus Arstan, el padre Ashren y la monje de la Luz Leireth, estando cerca de la Catedral de la Luz, juramentándolos cómo siervos suyos, y después, de mi Dinastía. Tras las debidas entrevistas, que han resultado mayormente correctas, hemos dado un corto paseo por la Ciudad de Ventormenta con el fin de recoger información arquitectónica para la reconstrucción próxima del Castillo de Stromgarde, para restablecer la gloria del Imperio.

Tras la vuelta por la ciudad, nos hemos detenido en la estatua a la Alianza de Lordaeron del gran cementerio de la Ciudad, elevando una humilde plegaria Yothern, Ashren y yo en favor de los caídos en la guerra para que la sagrada Luz los acoja en su divino seno.
Tras ir a la estatua del gran rey Danath, nos hemos despedido, jurando que mañana nos reuniremos de nuevo aquí.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.
---

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 1/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día uno del noveno mes, día primero, domingo de Nuestra Señora la Luz, que hoy tanto servidor, como mi hermano Lothairon, como el herrero Yothern hemos marchado a investigar y solucionar un problema en la mina abisal que influía en el nodo comercial de tráfico entre Stromgarde y Ventormenta. Tras llegar a la mina con evidente premura, hemos descubierto varios remanentes de sus antiguos habitantes: los kóbolds. Tras eliminar e interrogar debidamente a varios de ellos, hemos averiguado que una célula terrorista de la intrigante Hermandad de los Defias seguía operando en secreto, suministrando demoníaco polvo negro a los kóbolds para detener la producción de cobre e hierro de la mina abisal. Tras eliminar al autoproclamado Príncipe de los Kóbolds, hemos liberado so pena de muerte al volver a la mina a los kóbolds supervivientes. Mañana iremos a buscar a los últimos miembros de los Defias y a acabar con sus actividades terroristas en beneficio de los Siete Reinos.

Nos hemos despedido, tal y cómo hicimos ayer, bajo la estatua del legítimo rey Danath, prometiendo que mañana nos reuniríamos frente a ella de nuevo.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.

---

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 2/08/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día uno del noveno mes, día segundo, lunes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como el Páter Ashren nos hemos reunido bajo la estatua del Rey Danath. Tras esperar unos minutos, han llegado mi hermano Lothairon, y dos compatriotas, de nombre Sebastian y Rosbell, miliciano y sacerdotisa, respectivamente. Al mostrar ambos una gran predisposición por el servicio a la Patria Stromgardiana les he invitado a venir con nosotros a acabar con los remanentes de la malvada Hermandad de los Defias. Así pues, armados tan solo con nuestras armaduras y armas, nos hemos dirigido, mientras lloviznaban con espesa niebla, a los Páramos del Poniente. El camino ha transcurrido sin sobresalto alguno, charlando acerca de las virtudes y grandezas de nuestra raza, sobre los tiempos pasados y sobre la fundación del imperio de Arathor. Tras llegar a Arroyo de la Luna, antigua base de la vil Hermandad Defias, hemos preguntado amablemente a varios campesinos acerca de los antiguos bandidos, pero éstos, tras examinar las limosnas que les hemos ofrecido, nos han revelado que los Defias se habían marchado, pero que quedaban algunos locos. Varios matones, encabezados por un hechicero, nos han atacado, pero los hemos derrotado debidamente. El hechicero, indefenso, también ha caído. Por decisión mayoritaria de los miembros del grupo, hemos decidido ejecutarlo bajo el nombre de la Sagrada Luz, en beneficio desta y de los Siete Reinos, pues él era el líder del pequeño remanente Defas. Tras darle la extremaunción, por mano del páter Ashren, hemos vuelto a Ventormenta, dónde hemos elevado una plegaria por las almas de los caídos.

Nos hemos despedido, tal y cómo hicimos ayer, bajo la estatua del legítimo rey Danath, prometiendo que mañana nos reuniríamos frente a ella de nuevo.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 2/08/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día uno del noveno mes, día segundo, lunes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como el Páter Ashren nos hemos reunido bajo la estatua del Rey Danath. Tras esperar unos minutos, han llegado mi hermano Lothairon, y dos compatriotas, de nombre Sebastian y Rosbell, miliciano y sacerdotisa, respectivamente. Al mostrar ambos una gran predisposición por el servicio a la Patria Stromgardiana les he invitado a venir con nosotros a acabar con los remanentes de la malvada Hermandad de los Defias. Así pues, armados tan solo con nuestras armaduras y armas, nos hemos dirigido, mientras lloviznaban con espesa niebla, a los Páramos del Poniente. El camino ha transcurrido sin sobresalto alguno, charlando acerca de las virtudes y grandezas de nuestra raza, sobre los tiempos pasados y sobre la fundación del imperio de Arathor. Tras llegar a Arroyo de la Luna, antigua base de la vil Hermandad Defias, hemos preguntado amablemente a varios campesinos acerca de los antiguos bandidos, pero éstos, tras examinar las limosnas que les hemos ofrecido, nos han revelado que los Defias se habían marchado, pero que quedaban algunos locos. Varios matones, encabezados por un hechicero, nos han atacado, pero los hemos derrotado debidamente. El hechicero, indefenso, también ha caído. Por decisión mayoritaria de los miembros del grupo, hemos decidido ejecutarlo bajo el nombre de la Sagrada Luz, en beneficio desta y de los Siete Reinos, pues él era el líder del pequeño remanente Defas. Tras darle la extremaunción, por mano del páter Ashren, hemos vuelto a Ventormenta, dónde hemos elevado una plegaria por las almas de los caídos.

Nos hemos despedido, tal y cómo hicimos ayer, bajo la estatua del legítimo rey Danath, prometiendo que mañana nos reuniríamos frente a ella de nuevo.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 15/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día quince del noveno mes, día primero, lunes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como mi hermano Lothairon nos hemos reunido bajo la estatua del Rey Danath. También ha aparecido la Hermana Narade, que se unió a nuestras filas ayer. Mi hermano menor ha demostrado su carisma al lograr que un simple mendigo, antaño soldado, recuperara su maltrecha moral y se uniera a nosotros, siendo sanado por la hermana Narade de sus heridas, por mediación divina. Su nombre es Gernot, y parece ser un soldado capaz. Ya he ultimado los preparativos para el viaje a Terrallende, mañana partiremos y reclamaremos lo que por justicia pertenece a la Dinastía Karling.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 16/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día dieciséis del noveno mes, día primero, lunes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como mi hermano Lothairon nos hemos reunido junto con los demás miembros de la Dinastía frente al rey Danath, dónde se nos han unido el herrero Yothern, Gernot, Ashren, Rosbell, Sebastian, Ricardo, Narade y una joven peregrina llamada Bárbara. Montando en los caballos que he comprado con el oro del Rey Rebelde, hemos partido por fin de Ventormenta. Durante el viaje, apenas si han habido altercados, exceptuando un par de arañas en el Paso de la Muerte, a las cuáles hemos eliminado. Hemos llevado con la Luz a cuatro cadáveres colgados, haciéndolos arder mediante el fuego sagrado. Tras llegar a Nethergarde, entrando con una carga al galope contra aquellos que asediaban la ciudad, nos hemos establecido. Al poco tiempo, unos ogros han intentado tomar las puertas por la fuerza, pero han sido rechazados por ambos lados. He recompensado a aquellos que han destacado en batalla, encabezados por Gernot, cuyo apellido ahora es Rompehordas. Mañana seguiremos y viajaremos hasta el Bastión del Honor, dónde reclamaremos lo que por justicia pertenece a la Dinastía Karling.

Fiel a la Verdad,
Raynault Karling.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 17/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día dieciséis del noveno mes, día segundo, martes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como mi hermano Lothairon nos hemos reunido junto con los demás miembros de la Dinastía frente al cuartel de Nethergarde. Tras formar debidamente, hemos partido de allí, con nuestros caballos cogidos por las riendas. Tras unas horas de viaje, hemos llegado a Bastión del Honor, dónde nos hemos preparado para visitar al rey. Tras un rato puliendo y abrillantando las armas y armaduras, nos hemos reunido con él. El rey, magnánimo ha decidido conceder a los Karling sus antiguos títulos, tras un par de preguntas a los miembros de la Dinastía. De modo que ahora soy el Margrave Raynault Karl Karling III. Qué la Luz me ayude, por qué esto va a ser una empresa dura y difícil. Mañana volveremos a Ventormenta, y el viernes marcharemos al Reino de Stromgarde.

Fiel a la Verdad,
Margrave Raynault Karl Karling III.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 20/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día veinte del noveno mes, día quinto, viernes de Nuestra Señora la Luz, tanto yo como mi hermano Lothairon nos hemos reunido en Thelsamar, lugar al que habíamos viajado ayer, con toda la tropa. Tras reunirnos todos en la entrada de la taberna, hemos montado y por fin, hemos partido al Reino. Durante el viaje, un traidor alteraquiense, velado bajo un yelmo, se nos ha unido. Creímos que éste pertenecía a la Alianza, y le permitimos acompañarnos. Tras un corto y neblinoso viaje a través de los pantanos de los Humedales, en el que hemos bendecido un pantano poblado de impíos fuegos fatuos, hemos llegado por fin a las Marcas, en el Reino de Stromgarde. No hay palabras para describir la belleza de nuestra patria.

Y hoy, por fin, tras veintiocho años, los Karling hemos vuelto.

Fiel a la Verdad,
Margrave Raynault Karl Karling III.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 23/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día veintitrés del noveno mes, día primero, lunes de Nuestra Señora la Luz, los Karling nos hemos reunido frente al Cuartel General de Stromgarde. En éstos días, hemos obtenido la colaboración de Lautom Tyler y de su hermano Ryan, que ahora forma parte de la Dinastía Karling como caballero: perteneció antaño a los hijos de Lothar. Vino por órdenes del rey Danath Dungalion Aterratrols. También se nos ha unido una nueva luchadora, llamada Carla Juliet Bynes, una vindicadora de Stromgarde. Hemos investigado también unos extraños sucesos en el Barrio de la Torre, y Ricardo, nuestro explorador, nos ha revelado que había insignias de Grito Infernal en el campamento ogro, por lo que deduzco que la Horda financiaba a las células de los ogros y de los trols. Mañana dilucidaremos que hacer con éste asunto. Por mi parte, creo que ya va ser hora de fletar la flota.

Y haremos justicia.

Fiel a la Verdad,
Margrave Raynault Karl Karling III.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 27/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día veintisiete del noveno mes, día quinto, viernes de Nuestra Señora la Luz, los Karling nos hemos reunido frente al Cuartel General de Stromgarde. Desde allí hemos partido al primer círculo de piedras, el ígneo, desde el cuál, nuestro Magus, Arstan, ha desactivado las runas de invocación perpetua en las piedras que allí había. Tras ello, hemos supervisado el muro, que se encontraba en un pésimo estado, y nos hemos acercado al Castillo de Durnholde, ocupado por una guarnición de la Casa Halford. Tras ello, hemos vuelto a Strom, dónde mi hermano y yo hemos pensado en algo...

El Puño del Norte.

Fiel a la Verdad,
Margrave Raynault Karl III Karling.

Lux vult, imperator vult.

Extracto del diario de Raynault Karling.
Día 27/09/32.
Escribo éstas palabras a ojos de la Luz Sagrada, con total sinceridad y narrando que hoy, día tres del décimo mes, día cuarto , jueves de Nuestra Señora la Luz, los Karling nos hemos reunido frente al Cuartel General de Stromgarde. Al parecer, unos chamanes de la vil raza trol habían desatado una tormenta de pura energía eléctrica, pero hemos logrado detenerlos. Sin embargo, tras la muerte de algunos compatriotas, se ha formado un poderoso elemental eléctrico, al cuál, tras un arduo combate, he logrado destruir con ayuda de mis abanderados.

La paz reina de nuevo en el castillo, pero hemos sufrido bajas y quizás peligre nuestra posición.

Fiel a la Verdad,
Margrave Raynault Karl III Karling.

Lux vult, imperator vult.

CampañasEditar

La Campaña de Reinstauración Stromgardiana

Peregrinación a Terrallende para encontrar a Danath Aterratrols

Webs externasEditar

NotasEditar

  • MoP Parche 5.3.0: Fundación.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar