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Diario de un paladín

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Relato escrito por Gavin. Hilo original aquí.



Primera entradaEditar

¡Por fin llegó el día! ¡Mi superior me entregó mi primer destino como miembro de la Mano de Plata! No quepo en mí mismo de puro gozo, y aunque le sepa mal a mi mentor, ¡de orgullo!! Lo único que echo en falta es la compañía de mi viejo padre, ¡ojaló estuviera aquí para verme! Portaré sus armas con honor, y mantendré vivo su recuerdo luchando por la Alianza y con la esperanza de ver nuestra tierra, Lordaeron, recuperada. Partiré al alba, ¡¡¡la Abadía de Villanorte me espera!!! Los demás reclutas comentan que es un lugar apacible y soleado... veremos.

Segunda entradaEditar

¡¡¡La Abadía de Villanorte era un CAOS!!! ¡Lobos por doquier, asesinos goblins, un !@#$ incendio y una maldita invasión de los orcos roca negra! Si esto es lo que entienden por un lugar apacible y soleado, mejor construyo una granja de cerdos en las mismísimas puertas de Orgrimar.
¡Al menos sobreviví a mi primera misión importante! Conseguí abatir a un orco enorme que encabezaba la invasión. Gracias a ello, el Alguacil McBride me ha condecorado con el rango de Ayudante de Alguacil del ejército de Ventormenta (bueno, por algo hay que empezar).

Ahora la situación está muchísimo más tranquila. Me envían al bosque de Elwynn, mi primera parada será una aldea llamada Villadorada... según el mapa solo debo seguir el camino hacia el sur.

El Alguacil se quedará en Villanorte para asegurarse que la situación sigue bajo control.

Lo primero que me vino a la mente al llegar a Villadorada es que se trata de un lugar de paso. Situada en una encrucijada de caminos, acoge a viajeros de todo tipo en su camino hacia los Páramos de Poniente, Crestagrana, la Abadía de Villanorte, o Ventormenta.
¡Algo que me llamó muchísimo la atención son los duelos "amistosos" entre diferentes combatientes! Hay luchas por todos los lados y los transeúntes las observan con pasión. Villadorada es pequeña, poco más que una posada, una herrería y algunas casitas, como dije un lugar de paso.
Creo que me presentaré más tarde al Alguacil Dughan, ¡teniendo tan cerca Ventormenta no me resisto a visitarla!

Tercera entradaEditar

Tomé el camino del norte y, tras un paseo Ventormenta, ¡surgió imponente ante mis ojos! Murallas de sólida piedra, balistas en las puertas, guardias flanqueándolas... ¡y el famoso Valle de los Héroes! Las imponentes estatuas de Danath, Kurdran, Alleria, Khadgar y Turalyon, alzándose hacia el cielo en honor a su memoria y advertencia a los enemigos de Ventormenta.

¡La ciudad es inmensa y bulle actividad por todos los costados! Lo primero de todo será buscarme un alojamiento barato, y un antiguo compañero de instrucción siempre habló maravillas de una posada situada en el casco antiguo.

¿Eso que ha pasado volando era un escuadrón de grifos?

Esta mañana, paseando por el casco antiguo, ¡me encontré a una hechicera que hablaba maravillas del "fantabuloso" espectáculo de los feriantes de la Luna Negra! Me picó la curiosidad y hablé con ella.
Resulta que los feriantes tienen una avanzada justo en Villadorada, ¡y desde allí mediante portales accedes a los terrenos de la feria! Jamás entenderé la magia de los portales, estás en un lado y a los pocos segundos puedes estar en la otra punta del mundo... ¡increíble!

La feria es sencillamente alucinante y hace que renazca en mí el niño que fui. Multitud de atracciones, espectáculos de todo tipo, maravillas andantes... todo al alcance de unas pocas monedas.
¡Creo que estaré unos días disfrutando del espectáculo! Supongo que el Alguacil Dughan podrá hacer la vista gorda un poco más!

Cuarta entradaEditar

La feria partió y por fin pude retomar mis deberes como paladín (aunque podía haber empezado otro día, qué manera de llover).

El alguacil me encomendó la misión de explorar la Mina Abisal, ¡y cual fue mi sorpresa al descubrir que estaba infectada de kóbolds! Esas ratas enormes estaban por todos los sitios y se tiraban al cuello nada mas verte hablando sobre vete tú a saber qué velas... Afortunadamente no eran rivales para un verdadero guerrero sagrado y los diezmé rápidamente.

De vuelta en Villadorada, presenté mi informe al Alguacil y me encomendó la misión de comprobar si la Mina de Jaspe, que se encuentra al este, estaba infectada de la misma forma. Pero esta misión tendrá que esperar a mañana, estoy calado hasta los huesos y ahora mismo la perspectiva de estar sentado cómodamente en la taberna mientras se secan mis ropajes me parece especialmente atrayente.

Quinta entradaEditar

¡¡Un maldito hervidero de kóbolds!! ¿Pero se puede saber en qué puñetas piensa la guardia de la ciudad? Me acerqué a la mina con los primeros rayos del sol -nota mental, las armaduras y escudos pulidos quedan muy bien, pero reflejan la luz del sol que te cagas convirtiéndote en una diana visible de aquí a Orgrimmar- y tuve que abrirme paso a espadazos de una forma bastante violenta. Pude ver lo suficiente como para poder entregar un informe detallado al Alguacil en Villa Dorada.
Me han destinado al Cuartel de Arroyoeste, donde me tengo que poner al servicio del Alguacil Rainier. Saldré después de descansar un poco... aunque igual me paso antes por el complejo industrial maderero que hay al este de Villadorada, ¡¡¡dicen que el cerdo con patatas del lugar es excelente!!!

Cambio de planes, ¡¡nos atacan!! ¡Salidos desde los más profundos abismos y golpeando con fuerza! Varios guardias y gentes de bien de Villadorada murieron antes de que llegaran refuerzos y obligaran a las fuerzas invasoras a replegarse. ¿¿Cómo es posible que puedan infiltrarse así en nuestro territorio??

Ayudé en lo que pude a los heridos y partí hacia el Cuartel de Arroyoeste, al final se me quitaron las ganas de comer cerdo con patatas.
La situación en el cuartel es preocupante... (menuda novedad). Actualmente están lidiando con una invasión de gnolls, y lo peor de todo es que se están viendo superados. Me han encomendado la misión de diezmarlos y, sobre todo, de intentar cazar a su cabecilla, Hogger. Según los informes, Hogger es un gnoll descomunal y dirige al clan de los zarpanosequé en estas razzias. De momento, todos los intentos de cazarlo o acabar con él han terminado en desastre. Será una buena prueba para mis habilidades.
¡Partiré mañana al alba! Esta noche me han ofrecido pernoctar en el cuartel, lo cual agradezco visto lo que pasó recientemente en Villadorada.

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