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Diario de la Batalla de Durotar

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Durotar sunrise by fanatican-d4261a5 (1).jpg

Primera entrada.Editar

He sido asignado jefe del vigésimo primera escuadra de defensa exterior, así como de la duodécima escuadra auxiliar. La mayoría de los que la componen ya han servido bajo mis ordenes, pero ahora tengo bajo mi mando a unos jóvenes completamente fanáticos, ciegos.

Belagerung-orgrimmars.jpg


Cuando me dispuse a comunicar las ordenes de la siguiente misión algo insólito paso, una pandaren se presento ante mi diciendo que estaba designada a mi unidad. Al principio no creía que pudiese ser cierto, pero la carta que llevaba consigo era totalmente verídica, así que le ordene que se colocase en la fila y di las ordenes de la misión.

Salir del Valle del Honor no fue fácil, en el control de salida el tener a la pandaren con nosotros causo una grave crispación con el kor’kron al cargo, solo fue solventada una vez que verifico el contenido de la carta. Para salir del Valle de la Fuerza a Durotar el vigilante no dio problemas, pero miro con saña a la pandaren.

Una vez pudimos relajarnos en la tenebrosa paz del exterior nos dirigimos a pedir los materiales que necesitábamos para la misión de contención y los lobos. Esperaba que fuera rápido el asunto en el cañón, pues una emboscada resultaría fatal. 

Una vez nos adentramos en el cañón busque un lugar angosto en el, sin llegar a acércanos a Cerrotajo, para plantar las minas y estacas. Empecé ordenando al mortojo que derribase una de las piedras superiores para cerrar uno de los desfiladeros, pese a que razas más pequeñas a los trols pudiesen pasar perfectamente, el pasar por ahí de uno en uno ralentizaría la marcha enemiga. Tras ello mande a Ru’nok a vigilar que no llegasen fuerzas enemigas y el resto nos dedicamos a cavar para colocar las minas.

Al rato apareció un necio kalari con la arrogancia que estos tienen, tras dar su estúpido mensaje le permití marchar con vida y exhorte a mis guerreros a que acabasen rápido. Tras haber cavado los lugares de las trampas movimos el carro para volcarlo y que así bloquease la zona sin minas. Una vez cumplido plantamos las minas, colocamos parapetos para que quien pase tenga que ralentizar su avance y unas cuantas estacas para impedir movimientos sobre bestias. Nos dirigíamos de nuevo a Orgrimmar.

Una vez en la ciudad volvimos a tener problemas en los controles por la presencia de la pandaren Na-chan, cuando le devolví la carta de admisión a la pandaren asegurándole que seria su seguro de vida mi mortojo soltó unas palabras que en otro tiempo hubiese castigado: “por ahora”.

Siendo tan tensa la situación me decidí a recolocar a la nueva recluta en una choza de una amiga, para que no fuese asesinada por la noche en los barracones Allí se desplomo debido a que supo de la suerte que su raza tuvo en Orgrimmar, parece que había sido engañada. Suplico que salvase a su familia, me preguntaba si eso era el honor del que tanto había oído hablar de los orcos… No pude explicarle porqué pasaba eso, porqué han dado la espalda al honor, pues yo no lo sé.

La situación de mis fieles guerreros cada vez es peor, luchamos en una guerra que no queremos luchar y vemos actos deshonorables por los que tenemos que callar. Lo peor sin duda se lo han llevado mis jóvenes chamanes de batalla, saben que al cumplir su juramento y seguir a Garrosh convirtiéndose en chamanes oscuros se han ganado el odio de los elementos, nunca más nos volverán a hablar.

Segunda entrada.Editar

500px-Durotar.jpg
Entre todo este caos de la guerra hoy ocurrió algo bueno, regreso con nosotros Snagletooth, hacía varias semanas que no le veía, desde que matamos a esas sucia orco de Rhen’ka. Por suerte se encontraba totalmente recuperado y se dirigió a mi para volver a servirme.

Continuamos la misión que empezamos hacía dos días para bloquear los pasos rebeldes y así lograr una demora en su avance, si podemos combatir a los ejércitos enemigos por separado hay posibilidades de victoria. Así pues nos dirigimos a la salida del cañón en la parte que habitan las arpías, su resistencia débil y fútil no supuso perdida de tiempo para mis tropas, en las que hoy contaba con un goblin para la activación de minas. Plantamos unas cuantas en la zona y nos dirigimos hacia el este, para sembrar el paso de la montaña a la playa de minas también.

Ordene a dos de mis guerreros y al goblin que empezaran a cavar las trampas, mientras que mande al mortojo y Ru’nok a investigar que sabía el criador de cerdos de la casa. Hacía tiempo que Garrosh perdió la influencia de ese montículo y los rebeldes campaban a sus anchas. Me dirigí con Snagletooth a observar Cerrotajo, por si sabían de nuestra presencia. La vista no fue alentadora, se estaba formando todo un ejercito en el lugar, así que deje a mi amigo vigilándoles para apurar la marcha de las trampas, entre tanto se me informo de que el criador no sabía nada.

Al llegar me dijeron que justo acabaron de plantar las minas, solo faltaba la activación. Le dije al goblin que activase las minas de dos de los tres pasos, mientras que con mis guerreros fui a llamar al resto.

Un vez estuvimos en las rocas se me informo de que se acercaba una partida de reconocimiento montada trol, así que ordene que se escondiesen en las rocas para emboscarlos. Esos trols parecían confiados e iban a un lento paso, nada más superar las rocas mis tiradores derribaron a dos de ellos, el tercero fue más duro y por poco da la alarma con el cuerno. 

Esos raptores… Los malditos trols les entrenan bien, las bestias nos dieron más problemas que sus jinetes. El raptor con el que me encarte tenia sus garras recubiertas de uñas de acero, lo que le permitió en dos ocasiones romper mi defensa de malla y hacerme unas graves heridas. Regresamos a tiempo a Orgrimmar, poco más y hubiese caído desangrado.

Esta misión ha tenido un éxito parcial, hemos podido colocar los obstáculos, pero tengo muchos heridos por el último combate, entre ellos yo. Por la información que he recibido nuestra próxima misión será de nivel 2, temo porque mis guerreros no estén preparados para tal difícil combate.

Entre todo este caos de la guerra hoy ocurrió algo bueno, regreso con nosotros Snagletooth, hacía varias semanas que no le veía, desde que matamos a esas sucia orco de Rhen’ka. Por suerte se encontraba totalmente recuperado y se dirigió a mi para volver a servirme.


Continuamos la misión que empezamos hacía dos días para bloquear los pasos rebeldes y así lograr una demora en su avance, si podemos combatir a los ejércitos enemigos por separado hay posibilidades de victoria. Así pues nos dirigimos a la salida del cañón en la parte que habitan las arpías, su resistencia débil y fútil no supuso perdida de tiempo para mis tropas, en las que hoy contaba con un goblin para la activación de minas. Plantamos unas cuantas en la zona y nos dirigimos hacia el este, para sembrar el paso de la montaña a la playa de minas también.

Ordene a dos de mis guerreros y al goblin que empezaran a cavar las trampas, mientras que mande al mortojo y Ru’nok a investigar que sabía el criador de cerdos de la casa. Hacía tiempo que Garrosh perdió la influencia de ese montículo y los rebeldes campaban a sus anchas. Me dirigí con Snagletooth a observar Cerrotajo, por si sabían de nuestra presencia.

La vista no fue alentadora, se estaba formando todo un ejercito en el lugar, así que deje a mi amigo vigilándoles para apurar la marcha de las trampas, entre tanto se me informo de que el criador no sabía nada.
Panoramashot.jpg

Al llegar me dijeron que justo acabaron de plantar las minas, solo faltaba la activación. Le dije al goblin que activase las minas de dos de los tres pasos, mientras que con mis guerreros fui a llamar al resto.

Un vez estuvimos en las rocas se me informo de que se acercaba una partida de reconocimiento montada trol, así que ordene que se escondiesen en las rocas para emboscarlos. Esos trols parecían confiados e iban a un lento paso, nada más superar las rocas mis tiradores derribaron a dos de ellos, el tercero fue más duro y por poco da la alarma con el cuerno. 

Esos raptores… Los malditos trols les entrenan bien, las bestias nos dieron más problemas que sus jinetes. El raptor con el que me encarte tenia sus garras recubiertas de uñas de acero, lo que le permitió en dos ocasiones romper mi defensa de malla y hacerme unas graves heridas. Regresamos a tiempo a Orgrimmar, poco más y hubiese caído desangrado.

Esta misión ha tenido un éxito parcial, hemos podido colocar los obstáculos, pero tengo muchos heridos por el último combate, entre ellos yo. Por la información que he recibido nuestra próxima misión será de nivel 2, temo porque mis guerreros no estén preparados para tal difícil combate.


Tercera entrada.Editar

Durotar floods by tiberiumsun-d37guca.jpg

Escribo esto tras dos días estando inconsciente.

Hoy fuimos a una misión de nivel 2, debíamos destruir los ojos de los rebeldes, los puestos de vigilancia de Cuenca Furia del Sur. Nos dirigimos a la zona, pero antes de entrar en ella desmontamos y nos escondimos en una choza que hacia tiempo los rebeldes destruyeron. Ordene al mortojo que fuera a descubrir las posiciones del enemigo.

Tras unos minutos el mortojo volvió con la información. Escondimos los lobos entre unas rocas de más adelante y partimos a matar a los trols de los tres campamentos. El primer campamento sería difícil de asaltar, teníamos que lograr adentrarnos en su retaguardia sin ser vistos, en los primeros movimientos parecieron detectarnos, pero el mortojo uso su escorpión para que pensasen que era este que andaba cazando. En el siguiente un trol ya olía que algo iba mal y se acercó a mirar en las rocas que nos escondimos. Logre convertirlo en una rana para luego aplastarlo con mis pies. Tras ello mis guerreros acabaron con los otros dos del campamento antes de que sonara la alarma.

En el siguiente puesto nos esperaban cuatro trols, pero ya estábamos en la retaguardia de sus líneas, así que sorprenderlos fue fácil. Antes del ataque prepare un potente hechizo de relámpagos, por si salía mal. Al cargar mis guerreros solo pudieron matar a uno, así que desprendí mis relámpagos contra el grupo de dos trols intactos, matando a uno y debilitándolo. Tras ello los dos trols que quedaron lucharon contra mis guerreros para poder tocar la alarma, siendo en vano. Roknar me ayudo a levantarme, había gastado demasiada energía en el hechizo, apenas podía ya correr tras ello. 

El tercer campamento sería el más difícil de asaltar. Tenían cinco trols vigilando la entrada al Santuario de la Llama Latente. Intente comunicarme con los elementos del lugar para que nos ayudasen a matar a esos trols, pero solo recibía negativas, incluso me intentaron quemar las manos, aun así seguí intentando comunicarme con ellos, hasta que cedí a la realidad.
500px-Shrine Dormant Flame.jpg

Ordene una carga contra los trols por su flanco derecho, deberíamos poder con ellos, pues también éramos cinco, no obstante me preparaba para efectuar un ataque como el anterior, con menos potencia. En la carga mis guerreros lograron matar a dos de los cuatro trols que estaban cubriendo la entrada. Yo intente atacar al trol de la colina, pero… mi energía elemental… se desvaneció… Moknur pudo arreglar este error mio con rapidez, pues cuando el trol se disponía a tocar el cuerno le ensarto una flecha en su mano que obligo a que lo soltase. Tras ello Snagletooth y él remataron con sus ataques al trol de arriba. Pero los otros dos resistían y el de mi izquierda me intento ensartar en su lanza para coger el cuerno. Yo, tan lleno de ira como de depresión, agarre con tal fuerza la lanza del trol que no pudo moverse, siendo descuartizado por el mortojo y Snagletooth.

El último trol resistía a Roknar bien, pero viendo que iba a ser derrotado intento tocar el cuerno en vano. Pues le lance la lanza de su aliado, impactándole en el torso, mientras Roknar le cortaba el brazo y Moknur le disparaba una flecha en su corazón. Acto seguido, perdí la consciencia.

Según me contaron una fuerte ráfaga de llamas me ataco, lanzándome hacía el agua. Si no hubiese sido de mi predilección al elemento de fuego y, por ende, la preparación de mi equipo a este, no solo mis ante brazos hubiesen sido quemados me dijeron. Mis guerreros eligieron dejar de lado la misión, les quedaba tan poco, solo unos pocos trols más en el Santuario y ya no tendrían ojos. Pero me recogieron del agua para llevarme de vuelta a Orgrimmar. Aun a costa de sus vidas, pues los vigilantes del Santuario vieron el movimiento de los orcos haciendo sonar la alarma. Mientras Roknar me escondía el resto fue a por los lobos y el mortojo hizo estallar unos cartuchos de dinamita para distraer a las tropas enemigas. Pero en el viaje de regreso unos jinetes de raptor le ensartaron una lanza en el costado.

Una vez despierto me comunicaron que ese ataque fue realizado por un trol mago o chaman lo más probable, pero yo sé la verdad… Fueron los elementos castigándome…


Cuarta entrada.Editar

Escribo estas palabras desde mi celda. 


Hoy, cuando salí de los barracones me encontré con Na-chan, la pandaren de mi escuadra, parecía encontrarse mejor que la última vez, pero sus temores hacia sus familiares persistían, tras un tiempo logre que volviese a la calma. Le prometí que encontraría el paradero de su familia y si fuese posible, que la viese, dudo que pueda cumplir dicha promesa.

Llego un joven orco, parecía ser un nuevo recluta para mi escuadra, carne de cañón por las pocas batallas que ha tenido, pero según el mortojo puede defenderse, eso me alegra, no me gustaría volver a Orgrimmar con un guerrero menos de cuando salí. Aunque tal y como torna la guerra pronto será muy difícil que eso ocurra.
Valley of Honor Cata.jpg

Al poco rato de estar hablando con mis guerreros se creo un revuelo en la entrada al Valle, varios civiles orcos protestaban, pero no sabíamos ante qué, al poco rato unos kor’krons de Malkorok abrieron paso a Trudrok, este recordó cuales eran las ordenes de Grito Infernal a la multitud y pronto empezó a dispersarse. Él y sus veinte kor’krons se dirigieron hacia nuestra posición formando en dos filas. Al poco de llegar Trudrok pregunto el nombre al mortojo, parece que le buscaba a él, pues le ordeno ir adentro para hablar a solas.

Mientras tanto, fuera estaba preguntándome que demonios ocurría, intentaba calmar algo a la pandaren, que estaba muy preocupada, un alivio vino de repente de entre tanto kor’kron. Vrag’ta, antigua guerrera mía, se presencio ante mi. Pude hablar un poco con ella y notar que no acepto la magia oscura que impera ahora entre nosotros, los chamanes. Hasta que fui interrumpido por uno de esos goblins de la compañía Mechanegra, parece ser que tendría uno más de ellos en mi escuadra auxiliar.

Tras unos minutos salió el mortojo acompañando al líder kor’kron, que de pronto dicto sus ordenes mandando que apresasen a Snagletooth, Roknar y Ru’nok. No llegue a comprender que pasaba, así que me dirigí con paso firme ante Trudrok, mas este me aviso de que también seria apresado. Rápidamente, y sin poder decir yo nada, Na-chan se me adelanto para protegerme, para implorar que no me llevasen. Pero lo único que logro fue lo contrario a la orden que le di, que se fijaran en ella. El orco pregunto a Drak’thur que hacia la pandaren ahí, cuando supo que eran ordenes de arriba requirió dicho documento, viendo que era cierto se enfado, tirándolo por los suelos y amenazando a la pandaren de que se revisaría su relación con la Horda.

Puesto que Na-chan seguía implorando al orco este advirtió que cualquier intento por obstaculizar su labor o cualquier preso que se resistiera seria tachado de traidor y condenado a muerte. Así que me vi obligado a pedirle a Vrag’ta que cogiese a Na-chan para protegerla. Tras ello me fui con mi captor… Al Circo de las Sombras. No sé donde han llevado a mis otros tres amigos, solo espero volver a verlos. Los horrores que los kor’krons han hecho en el Circo son indescriptibles…

He de pensar una forma con la que cegar los ojos de Malkorok, su influencia en Garrosh le condeno a ser la bestia que ahora es, no puedo permitir que tambien condene o ejecute a mis guerreros.


Quinta entrada.Editar

Tras haber estado un día en la celda me acabaron liberando. Según creo esos sucios Roca Negra pretenden que cometa cualquier falta para poder ejecutarme sin problemas. Bastardos. ¿Por qué Garrosh les acabo admitiendo en la Horda? Por su culpa estamos en esta situación, todo nos iba mejor sin ellos.

Al llegar a los barracones estuve hablando con mis guerreros, parece que los otros tres que se llevaron presos no están, espero que no les pase nada y que sean inteligentes a la hora de defenderse.

Anotaciones del día siguiente.

Hoy tras la comida aparecieron Snagletooth y Roknar. Snagletooth no parecía estar muy bien pese a estar muerto, Roknar tampoco estaba para echar cohetes, se notaba que no le habían dejado comer nada y que le estuvieron apaleando estos días. Por suerte ya les han liberado.

Al poco rato Grourk apareció. Le ordene que ayudase a los dos a acomodarse en el interior del barracón y llevase comida a Roknar, ese recluta tiene mucho que aprender y mejor que sea del verdadero honor y no el que impera en esta “Autentica Horda”.

Por la tarde fui a dar un paseo al Bloqueo Dranosh’ar, antes de que empezara el toque de queda. Las calles del Valle de la Fuerza están impregnadas de troncos de madera con estacas de hierro, en los cuales se han dedicado a clavar prisioneros de la Alianza y la Horda rebelde. ¿A esto han llegado? No hay honor aquí, se comportan como unos salvajes.

Lo peor sin duda fue cuando salí afuera, creía que podría respirar un poco de aire fresco. Tener un momento de paz… Pero al alzar la vista a las murallas vi que en sus púas estaban empalados cuerpos de cualquier enemigo nuestro… Al fijarme vi que uno de esos cuerpos pertenecía a Ru’nok. Él no merecía esta muerte, se había comportado con honor hasta el final.
Descarga (2).jpg

Juro por todos mis ancestros que si salgo con vida de esta absurda guerra no permitiré a ninguno de los Roca Negra que siguen a Malkorok vivir. No existirá nunca más un Roca Negra que pueda destruir la Horda. Lo juro por mi honor.


Sexta entrada.Editar

Maldito sea ese Trudrok, ¿no le basto con matar a Ru’nok que encima tiene que hacerme leer su sentencia de muerte a mis guerreros? Ese bastardo. Dándonos también una misión de nivel uno, con pocas probabilidades de sobrevivir. Pero aun sigo vivo y él en breve será uno de los que experimenten como lucho con las hachas de nuevo.

El imbécil del vigilante de la puerta del Valle del Honor, Grugno creo que se llama, con su idiotez de humillar a Roknar y Snagletooth cada vez que nos lo cruzamos. Ese también esta sentenciado a morir. No les permitiré ver ninguno de los mañanas que se vislumbran en el final de esta guerra.

El hijo de ogra de Trudrok nos mando a atacar un puesto de refuerzo rebelde de las vías de suministro de Sen’jin y Cerrotajo. Era obvio que quiere verme morir a mi y mis guerreros. Habiendo minado los caminos del este, el cañón acabando de cara a Cerrotajo y el camino del oeste con una clara mayor vigilancia por el fracaso de la anterior misión… Es un milagro que siga vivo.
Durotar floods by tiberiumsun-d37guca.jpg

Fuimos con nuestros huargos hasta la cuenca, una vez allí ordene a mis guerreros que dejasen descansar a los huargos para la cabalgata que tendríamos que hacer. Atravesar las líneas rebeldes y despistarlos. La dificultad era abismal. Una vez que los lobos volvieron a estar frescos, montamos en ellos. Roknar añadió una petición. Que hoy no luchásemos ni por Garrosh ni por la Horda, sino por el Honor. No me negué, pues es por lo único correcto que se puede luchar hoy en día.

Tras abandonar la seguridad que nos daban las rocas a los ojos enemigos empezaron a sonar las alarmas. Los primeros puestos de vigilancia lanzaron todo tipo de arma arrojadiza contra nosotros, hiriéndonos a la mitad. Pero ninguno cayó del huargo y pudimos continuar la marcha, mas al pasar por Cerrotajo unos cuantos lanzahachas y otros trols con lanzas volvieron a atacarnos. Recibí un fatal golpe de un hacha en el torso. Ordene a todos que avanzaran sin mirar atrás a refugiarnos en las ruinas abandonadas de Tiragarde, una vez allí en vez quedarme en la antaña fortaleza guie a todos tras las ruinas, a una zona que se quedaba escondida por las montañas y ruinas de un barco.

Esperamos un buen rato a que se calmara la búsqueda de nosotros. Mientras unos nos sanábamos lo poco que podíamos, otros se despedían a sus amigos por si caían en la batalla. Todos se preparaban para morir en una misión que de nada servía a nuestros intereses. Fue entonces cuando les arengue. No podía dejarles con esos pensamientos. No podía tolerar que pensasen que iban a morir por nada. No podía permitirles pensar que lucharían por Garrosh o la “Autentica Horda”. No, les dije lo que iban a hacer. Hoy íbamos a luchar por nuestras propias vidas, por el honor, no por otra cosa. Acto seguido, volvimos a montar para dirigirnos al puesto enemigo.

El puesto estaba en alerta, además de haber tenido unos refuerzos. Su posición era muy acertada, unas colinas cubrían sus flancos, mientras que en la retaguardia colocaron unos troncos para impedir el paso. Se olvidaron también de que eso se podría convertir en una ratonera. Pese a que fuesen más nuestros huargos nos darían la victoria. Por unos momentos los trols aguantaron con gran tenacidad, pero pronto empezaron a caer uno tras otro. El trol que me encaro logro tirarme del huargo y casi matarme. Sino es por Grourk hubiese muerto ahí.

Tras haber acabado con el puesto de vigilancia nos sorprendieron dos patrullas a raptor trol que nos debían estar buscando, nos atacaron tanto por el sur como el norte. Pese que les superábamos por número, mis tropas estaban harto cansadas y heridas, al igual que nuestras bestias. Solo el saber que si caían derrotados aquí iban a ser humillados y ejecutados fue lo que nos dio la victoria. Pero a un gran coste. Todos estábamos muy heridos. Snagletooth apenas podía moverse. Moknur se desangraba y cayo inconsciente.

No había tiempo que perder. Ordene a todos que montaran en los lobos rápidamente y ayudasen a los que no podía. Nos dirigimos hacia la playa, la única forma de volver sería por el agua, así que les dije a todos que fueran deshaciéndose de su armadura para poder nada.
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Solo el vigilante de la entrada a Orgrimmar alabo nuestra hazaña y se nos cuadro, el resto se reía a nuestras espaldas por llegar semidesnudos o cuchicheaban entre ellos. La expresión de Grugno hizo que mereciese la pena esta odisea. Su cara mostraba terror ante esos guerreros de los que se burlaba y sabía que fueron enviados a una muerte segura.

Mi lealtad a este régimen cada día flaquea más por lo que orcos como Malkorok, Grugno o Trudrok están haciendo a la Horda. Espero que Garrosh haga algo al respecto cuando vuelva.

He dejado una nota con un aviso a los rebeldes en la zona de la playa por la que nos retiramos, espero que alguien lo encuentre.

Séptima entrada.Editar

Al fin hoy retornaría Garrosh, pensaba. Al fin pondría fin a este sin sentido de Malkorok y los estúpidos agentes suyos. Al fin podríamos luchar de nuevo con honor. Pero no…
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Volvió a Orgrimmar demostrando todo su poder. Primero exhibió los tesoros que había traído de Pandaria, a esos insectos. Zaela hizo una demostración de su protodraco, la cual fue impresionante, matar a esa bestia costara la vida de muchos guerreros.

Tras el discurso que Garrosh nos dio, nos mostro su nueva arma… Un negro corazón que emitía la oscura sensación que sentí en Pandaria… Pero más fuerte, como si la hubiese absorbido toda en ese catalizador. Me estremecí nada más lo enseño, no podía pensar con claridad.

Al poco rato me di cuenta de que Garrosh y su comitiva habían abandonado el Valle de la Fuerza, el resto de kor’krons y civiles volvían a sus quehaceres, así que ordene a los míos volver al barracón.

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He pedido a Vrag’ta que cuide en todo momento de Na-chan, creo que esta bajo un grave peligro de muerte, intentare sacarla de Orgrimmar cuanto antes. He de llamar a mis más leales amigos, quiero hablar con ellos sobre los nuevos acontecimientos.





Octava entrada.Editar

Llevo sin escribir unos días por los reveses de mis planes. Cada vez el cerco a mis guerreros se cierra más y más y mis oportunidades de hacer algo se están reduciendo.

Hace dos días recibimos instrucciones de descansar para reponernos de nuestras heridas. Aproveche la situación para llevarme a mis guerreros a entrenar un poco, sobre todo a Na-chan, a la entrada de Azshara, donde la paz aun se podía respirar.

Mientras forme los grupos de entrenamiento me acerque al mortojo con una estrategia en mente. Descubrir si la información que obtuve sobre los grupos rebeldes era cierta y que se me asignara a mi la misión de erradicarlos. Al principio se mostraba reacio a compartir la información y con dudas sobre sugerir que mis escuadras fueran asignadas para dicha misión, pero acabo cediendo ante mi fingida furia y amenazas.

Una vez obtenido lo que quise, me centre en el entrenamiento de los míos y a la hora de retirarnos, aliviado, di la buena noticia a Na-chan de que si todo saldría según lo previsto, pronto estaría a salvo. No sé como mirarla ahora…

Logre que le dieran a Roknar una misión de patrulla nocturna, con el pretexto de dicha misión podría acercarse a las fuerzas rebeldes a fin de entregar la carta que le di para las fuerzas rebeldes. Pensaba que aceptarían la reunión que les pedía, ahí podría haber ampliado la información sobre mis deseos, incluso ellos habrían ganado algo a cambio, pero… Se negaron tajantemente según me dijo Roknar.
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Derrotado y rendido tras la llegada e información de Roknar le ordene que fuese a descansar, yo me dirigí a mi choza a digerir la situación actual.

Mas a la mañana siguiente la situación se torno a peor. Estaba programada para los líderes de escuadra una reunión de información. En ella se nos dijo que debíamos dar a Orgrimmar todo el tiempo posible en el exterior para estar preparados y poder repeler con éxito el ataque de rebeldes y Alianza. También nos dijeron que se estaban llevando pruebas sobre los poderes descubiertos de Pandaria y que empezásemos a evaluar a nuestros guerreros, para que los más fuertes pudiesen ofrecerse voluntarios.

Que risa me daría si no fuese que me dicen de condenar a mis subordinados. He de evaluar las posibles salidas a esta situación. Pero con estas manos que tengo atadas es difícil. Mi honor me mantiene con Garrosh. Mi deber con mis guerreros y civiles inocentes. Amotinarme solo causaría problemas a mis escuadras, ¿y que harían a Na-chan si yo no estuviese para protegerla? Traicionar a Garrosh y unirme a la rebelión seria casi un suicidio. No sé cuantos agentes de Malkorok o kor’krons fanatizados podrían atacarme si lo intentara de mis propias escuadras.

Este tiempo de descanso debe de estar llegando a su fin, espero tener las ideas claras para entonces y poder llevar a mis guerreros a un camino seguro y de honor.


Novena entrada.Editar

Al fin estamos fuera de Orgrimmar. El mortojo me dijo que por la tarde nos dirían si nos daban la misión o no. Por suerte nos la dieron y logre que se nos permitiese no volver a Orgrimmar durante el transcurso de esta. Aunque hay algo que me huele mal en el mortojo y el papel que Trudrok le dio.

Sea como sea, partimos todos los de las dos escuadras, sin excepción. Cazaríamos al grupo rebelde y les obligaría a mis términos si no quisieran que los kor’krons les tuvieran.  Tras pensar en que lugar podíamos tener nuestro campamento ordene a todos que cogiesen un lobo y las provisiones de cada uno. Nos dirigimos hacia el oeste y plantamos el campamento entre el rio y el Monte del Trueno. Tendríamos cubiertos los flancos perfectamente. 

Durotar 001 (2).jpg

Nada más llegar procedimos a la colocación de trampas de alerta, así sabríamos si los rebeldes invadían nuestro territorio en un ataque sorpresa. Vrag’ta se quedo atrás haciendo bálsamos para las heridas que vendrían. Mientras ordene a Grourk y Moknur si podían escalar un árbol cercano, serviría como una atalaya perfecta y las hojas camuflarían a los dos vigías.

Al caer la noche, comimos el rancho, siendo avisados por Moknur de que en la retaguardia vio dos figuras que nos vigilaban. Pienso que serán unos espías de Malkorok o unos asesinos encargados de matar a Na-chan. Sea quienes sean, el primer paso a seguir será matarlos.

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