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Datharon Annar'thal

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Datharon Annar'thal
Imagen de Datharon Annar'thal
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Apodo Filo Colérico
Título Campeón Caballero de Sangre, Señor de Annar'thal, Caballero de Sangre de los Atracasol
Género Masculino
Raza Sin'dorei
Edad 198 años
Clase Caballero de Sangre
Alineamiento Caótico neutral
Ocupación Campeón de la Orden de Sangre
Lugar de nacimiento Aldea Corona del Sol
Residencia Corte de Lunargenta
Afiliación Quel'Thalas, el Relicario, la Horda
Estado Vivo

"Su carencia de fe me resulta molesta".

TrasfondoEditar

Surgida durante el apogeo de la Corte de la Reina Azshara, la dinastía Annar'thal enseguida se destacó como una de las familias más entroncadas en la acérrima lealtad hacia Dath'Remar Caminante del Sol, floreciendo bajo el auspicio del noble Altonato. Cuándo el Gran Cataclismo asoló el mundo, el poderoso archimago Ascaniel Annar'Thal fue de los primeros Altonatos que siguió con fervor a Dath'Remar, constando así su nombre entre el de los magos que desataron su tormenta mágica sobre el bosque de Vallefresno. Malfurion y Tyrande decidieron exiliar a los Altonato por sus actos, y los Annar'thal se marcharon a través de los mares junto a miles de exiliados más, dejando atrás Kalimdor hasta llegar a los Claros de Tirisfal.

Habitaron algún tiempo los altos elfos en el oeste de los Reinos del Este: su piel cambió, tornándose más clara, y sus cabellos se tornaron del color del sol. Pronto los Altonatos dejaron las prácticas lunares y empezaron a tomar costumbres diurnas, adorando al Sol en lo contrario a Elune. Cuándo se desarrollaron las Guerras Trol, Ascaniel Annar'thal fue uno de los pocos magos que se negó a instruir a los humanos y se mantuvo obcecado en un aislacionismo racista que incluso sorprendió a sus semejantes. Tras vencer las Guerras Trols y la construcción de un nuevo reino, la dinastía fundó la Aldea Corona del Sol y se estableció en ella, donde se mantuvo durante siglos envuelta en una plétora de viejas costumbres pomposas que recordaban a los tiempos de la Reina Azshara, disfrutando de la condición de la nobleza entre la nobleza. Adinerados y consolidados en su posición política en el sur de Quel'Thalas, donde poseían tierras y poder, algunos Annar'thal se marcharon a la corte de Lunargenta, e incluso llegaron a importantes cargos en la ciudad, incluido un puesto en el Concilio de Lunargenta. Sin embargo, pronto la importancia política familiar se desvaneció tras una serie de intrigas palaciegas provenientes de la capital y la dinastía pasó a tener poca relevancia política en la Corte de Lunargenta. El astro de los Annar'thal perdió su lugar junto al Sol, y volvieron a encargarse activamente de su dominio en la Aldea Corona del Sol, como parte de la pequeña nobleza terrateniente, sin inmiscuirse en los asuntos de la intrincada política thalassiana que solo les reportaba problemas.

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Blasón de la dinastía de los Anar'thal

Encerrados en sus terrenos, los Annar'thal se dedicaron a la consolidación de sus territorios, forjando diversas alianzas matrimoniales con otras familias nobles cercanas en una serie de endogámicas políticas que servirían para afianzar la base de poder de la familia en la Aldea Corona de Sol y en sus aledaños. Por ejemplo, para fortalecer el poder de su familia en la zona, lord Tale'thir Annar'thal aumentó sus dominios tras asesinar a la familia de su esposa y hacerse con los terrenos de ella misma. Pronto fueron los benefactores de la pequeña villa, que se convirtió prácticamente en su feudo, dirigido con un duro tradicionalismo que ejercían los señores Annar'thal a la hora de sus ejercicios como nobles y militares. Ningún plebeyo podía mirar siquiera a los ojos a un miembro de la familia, y siempre se debía reverenciar con educación y protocolo ante uno de ellos. Amasando grandes cantidades de títulos meramente honoríficos y sin valor real alguno, los Annar'thal han teñido las páginas de la historia con sangre. Principalmente se dedicaron a la investigación de las Artes de lo Arcano en la Academia Falthrien y a la pertenencia en el Ejército Thalassiano, que los recibió con los brazos abiertos. Muchos de los señores de Annar'thal fueron conocidos por su porte severo y su educación castrense; por sus investigaciones en el campo de lo Mágico o por ser grandes estrategas.

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Datharon, actual Señor de Annar'thal.

Durante la Segunda Guerra, los Annar'thal, liderados por lord Alban'thar Annar'thal se manifestaron totalmente opuestos a la cooperación con la Alianza de Lordaeron. Negaron enérgicamente cualquier lazo de amistad con la raza humana e incluso trataron de obstaculizar las marchas de forestales hacia la guerra, lo que les valió una severa amonestación por parte del rey Anasterian que daría comienzo a la decadencia de la familia.

La culminación del declive de los Annar'thal llegó durante la Tercera Guerra, cuándo el Azote desplegó sus fuerzas en Quel'Thalas. Lord Alban'thar Annar'Thal murió a manos de su propia esposa, alzada como banshee, mientras el primogénito de la familia, Datharon el Filo Colérico combatía heroicamente a las puertas de la ciudad.

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Algunos cuentan que Datharon participó en la guerra de Rasganorte como miembro de la Cruzada Argenta, aunque solo son rumores sin fundamento.

Datharon vino al mundo como una bendición. Alban'thar Annar'Thal era un hombre casto y poco predispuesto a las relaciones sexuales, debido a su creencia acérrima en la Luz Sagrada, y para colmo su esposa profesaba la misma devoción. Sin embargo, el patriarca de la familia logró sobreponer el deber de la sangre a su fe y logró engendrar a su único primogénito.

El joven varón fue entrenado en los más estrictos métodos de combate caballeresco. Desde niño, fue 

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Atuendo que Datharon llevó durante la Guerra de Rasganorte

embutido en una armadura y llevó entre sus dedos una espada, pero todo ello sin descuidar la ruda educación que se impartía a la nobleza castrense. A pesar de sus tutores puramente militares, Datharon enseguida se interesó por la poesía, y empezó a componer versos y sonetos de escasa calidad en loor a la Luz Sagrada. El Sol Eterno relucía sobre el heredero, que parecía avispado y vivo y además luchaba condenadamente bien con el escudo y la espada, e inclusó demostró talento para la Luz Sagrada por lo que fue mandado a Lordaeron donde fue severamente entrenado por la Mano de Plata, a pesar de las muchas reticencias de su padre, que creía que se volvería blando al tratar con humanos. Fue por su feroz insistencia por la que Dariethras cedió a su hijo el permiso para salir del reino, con la condición de que cuándo volviese a Quel'Thalas, se casaría.

Volviendo al hilo original, el Azote cayó como una maldición sobre Quel'Thalas. Datharon logró apañárselas para sobrevivir en la devastada Lordaeron y volver al Bosque Canción Eterna para salvaguardar a su patria de la Plaga. Llegó antes de tiempo, y pudo sumarse a la apresurada defensa de la ciudad, siéndole encargada la defensa de la Puerta del Pastor y el mando directo de varios Rompehechizos de gran destreza. Datharon aguantó en las puertas, empleando de manera destructiva su don para con la Luz. La fe del primogénito de los Annar'thal resplandeció aquel día sobre los cadáveres que se abalanzaban contra la muralla de escudos de los Rompehechizos.

Durante horas, la Plaga lanzó una brutal ofensiva contra la ciudad, pero la moral de los defensores de la 

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Datharon luciendo su armadura de batalla

Plaza del Pastor fue acérrima. Sin embargo, no todo dura eternamente y finalmente, cuándo corrió la noticia de la muerte del venerable rey Anasterian, los defensores incansables perdieron el ánimo. Poco a poco, fueron obligados a replegarse hasta el 

punto de que todos murieron en combate, excepto Datharon, que logró escapar junto con varios refugiados a un lugar seguro.

Cuándo por fin terminó el brutal asedio, Datharon salió de su refugio junto con los demás desafortunados supervivientes. La devastación era palpable, pues todo un reino milenario había resultado devastado en cuestión de horas. Donde antaño brillaran las hojas de primavera, solo hallaba muerte y hojarrasca seca, mientras que los no-muertos vagaban por los lares en una vulgar caricatura de su anterior vida. Y lo peor: la Luz ya no le respondía. Donde antaño resplandeciese el fuego de la fe, ya no brillaba nada: ninguna sanación surtió efecto, ni ninguna súplica divina. De sus dedos no brotaba nada más que desesperanza.

Después de ello, se sumió a la reconstrucción de la ciudad. Escuchó al príncipe Kael'Thas Caminante del Sol, el hijo de Anasterian, proclamar el renacimiento de los altos elfos como elfos de sangre.



AparienciaEditar

Ante ti se encuentra un sin'dorei alto, de relucientes cabellos argénteos, que descienden por su musculoso torso y por su espalda como un río de plata fundida. Acostumbrado a portar armaduras de gran calidad, Datharon muestra un porte fuerte, acompasado a una sensación de severidad que recuerda a las adustas miradas de los reyes del pasado. A cada paso que da, Datharon parece emanar un estilo majestuoso, enarbolando siempre una expresión soberbia que parece indicar a todo el que le mire que él es superior en todos los aspectos. Apenas guarda empatía con nada ni con nadie, y hasta cierto punto se le podría calificar como alguien taimado para el cuál el fin justifica los medios. Es veleidoso, caprichoso y cuándo se le antoja algo, no se detendrá hasta obtenerlo, implacable pero constante. En ocasiones se muestra sociable, pero no es más que una faceta puntual para consumar alguna de sus ideas. Su piel choca con la de la mayoría de sin'doreis, pues es pálida hasta llegar a un extremo enfermizo, más similar a la de un Alto Elfo que a la de un sin'dorei. Acompañada de sus expresiones elegantes, adustas y pomposas,  casi parece hecha de mármol moldeado por el mejor artista de Quel'Thalas. La búsqueda del conocimiento para obtener poder resulta uno de los pilares del modus operandi de Datharon, que siempre busca ávido cualquier artefacto. En su faceta de literato consumado, ha publicado varios tratados de historia, arqueología, poemarios y antologías, todos relacionados con temas de carácter patrio. En cuánto a su rostro es de angulosas pero elegantes facciones siempre anda adornado con alguna media sonrisa petulante, como si se estuviera mofando de alguien, magnificado con unas largas cejas blancas y unos escrutantes ojos verdes como esmeraldas. En cuánto a su voz, se escucha potente y severa, inquebrantable, como si estuviera hecha para ordenar. A pesar de ello, es conocida una particular faceta de poeta que lo hace mucho más cercano; en ocasiones suele declamar en amplias arengas patrióticas que dejan entrever un evidente orgullo por sus orígenes y por su tierra.

FamiliaresEditar

  • Ascaniel Annar'thal: Ancestro.
  • Tal'ethir Annar'thal: Ancestro.
  • Alban'thar Annar'thal: Padre.
  • Nilraviel Albalarga: Madre.

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