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Dagor Azeroth

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Relato escrito por Crissaor. Hilo original aquí.



La tarde comenzaba a dibujarse en la vasta tierra de Azeroth, un día mas terminaba dando paso a la noche oscura rodeada de misterio y misticismo, en uno de los caminos poco transitados caminaba una pequeña caravana, guiada por una draenei de tez azulina y cabello castaño, la joven Chi movía las correas del caballo con tranquilidad mientras al parecer comenzaba a hablar sola, con una voz dulce y un tanto extraña. – Esto es la peor tontería que se te pudo haber ocurrido, y no va a funcionar por mucho tiempo y lo sabes – El caballo se movió con enfado haciendo que la caravana de la que tiraba perdiera un poco el balance, dentro de esta se escuchaba como las cosas dentro caían y chocaban entre ellas – Oh por favor ¡!. . . Tranquilo bonito no pasa nada pronto todo terminara – dijo mientras la caravana comenzaba a recobrar su movimiento tranquilo.

De entre los matorrales comenzaron a salir bandidos, todos vestían color rojo poco a poco se acercaron a la caravana mostrando las armas cercando las salidas, rodeándola para obligarla a detenerse, Chi observo la situación con calma y permaneció sentada mientras levantaba un poco las correas para que el caballo se detuviese por completo. – Vaya vaya que tenemos aquí, una jovencita que no sabe lo peligroso que es viajar sola por estos lares – Chi observo a los bandidos, desde siempre los bandidos no le causaban otra cosa más que repulsión, estaba deseosa por acabar con ellos, pero tampoco quería que se perdieran la sorpresa – Si quieren las provisiones tómenlas de una vez – no solo tomaremos lo que traigas reina tal vez me agrade quedarme contigo siempre me eh preguntado lo que sentirá tener a una de las tuyas en mi cama – Chi apretó los dientes aguantando la rabia mientras los bandidos comenzaban a subir a la caravana, justo cuando tubo a aquel cerdo cerca suyo permaneció tranquila observando al caballo y al horizonte sin pensar en nada mas, pero cuando el bandido rozo su cara con la malicia reflejada en el rostro no se contuvo, poniéndose de inmediato en pie y golpeándole con el mango de una daga que tenia escondida entre sus ropas. – Yo siempre me eh preguntado como un imbécil podrá comer sin dientes – Un ruido parecido a un chasquido se escucho por el camino llamando la atención de los bandidos, el lugar donde antes se encontrase el caballo ahora lo ocupaba un extraño perro oscuro y más grande que lo normal, este con rapidez corrió hacia el que tenía más cerca y con fuerza hundió en este sus colmillos.

De la caravana se escucharon más ruidos, una espada rompió la tela que la cubría haciendo que esta cayera al piso, para sorpresa de los bandidos la supuesta caravana de víveres llevaba a cuatro personas en su interior. Un elfo, una draenei y dos humanos versados en la magia quienes lanzaron sus ataques al enemigo tan pronto como el elfo se abalanzo sobre el más cercano con su arma en ristre y el escudo amortiguando la caída incrustándose en el pecho del bandido. La joven Draenei brinco a la par del guerrero pero en sentido contrario, con sus manos embestidas de electricidad que con toda calma pudo canalizarla hacia sus armas ayudando en los ataques.

Los bandidos cercaron al curioso equipo, algunos cuantos huyeron hacia el bosque al verse emboscados, mientras los más alejados buscaron un terreno elevado para poder disparar sin problema alguno, antes que el primero de ellos pudiese levantar su arma el sonido de un trueno surco el aire, el bandido de inmediato cayó al suelo fulminado por una flecha, desde la caravana Chi sostenía un arco y con maestría lo ocupaba disparando a los enemigos en lo alto mientras su mascota alejaba a quienes intentaban acercársele – Les dije que era una pésima idea, miren como esta mi pequeño – decía la joven Draenei mientras disparaba hacia los bandidos – Pues yo lo veo muy bien y está atacando como siempre así que deja de quejarte – decía uno de los magos mientras preparaba una bola de fuego y la disparaba hacia los enemigos – no está pegando con la misma fuerza que siempre además esta mareado verdad mi vida ? – Y ahí va de nuevo a hablar con el monstruo ese – No es monstruo es mascota así que cállate de una maldita buena vez – ¿quieren dejar sus estupideces para cuando terminemos? – Dijo el elfo mientras con maestría ocupaba su espada contra otro espadachín quien le dificultaba un poco las cosas.

Basto poco tiempo para que los bandidos que peleaban contra el equipo cayeran desfallecidos, algunos intentaron salir corriendo pero en su fuga fueron noqueados y cayeron al suelo, de la nada luego que estos cayeran se encontraban dos nuevos elfos quienes sonreían triunfantes mientras guardaban sus armas y se reunían con los demás en la caravana, mientras platicaban entre ellos – Lo hicimos bastante bien de hecho no crees – disculpa, hicimos?, tardaste demasiado en atacar – siempre me has dicho que debo esperar el momento justo – el momento justo pero no el tuyo sino el del enemigo debes de lanzar tu ataque cuando el este distraído no cuando a ti se te antoje – dijo la Elfa a su acompañante mientras le daba un ligero golpe en la nuca a la par que ambos se encontraban con sus compañeros en el centro.

En el campo se encontraban cuerpos inertes mientras los miembros del singular equipo terminaban de juntar las cosas y echarlas en el vagón del que habían salido no hacía mucho, entre los tesoros que encontraban también estaban los documentos que debían de recoger, la misión había sido todo un éxito y merecían celebrarlo. Isilon observaba a sus compañeros mientras se reunían en torno suyo, nunca se le había pasado por la cabeza tener madera de líder, pero su idea fue la más prometedora entre las que se dijeron el día anterior, y como había sido suya los demás le esperaban, ya fuera para escuchar algunas palabras o simplemente para decidir dónde irían a celebrar una victoria que al principio no creían lograr.

No tenía mucho tiempo que todos ellos habían terminado sus respectivos entrenamientos básicos, ahora se lanzaban hacia el mundo puliendo sus habilidades, sirviendo a la Alianza y para el joven guerrero la unión de razas que tenia frente a si le parecía un claro ejemplo de una verdadera alianza; todos eran compañeros de aventuras, aunque a algunos ya los conocía desde hacía algunos años.

La primera era Alice, una de las tres mujeres dentro del equipo, una picara maestra en el arte de fundirse con las sombras, de tez blanca igual que sus níveos y largos cabellos, ella era una de las primeras personas versadas en la guerra a las que Isilon conoció tiempo atrás, la Elfa le miraba con tranquilidad y le saludaba asintiendo ligeramente la cabeza, el guerrero podía ver claramente las marcas purpuras en su rostro que la definían como maestra en su propio arte, prueba de ellos era Cerberus su alumno, un joven elfo de piel y cabello azul, testarudo como pocos pero con mucha fuerza, y feroz en la batalla, pero como el apenas salido de sus entrenamientos básicos. Cerberus y el se habían hecho amigos mientras entrenaban en los linderos de Darnasus. Cuando decidió salir de viaje hablo con ellos para invitarles, siendo ambos picaros no costó mucho el convencerlos, aun así Alice decidió seguir entrenando a su joven pupilo mientras continuasen su travesía juntos.

Luego estaban las Draenei, Chi se encontraba tranquila observando a su mascota, una cazadora excelente como pocas entre los suyos, hacia poco que salía de la isla Bruma Azur, donde los suyos se encontraban en el Exodar, desde donde su raza había venido a ayudar a los habitantes de Azeroth contra las batallas en contra de la legión ardiente, al igual que los suyos también deseaba regresar a su mundo y devolver el mal a la oscuridad de donde esa venia. Luego estaba Eve, de piel blanquecina y cabello castaño claro experta en los misterios que los elementos encerraban. Ambas habían acordado seguir aquella expedición un poco por decisión propia pero otro tanto por consejos de una buena amiga de Isilon, bueno al menos seguiría siendo una amiga hasta que el reuniera el valor y decidiese hablar sin rodeos.

También se encontraban los humanos, dos hombres versados en la magia y el arcanismo. El primero de ellos Corvussirius, alto y menudo, de piel clara y cabello castaño, un buen explorador que el guerrero había encontrado en las cercanías de teldrasil buscando hacerse con un nombre y una reputación, que se hablase de él en ambos continentes y le miraran con respeto. Cronos le seguía, de negro cabello y tez bronceada el joven mago también buscaba que su nombre figurara entre los mejores en las torres de arcanismo, realizaba sus estudios de campo para llegar a la gran ciudad de la magia Dalaran, oculta del mundo en un lugar extraño y diferente del cual pocos sabían de su existencia, el esperaba llegar a ser uno de esos pocos además de ser conocido como un gran hechicero como los que ahí se encontraban estudiando el vacio abisal y los secretos que este conocía, ya que el viaje sería una forma que ellos tenían de adquirir conocimiento ambos decidieron unirse al grupo, al que luego fueron uniéndose cada vez más adeptos, y decidieron llamarse a si mismo hermandad, aunque aun no decidían el nombre de esta.

Entre ellos se encontraba el, Isilon, un guerrero que no tenía mucho de haber terminado su entrenamiento básico, tenia dentro de sí el ánimo de la aventura, como muchos otros también aspiraba labrarse un nombre y una reputación, no tanto por el sino por sus hermanos, siendo el mayor de cuatro buscaba la mejor manera de solucionar sus problemas y su economía, sus padres habían muerto en las escaramuzas contra la legión, y con la destrucción del árbol madre sus padres ligados a él como muchos comenzaron a menguar en fuerza y vida hasta desgraciadamente fallecer, dejando al joven guerrero la tarea de cuidar a sus hermanos.

Este era el equipo que por ahora se encontraba en Elwyn haciéndose de un nombre y una reputación, una hermandad que apenas comenzaba sus primeros pasos para ser conocida por todo Azeroth. – Bien al parecer nos fue bien muchachos, ustedes que opinan – pronto el joven se vio rodeado de las voces de sus acompañantes quienes se encontraban hablando al mismo tiempo de al mismo tiempo que entre ellos, Chi reclamaba a Cronos que su hechizo de camuflaje había afectado a su mascota, Alice discutía con Cerberus sobre un fallo en su ataque anterior, mientras Eve y Corvussirius intentaban hacerse con un poco de la recompensa que habían obtenido de los bandidos, el guerrero cerró los ojos y se llevo la mano al rostro intentando calmarse, dejo su escudo de un lado, levanto con ambas manos su espada y con fuerza la clavo en el suelo haciéndolo estremecer, acto con el cual todos guardaron silencio y le observaron.

-Bien, entonces nos decías – Eve le miraba un tanto seria, con los brazos cruzados – les decía que lo hicimos bastante bien, felicidades fue un buen trabajo en equipo, con algunos ligeros problemas que se pueden solucionar hablando – añadía lo ultimo al ver de reojo como Chi comenzaba a ver a Cronos algo irritada – pues bien tenemos que ir al pueblo a entregar lo pedido y recibir la recompensa – todos se alegraron al saber la victoria de su incursión, todos veían con buenos ojos recibir la recompensa.

- Bueno me parece una excelente noticia, podemos ir a la taberna y celebrar – Cerberus se acercaba a su amigo con la mano levantada en gesto de alegría – pues primero que nada necesitamos llegar no les parece y bien quien va a jalar la caravana – decía Corvussirius mientras caminaba hacia el vagón – ya que nos quedamos sin quien jale la carreta pues iremos a pie llevando las cosas – pues el perro puede de nuevo volver a jalarla no creen – estas mal de la cabeza si intentas decirme que mi pobre cachorrito volverá a llevarla – ¿cachorro? Si esa bestia le dobla la estatura a un perro, parece poni – te estás metiendo con mi pequeño de nuevo – Isilon de nuevo golpeo el piso para dar fin a la batalla que se avecinaba – Chi, podrías hacer que tu. . . cachorro llevase la carreta si los demás vamos caminando? – si es así con mucho gusto – bien problema resuelto ahora andando – luego de acomodar la carreta y acoplarla a la mascota de la cazadora decidieron comenzar el avance hacia la villa, que no se encontraba muy lejana del lugar del que se encontraban.

Pronto las chicas comenzaron a discutir, una vez más la batalla de los sexos daría comienzo acerca de quién fue el mejor y quien no hizo nada, Isilon simplemente se hizo un par de pasos hacia atrás mientras tallaba sus ojos de nuevo tratando de calmarse – claro llevemos a las chicas con nosotros que es lo que puede salir mal, que no fueron esas tus palabras – decía Cerberus colocándole una mano en su hombro – es que no puedes dejar de fastidiar un día, por favor al menos regresamos en una pieza – antes que Cerberus pudiese replicar se escucho de nuevo un chasquido ambos se vieron de momento impedidos para moverse, una capa de escarcha se los impedía – que demo . . . –

Frente a ellos Alice intentaba que tanto Corvussirius como Cronos desistieran de su ataque mientras Chi y Eve se ponían a la defensiva decididas a poner fin al pleito de una vez por todas – también dijiste que los magos serian útiles – Isilon observo a Cerberus en silencio pero también comenzaba a enfadarse con su amigo – haz algo útil en lugar de fastidiar, puedes detener esa pelea o no – estás loco yo no pienso meterme ni aunque me obliguen – quieres tu parte de la recompensa o no – . . . te detesto – con un leve movimiento pronto Cerberus se encontraba junto a Alice intentando contener la batalla inminente mientras Isilon comenzaba a acercarse, tras de sí llegaban dos personas con tabardos negri blancos, los que habían acudido a su hermandad para pedir ayuda – claro caballero tan pronto tengamos lo nuestro con nosotros ustedes podrán gozar de la recompensa, ellos están bien verdad? – observe – Isilon se acerco de nuevo a su equipo no sin antes arrebatar la caja con el dinero a uno de los sujetos, poniéndola en lo alto comenzó a sacudirla, el sonido de monedas detuvo por un instante las peleas, al volver a hacerlo sonar todos corrieron hacia el llevando la carreta y entregando lo prometido, luego del justo reparto de las ganancias comenzaron a despedirse, la noche se encontraba sobre ellos, Cerberus le hacía señas para que le siguiera a la taberna, luego de un día como este necesitaba en serio de un par de tragos.

No tardaron mucho en llegar a la taberna donde ambos entraron, dentro de ella sus compañeros de misión y algunos otros miembros de la hermandad conversaban y comían tranquilamente, Isilon se sentía un poco más tranquilo dado que el día terminaba y al parecer todo lograba salir bien al menos hasta ese momento, no tardaron mucho en encontrar lugar en una de las mesas, Cerberus decidió invitar la primer ronda mientras Isilon escuchaba a sus compañeros hablar sobre la misión y como la hermandad iba ganando adeptos y haciéndose con una reputación.

-Es bueno saber que la hermandad va dándose a notar, pero deberíamos de tener un nombre no les parece – Preguntaba una chica observando a los presentes en la mesa – Claro debemos de buscar un nombre adecuado a nosotros no les parece – Cronos observaba en silencio mientras Illuvatar, un pícaro de barba cerrada dejaba un tarro de cerveza vacio antes de hablar – no podemos esperar que esta llamada hermandad logre hacerse con un lugar entre las más grandes si no posee un nombre que la distinga – todos permanecieron en silencio mientras intentaban dar con un nombre adecuado para su hermandad, sin embargo no daban con alguno que pudiese gustar a los demás.

De entre los que se encontraban en la taberna se rumoraban historias sobre las grandes batallas que se libraban mas allá de los lindes “seguros” de las grandes ciudades, rumores sobre un mal oculto, la caída de un bastión mas en las manos de la oscuridad, los embates de la legión y los enemigos de la horda de los que debían cuidarse, se hablaba que la alianza pronto vería sus últimos días. – Los últimos días de la alianza – repetía un joven guerrero mientras observaba la mesa – una última oportunidad para la alianza – decía otro mirándose las manos, al parecer las palabras escuchadas en el silencio habían hecho eco entre los presentes minando la estima, deprimiéndoles un poco – Una última alianza . . . . ESO ES ¡!! – Grito Illuvatar haciendo que los demás saliesen de sus pensamientos y le miraran con extrañeza, pronto se puso en pie para que todos pudiesen verle - A partir de este día esta hermandad quedara oficialmente instituida, nos llamaremos “La Ultima Alianza” seremos quienes mantengan la llama de la esperanza viva aunque los demás esperen lo peor – Pronto los presentes rompieron en gritos y aplausos, el saberse dentro de una verdadera hermandad infundía sus corazones y les llenaba de una renovada energía, todos deseaban hacer algo para que la hermandad fuese conocida, algunos se levantaron de inmediato para mandar mensajes a sus compañeros alejados y dispersos para indicarles las nuevas buenas, otros deseaban nuevos retos y buscaban nuevas maneras de hacerse notar, Corvussirius hablo sobre crear un tabardo como los de las grandes hermandades que se encontraban en pie de lucha y muchos se emocionaban con la idea de, algún día llevar su bandera y sus armas para ser útiles a una causa honorable, dejar una huella en el mundo y ser recordados por siempre.

Isilon celebro con los demás en silencio mientras devoraba un poco de pan, distraído con los presentes no distinguió que una joven Draenei se le acercase tocándole el hombro – y como les fue en su grandiosa misión por cierto, gracias por avisarme que estaban aquí – Isilon abrió los ojos un poco más de la cuenta y comenzó a toser escupiendo migajas del pan que se había llevado a la boca momentos antes haciendo que la chica riera y tomase asiento al lado suyo – Yo fui la que convenció a Chi de que dejase cambiar a su cachorro, yo fui la que le suplico a Eve que dejase de atender a su familia por acompañarlos, y lo único que recibo a cambio es primero que no me lleven con ustedes y por otro que no seas capaz de contarme que tal les fue, tuve que sacarle a Cerberus la información que tu debiste darme – Silden Observaba a Isilon con mirada seria, Isilon observaba a la joven y la hermosura de su piel azulina y su largo cabello sujeto con una cinta morada, justo cuando estaba a punto de hablar la joven rompió en risas y le toco con tranquilidad su mano haciendo que Isilon permaneciera mudo y un tanto sonrojado.

-Vamos hombre tu tranquilo, que se que acaban de llegar, de hecho los vi entrar, también pensé en intervenir en la gran batalla que pelearon en la entrada, pero supuse que si entraba en eso me pondría del lado de las chicas y eso no sería justo para ti no crees – Isilon observo a la joven y se relajo un poco – Bueno . . . pues nosotros . . . la batalla fue . . . que te digo . . . – Otra vez, de nuevo balbuceas, pero siempre estas parloteando tonterías y ahora que quiero que me cuentes algo interesante te bloqueas – jeje. . . bueno si hay . . . tengo que decirte algo – Isilon con decisión tomo la mano de Silden mientras tragaba saliva, esta le miraba un tanto intrigada y muy tranquila – Quiero decirte que tu . . . bueno más bien yo . . . mm como decírtelo – Mira quienes acaban de llegar ¡! – Interrumpía Silden mientras saludaba a un par de jovencitas que entraban tranquilamente a la taberna – Crista, Amber, espérenme, quiero que me cuenten como les fue en Forjaz – Silden salió disparada hacia donde las chicas comenzaban a sentarse y con alegría las amigas se saludaron. Isilon observo la escena con la mano aun levantada, luego lentamente la bajo y cerrando los ojos estrello su cabeza contra la mesa –. . . Te amo – Alcanzo a balbucear mientras seguía con la frente pegada a la mesa, un golpe a su lado le hacía saber que Cerberus al fin se presentaba llevando dos grandes tarros repletos de espumosa cerveza de barril. –Wow de verdad eres patético, sabes si continuas trabándote de esa forma se lo terminaras diciendo el día que tu “amiga” te invite a su boda – Dijo el joven de cabello azul mientras tomaba asiento y empujaba un tarro hacia su amigo – Cállate que crees que no lo sé – Pues la verdad no lo parece – Isilon no observo a su compañero, simplemente tomo el tarro y con los ojos cerrados se bebió su contenido de un jalón golpeando el tarro vacio contra la mesa lo que ocasiono algunos aplausos entre los ahí reunidos – Vaya salud al menos no crees, eso fue demasiado rápido - . . . O tal vez tu eres demasiado lento – Aquella voz hizo que Cerberus se quedase quieto y un tanto helado, acercándose a la mesa se encontraba un elfo de piel oscura y cabellos azul claro, el joven druida se acerco un par de pasos, levanto la mano para tomar un par de tarros de la charola que llevaba una mesera, comenzó a tomar de uno mientras ponía el otro frente a Isilon, quien le observo y levanto la mano en señal de saludo, luego el joven tomo asiento frente a Cerberus, quien al parecer no le veía con buenos ojos – ¿me dijiste lento?, te recuerdo druida de poca monta que fui yo el primero de los tres en terminar mi entrenamiento básico – Iscariot observo al pícaro, una sonrisa burlona se dibujo en su rostro – eso es más que obvio, tu entrenamiento es muy básico – levanto un cuchillo que estaba en la mesa y comenzó a moverlo en dirección a Cerberus como simulando un ataque – Tu entrenamiento era demasiado básico insisto, solo tenias que recordar que la parte afilada es la que va dentro del enemigo, acaso eso es mucho aprender – algunos de los presentes soltaron una débil risotada mientras Iscariot tomaba un poco de cerveza e Isilon terminaba con el tarro que le había dado y pedía otro a una mesera que estaba pasando – Yo sé como atacar con cualquier arma, mientras tú solo tienes tu pedazo de árbol que arrancaste mientras te colgabas de el – tratar de explicarte las ramificaciones de los druidas seria una pérdida de tiempo, es decir nosotros sabemos valernos por nosotros mismos, tu traes a tu maestra a que te siga enseñando – Cerberus enfadado golpeo la mesa con el puño, Isilon suspiro y se puso en pie – y así da comienzo de nueva cuenta señoras y señores – Camino hacia la barra y tomo asiento cerca de Fénix quien comenzaba a brindar a favor de la hermandad, Isilon con un nuevo tarro en mano choco su trago con el suyo mientras tras de ellos, en la mesa una nueva contienda comenzaba a gestarse.


-Puedo vencerte cuando y en lo que quieras abraza arboles – decía Cerberus mientras se levantaba de la mesa con mirada amenazante, pronto una mesera paso cerca de Iscariot, este se levanto con rapidez y tomo de nuevo dos tarros de cerveza llenos – Veamos quien aguanta más bebiendo me parece una competencia decente – la Acepto ¡! – Cerberus tomo un tarro y la tomo de un tiro al igual que Iscariot, ambos golpearon el tarro contra la mesa, la cual comenzó a llenarse de gritos y porras hacia ambos contrincantes, pronto un par de meseras se acercaron a la mesa conocedoras de ese tipo de retos en el lugar llevaban tarros llenos, los que se encontraban cercanos a la mesa comenzaron a pasarlos hacia sus favoritos quienes las terminaban tan pronto las ponían en sus manos, pronto un par mas de contendientes se sumaron al singular reto, pero para Iscariot como para Cerberus solamente existía un adversario a vencer, el que tenían frente a sí.

En una mesa alejada del bullicio Silden platicaba con otras jóvenes con las cuales comenzaba a formar una amistad. Amber y Crista; Crista era la hermana menor de Alice y comenzaba sus estudios como sacerdotisa de la luna, tenía una piel rosácea y su cabello morado bien peinado en una coleta, Amber como Isilon era una Guerrera que no tenía mucho de haber concluido su entrenamiento básico, versada en el arte de usar muchas armas sentía el gusto por la batalla que compartían los guerreros. – Entonces ¿volvió a balbucear? – Pregunto Crista mientras bebía un poco de vino y tomaba un trozo de pan de la mesa – Si, de un tiempo a la fecha lo hace muy seguido – Pues nunca ha pasado cuando estoy con él, siempre esta platicando habla y habla – Respondía Amber dando un trago a un tarro mientras tras de ellas se escuchaban los gritos en aumento al parecer la competencia llegaba a su etapa final – Conmigo también habla con normalidad, solo balbucea si lo toco o si lo miro muy fijamente, tal vez no quiere que me acerce demasiado – hay no puede ser – Crista observaba a la joven mientras dejaba su vaso en la mesa – que, ¿sabes algo más? – no cabe duda son tal para cual, sobre todo mientras tu sigas en tu mundo sin darte cuenta - ¿Darme cuenta de qué? ¿De qué están hablando? – Amber y Crista estaban por contarle al momento que los gritos se convertían en aplausos y declaraban a Cerberus como vencedor de la contienda mientras Iscariot, se levantaba a tropiezos y comenzaba a balbucear algo hacia el pícaro ocasionando una nueva batalla.


-Vaya al fin termino su competencia – si, aunque deberías de hacer que Isilon pare la batalla, creo que es el único que sabe cómo hablarles para dejarlos tranquilos – Amber señalaba hacia el elfo que discutía un argumento con Fénix en la barra – si él se alejo de ellos es por algo no creen, además no creo que sea tan difícil o si – Silden observaba a sus amigas en la mesa, luego miro hacia donde Amber le indicaba, veía perfectamente a Isilon sentado con un tarro en la mano, pero parecía ser el primero pues se comportaba con normalidad incluso reía y continuaba su plática con Fénix y Chi quien acababa de unírseles, aunque eso ultimo le hacía sentir un tanto incomoda, por un momento deseo ser ella la que se hubiese unido a la plática en la barra en lugar de la cazadora – Querida no podrías estar más ciega – Dijo Amber divertida al observar como la joven maga veía hacia la barra – Sinceramente no entiendo de lo que estás hablando – Silden observaba de nuevo a sus compañeras cuando la multitud comenzó a moverse y reír haciendo que ellas también volteasen a observar el nuevo giro en la situación.

Entre gritos y risotadas Iscariot y Cerberus salieron de la taberna trastabillando y perdiendo un poco el equilibrio, sin importar quien había sido el ganador de su desafío ambos tenían varias copas encima en ese momento, - Y ahora hacia donde se dirigen – escuche que les habían hablado de un enemigo muy poderoso y que guardaba un tesoro bastante interesante así que ambos decidieron ir tras él y hacerse con el tesoro – Eve se había acercado a la mesa y respondía la pregunta hecha por Silden, al parecer ella había estado observando la divertida competencia sin ningún problema – ¿Un enemigo poderoso? ¿Que tanto? – Amber comenzaba a levantarse ansiosa de acompañarles en su aventura – lo suficiente como para tener algunos esbirros a su cargo, no es un enemigo ordinario ya que guarda un tesoro se diría que es elite entre los suyos – Eve tomaba asiento para poder conversar más a gusto, la noche comenzaba a caer y para algunos de los presentes llegaba el sueño – Bien. . . dos borrachos intentando matar a una bestia. Esto no va a terminar bien – Silden se levanto dejando la mesa y a sus acompañantes para llegar con Isilon quien seguía en la barra junto a Fénix, Chi y un joven llamado Bako quien al parecer comenzaba a quedarse dormido – Oye tienes que hacer algo, ellos se han ido a buscar a un monstruo – Decía la joven mientras movía a Isilon para llamar su atención – Los dos son elfos grandes sabrán arreglárselas – Isilon observaba el piso, demasiado ebrio como para intentar moverse o mucho menos articular muchas palabras juntas – En su estado los va a matar – Hay cosas peores – Isilon cerró los ojos y cayo dormido en la barra mientras Fénix y Bako hacían lo propio – Ninguno de ellos podrá serte útil querida, es mejor que busques quien te ayude afuera de la taberna – haciendo caso de lo dicho por la cazadora Silden salió un tanto preocupada, en las afueras de la ciudad encontró a dos personas a las cuales conocía uno de ellos era Pariz, el hijo mayor de Eve, un Draenei joven de piel grisácea y pelo castaño quien comenzaba a estudiar las artes de la sanación, junto a él se encontraba Nyril, una escudera joven, humana de piel y cabello claro quiénes habían visto como Iscariot y Cerberus salían perdiéndose en la oscuridad de la noche.

-Tenemos que evitar que ellos cometan una estupidez – Decía Silden mientras hacía que los jóvenes le acompañasen a buscarlos – claro una estupidez, y lo que estamos cometiendo ¿como se llama entonces? – Nyril caminaba un tanto insegura observando a Silden quien se metía en la espesura tratando de encontrar una señal de cuando sus amigos se salieron del camino – yo te diré como se llama esto, suicidio – Pariz ocupaba una maza para mover las hierbas que le impedían el paso mientras se preguntaba por qué había aceptado en seguirles – solo digamos que estamos ayudando a que dos idiotas no se mueran por un duelo !@#$% – pero por qué no vino Isilon, eh escuchado que es al único al que escuchan cuando están cometiendo locuras – por que el imbécil de Isilon está perdido en el sueño de la cerveza – Silden se encontraba enojada, no solo había tenido que salir del pueblo a mitad de la noche, sino que, ahora tenía que ayudar a unos compañeros a que no encontraran su muerte por su ego machista, también le molestaba haber dejado a Isilon en la taberna, estaba segura que debía de haberse quedado con el – Es lo que hacen los amigos o no –.

Sus palabras poco se escucharon, a la entrada de una cueva dieron con Iscariot y Cerberus quienes de alguna manera se habían abierto paso entre una manada de animales, parecían ser lobos pero doblaban la estatura de uno, ahora ambos intentaban hacer que el más grande de ellos saliese de su escondite. Silden, Nyril y Pariz se acercaron con cautela y llegaron hacia donde ellos se encontraban. Ambos tenían sus armas en las manos, mostraban un poco de cansancio y su ebriedad seguía siendo visible, sin embargo permanecían de pie, a duras penas pero se encontraban de pie.

-Por la luz del mundo ya dejen esta insensatez – Silden se había hecho espacio entre ellos y ahora los tenia frente suyo, ambos le miraban desafiantes – a un lado mujer ese tesoro será mío – Decía Iscariot mientras se movía un par de pasos – Llegamos lo suficientemente lejos como para dejarlo aquí así que muévete – Cerberus la tomo del hombro y la empujo hacia atrás haciendo que esta tropezara y cayera al piso, Nyril un tanto indignada le ayudaba a ponerse en pie mientras Pariz observaba a los elfos con un tanto de desprecio – Tu no vas a empujarme maldito borracho orejas largas ¡!! – Silden canalizo su magia en sus manos observando a Cerberus con enfado, estirando la diestra realizo un disparo de hielo, el cual no pego en el blanco deseado sino que se interno en la cueva estrellándose dentro – La próxima vez no voy a fallar – Estaba dispuesta a lanzar un nuevo ataque cuando escucho un rugido proveniente de la cueva, el cual le hizo bajar las manos y dejar de castear su magia – Creo que eso no es algo bueno – Pariz levanto un poco las manos y observo hacia la cueva, Nyril dudo un momento y saco una maza de entre sus cosas dispuesta a atacar, Cerberus e Iscariot miraban la entrada con un tanto de impaciencia en el momento de que la figura emergía de entre lo profundo, al principio parecía ser solo un oso, o un lobo muy grande, al salir por completo era un tanto difícil comprender como una criatura tan grande cabía en un hueco tan estrecho.

El colosal emergió rugiendo con su mirada fija en la maga, la cual comenzó a dejar que su magia emergiera de entre sus dedos – No vine aquí para terminar debajo de tus pies monstruosidad, vine para evitar que mates a estos dos para poder hacerlo yo luego – de nueva cuenta una rá#@*a de hielo salió disparada de entre las manos de Silden pegando de lleno al monstruo el cual rugió encolerizado y cargo hacia ella, siendo tacleado por Iscariot quien lo detuvo con magia enraizando sus pies al suelo mientras Cerberus comenzaba a atacarle, Nyril se acerco para proporcionarle un par de golpes mientras Pariz lanzaba ataques luminosos hacia el objetivo manteniendo su distancia – Lo dicho estamos muertos – Decía el sacerdote al ver que por más que se le atacaba el monstruo parecía no dar su brazo a torcer – Mi poder . . . se acaba – Silden al igual que Pariz estaban por terminar sus reservas de energía, Nyril estaba a los pies de la bestia, en más de dos ocasiones había con suerte esquivado sus embistes, ahora pegaba con fuerza intentando que su maza lograse ^-*!trar la pies dura y causar un daño mayor del que estaba logrando hasta ese momento. Iscariot y Cerberus se encargaron de dar los golpes finales y pronto y para sorpresa de todos la criatura comenzaba a caer desfallecida a los pies de los cinco quienes miraban el éxito con asombro – bien, un estorbo menos, ahora es momento de reclamar el premio – Iscariot guardaba sus armas y comenzaba a caminar hacia la cueva trastabillando, tras de él le seguía Cerberus hablando en un idioma poco entendible.

Nyril, Pariz y Silden se dejaron caer rendidos en el suelo mientras dejaban que los otros dos entrasen solos en la cueva – ¿Y si adentro les espera otro monstruo? – Decía Nyril mientras revisaba su equipo y se alegraba al no sentirse tan herida como estaba realmente – yo no pienso moverme de aquí a menos que sea para volver al pueblo – Pariz se recostaba en el suelo y observaba las estrellas brillando en la noche de luna llena en la que se encontraban – Ahora entiendo porque Isilon no vino, la próxima vez haré lo mismo si este par quiere morirse quién soy yo para impedirlo – Silden se encontraba sentada observando el extraño monstruo que habían logrado derrotar, se preguntaba si en condiciones normales habrían sido capaces de lograrlo, tal vez la fuerza bruta de dos hombres ebrios fue la causa principal de su éxito.

-MALDITO ANIMAL VOY A MATARTE!!! – se llego a escuchar el inconfundible grito de Cerberus proveniente de la cueva, - Genial ahora en que lio se metieron esos dos – De la cueva un extraño animal salía batiendo con fuerza sus alas, teniendo la oscuridad de la noche como ayuda un cuervo de movimientos torpes levantaba vuelo llevando un par de botas fuertemente agarradas, tras de sí Cerberus salía de la cueva hecho un mar de furia, con movimientos torpes intentaba lanzar sus armas hacia donde el cuervo comenzaba a alejarse.

-¿Y eso que es? – Nyril dirigía su mirada un tanto extrañada al animal y al hecho de que Iscariot no se encontraba por ningún lado – Eso es Iscariot, recuerda que es un druida y puede cambiar de forma – Pariz se levantaba con un tanto de desgano esperando que la extraña misión de rescate terminara pronto el sueño comenzaba a llegar a él – Un druida puede tomar muchas formas, pero desde que lo recuerdo el solo ha tenido esa, no ha sido capaz de regresar con los suyos y entrenar una forma nueva – Silden caminaba para llegar hacia donde Cerberus se encontraba, por como el pícaro se movía era cuestión de tiempo para que cayera al piso – Yo gane, lo encontré primero, me pertenece – Cerberus hablaba entre algunos ruidos extraños y hasta donde los demás podían ver se encontraba gritándole a un árbol mientras Iscariot se elevaba mas y mas perdiéndose en la noche.

-Ya no está, este duelo ya termino así que deja eso por la paz – Shi . . . el . . . mío – Por el amor del cielo Cerberus ni siquiera puedes articular palabras, ya duérmete de una vez – a lo lejos se escuchaba el extraño trinar de un cuervo en la oscuridad, luego del cual se escucho un golpe seco haciendo que las ramas de un árbol cercano se moviesen, después solo hubo silencio. Cerberus comenzaba de nuevo una discusión, pero al dar un paso hacia enfrente comenzó a perder el equilibrio, Silden se movió hacia atrás y el pícaro cayó de bruces al suelo golpeándose el rostro en silencio. Silden se dejo caer al suelo exhausta, ahora estaba segura de que esta pelea se había terminado.

-Bien y ahora como lo llevaremos de regreso – Pariz se encontraba de pie observando la escena, pero estaba seguro de que el no podría llevarlo – tu estas muy cansado al igual que nosotros entonces que hacemos – Nyril observaba pensativa, se imaginaba pronto a Silden usando un poco de magia para hacerlo levitar o algo parecido, había escuchado que algunos magos podrían llegar a hacerlo – Nosotros lo aremos – De entre las sombras dos humanos salieron de entre la maleza, Ambos eran jóvenes y deseaban ayudar, Silden los había visto en la taberna, - Fénix, Bako ¿que hacen aquí?, creí que estaban con Isilon – la maga se sentía aliviada de saber que obtendrían ayuda pero también tenía algunas dudas al respecto, se preguntaba si los jóvenes simplemente les habían seguido sin intenciones de ayudarles en la batalla pasada – no tiene mucho que llegamos realmente Isilon nos pidió el favor de venirlos a acompañar – Decía Bako mientras se acercaba a los pies de Cerberus y comenzaba a levantarlo – bueno, más que pedirnos el favor nos exigió que ayudáramos, puede estar completamente borracho, pero cuando las chicas le dijeron que te habías ido siguiendo a esos dos despertó y nos lanzo fuera de la taberna, podemos decir que fue un favor forzado, pero quien va a lidiar con un elfo enamo . . . – Déjate de tonterías y ayúdame a cargar a este que no es ligero – Con la ayuda de los muchachos Silden se sintió mucho mas aliviada, comenzó a guiarlos de regreso a la aldea mientras en el cielo unas nubes de tormenta comenzaban a cubrir la luna llena, había sido una noche muy extraña y ya era hora de que terminara, Nyril pregunto sobre el destino de Iscariot, Pariz estaba seguro de que se encontraba bien, aun así al día siguiente a ambos les llegaría una fuerte resaca, además de ser la burla de la hermandad, nadie les creería que, estando totalmente alcoholizados hubiesen logrado una hazaña como esa, ni siquiera los que de ese grupo estaban sobrios podían creer que en verdad hubiese pasado eso.

En los lindes de la mística ciudad de Lunargenta, entre sus bosques y sus pequeños poblados se encuentra la Cicatriz Muerta, un lugar de peste y devastación donde nada crece, una línea de tierra infectada por la plaga desde la cual algunos esbirros se niegan a irse.

Tiempo atrás cuando la plaga guiada por su maestro se interno por los bosques abriéndose paso hacia la ciudad, cuando la fuente del sol fue sacrificada y perdida para que su raza lograse sobrevivir las incursiones de los elfos de sangre hacia la cicatriz era una labor constante, extinguir los remanentes de la plaga que rehusaban alejarse, pues aun tenían dentro suyo la consigna de su maestro, destruir y aniquilar todo a su paso. Afortunadamente luego de muchas incursiones el número de la plaga en Canción Eterna menguaba y no parecía volver a recuperar sus fuerzas, para algunos esto mostraba una victoria eminente, para otros, era señal de que algo mas fuerte comenzaba a avecinarse sobre el mundo y tenían que prepararse para enfrentarlo.

-Por favor ¿en verdad crees que esto significa un nuevo embate? – Freía se divertía tomando su espada con ambas manos, ampliando la fuerza en sus brazos para destrozar un monstruo dentro de la cicatriz, vestía un traje rojo, propio de la escuela de paladines, su bello rostro ovalado enmarcado por su rubio cabello ahora recogido, la joven Elfa de piel clara estaba ocupada sirviendo en la purga de la cicatriz acabando los remanentes de la plaga. – No puedo estar seguro pero algo me dice que es muy posible – Lom estaba cerca de Freia ayudándola con los embates a los no muertos, al igual que ella vestía el uniforme de los paladines, tenía su piel igual de clara y su rojizo cabello le ocultaba un poco las orejas, era divertido verles juntos pues parecían ser hermanos, se llevaban bien, solían pasar mucho tiempo juntos y tenían la misma edad, era extraño explicar que no eran hermanos, sino que Freia era en realidad su tía.

-Y ella que piensa al respecto – Preguntaba Freia mientras se preparaba para embestir contra otro miembro de la plaga – ella piensa de hecho lo mismo que yo – Lom también estaba próximo a preparar su ataque y llevarlo a cabo, ambos golpes fallaron su blanco el cual de un movimiento los lanzo un par de metros, yéndose luego contra Freia quien levanto su espada para detener el golpe del enemigo, el cual pego de lleno, pero ella no sintió ni un rozón siquiera haciendo que la joven se sintiera más tranquila, también notaba una tranquilidad rodeándola al igual que su cuerpo no mostraba señal de fatiga, antes que el monstruo diese un nuevo golpe Lom logro golpearle por la espalda llamando su atención, - Que caso tiene que les dé mi opinión si terminan haciendo lo que les viene en gana – Una Elfa de rubios cabellos les miraba desde terreno alto, vestía una toga y en sus manos llevaba un bastón en cuya punta podía notarse una cruz.

-Vamos Vaire en lugar de regañarnos únete a la diversión – Freia se levanto sonriente, ahora entendía por qué el golpe no había logrado dañarla, su hermana con sus habilidades de sanación había impedido que el golpe hiciera mella en su cuerpo, Vaire era la mayor de ambas además de ser la madre de Lom, pero por la gracia de los suyos era imposible notar su edad exacta, cosa que a ella le parecía bastante conveniente. Con un par de ademanes le indicaba a la sacerdotisa que uniera a ella en la batalla, Vaire la miro un segundo dudando, luego levanto en alto su bastón y una energía luminosa las cubrió a ambas, luego dio un salto para entrar en la cicatriz y acercándose a la criatura lanzo un nuevo haz de luz dirigido a Lom quien parecía estar algo cansado – Mama, viniste a ayudarnos, me alegra mucho – Cuando terminemos con esto tu vas a estar en serios problemas Lomion de Mir, y tú no te quedaras atrás – Vaire se acerco un poco a su hermana dándole un pequeño golpe en la frente con sus dedos – Auch ¡! Y ahora yo que hice – decía Freia mientras lanzaba un ataque al monstruo tumbándolo en el suelo – alentarlo a que cometa estupideces – La criatura se acerco peligrosamente a las hermanas quienes comenzaban a discutir, antes de que esta pudiese ocasionarles algún daño emitió un ruido extraño para luego desvanecerse en el piso al lado de ellas, tras de la criatura abatida Lom observaba sorprendido a una joven Elfa de oscuros cabellos que mantenía sus dagas levantadas, mirando al grupo triunfante.

-Evanesens!!, llegas tarde – Freia levantaba el puño furiosa hacia la picara quien ponía los ojos en blanco y con total calma se acercaba a ellas mientras acomodaba sus armas – llegue justo a tiempo para salvarles la vida o no, así que no molestes – ¿que no moleste?, bueno tu estas . . . – Basta ya, aun tenemos camino que andar, Evanesens ¿donde está Yarec?, no se supone que viajaremos todos hacia tierras fantasma – Lom hablaba con calma mientras sonreía inocente observando a su madre quien le miraba con seriedad, a lo que el joven encogía un poco los hombros – Mi novio es una persona muy ocupada – decía la picara mientras observaba a los presentes – por mas que se lo pedí el me dijo que estaría muy ocupado todo el día pero esperaba poder alcanzarnos en tierras fantasma además que debe de estar buscando como adelantar sus entrenamientos, yo se que se convertirá en un paladín como pocos en el mundo – adivinare, se perdió de nuevo no es cierto – Vaire observaba a la joven, la cual al verse descubierta en su mentira se dejo caer en el suelo mientras jugaba con la tierra – Le di un mapa, además como puede perderse hacia la cicatriz muerta, es una franja negra en medio del bosque por todos los cielos – La joven parecía estar acostumbrada al hecho de que su prometido tuviese un pésimo sentido de la orientación, pero el hecho de estar acostumbrada no daba pauta a que eso le gustase – tienes mucha razón, el será un paladín como pocos, digo no eh visto a ningún paladín que se dirija hacia la academia y termine en el bastión de los magos del otro lado de la ciudad – Lom y Freia rompieron en carcajadas, Vaire tuvo que evitar que Evanesens comenzara a soltar de golpes como era su costumbre al estar enojada.

Luego de unos minutos de discusión todos acordaron continuar su camino ya que la noche estaba próxima y necesitaban un lugar donde descansar, caminaron juntos por el sendero hasta llegar a la taberna en tierras fantasma, un lugar rodeado por una oscuridad casi sepulcral, primer lugar cerca de Canción Eterna donde se forjaba la alianza entre los Elfos de Sangre y los Renegados regidos por Lady Sylvannas, a la cual Vaire sirvió tiempo atrás cuando aun pertenecía a los Sin Dorei, tiempo antes de que la fuente del sol cayera, tiempo que Vaire recordaba con nostalgia, no solo por la fuente que su raza perdiera, sino también por que en esas épocas conoció a aquel junto al cual engendraría a su único hijo. Mientras caminaban un Renegado les apareció por el camino para saludarles, la piel azulea y el cabello verdoso precariamente peinado, ataviado en una toga carmesí, seguido por un pequeño diablillo al cual hizo desaparecer tronando los dedos, el brujo se acerco al singular equipo y saludo a Vaire con un efusivo abrazo – Creí que se habían perdido – Mirage, tampoco estamos tan alejados o si, además estamos todos, bueno casi todos – Vaire observaba a Evanesens mientras esta simplemente fingía no escucharla mientras levantaba la vista.

Freia era hasta el momento la primera en la academia, recibiendo el justo reconocimiento, y un tabardo que portaba con orgullo en ocasiones especiales, Yarec la seguía en puntuación mientras que Lom estaba un poco atrás, los dos primeros comenzaban a especializarse en el combate, Lom pasaba un poco más de tiempo descubriendo los misterios de la sanación, apoyado por su madre, Darkmirage tenía aventuras por cuenta propia, junto a un compañero que en este momento se encontraba en Orgrimar entrenando y haciendo misiones propias de su clase, sus historias eran un poco más oscuras ya que sus poderes al contrario de los que se encontraban en la mesa no estaban guiados hacia la luz, sino hacia la más profunda oscuridad, deseaba ser reconocido como un demonologo de excelencia, el “Grimore de las sombras profundas” un libro del que nunca se separaba era prueba fehaciente de este hecho.

Pronto el grupo comenzó a decidir cuál sería su próxima meta, Vaire se encontraba inmersa en una investigación sobre plantas y Mirage le ayudaría presentándola ante la sociedad real de boticarios con cede en entrañas, a la Sacerdotisa la idea le emocionaba, no solo porque vería frutos en su investigación, sino que también podría presentarse ante la dama oscura, aunque también pensaba si luego de tanto tiempo esta sería capaz de recordarle.

Tanto Freia como Lom querían seguirla emocionados por las aventuras que una nueva tierra podría ofrecerles, a pesar de los regaños de Vaire estos no los convencieron en lo absoluto, pronto el equipo comenzó a caer en el sueño y se levantaron para dirigirse a sus respectivas habitaciones, el día de mañana partirían hacia entrañas, la secreta ciudad bajo la antigua capital de los hombres caída tiempo atrás Lordaeron.

El crujir de las hojas y el choque de las armas podía escucharse en aquel lugar, tambores de guerra anunciaban a los Gurubashi que había intrusos en sus tierras y debían de prepararse para la batalla, cerca de un puente los gritos de los trolls en pelea hacían casi inaudibles los reclamos de aquel singular equipo, - Pero acaso perdieron el juicio, como se les ocurre entrar aquí – Isilon gritaba a sus compañeros mientras con su escudo impedía el paso de los guerreros que intentaban hacerles frente, tras de sí Chii y Anette repelían las flechas lanzadas por los flancos con las propias, Crista de espalda al guerrero se ocupaba de canalizar su energía en la sanación del grupo, al igual que Nyril quien estaba en el otro extremo de espalda a Amber, quien, al igual que Isilon arremetía con su escudo para evitar el paso del enemigo hacia el grupo que se encontraba emboscado y con pocas probabilidades de salir airosos de aquel puente.


- Ellos nos dijeron que conocían un atajo – Decía Crista mientras lanzaba su magia hacia los flancos para evitar ser dañados de gravedad con las flechas venenosas de los trolls – Un atajo hacia donde, ¡¡¿Hacia la tumba?!! – Amber con enojo en la voz usaba sus fuerzas para lanzar a los enemigos lo más lejos posible con su escudo, esperando con eso que desistieran de acercarse lo cual no daba el resultado deseado, sino que llenaba de furia a los contrincantes quienes golpeaban con más fuerza – Nos … trajeron aquí …. Y luego … nos … abandonan … si salimos de esta juro que … - Isilon sujetaba su escudo con ambas manos, esperando el momento en que más de dos de hubiesen acercado para impulsarlos con más fuerza, en dos ocasiones con esa técnica había logrado lanzarlos hacia el abismo que tenían bajo sus pies, esperaba seguir haciéndolo un poco mas, había perdido su espada en los primeros embates y mientras empujaba intentaba hacerse con algún arma que dejasen tirada al salir lanzados, pero sin éxito – Y donde están esos malditos refuerzos, envié la señal de ayuda hace un siglo – Gritaba Anette quien comenzaba a quedarse sin municiones al igual que Chii – Lo dicho estamos muertos – Estuvimos muertos desde que decidimos hacerles caso a ese par de … -

Pronto una lluvia más de flechas negras cayeron sobre el grupo – 3, 2, 1, ¡¡ AHORA!! – Al grito de Chii tanto Isilon como Amber doblaron las piernas para obtener más impulso y con un empujón repelieron a los Gurubashi lanzándoles un par de metros, Anette corrió hacia Amber y Chii hizo lo propio hacia Isilon quienes las abrazaron paga agacharse junto a ellas y defenderlas con los escudos. Nyril y Crista con presteza se pusieron en pie elevando sus manos luego de canalizar sus energías, pronto una nova sagrada las rodeo, primero a ellas y luego se extendió a lo largo del puente con rapidez, desviando las flechas y cegando a los arqueros con el brillo sagrado que emanaba de la fusión de sus energías. Isilon tosió un poco de sangre mientras se ponía en pie y señalaba a sus compañeros que el camino estaba despejado, pudieron pasar el puente sin problema para luego refugiarse tras unas ruinas maltrechas llenas de hierbas, tan pronto llegaron a él comenzaron a verse seguidos por algunos trolls quienes se acercaban con sus armas al ristre.


Antes de verse envueltos en una nueva batalla los trolls cayeron al suelo inconscientes, pronto algunos mas pasaron corriendo huyendo de una llamarada que los perseguía, el grupo dio un pequeño respiro de alivio al observar caras conocidas tras aquel ataque. Cronos y Corvussirius saludaban mientras Alice y Cerberus se aparecían frente a ellos.

- Apuesto que nos extrañaron pero alguien tenía que ir por ellos que no conocían el camino así que nosotros … - Cerberus no pudo terminar su oración ya que Isilon se había acercado hacia él y lograba conectarle un golpe con su puño derecho a la altura de la quijada, haciendo al pícaro retroceder y caer al suelo mientras el guerrero jadeaba entre el cansancio y la furia – ¡¡¡Y tenían que largarse los tres!!!, casi morimos en aquel puente mientras ustedes hicieron su gracia de pasar desapercibidos, es su maldita culpa que estemos encerrados aquí en primer lugar … Alice no me digas nada, este es un buen momento para que guardes silencio – La aludida dio un paso hacia atrás, sabía que no era el momento de excusarse así que se le limito a ver a su hermana quien le hizo saber que se encontraba cansada, pero a salvo – Al menos trajimos ayuda, así que deja de portarte como imbécil – Respondía Cerberus mientras se levantaba del piso, un tanto adolorido por el golpe recibido – me dice imbécil el ebrio que salió buscando un cuervo en la oscuridad balbuceando estupideces de un tesoro robado – Alice se coloco entre ambos para evitar que los ánimos comenzaran a encenderse más de lo que ya se encontraban. Pronto pudieron escuchar el ruido familiar de los tambores, pronto tendrían compañía si no comenzaban a caminar y encontraban una salida – El druida fue a buscar una salida de este lugar, tal vez podamos usar algún conjuro para mantenernos ocultos un minuto o dos – decía Cronos que se acercaba al grupo mientras comenzaba a pensar en el encantamiento adecuado, Corvussirius se acercaba a los trolls caídos rebuscando entre sus cosas algo de valor que llevarse a las bolsas, Cerberus y Alice le vieron con extrañeza al igual que el resto del grupo, pero solo Isilon se atrevió a hacer la pregunta que rondaba en la cabeza de todos – Corvus respóndeme algo, de casualidad ¿hay picaros en tu familia? – No, todos somos versados en alguna escuela de magia, aunque tengo primos guerreros en un escuadrón de paramos del poniente por que la pregunta – Antes de levantarse comenzó a jalar una daga de mango dorado de la mano de un troll vencido que no la soltaba – vamos … suelta … no necesitaras armas en el averno – acerco su mano libre disparando una chispa de fuego que logro abrir la mano del caído dejando en su lugar carne chamuscada mientras el mago guardaba con cuidado su tesoro en su bolsa – simple … curiosidad … solo eso – Isilon hizo un par de gestos mientras se agachaba y tomaba su escudo, mellado y rajado por el medio el guerrero sabia que la vida útil llegaba a su fin.


El crujir de la hojarasca hizo que el grupo entero se pusiera en alerta, del lugar donde este provenía se acercaba una pantera que les miraba con calma – deben ver algo, encontré un trofeo de guerra de estos tipos – decía el druida despertando la curiosidad entre los presentes quienes decidieron seguirle mientras Anette y Chii dejaban tras de sí algunas trampas para sorprender a sus seguidores y descubrir que tan cerca se encontraban del grupo. Tras dar un par de vueltas por alejados del camino para evitar un nuevo ataque pronto comenzaron a escuchar los gritos de una persona que al parecer se encontraba cautiva, Frente a una fogata apagada en medio de unas chozas vacías se encontraba una celda dentro de la cual un elfo de sangre golpeaba con fuerza su cuerpo en los barrotes logrando simplemente mecer torpemente su encierro, el grupo pudo acercarse puesto que el lugar se encontraba desierto – Y ustedes que quieren de mi … como si no tuviera ya suficientes problemas – Lom observaba al grupo que comenzaba a juntarse a su alrededor dejándose caer al piso cansado y un tanto decaído – ¿Cómo llegaste aquí? – preguntaba Anette curiosa – y por qué debería de contestarte – Porque somos los únicos que tal vez te liberemos te tu encierro … si es que nos da la gana – Cerberus se acercaba hacia la reja moviendo entre sus dedos el candado mientras hacía muecas divertido de la escena; Lom suspiro y sin dejar de observar el suelo comenzó a hablar – mi grupo y yo entramos en los dominios de los Gurubashi buscando algunas hierbas para una investigación, cuando comenzaron a ponerse hostiles me quede en la retaguardia para darles la oportunidad de escapar, pensé en reunirme con ellos más tarde pero me emboscaron antes de poder hacerlo, al menos ellos lograron permanecer a salvo – creí que los trolls eran aliados de la horda – Alice hablaba mientras hacía guardia para evitar ser presas de un nuevo ataque mientras permanecían quietos – solo los lanza negra, no todas las tribus comparten la filosofía de unificarse bajo un estandarte –

Isilon hacia una mueca para luego caer de rodillas al suelo tosiendo, manchando su mano de sangre, Crista y Nyril se acercaron con premura mientras Alice levantaba una flecha negra, la mirada en ellas no era muy alentadora – Esta envenenado, debió ser alcanzado por una flecha no hace mucho – Los presentes observaron a Lom un tanto curiosos, mientras Crista confirmaba su diagnostico – tal vez mientras corríamos hacia el puente – sentí un tirón en la espalda cuando perdí mi espada saque la flecha y seguí corriendo no me fije en la punta – Esta tribu solo usa flechas de veneno, y es uno muy especial si no conseguimos el antídoto pronto … - Alice rompió la flecha para poder guardar la punta aun húmeda de veneno y la envolvía en un trozo de lino, sería suficiente para crear un antídoto eficaz en las manos correctas.


Lom comenzó a revisar entre sus ropas mientras Nyril y Crista usaban sus habilidades para intentar ayudar a su camarada herido – eso no servirá, el veneno de los Gurubashi no puede ser disuelto por magia, lo más que podrán hacer será alentar sus efectos – Cerberus molesto golpeo con su brazo la celda – y supongo que tu sabrás que hacer al respecto – Lom continuo buscando hasta dar con un pequeño frasco que lanzo fuera de la celda a los pies de Cerberus quien lo abrió y comenzó a oler el oscuro contenido – Me especializo en curación, ese es un contraveneno hecho con las plantas que crecen solo aquí, revísenlo si quieren ustedes los picaros son expertos en la materia – Lom no sabía si lo liberarían o no, pero sabía que no podía dejar que uno de ellos muriese si el tenia los medios para evitarlo, su moral no le permitía portarse como lo harían muchos otros, debía de mostrar piedad, además necesitaba un sujeto de pruebas y este se le presento a sus pies por así decirlo.

Tanto Cerberus como Alice olieron el contenido del frasco para luego tomar un par de gotas entre los dedos y moverlas con estos, intercambiaron miradas para después ceder el frasco a Crista – Es un antídoto en efecto, está muy concentrado, dale un poco y guarda el resto, podremos ponerlo directo en su herida cuando salgamos de este enredo – decía Alice mientras se acercaba a la celda tomando el candado en su mano mientras buscaba entre sus cosas la herramienta adecuada para intentar abrirlo. – Debemos darnos prisa, no creo que estén muy lejos – decía Iscariot mientras regresaba al lugar, Corvussirius y Cronos sacaron una piedra marcada con runas y comenzaron a canalizar su energía en ellas – Alguno de ustedes magos a estado en Dalaran, o ¿quizás en la fuente del sol antes de su caída? – Preguntaba Lom mientras observaba curioso como los magos canalizaban su magia hacia las runas haciendo visibles algunas líneas moradas producto del arcanismo que estaban invocando – Dalaran fue ocultado hace mucho tiempo atrás, tal vez tu ya estabas ocasionando problemas a tus padres pero dudo que los nuestros ya estuviesen sobre el mundo – respondió Corvussirius mientras su piedra comenzaba a elevarse de entre sus manos – conocí acerca de la fuente de la que hablas y de su perdida, pero solo supe el eco de los comentarios hechos en la academia porque preguntas – Pronto la runa de cronos comenzaba a elevarse ambos magos estaban por terminar su encantamiento – busco pistas sobre un hechicero que viajo a la fuente tiempo atrás, “Mirage el arcanista”, pero nadie me ha podido dar razón de su paradero, posiblemente hace mucho que dejo el mundo - .

Isilon pudo ponerse en pie, por el camino se escuchaban los impactos de las trampas al activarse y el sonido de los tambores se volvía mas fuerte, señal de que estaban a punto de ser emboscados por un grupo más numeroso que el anterior. Alice logro abrir la celda y Lom salió de esta dando tumbos, estaba cansado y adolorido además que un tanto hambriento, su espada yacía entre el hollín de la fogata, estaba sucia y algo fracturada pero aun serbia, se la ciño en la cintura y se acerco a Alice quien lo miraba con seriedad – Gracias, no sé qué tanto tiempo más hubiese logrado estar ahí – no me agradezcas a mí, le debes tu libertad a Isilon y el a ti seguramente te deba la vida – Isilon estaba un tanto debilitado pero aun podía mantenerse en pie, ambos elfos se miraron un segundo en silencio – supongo que estamos pagados, mi vida por tu libertad – Eres una persona de honor, en efecto estamos pagados –

Lom extendió su diestra y sonrió lo mas que pudo hacia el guerrero, quien hizo lo mismo estrechando su saludo – aun así estoy en gratitud contigo y este grupo tan singular – tal vez debamos ahorrarnos las formalidades para cuando no estemos al borde de la muerte como va esa salida que comienzo a ponerme nervioso – Iscariot apuro a los magos quienes agotando sus reservas lograron abrir un portal hacia una villa cercana circundada por el bosque – Todos abordo y me refiero a todos – Decía Cronos observando al grupo mientras intentaba no romper la conexión que él y Corvus habían logrado para crear el portal.

Anette y Chii fueron las primeras en pasar, desapareciendo tras el portal seguidas por Crista e Iscariot que entraba dando un brinco, Cerberus paso el brazo de Isilon sobre su hombro y muy a pesar de este lo ayudo a cruzar, Alice le hizo señas a Lom para que hiciera lo mismo – Solo y en tus condiciones simplemente lograrías tu muerte, nos pondremos todos a salvo y cuando tengas las energías repuestas decidirás hacia dónde dirigirte – Lom asintió agradecido y cruzo el portal, Cronos hizo señas a su compañero y brinco hacia la mística puerta llevando consigo su piedra, Antes de partir Corvussirius tomo un nuevo trofeo del suelo y atravesó el portal despareciendo del lugar justo a tiempo pues la tribu entera se había aproximado al encuentro del grupo, hallando en su lugar una celda vacía y un suelo quemado.

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