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Caerdagor Fancaster

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Alliance.png
Caerdagor Fancaster
Imagen de Caerdagor Fancaster
Información del personaje
Servidor Los Errantes
Apodo Caer, Árbitro de la Elegancia, Domador del Glamour
Título Lord
Género Masculino
Raza Huargen
Edad 33 años, pero confiesa 28.
Clase Dandy
Alineamiento Legal Neutral
Ocupación Aristócrata, filósofo, político conservador y hombre de negocios
Lugar de nacimiento Reino de Gilneas
Residencia Ciudad de Ventormenta
Afiliación La Alianza, Comunidad Gilneana de Ventormenta
Estado Vivo

TrasfondoEditar

Infancia, juventud y maldición: Editar

Caerdagor nació en la Casa Fancaster, propietarios de tierra al oeste del reino que tras la independencia de Gilneas del Imperio de Strom consiguieron el título de nobleza como Condes de Fancaster, el cual se ha transmitido de generación en generación al primogénito de la casa.

Como heredero de tan cara responsabilidad, Caerdagor fue criado en los altos valores morales gilneanos de principios de siglo después de la Apertura del Portal Oscuro. Apegado a su padre, el joven Fancaster desoía brillantemente los puritanos consejos de su madre relativos a la sociedad y al comportamiento ideal de un caballero gilneano, prefieriendo la otra parte de la faceta frívola y superficial que un buen número de elegantes y lunáticos dandies del reino practicaban.

Durante varios años vivió para el placer, frecuentando Clubs para caballeros, acudiendo a obras de teatro de última tendencia, cacerías de zorros (si eran de género femenino preferentemente con maquillaje), y fiestas de la alta aristocracia, donde se permitía deslumbrar a los asistentes con su incomparable dandismo. Tan regalada vida tuvo un final trágico con el inicio de la guerra civil, en la que se vio obligado a participar tomando naturalmente el bando realista del Rey Cringrís contra los rebeldes de Crowley. Debido a su inexperiencia se mantuvo junto a su progenitor en las zonas menos peligrosas, donde pudiese aprender tácticas militares desde la seguridad.

Con la victoria monárquica, los Fancaster pudieron expandir sus tierras sobre los lotes confiscados a los traidores, lo que contribuyó a la mejora de su economía. No obstante, otra desgracia estaba esperando para empañar aún más la nación gilneana: la maldición de los huargen. Aquel día en el que la infección se desató sobre la capital, Caerdagor se hallaba junto a Lady Amelie Hammond mientras acudían al teatro, en una representación en la que actuaron unos inesperados protagonistas lupinos que sembraron el caos y la muerte.

Al igual que muchos otros, él fue mordido por un huargen, padeciendo el contagio que seguía a este. Durante meses vagó por los bosques junto a nuevas manadas de hombres-lobo hasta que fue capturado en el Monte Negro por una partida de cazadores de Valletormenta, justo cuando comenzaba la invasión de los renegados a Gilneas, siendo este acontecimiento el culmen de las tragedias. Afortunadamente o no, los druidas de Darnassus aparecieron en aquella orquesta del destino, ofreciendo un ritual por el cual los huargen lograrían dominio sobre su conciencia feral, para que fuese sometida a la humana.

Cuando finalmente la Séptima de la Legión y los propios gilneanos expulsaron a los renegados de la capital, Caerdagor se embarcó junto a su familia hacia Darnassus, donde permanecieron un breve tiempo hasta partir definitivamente a Ventormenta, donde sus padres se asentaron, manteniéndose leales a su Rey Cringrís.

Relato completo: Lord Caerdagor Fancaster

Desde el exilio:Editar

Caerdagor en Gilneas.jpg

Caerdagor paseando por las calles de Gilneas, poco antes de que el país sucumbiese ante los no-muertos y a la maldición de los huargen.

Deprimido por su condición maldita y por la ruindad y bajeza de los sureños ventormentinos, Caerdagor comenzó a buscar nuevos placeres en los que distraerse. Quizás debido a la corrupción elunita que lo devoraba por dentro en forma de brutal huargen, se decantó por la política, ante la cual demostró tener una brillante disposición. Se afilió al círculo tory de los aristócratas gilneanos que estaban en Ventormenta y comenzó a desarrollar una ideología propia en la que se mezclaba un viejo romanticismo patriótico junto a un naciente odio racial e incluso religioso - tema que anteriormente no le suscitaba interés - hacia los elfos de la noche y su sórdido culto a los Ancestros y a Elune.

A raíz de este avance intelectual, Caerdagor trató de ocultar su condición de huargen, negándose a tomar su forma lupina de modo definitivo. Escalando en la esfera social sureña, trabajó como asesor para una unidad de la resistencia gilneana en Argénteos liderada por Rasilt Noktumbra, para acabar a continuación ingresado en el Alba de Plata. Su estancia en la orden fue más tormentosa de lo esperado, y Caerdagor, fue expulsado por transgredir la Justa Medida - código de conducta - de la hermandad de manera repetitiva y despreocupada.

Paralelamente, su vida íntima se desarrollaba en otros derroteros más plácidos y ligeramente menos escabrosos. Habiendo cosechado la amistad del Barón Adkins Landcaster, Caerdagor aceptó casarse con la hija de este, Lady Rosamund Landcaster, la cual (como no podía ser de otra manera) se enamoró del joven gilneano pese a que el matrimonio era de conveniencia. Sin embargo, la boda se retrasó debido al caso de latrocinio y evasión de impuestos a la Real Hacienda que el Barón Landcaster perpetró, junto, posteriormente, la guerra interna en la Casa Landcaster que concluyó con la desposesión de esta familia de tierras y títulos.

No obstante, y para sorpresa de reporteras del corazón y de él mismo, Caerdagor mantuvo su compromiso con Rosamund, a la cual prometió que serían marido y mujer. Mientras tanto, nuestro nunca bien ponderado dandy realizó una peregrinación a la Capilla de la Luz junto a su estimado amigo Bargri el Enano. Tras su regreso, ya más purificado por el santo viaje, el singular noble de Gilneas retomó su oficio - el cual todavía no tiene muy claro cuál es, ni le interesa descubrirlo - al cual se entrega con total devoción desde entonces.

La semilla del dandismo: Editar

Sin más excusas que aducir, la hora de expandir la elegancia y el buen gusto por Azeroth finalmente llegó. Caerdagor, como buen gentleman gilneano, cumplió con su promesa y desposó a Rosamund Landcaster en una alegre tarde de verano, en la Ciudad de Ventormenta, pocas semanas antes del descubrimiento de Pandaria. La boda fue discreta e íntima, a la que sólo asistieron los círculos más intimos de la pareja.

Caer dandy .jpg

Pese a que la razón dicta que en este apartado de la historia debería aparecer un retrato de la familia Fancaster, Caerdagor ha forzado al autor de la página a poner otra imagen suya, arguyendo que "viste más."

Pese al esfuerzo de las chismosas del reino, no se sabe a ciencia cierta dónde pasaron la luna de miel los recién casados. Hay marujas que apuntan a que alquilaron un carruaje bañado en oro y que fueron por los distintos confines del mundo derrochando "los dineros". En cambio, las hay que señalan que no hubo luna de miel, y que la pareja se dedicó a procrear con intensidad. Sea como fuere, a los aproximadamente diez meses de matrimonio, nació Bartholomew Fancaster, el primer hijo de la pareja. La partera que ayudó a lady Rosamund a dar a luz exclamó que aquel bebé era probablemente la criatura más hermosa, después de su padre, que jamás había visto. Empero, aquella frase volvió a repetirse, cuando tras otros diez meses de amor, el aristocrático matrimonio tuvo otro retoño más; en este caso una niña llamada Victoria.

El Conde James Fancaster, perplejo por la capacidad de reproducción de su retoño, lo hizo llamar para establecer un encuentro serio entre "padre e hijo". En aquella cumbre paterno-filial, el ya ancianísimo Conde le informó a su hijo de que podía multiplicarse tanto como quisiera, pero que no tenía la más mínima intención de cederle el título nobiliario a menos que se buscase una actividad económica (y a poder ser productiva) para sostener a su familia. Catatónico por la resolución de su progenitor, Caerdagor decidió tentar a la suerte, y como buen conservador liberal, se volvió empresario. Su actividad como emprendedor comenzó mediante una atrevida y exitosa inversión en la Compañía de los Océanos Occidentales; una firma comercial ventormentina que mercadeaba con productos de ultramar entre los Reinos del Este y Kalimdor.

Gracias a los tiempos de paz, la Compañía de los Océanos Occidentales pudo gozar de un rápido crecimiento y estableció relaciones con Pandaria; de donde conseguían productos de lujo como especias, sedas, y porcelana. El imparable crecimiento del negocio hacía parecer que la mismísima Luz o todos los miembros del Club Bilderberg hubieran bendecido aquella brillante inversión, por lo que Caerdagor compró más acciones de la compañía y se llenó los bolsillos de oro. Pronto, incluso se atrevió a montar una sede de la empresa en la isla de La Hidra, cuando fue recuperada por la Alianza. Ante el innegable avance de sus prósperos negocios, el Conde James Fancaster no tuvo más opción que capitular y reconocer que su hijo tenía olfato empresarial.

AparienciaEditar

De alta estatura y complexión atlética, Caerdagor posee la figura idónea para vestir cualquier tipo de traje de última moda gilneana sin provocar una atrofia mental al modista de turno a causa de la realización de ajustes y recortes en los ropajes. Gracias a la práctica de deporte - esgrima y caza especialmente - puede mantenerse en forma permitiéndose algún exceso culinario de tiempo en tiempo.

Lleva el pelo a media melena, ondulado, de un color rubio fuerte que le otorga un aire altivo y socarrón para deleite de las mujeres y envidia de los varones, particularmente de los calvos. El rostro es masculino, de facciones afiladas y nariz fina. Los ojos son azules claros, cristalinos, la perdición de las puritanas y el alivio de las alocadas. Posee unos labios distinguidos sometidos a un riguroso entrenamiento de besos y caricias. La piel es pálida, blanca y de tonos rosados, la cual mantiene limpia, observando cierta tendencia a compararla con la de otros humanos de epidermis más oscura, de los que se ríe y llama "campesinos".

La voz es grave, varonil, profunda, el tono es impecablemente ensayado, para que suene burlesco pero admirablemente encantador. Emplea la ironía y el cinismo como un comensal de élite emplea el cuchillo y el tenedor; con precisión y frialdad. Adora la ropa cara, y prefiere vestir de negro, pues le favorece. No le hace ascos tampoco a los colores azulados de tonalidades oscuras. Nunca le dice que no a una buena chistera y a un bastón de roble bien pulido.

Fe: Editar

Caerdagor es fiel devoto de la Luz Sagrada. Pese al maligno contacto que los gilneanos han tenido con los elfos de la noche, él rechaza categóricamente todo tipo de sincretismo religioso con cualquier variante del Elunismo y del Druidismo. Es más, lord Fancaster culpa abiertamente a los kaldorei de la maldición de los huargen y se niega a adoptar la forma feral a menos que su propia vida o la de sus seres queridos esté bajo peligro.

Posición política: Editar

Caerdagor forma parte del ala conservadora de la corte gilneana. Tiene la firme opinión de que Darius Crowley es un cobarde vendepatrias que entregó Gilneas a los renegados con tal de salvar a su propia hija; un acto tan desleal sólo posible en aquellos contrarios a la monarquía y con nulo sentido del patriotismo. Asimismo, defiende que todos los gilneanos supervivientes deben asentar su fe en la Luz, y no en demonios como Goldrinn. Por otro lado, defiende la unificación nacional gilneana, y por ello sostiene que todos los ciudadanos de Gilneas que viven en "ese árbol meado", en clara alusión a Darnassus, deberían permanecer en los Reinos del Este y prepararse para retomar la nación.

Es de público conocimiento que ha apoyado al Barón Eristhoof von Khanstein en la creación de un grupo político, social, económico, militar, y cultural denominado Comunidad Gilneana.

CarácterEditar

Llamarlo creído engreído sería muy generoso, pues los filólogos del lenguaje Común señalarían con total indignación que sería un débil eufemismo. Caedagor es la soberbia bien vestida, el ego de opereta exaltado, la vanidad hecha varón, el triunfo del narcisismo, la fatuidad representada. Frívolo por naturaleza, este dandy gilneano difícilmente puede tomarse algo seriamente, sobre todo si son temas trascendentes, los cuales evita y aplaza arguyendo que no le sientan bien a su salud. Acostumbrado a la alta sociedad no esconde su desprecio por las clases inferiores, a los cuales considera un mero atrezzo en el teatro de la vida, siendo él la pieza principal de la obra.

Debido a estas peculiaridades, Lord Fancaster goza de muy mala prensa por parte de los círculos sociales más humildes allá por donde va, cosechando tras de sí miles de insultos y comentarios venenosos, de los cuales se enorgullece enormemente. No ocurre lo mismo en las esferas sociales más afortunadas, de las que recibe invitaciones constamente para que ejerza su astuto humor gilneano y su incomparable vanagloria para deleite de los demás ricos.

Frases célebres: Editar

  • "La diversión es uno mismo, y el tedio son los demás."
  • "Vaya, Mister (Inserte cualquier persona), cuánto tiempo sin verle a usted, le hacía muerto."
  • "El mundo es una pasarela, y yo, el modelo perfecto."
  • "Lamento infinito no prestarle más atención. Soy un hombre muy desocupado, y tengo mucho ocio al que atender."
  • "Siempre que me deprimo me miro al espejo y se me pasa."
  • "Es mejor ser rico que feo. Pero lo es aún más ser guapo que pobre."
  • "Ventormenta es ese reino que se caracteriza por tener una región repleta de muertos de hambre, otra atestada de muertos, una sierra repleta de orcos, y un bosque a rebosar de bandidos. No me puedo imaginar un sitio mejor que este en el que un guardia local pueda obtener más diversión."
  • "Nadie se puede tomar en serio una religión en la que una diosa lunar se acuesta con un ciervo."
  • "La guerra entre la Alianza y la Horda no es más que la colisión natural entre la civilización y la barbarie."
  • "Mi día favorito de la semana es el jueves. Es el momento justo cuando miro hacia atrás y reparo en que no he hecho nada durante la semana; y después miro hacia adelante planeando no hacer nada de lo que queda de ella en absoluto."
  • "De todas las personas que conozco en este mundo, creo que soy el único individuo que no ha perdido ni un sólo familiar en los últimos años. Es más, los he ganado."

FamiliaresEditar

  • Rosamund Landcaster: Esposa - Viva.
  • James Fancaster: Padre - Vivo.
  • Dora Fancaster: Madre - Viva.
  • Bartholomew Fancaster: Hijo - Vivo.
  • Victoria Fancaster: Hija - Viva.
  • Adkins Landcaster: Suegro - Vivo.

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