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Alzamiento

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Alzamiento
Imagen de Alzamiento
Información de la Batalla
Fecha 21/05/2013 - 21/07/2013
Lugar Norte de Kalimdor
Beligerantes
Horda rebelde
Unidades de la Alianza
Horda de Garrosh Grito Infernal
Comandantes
Krognuk

TrasfondoEditar

Los disgustos y recelos no dejaban de crecer. Tras la caída de Lei Shen y la victoria del ejército thalassiano sobre los mogu en Pandaria y el rescate de importantes artefactos y reliquias, buena parte de las fuerzas de los elfos de sangre regresaban paulatinamente a Quel'Thalas. Allí, los ciudadanos que quedaron guardando la patria les compartían los rumores de movimientos rebeldes contra Garrosh. El fuego de la victoria abrasó el corazón de muchos supremacistas, independentistas o sencillamente de soldados que habían sufrido en el nuevo continente la tiranía del Jefe de Guerra o que habían perdido amigos por su obcecado despotismo.

Oficiales de alto rango, con contactos en Kalimdor recibían noticias claras del asedio de los kor'kron a las Islas del Eco, de las caravanas tauren en Kalimdor siendo asaltadas por los orcos y los levantamientos de fortificaciones en los Baldíos para sujetar el control de Durotar para el sector garroshista radical. La Horda se estaba disgregando y muchas preguntas quedaban en el aire.

¿Sería el momento para vengar las afrentar que habían padecido por el Jefe de Guerra? ¿Era esta la ocasión para alzar los estandartes del Alto Reino y librarse del yugo de otras razas definitivamente? ¿Aprovecharía este momento la Alianza para causarles más daño?

Desarrollo del eventoEditar

1-.Resumen 21/05/2013:

A las puertas del cuartel de los Caballeros de Sangre en la Plaza del Errante de Lunargenta se congregaba un numeroso grupo. Ciudadanos, soldados, peregrinos, elfos, orcos, trols, renegados e incluso algún goblin observaban a la dama de sangre, Seldune Namardan, que había regresado de Pandaria tras capitanear una expedición allí. La mujer elfa hizo referencia en un discurso público a la tiranía del Jefe de Guerra, Garrosh Gritoinfernal, para con las razas que componían la Horda, de sus demenciales maquinaciones para lograr el poder absoluto y de los infames los medios que se había procurado para lograrlo.

Se hizo saber al pueblo de la rebelión de los Lanza Negra, y de la formación de un batallón de voluntarios para ir a apoyar el alzamiento en Kalimdor. Para tal fin, se pidió a los interesados pasar dentro del cuartel para que le fuesen tomados los datos. Asimismo, se recibió a embajadores y emisarios de otras organizaciones raciales para depurar la estrategia a seguir.


2-.Resumen 23/05/2013:

La Vengaza del Sol llegó a Kalimdor desembarcando en la costa este de la ínsula central de las Islas del Eco. Allí fueron recibidos por una comitiva de nativos encabezada por Sen'jar Tikitaka, quien les hizo saber entre otras cosas de los ataques kor'kron contra la aldea de Sen'jin, la victoria de los Lanza Negra y la posterior toma de Cerrotajo por los rebeldes.Tras calibrar la situación, el escuadrón thalassiano se instala en Cerrotajo, donde comienzan a preparar las operaciones militares para los días venideros.


3-.Resumen 26/05/2013:

El objetivo era sencillo: capturar el Santuario de la Llama Latente, cerca del río furia sur, situado en lo alto de los riscos meridionales de Durotar, desde donde se controlaba visualmente la cuenca fluvial hasta Cerrotajo y la calzada que comunicaba la región con los Baldíos del Norte.

El escuadrón Venganza del Sol junto a revolucionarios Lanza Negra y una nutrida comitiva kalari cruzaban los manantiales inundados de la cuenca del río en un silencio sepulcral, que inquietó a los exploradores. La calma de la noche fue rota cuando esta dio paso al redoblar de los tambores y al eco que creaban los chillidos porcinos de los jabaspines que permanecían ocultos entre los riscos y los juntos. Sus alaridos y cánticos de guerra fueron el heraldo de una batalla inminente. Trols y elfos se protegieron atacando a uno de los dos grupos de emboscadores enemigos, que fue rápidamente diezmado tras la carga principal, haciendo huir al resto. Sin embargo, la otra hueste enemiga que corría desde el juncal hacia ellos los alcanzó causando varios heridos entre los rebeldes, aunque finalmente los hombres-cerdo fueron muertos en gran número y el combate solventado.

Dado que la cantidad de heridos, lesionados y entumecidos entre los sublevados contra Garrosh era notable tras la batalla en la que se contaban más de treinta cadáveres jabaspines, la mitad del grueso de las fuerzas rebeldes regresó a Cerrotajo para sanar sus laceraciones. El resto continuó no sin fatiga en la misión de controlar el santuario. Tras una larga y pesada marcha ascendieron los riscos por un angosto y traicionero sendero que los llevó a la cumbre de los picos entre cañones de Durotar. No obstante, en la cima les aguardaba un inmenso kor’kron más alto que un ogro y más ancho que dos tauren juntos. Blandía un hacha del tamaño de un hombre adulto, a dos manos y que cortaba el aire con un sonido mortífero. El orco maghari proclamó su lealtad al Jefe de Guerra y presto se enzarzó en un combate letal contra los insurrectos que habían llegado al risco. Aprovechándose de su destreza y del cansancio del resto dominó el corto espacio de la cumbre y con una habilidad inumana los venció a todos. Una vez los dejó fuera de combate los encadenó, y con ayuda de otros kor’kron que rápidamente ascendieron al escuchar el ruido de la pelea, los trasladaron hacia una granja cercana que habían fortificado y que empleaban como refugio donde descansar tras sus partidas de caza de rebeldes. La misión había fracasado. Pronto los heridos de Cerrotajo se percatarían que parte de los componentes que habían partido aquella noche no habían regresado. Pues ni Veruno, ni Sen'jar, ni Akalai, ni Seldune, ni Dimas estaban entre ellos...


4-.Resumen 28/05/2013:

Varios kor'kron vigilaban los alrededores de la pequeña granja familiar donde estaban retenidos los prisioneros. La más celosa de su cautiverio, y que ya los conocía de la expedición de Pandaria era Rhen'ka, que los provocaba evocándoles sus sueños de gloria y deseos de ver su ejecución. Entre los cautivos había expresiones histéricas e inestables o más calmadas según caía la noche.

Cuando estuvieron a solas, entró una orco con ropas de taumaturgo, quien les informó de sus intenciones de liberarlos cuando hubiese alguna distracción en el exterior. Esto serenó a los presos, que empezaron a urdir un plan en el caso de que no llegase ninguna ayuda desde fuera. No obstante, a los pocos minutos se escuchó el estruendo de la batalla. Los kor'kron gritaban y órdenes en lenguaje trol y de otros orcos rebeldes se escuchaban en los alrededores de la pequeña finca ganadera.

Fue entonces cuando Sen'jar invocó sus artes para desprender de las cadenas a sí mismo y a los otros prisioneros, que se armaron con los objetos que pudieron tomar y salieron al combate que se estaba desarrollando fuera de la choza donde habían estado prisioneros. Se toparon con varios kor'kron muertos en el suelo y a dos grupos enfrentados: uno compuesto por los rebeldes de los Lanza Negra y otras razas; mientras que en el opuesto se hallaba la garroshía compuesta enteramente por orcos y que estaba retrocediendo por el ataque de los sublevados. Tras la refriega en la que obtuvieron la victoria los rebeldes y el rescate fue completado, se recogieron los suministros enemigos y la choza fue reducida a cenizas mientras los leales al Jefe de Guerra se retiraban hacia el área de Orgrimmar entre los aullidos iracundos de Rhen'ka.

Finalmente, los cautivos liberados de cadenas fueron llevados a Cerrotajo donde sus heridas fueron tratadas y su dolor aliviado mientras el resto se dedicaba a vigilar el poblado por temor a un ataque nocturno de los garroshistas que finalmente no tuvo lugar.


5-.Resumen 30/05/2013:

Los exploradores habían detectado a una comitiva de kor'kron y chamanes oscuros que se introducían en el interior de una cueva a las afueras de Cerrotajo. Preocupados por el descubrimiento, una fuerza rebelde fue a averiguar lo que allí ocurría.

En la entrada de la caverna se encontraban cuatro soldados de Garrosh, rápidamente abatidos por los arqueros de la rebelión, ocultos tras una formación rocosa. A continuación, el brujo Daelran invocó un ojo de Kilrogg que se introdujo en la red de túneles, donde vio cuatro chamanes oscuros realizando un ritual sobre una gran roca rojiza. Además, notó que había seis kor'kron en el interior patrullando por los angostos pasadizos escarbados en la piedra natural. A los defensores kor'kron se les atrajo hacia el exterior mediante un cebo compuesto por dos rebeldes que engañó a los orcos que una vez fuera de la cueva fueron muertos con rapidez, aunque causaron alguna herida entre los presentes durante el combate. No obstante, uno de ellos se rindió y fue llevado a Cerrotajo para ser interrogado.

Una vez se limpió la zona de soldados leales al Jefe de Guerra, ocho rebeldes se adentraron en la cueva para acabar con los cuatro chamanes oscuros, que cayeron no sin esfuerzo y con alguna baja de los rebeldes. Sin embargo, la masa rocosa sobre la que realizaban el ritual se alzó, mostrándose como un gigante de magma recién despierto, que provocó el derrumbamiento de la caverna una vez salió de ella. La lucha contra el gigante fue ardua, y varios cayeron ante él. Empero, fue finalmente doblegado gracias al nutrido grupo de los sublevados y los heridos que sufrieron daños llevados de vuelta a Cerrotajo para ser sanados. La misión había sido un éxito, y uno de los focos de experimentación de Garrosh eliminado.


6-.Resumen 2/06/2013:

Las fuerzas de los rebeldes se dividirían aquel día. Una porción regresaría a tomar el alto del santuario de la Llama Latente, donde fueron derrotados en la última ocasión por las fuerzas leales a Garrosh, mientras que el resto permanecería en Cerrotajo, por temor a un ataque enemigo.

El grupo que partió hacia el alto de vigilancia, situado al oeste de Durotar cruzó la cuenca del río Furia, vacía y prácticamente abandonada tras la batalla en la que se derrotó a los locales jabaspines. Tras un viaje en calma y sosegado, los oteadores descubrieron a los pies de los riscos a varios vigías de los kor'kron, que pronto detectaron la presencia de los sublevados. Durante la subida a la cumbre se produjo una escaramuza en la que los orcos garroshistas fueron muertos aunque causaron alguna herida entre los presentes. Una vez en la cumbre, la soldado Xiane se negó a seguir órdenes por parte de Seldune y comenzó a obstaculizar la operación. Tras pedirle que se retirarse sin más, la elfa dama de la muerte volvió a negarse y desobedeció abiertamente vomitando injurias. Tras esto, se la obligó a la fuerza y la traidora puso su espada sobre el cuello de Seldune, amenazándola de muerte. Debido a este gesto el resto de los rebeldes se echó contra ella viendo la traición y se la redujo. Al caer esta inconsciente por los golpes, su cuerpo rodó desde la cumbre y se precipitó al vacío, dando por hecho con ello su final tácito.

Otra de las rebeldes que tenía amistad con la recién fallecida la protegió y defendió, por lo cual fue acusada de traición, más aún teniendo en cuenta que era quel'dorei, lo que aumentó las sospechas hacia ella, y por lo cual fue arrestada y llevada hacia Cerrotajo fuertemente escoltada. A continuación y después de resolver el conflicto con los traidores se descendió al Valle de los Retos por una senda de montaña que permitió ver a los rebeldes una discusión entre alumnos rebeldes y garroshistas sobre el control de la zona que fue disipada por los instructores, que les hacían ver la neutralidad del valle como lugar de sabiduría y paz. Dado que era posible que dicho lugar no se mantuviese siempre neutral, los rebeldes creyeron oportuno fortificar bien el alto que habían tomado a los kor'kron en caso de tener que descender nuevamente al valle a recuperarlo. De vuelta en el alto, se percataron los allí desplazados que de Cerrotajo emergían columnas de humo negro, cosa que les alertó altamente y prontamente resolvieron regresar a galope, dejando a dos soldados en el santurario de la Llama Latente aguardando a la espera de refuerzos.

Una vez se regresó a Cerrotajo, se constató que estaba siendo asaltada duramente por las fuerzas del Jefe de Guerra, los rebeldes luchaban de forma implacable y ya encontraron varios cadáveres de dracos negros muertos sobre el suelo. Varias cabañas y el techo de algunas estructuras ardían aún. Se divisó a Rhen'ka, la rabiosa seguidora de Garrosh que en un momento de ira se tornó grisácea y comenzó a emitir levemente residuo sha, probablemente debido a su infección en Pandaria, que hizo que sus compañeros kor'kron optasen por la retirada - además de que su asalto había sido repelido - dejándola sola y forzándola a huir de nuevo para salvar el pellejo.

La jornada concluyó con una doble victoria contra las tropas de Garrosh: una primera en el alto del Santuario de la Llama Latente y otra rechazando el ataque sobre Cerrotajo. Se constató que había varias bajas entre civiles y militares, así como daños someros sobre las estructuras de piedra (las de madera o tela habían quedado reducidas a cenizas por el ataque de los dragones), por lo que los rebeldes dedicaron la noche a retirar cadáveres, sanar heridos y reparar los daños.


7-.Resumen 4/06/2013:

De los Baldíos llegaban preocupantes noticias de escuadrones de kor'kron apropiándose de los recursos naturales de la región y de la masiva confiscación de ganado que empleaban para obtener cantidades industriales de carne para alimentar sus tropas y obtener pieles. Se decía también que las caravanas comerciales tauren que comunicaban con El Cruce se habían interrumpido debido a las continuas emboscadas y que el peligro era tan extremo que los centros comerciales de Trinquete se habían negado a suministrar más alimentos y víveres a menos que los mercaderes fueran fuertemente escoltados.

Dado que la situación en Durotar estaba más controlada en el sur desde la toma del Santuario de la Llama Latente, el batallón de la Venganza del Sol y otros grupos rebeldes comenzaron a movilizarse hacia los Baldíos del Norte, mientras los trol kalari se dirigirían a realizar una última operación de sabotaje. El puente que cruzaba el río Furia y que unía las dos regiones fronterizas estaba siendo patrullado por dos kor'kron, cosa altamente sospechosa teniendo en cuenta que era uno de los pocos lugares donde vadear el curso fluvial.

El brujo Daelran, empleando su ojo de Kilrogg informó de que había al otro lado del río una torreta con un par de arqueros y a los pies de esta tres soldados más que vigilaban el paso. Dado que para sorpresa de todos no eran demasiados, se cargó contra la garroshía y sufriendo alguna herida se los despachó sin demasiadas complicaciones. Sin embargo, mientras se registraba el lugar, el garañón de Seldune fue atacado por un arquero escondido presuntamente orco debido a la manufactura de la saeta. Gracias a la catafracta que protegía al corcel el daño sufrido no fue alto y se pudo continuar la jornada sin más dilaciones, aunque aligerando el paso, pero sin dejar de buscar a los alrededores al arquero.

La visión desoladora que anunciaban lo ocurrido se quedaba corta con las muestras de brutalidad y crueldad que los rebeldes se encontraban mientras cruzaban las yermas llanuras baldías salpicadas de cerros y terrenos montañosos. Cuando observaban una caravana destruida 'adornada' con la imagen de varios tauren decapitados o empalados macabramente otra flecha volvió a silvar, acertando al centurión Tiberiel; el cual tuvo que ser rápidamente atendido por el doctor Hatchway. De nuevo se trató de buscar en vano al responsable mientras se detenían cerca de una torre de vigilancia en el Camino del Oro, justo cuando hizo acto de presencia un jinete de lobo kor'kron que inconscientemente atacó a los rebeldes con una radicalidad extrema causando daños moderados y perdiendo la vida en la lucha.

Una vez se pudo continuar, la pequeña torre de vigilancia del Camino (cercana a un campamento mayor de los garroshistas) fue quemada antes de retirarse a galope al Cruce, donde les recibió Enshe Cuernofuria, un cabecilla tauren que les informó de las penurias y fatigas que estaban sufriendo debido a la escasez de vituallas. Los rebeldes pudieron constatar el estado famélico de los civiles y de la creciente debilidad de los guardias, que tenían cada día menos raciones. Por estas razones, se fijaron para los días venideros un plan de acción consistente en revitalizar las rutas comerciales para asegurar la llegada de suministros y el ataque a posiciones enemigas para capturar recursos para la guerra. Finalmente, los trols Kalari llegaron al Cruce sin demasiadas complicaciones y arrojando una cabeza de orco al suelo en señal de triunfo en su particular misión.


8-.Resumen 9/06/2013:

Aquella noche los rebeldes se dividirían de nuevo en dos bloques. La misión principal era restaurar la actividad de la ruta que unía El Cruce con Trinquete, a fin de que los suministros llegasen de nuevo y el comercio fluyese de nuevo entre los dos enclaves. Por informes de los exploradores se conocía que en la parte norte del camino los kor'kron y sus chamanes estaban creando una cantera de donde extraer piedra y roca; mientras que al sur se encontraba un monte cercano al campamento de centauros meridional que otorgaría un alto excelente para controlar el movimiento de aliados y enemigos en la parte sureste de los Baldíos del Norte.

Remuros, Daelran e Ylesea se encargarían de coordinar el ataque contra los kor'kron junto a los soldados más expertos, mientras que Seldune dirigiría el grupo que tomase el alto. La operación comenzó aproximándose a las faltas del monte, donde ese encontraba un grupo de ocho centauros custodiando la senda de subida, contra los que se cargó y a los que se derrotó sin que ningún rebelde muriese, aunque sí se sufrieron heridas. No obstante, justo cuando se iniciaba el ascenso uno de los trols kalari que se había alejado de la acción contra los centauros cargó contra el doctor Hatchway una vez la pelea había finalizado y se retomaba el aliento. El acto de traición tan flagrante provocó que el trol kalari tuviese que ser reducido por el resto del grupo no sin una pequeña pelea previa.

Mientras se le reducía, el grupo de Ylesea, Daelran y Remuros regresaba de su misión, en la que habían causado daños con éxito a los kor'kron, sumándose al grupo de Seldune y escoltándoles de vuelta al Cruce mientras un gran batallón de centauros se acercaba, impidiendo que el monte se tomase para la rebelión. Una vez en el Cruce se desató una discusión entre los kalari y el resto de rebeldes, dado que los primeros querían juzgar por su cuenta al miembro de su tribu que había traicionado a la rebelión; no obstante, los demás defendían que dado que aquel trol había cometido traición contra la rebelión, un tribunal de esta lo juzgaría por su acto.

El clima de tensión se fue aliviando según pasaba el tiempo, y finalmente cada grupo se retiró a su parte y el traidor fue trasladado a la prisión dentro del edificio principal del Cruce fuertemente vigilado dado que había tratado de escapar momentos antes. A pesar de ello, las sospechas con los kalari iba aumentando en diversos rebeldes por momentos, y la discordia no dejaba de crecer entre ellos.


9-.Resumen 11/06/2013:

El tribunal de la rebelión se había reunido en el edificio central de Cerrotajo. Tres jueces: uno trol, otro tauren y otro elfo de sangre ponían orden en la sala. El acusado de traición, Banwhe de los kalari amenazaba a los presentes con la venganza y furia de los loa, mientras otros empezaban a saborear el creciente clima de tensión. Los jueces expusieron los actos de traición del trol, el cual reconoció su culpabilidad con gran orgullo, por lo cual se dictaminó que fuese ejecutado por decapitaciónh.

Fuera del edificio se había preparado un cadalso con un tocón de un árbol al lado del cual esperaba un inmenso tauren que blandía un hacha casi de su tamaño y en la que se colocó al traidor a fin de ser ajusticiado. Antes de esto, Sen'jar de los kalari quiso dar sus bendiciones antes de que su colega de tribu muriese, pero en lugar de ello aprovechó el momento para preguntarse en qué diferenciaba ahora a los rebeldes de Garrosh, a lo cual algunos contestaron que el Orco Negro asesinaba inocentes sin juicio, y que la rebelión ajusticiaba traidores previo juicio y de culpabilidad probada. Tras ello comenzó a crecer el malestar, por lo que los guardias del Cruce tuvieron que retirar a Sen'jar del cadalso para que la ejecución continuase.

Finalmente, el verdugo cumplió con su trabajo y el trol kalari fue ejecutado rigurosamente. El cadáver de acuerdo a las leyes sería entregado a su tribu para que fuese cuidado de la forma en la que ellos estimasen oportuno. Sin embargo, y dado que muchos rebeldes festejaron la ejecución del kalari, los trols de esta tribu se enfrentaron a ellos, especialmente a los de raza élfica, contra los que irrumpían amenazas a lo que los sin'dorei contestaban con provocaciones y chanzas. La tensión acabó por estallar cuando varios trols kalari indicaron que pronto volverían a ser enemigos y que empuñarían las armas contra ellos.

Dado que el grado de desconfianza y suspicacia era prácticamente inmanejable debido a las graves diferencias culturales, y considerando ya una traición a sus espaldas, Seldune declaró que los trol kalari no serían bienvenidos en las operaciones de la Venganza del Sol y que por la presente no colaborarían más con ellos, si bien esto no implicaba una directa declaración de guerra puesto que los kalari participaban como aliados de los Lanza Negra, sino que cada uno iría por su parte sin mezclarse. Sin embargo, muchos otros rebeldes estaban convencidos de que aquella tribu seguiría entorpeciendo las operaciones y maniobras, por lo cual decidieron extremar las precauciones.


10-.Resumen 13/06/2013:

La jornada empezó con una reunión de los miembros de la Venganza del Sol y auxiliares para hacer un repaso a los logros cosechados, problemas y soluciones que se habían sucedido tras más de veinte días de campaña iniciales en Kalimdor. Se apuntó que se había logrado comunicar Cerrotajo con Los Baldíos, acabando con jabaspines y capturando el Santuario de la Llama Latente, así como haber desarticulado una célula de chamanes oscuros que invocaban un gigante de magma. No obstante, se reparó en general que había una falta de disciplina que había causado en pocos días la aparición de dos actos de traición en plenas maniobras militares que en ambos casos se pagaron con la muerte de los susodichos traidores. Asimismo, y dado que entre los miembros de distintas razas se habían dado chanzas, provocaciones y amenazas se pasó a aseverar que la disciplina no volvería a tolerar de ninguna manera la aparición de estas discordias, y que de surgir, el soldado infractor sería expulsado.

Dentro de la campaña en Los Baldíos se apuntaron dos objetivos, a los cuales se añadió un tercero por un descubrimiento preocupante de la unidad de Armas de Guerra: 1-. Asegurar el flujo de las rutas comerciales para que los víveres y el comercio entre zonas rebeldes se avivase y no supusiera el estancamiento del transporte ni de personas ni mercancías. También persistía el objetivo de tomar el monte de vigía cercano a Trinquete que no pudo ser tomado la última ocasión debido a la traición del trol kalari Banwhe. 2-. Entorpecer las actividades de las compañías goblin en el Fangal al servicio de Garrosh y de los kor'kron allí operantes. 3-. Armas de Guerra había descubierto la presencia de un comando garroshista que empleaba artefactos traídos de Pandaria para la guerra contra los rebeldes. Se asignó a Ylesea llevar un grupo a la cueva donde actuaban para averiguar lo que allí ocurría y si era posible, neutralizar al enemigo.

La reunión finalizó recordando las instrucciones de no emplear artefactos imbuidos de energía sha durante la guerra como enseñanza de la expedición en Pandaria. También se pidió - aunque posteriormente - que no se abusara de la presencia de los demonios por parte de los brujos y que su invocación se limitase estrictamente a situaciones conflictivas de combate o vigilancia si no existiese otro remedio.

Continuando con las operaciones militares, aquella noche se dedicaría a escoltar dos caravanas de mercaderes tauren que se dirigían a Trinquete. La escolta hasta la mitad de camino fue fácil y sencilla, sin ningún tipo de incidente hasta que un cuerno orco rasgó la calma en tres ocasiones; cuando en la última aparecieron varios orcos cortando las ataduras de un bestial magnatauro traído de Rasganorte. Una vez la bestia estuvo libre y los garroshistas debidamente apartados de su cólera, los rebeldes se dividieron en dos flancos para defenderse de su embestida. Los arqueros y taumaturgos se apostaron en un cerro alto desde el cual podrían atacar sin ser molestados, mientras que caballería e infantería dirimiría con el magnatauro desde el suelo. La primera carga de aquel monstruo brutal fue bienvenida con ola oleada de flechas y hechizos que causó severas heridas al enemigo, pero que continuó con un envite que golpeó a más de la mitad de la sección de infantería. A continuación, el magnatauro agarró una roca enorme del suelo y la lanzó contra los arqueros, pero su lanzamiento erró el objetivo y pasó por un lado de estos. Seguidamente, y sin darle mucho tiempo la caballería y la infantería atacó dejando a la bestia prácticamente muerta, permitiendo que los arqueros y los hechiceros la rematasen.

Para sorpresa de los kor'kron, que no se esperaban que su criatura cayese de forma tan rápida - quizás ni los propios rebeldes lo aguardaban - dedicieron retirarse a la espera de una situación más ventajosa para atacar. Respecto al cadáver del magnatauro, Seldune ordenó que su cabeza fuese cortada para su posterior exhibición ante las tropas rebeldes para aumentar la moral de estas y atemorizar a la garroshía. La escolta de las caravanas tauren llegaron a Trinquete sin más percances ni dificultades. Una vez allí los mercaderes pudieron descargar su mercancía mientras los rebeldes se acomodaban en la posada del lugar, donde permanecerían unos días reuniendo información sobre las rutas comerciales y el estado de la Costa Mercante, pues verdaderamente parecía el enclave goblin más pobre y desolado que nunca tras la desaparición de Theramore y los bloqueos marítimos y terrestres causados por la guerra. A final de la jornada, varios garroshistas hicieron acto de presencia en Trinquete, mas rápidamente se retiraron no sin antes cacarear proclamas en favor de su Jefe de Guerra.


11-.Resumen 16/06/2013:

Capitaneados por Ylesea, de Trinquete partió un grupo rebelde en dirección a la misteriosa cueva donde se había detectado presencia kor'kron manipulando artefactos de Pandaria supuestamene impregnados por sha. La travesía no tuvo ningún incidente y se llegó a un pequeño oasis que ocultaba la entrada, donde cerca se encontraba una comitiva kalari que tras saludar y declarar que se dirigían a explorar se retiraron sin causar inconvenientes.

Mientras el grupo se preparaba para asaltar la cueva, un cuarteto de sublevados se adelantó para averiguar las defensas del interior, mas al sonar un cuerno de guerra orco dentro de las cavidades de la caverna esto alertó al resto del batallón que irrumpió junto al resto dentro de la amplia cueva. Tras derrotar a una primera resistencia compuesta por un chamán oscuro y varios kor'kron los rebeldes descendieron por los túneles, en los que observaron la presencia de cuerpos inertes de orcos garroshistas entre los cuales era visible manchas de corrupción sha. Hacia el final de la caverna hallaron una caja de manufactura mogu que al ser tocada por Ylesea desató un elemental corrupto de agua que al realizar una oleada tóxica infectó a cuatro rebeldes: Daelra, Ylesea, Gorthaur, Arya (Anabolena nombre de pj), los cuales se volvieron contra sus compañeros.

En el preciso momento en el que los rebeldes trataban de aplacar a los infectados aparecieron por detrás una comitiva de garroshistas liderados por el chamán Krognuk, quienes lograron reducir a algún afectado por el sha; mientras que el renegado Remuros volaba por los aires la caja mogu empleando dinamita - cosa que irritó a varios renegados y a Daelran que ansiaban apoderarse de la caja contraveniendo las instrucciones - sin que sorprendentemente la cueva se viniese abajo por el estruendo. Dado que la situación no era ventajosa para ningún bando en particular, se acordó retirarse sin pelear. Sin embargo, a la salida les esperaban a ambos una tercera facción, los kalari, que pronto reprendieron a la garroshía y a algunos rebeldes. No obstante, tras explicarles la situación Sen'jar ordenó a los suyos que bajasen las armas y dejasen que se retirasen todos a su lugar correspondiente.

Finalmente, los rebeldes llegaron con la misión cumplida a Trinquete, donde Remuros informó a Lady Namardan de lo ocurrido.

...

A los cuatro infectados por energía sha en el evento os llega el siguiente documento:

A la atención de (Nombre del afectado):

En virtud al informe recibido sobre vuestra exposición a energía sha el día 16 del sexto mes del año 33 DAPO se os hace saber que de acuerdo al protocolo militar y sanitario de la Rebelión pasáis a estar sujeto a un período de cuarentena bajo la inspección de personal especializado en Cerrotajo, Durotar. Durante una semana no podréis abandonar un habitáculo especialmente acondicionado para vos ni tener contacto con otra persona salvo con los especialistas que os tratarán.

Este documento constituye una orden directa y desoirla comporta la expulsión inmediata de la Venganza del Sol y el procesamiento judicial pertinente por desacato.

Atentamente, Lady Seldune Namardan.


12-.Relato del 19/06/2013:

Una carta urgente le había llegado del Cruce. En ella un druida llamado Hummol le informaba de unos acontecimientos trágicos al norte del poblado de la Horda, pero poco más apuntaba, quizás por temor a que la misiva fuese interceptada por el enemigo. Aquello daba al traste con asegurar el puesto de vigilancia de los centauros para controlar las rutas comerciales, pero en la guerra los acontecimientos se mostraban normalmente imprevisibles. Seldune tomó su espada de manufactura thalassiana, que al combatir refulgía como la luz del Sol y abandonó la posada goblin donde se encontraba. Llevaba varios días reflexionando no solamente sobre el conflicto, sino también acerca de las tropas de la Venganza del Sol y otros rebeldes. Se veía incapaz de confiar apenas en nadie salvo en ella misma o en Belore; ya habían sufrido dos traiciones en un mes de campaña y había tenido que mediar en discusiones raciales o aleccionar a varios de sus compañeros de armas sobre disciplina militar. Nunca le había gustado que le cambiasen los planes, pero la carta rezumaba terror, de modo que agrupó a los rebeldes que estaban en Trinquete e iniciaron una larga cabalgadura hacia El Cruce, en una jornada en la que con mayor virulencia apreciaban los efectos de la guerra en el paisaje. Era complicado encontrar una granja que no hubiese sido saqueada, quemada, con sus residentes asesinados con brutalidad en caso de que fueran rebeldes o leales a Garrosh. Sabía que ambos bandos estaban descargando su furia sobre el otro a la menor oportunidad. Tenía que mantener cierto protocolo y no permitir que su grupo se entregase al espolio, los destrozos o las violaciones.

Cuando llegaron a El Cruce, un tauren anciano vestido con unos ropajes marrones sencillos se acercó con pasos débiles y les habló con una voz ronca que denotaba tristeza y temor. Les informó que en la Cima Calígine, otrora ocupada por siniestros cultistas estaba ahora tomada por la garroshía, que defendían la fabricación de una bomba goblin en la cumbre. Al parecer, otro batallón de los rebeldes había intentado detenerlo, pero a un lado del poblado pudieron ver varios cuerpos de cadáveres y heridos que revelaban que su empresa había sido fallida. Seldune aceptó la misión, aunque fuese más una obligación que un gesto voluntario. Le alivió ver al menos que el resto de la Venganza del Sol estaba de acuerdo e incluso deseoso de ajustar cuentas con los garroshistas. Partieron al caer la noche, avanzando lo más sigilosamente que se podía hacia el puesto donde se encontraba el enemigo. La Cima Calígine era el monte más alto de Los Baldíos con diferencia, más aún que las montañas fronterizas de Mulgore. Su pico destacaba en las llanuras como una monstruosidad de roca cuya cumbre estaba siempre cubierta por una polvareda ominosa de color anaranjado, fruto de los viles rituales que brujos olvidados habían perpetrado allí.

Pasando cerca de los campos de crianza de animales, donde Garrosh obtenía carne para sus soldados, los rebeldes hallaron una ruta de montaña, que estaba custodiada por varios kor’kron, los cuales cayeron rápidamente al no esperarse una carga de tanta saña. Una vez más, Daelran invocó a su ojo de Kilrogg, con el que aquilataron las fuerzas que defendían la zona. Alrededor de veinte kor’kron, entre los que se encontraba la unidad de Krognuk, aquel chamán con el que se habían visto las caras más veces, protegían en efecto a unos ingenieros goblin que estaban preparando una bomba para pulverizar El Cruce. Dado que estaban los rivales repartidos en dos flancos, Daelran se llevó a sus adláteres por una senda, mientras que Seldune guió al resto de las fuerzas sublevadas por el otro, para envolver a la garroshía en un ataque doble.

La subida fue dolorosa, lenta y agotadora. El aire estaba más viciado a cada metro que subían. Sin embargo, nadie se quejaba, aunque los jadeos y algunas paradas para recobrar el resuello delatasen el cansancio general del grupo. A cada cierto paso se encontraban con una patrulla de kor’kron a las que dieron muerte sin muchas dificultades. Pero según ascendían, era cada vez más complicado moverse. Próximos ya a la cima, los gritos de los enemigos al detectarles resonó en la cumbre. Seldune observó al grupo de Daelran juntarse con los suyos, comentándole que los leales al Jefe de Guerra estaban apostados en lo alto, demostrando una resistencia tenaz en la defensa. Le sugirió además, que le permitiese adentrarse en una cueva que había descubierto con runas en eredun para invocar a un demonio poderoso que ayudase en la lucha.

Seldune aceptó, dado que necesitaría algún refuerzo extra si querían llegar a coronar la cima. Sin embargo, en lugar de entrar exclusivamente el brujo sin’dorei a la cueva, más de la mitad de los rebeldes entraron junto a él, y entonces sellaron su destino. Krognuk, que había visto cómo se dividían insensatamente los sublevados los rodeó repartiendo a sus soldados bloqueando con varios de ellos a los que estaban dentro de la caverna, dejando a otro tanto de sus fuerzas para combatir contra sus adversarios del exterior, que de pronto habían quedado en minoría y rodeados. Tratando de pensar en lo que había sucedido y tras reprenderse del fallo táctico que había cometido, Seldune apenas tuvo tiempo para percatarse de que un orco cargaba hacia ella blandiendo dos largas espadas. En un movimiento reflejo y de forma casi subconsciente logró girar y esquivarlo. Sin embargo, no consiguió ver a un tauren inmenso que portaba un escudo tan grande como un muro y que la arrolló con violencia, haciéndola rodar por el suelo. El resto de los rebeldes comenzaban a pelear, tanto dentro como fuera de la cueva. No pudo centrarse más que en los dos enemigos que acometían contra ella. Para impedir que el tauren volviese a atacarla le lanzó un exorcismo que impactó contra su objetivo, deteniéndole, y rápidamente interpuso su espada para frenar el ataque del otro orco que se movía con mucha velocidad, como un demonio. A continuación, tuvo que apartarse para esquivar de nuevo otra carga del hombre-toro, al que volvió a herir con un golpe cruzado de su arma. La hoja de su espada bailó con las del orco en dos ocasiones más, recibiendo golpes fuertes en la pierna y en el brazo. A cada movimiento, y percatándose de que sus enemigos estaban frescos sentía que las fuerzas le iban abandonado. Recibió otra herida más cuando el tauren, que había desaparecido de un momento a otro por la polvareda que levantaban los combates la embistió por detrás y la tiró al suelo. Su espada se le escapó de las manos y la boca se le llenó de polvo y arena cuando su rostro se dio contra la tierra. Le dolía todo el cuerpo y sus extremidades estaban siendo presas de intensos calambres tanto por la subida como por aquella pelea, en la que aquellos soldados de élite suponían un enfrentamiento prácticamente inasumible. Cuando estaba dispuesta a recuperarse, sintió el beso de la espada del orco hundiéndose en su carne, cerca de las lumbares, el dolor fue tan agudo que apenas le dio tiempo para emitir un grito ahogado. Encogiéndose y sintiendo una sacudida por su espalda, notó que el kor’kron la agarraba del cabello y la levantaba por un momento, el necesario para que el filo del rival le cortase su dorada melena y la alzase como trofeo.

En el suelo, siendo maniatada y humillada, contempló la caída de los rebeldes del exterior ante la superioridad de la garroshía, y reparó en cómo un tauren que les acompañaba se volvía contra sus compañeros. Tampoco veía a los pícaros renegados que se habían adelantado a sabotear el globo, ¿dónde estaban? El hecho de que habían vuelto a ser traicionados, degradados y derrotados le escoció más que haber sido sometida. La impotencia y la rabia más el dolor acabaron con sus nervios y se desvaneció perdiendo la consciencia…


13-.Resumen 23/06/2013:

Los vigías del Cruce dieron la alarma. Aproximándose por aire se distinguía la figura de un globo goblin cargando la bomba que habían confeccionado en Cima Calígine, dispuestos a arrojarla sobre el campamento rebelde. Los defensores se apostaron en tres de los cinco lanzavirotes para tratar de derribar el artefacto explosivo, dejando dos armas sin inutilizar por el despiste que provocó el alboroto general.

Felizmente, uno los tres virotes que fueron lanzados por los defensores acertó de lleno a la bomba, que estalló con violencia en el aire acabando con el globo y sus ocupantes. Cuando el ruido de la explosión ensordecía momentáneamente a los protectores del Cruce, una decena de kor'kron entraba en el asentamiento tras liquidar en una carga a cinco guardias por el camino que lleva a Trinquete. Los civiles se metían en sus chozas y cabañas, mientras los militares corrían a someter a los atacantes con presteza. Las fuerzas garroshistas luchaban con denuedo, pero al ser superados numéricamente fueron muertos no sin que algún rebelde fuese herido.

Cuando ese primer grupo de kor'kron estaba cayendo, irrumpió otra unidad por las puertas del noreste. Sin embargo, su acometida fue detenida por los guardias, que los detuvieron y dieron paso a los otros sublevados que defendían para que los masacraran sin piedad. Empero, todavía quedaba un reducido grupo de garroshistas que entraba por el lado noroeste del poblado, que acabaron con la vida de tres guardias antes de verse rodeados por las fuerzas de la rebelión. De los tres últimos leales a Garrosh que quedaban, uno se dio a la fuga con éxito mientras que los dos restantes fueron perseguidos y capturados, no sin antes darse una pequeña refriega.

Los dos garroshistas capturados fueron encerrados con una considerable protección de guardias dentro del calabozo del Cruce. Dado que había mucha expectación y varios rebeldes se habían congregado para lanzarles chanzas o hablar con ellos, Targros Tótem de Obdisiana, legado de Enshe Cuernofuria para la defensa del Cruce les indicó que debían marcharse para que pudieran trabajar adecuadamente los interrogadores de la Venganza del Sol. El interrogatorio se alargó durante un rato, en el cual la mayoría de los rebeldes trataba de descubrir qué ocurría, arracimándose todos al umbral del calabozo, mientras que sólo dos de ellos con ayuda de los guardias se encargaban de dar sepultura o cremar a los caídos en la batalla.

Entrada la noche, llegaron dos orcos rebeldes con supuestas órdenes de trasladar a los prisioneros y exigiendo hacerse cargo de ellos. Targros les replicó que él seguía órdenes de hacerse cargo de la situación del poblado tal como le había asignado Enshe, de modo que no permitió ningún cambio ni movilización de los presos, temiéndose además que esos orcos fuesen garroshistas y que los papeles que llevaban estuviesen adulterados. Por ello, pidió a los guardias que sacasen a todos los alborotadores y mirones que de nuevo habían entrado en el calabozo, provocando protestas y airadas contestaciones por los presentes.

Finalmente, la jornada concluyó con una pelea de uno de los dos orcos que llegaron con supuestas órdenes de superiores, que agredió a Targros y fue reducido por otros rebeldes y reprendido por otro de sus compañeros. La tensión y la crispación entre los rebeldes era cada vez mayor, las sospechas y la suspicacia brotaban con facilidad, los egos crecían y se oponían, las quejas se declaraban pública y ácidamente. Las peleas verbales daban paso a las físicas con frecuencia, haciéndose más difícil detenerlas a cada día que pasaba. A pesar de que el ataque garroshista había sido un fracaso, la victoria de los sublevados pareció dividir a estos más que unirlos y en el horizonte quedaba suspenso si los rebeldes conseguirían solventar estas rencillas o si estaban condenados a destruirse entre ellos en favor de los garroshistas, cuya disciplina, unión y lealtad al Jefe de Guerra eran el claro contraste entre ambas facciones.


14-.Resumen 25/06/2013 - Versión rebeldes:

Los exploradores rebeldes cercanos a Ollaboquilla informaron en El Cruce que dos carretas habían salido de la posición garroshista por dos caminos: uno con dirección a Orgrimmar y el otro por la ruta que conectaba con la empalizada de Mor'shan. Asimismo, informaron también de que en Ollaboquilla permanecía un destacamento kor'kron fortificándolo.

Los rebeldes del Cruce discutieron entre ellos el plan de ataque. A pesar de que no eran muchos - menos aún cuando varios de ellos se quedaron hablando en el campamento y finalmente no actuaron - decidieron tratar de atacar una carreta y después la fortificación garroshista. Tomando el camino del oro del norte, que era el más rápido hacia Mor'shan preparon ocho de ellos, casi llegando a la frontera con Vallefresno, una trampa sencilla atando una cuerda entre los árboles para frenar el avance de las carretas. No obstante, tras estar un buen rato aguardando su llegada entre los matorrales, esta no aparecía.

Poniéndose nerviosos y conjeturando sobre qué había pasado con la carreta o si les habían dado mala información, el grupo fue hacia el sur para tratar de encontrarla en otro lugar más alejado de Mor'shan; mientras se desplazaban se encontraron con Veruno y Rekra, quienes les informaron que los trol kalari estaban atacando despiadadamente a la garroshía y que habían saboteado sus planes. Cuando llegaron los rebeldes al lugar del combate, observaron a los trols en superioridad numérica destrozando a los defensores de la carreta de Mor'shan. Sin embargo, mientras Aojador abría las puertas de la carreta, donde permanecía Seldune atada, llegó un batallón de kor'kron que se sumió a la batalla.

Veruno, aprovechándose de la confusión del momento, tomó a Lady Namardan y se la llevó sin que nadie se percatase hacia Cerrotajo, mientras que el resto de rebeldes y kor'kron se entregaban al combate. Las fuerzas sublevadas junto a las kalari superaban en 2 a 1 a los leales a Garrosh, que habían traído el destacamento al completo de Ollaboquilla. La batalla fue cruel y bestial. No se trató de dos ejércitos bien alineados de armaduras resplandecientes en los que sus movimientos eran coordinados y elegantes; sino que fue más bien como un combate de fieras, sucias, sangrientas, feroces y hambrientas de victoria.

Tras una hora de batalla, los baldíos al sur de Mor'shan quedaron bañados en sangre, salpicados de intestinos, heces, orín, miembros amputados y alfombrados con cadáveres. La victoria se decantó por los sublevados, si bien esta no fue total, ya que muchos de ellos sufrieron severas heridas, amputaciones o llegaron al Cruce prácticamente muertos. Aunque se sufrió mucho para vencer, se había logrado un doble triunfo: el rescate de Seldune y la práctica desaparición del contingente garroshista de Ollaboquilla que defendía las granjas de animales de Garrosh y su planta petrolera goblin.


15-.Resumen 27/07/2013:

Había pasado mes y medio desde el inicio del alzamiento contra Garrosh, y apenas se contaban unos cuantos auxiliares del pueblo shu'halo entre las filas sublevadas. Era cierto que las caravanas llegaban con más frecuencia al Cruce y a Cerrotajo, pero todavía no se tenía constancia de los ejércitos de Baine para marchar contra Orgrimmar. Dado que la situación en los Baldíos del Norte era ligeramente mejor que semanas atrás, el Alto Mando de la rebelión prestaba cada vez mayor interés a lo que estuviese aconteciendo en Mulgore y en los Baldíos del Sur, incomunicados por grandes cadenas montañosas y por una brecha que rompía la tierra en dos mitades provocada por el cataclismo de Alamuerte.

Varias unidades, entre ellas la Venganza del Sol, fueron invitadas a viajar a Mulgore y a informar de lo que allí ocurría. Dado que en verdad no constituía una orden directa - aunque sí indirecta - Seldune buscó voluntarios para que la acompañasen en tan peligroso viaje. Una buena parte de su propio batallón se unió, aunque algunos de ellos prefirieron permanecer en el frente en el Cruce, asegurando posiciones y contribuyendo a desgastar las filas de la garroshía. Asimismo, el contingente kalari también quiso ir hacia las praderas verdes de los tauren y se sumaron a la comitiva. Puesto que los pasos y rutas tradicionales habían quedado separadas, se trataría de flanquear la brecha por un paso angosto al oeste de la Charca Olvidada, donde tenían un asentamiento nutrido los centauros kolkar.

Los rebeldes abandonaron el Cruce a pie, puesto que las zonas por las que atravesarían, escarpadas y estrechas imposilitaban el acceso a las monturas. Tras varias horas de jornada se detuvieron en un antiguo poblado orco, que se hallaba destruido y calcinado y en el que se encontraban estandartes kolkar junto a cabezas de sus pobladores - mayoría orca - clavadas en picas. Una vez dentro del asentamiento en ruinas, una patrulla de centauros divisó a los incursores y se retiraron velozmente hacia el oasis de la Charca Olvidada para dar la alarma. Los sublevados, al darse cuenta de que prontamente serían atacados, se apostaron en zonas cobijadas por edificios aún en pie mientras uno de los kalari aprovechaba las brasas de sitios quemados junto a una pócima de un alquimista renegado para preparar una trampa de muro de fuego cuando el enemigo irrumpiese.

En efecto, a los pocos minutos se escuchó el cuerno centauro llamando al combate, y el sonar de los cascos de los enemigos se incrementaba según se acercaban. Cargaban como una horda, sin ningún tipo de formación, portando largas lanzas y dispuestos a acabar con aquellos que habían invadido su territorio. El trol kalari accionó la trampa justo cuando los centauros caían sobre ellos, obligándoles por el fuego que causó a detenerse en seco, momento en el cual los rebeldes aprovecharon para atacarles. Debido a la confusión y a la impresión de la llamarada, los kolkar se dividieron en dos grupos, entrando a las ruinas por dos flancos distintos. La parte de ellos que más cerca permanecía a la trampa de fuego pereció de forma radical a manos de los rebeldes, mientras que la otra tanda resistió unos minutos más contra los defensores, si bien finalmente tres de ellos trataron infructuosamente de huir, siendo alcanzados por hechizos y dardos rebeldes. Tras la batalla, una tiradora orca se acercó para hablar con los vencedores, por lo visto no pertenecía a la garroshía, y de hecho había ayudado a luchar contra los asaltantes kolkar. No obstante, no fue invitada a acompañarles ni se le prestó información alguna sobre su destino, por lo cual se retiró sin molestar aunque con visos de enfado por el secretismo.

En definitiva, la victoria contra los centauros no había sido complicada. La estrategia había funcionado y la falta de táctica enemiga se les había vuelto en su contra. Los rebeldes, tras descansar de la batalla fueron acercándose - evitando el oasis - hacia el extremo occidental de los Baldíos del Norte, donde se hallaba el paso escondido tras una torre calcinada de vigilancia orca. El tránsito de la ruta fue sencillo y no comportó ninguna complicación. Sin embargo, al final de este les esperaban varios soldados tauren que defendían un campamento en el paso, exigiendo a los intrusos identificación y explicaciones. Los rebeldes refirieron el cometido de su viaje, cosa que alivió a los defensores del enclave, los cuales invitaron a los sublevados a guarecerse allí el tiempo que precisaren.

Entrada la madrugada, varios tauren comentaban en voz baja que había llegado de los Reinos del Este una unidad de la Alianza que estaba destacada cercana a su posición, en el Alto del Honor. Se hacían llamar 'Comando Taurajo' y la inteligencia de la Horda Rebelde sabía que estaba compuesta por veteranos extremistas, de profundo odio hacia la Horda y que varios de ellos participaron en campaña de la Alianza en los Baldíos del Sur y Marjal Revolcafango años atrás. Pese a que Vol'Jin había contactado con el bloque de los aliados de Ventormenta, muchos grupos estaban aprovechando la guerra civil de la Horda para llevar a cabo venganzas, represalias, saquear botín y ganar territorio. Se tenía alguna noticia, rumores de algunos enclaves de civiles que habían sido pasados a cuchillo por grupos de fanáticos y que en algunos casos escapaban al control del Rey Wrynn...


16-.Resumen 30/06/2013

Albert Ferguson, Capitán del Comando Taurajo estaba deseoso de derramar sangre de la Horda. Sus soldados habían preparado tres cañones en las afueras del Alto del Honor, apuntando contra el campamento tauren del Paso del Espolón mientras que él se ajustaba la cabellera de uno de los shu'halo sobre el yelmo, al igual que otros de sus subordinados, con el propósito de infundir temor a su enemigo. Esta macabra constumbre de decorar sus armaduras con restos de pelaje de sus adversarios causaban un verdadero impacto entre los enclaves que saqueaban y en verdad era en ocasiones más poderosa su táctica de guerra psicológica que su capacidad militar. Las tropas regulares de la Alianza colaboraban subrepticiamente con ellos, si bien algunos oficiales no querían inmiscuirse con aquellos criminales de guerra, los cuales habían participado orgullosamente en masacres y exterminios especialmente contra poblaciones orcas y tauren en Kalimdor.

Cuando el batallón humano tuvo constancia de que los miembros de la Horda - no distinguían entre garroshistas y rebeldes - estaban bien arracimados en el puesto tauren del paso, abrieron fuego con uno de sus cañones, que impactó en el enclave taurahe dañando varias tiendas e hirieron a algún rebelde levemente como efecto colateral. Los hombres-toro respondieron a los humanos disparando una balista que se quedó corta y erró el objetivo. El Comando Taurajo como consecuencia volvió a abrir fuego contra sus rivales, volviendo a acertar en su disparo y causando daños; aunque no graves. El fuego cruzado continuó y otra balista escupió mortalmente su proyectil impactando en un grupo humano de la unidad que fue letalmente muerto.

Puesto que los rebeldes empezaron a salir del campamento tauren, el Comando Taurajo cesó el fuego y fue a su encuentro descendiendo hacia las planicies inferiores del Paso del Espolón. El primer choque se dio entre soldados auxiliares tauren y un grueso de infantería de los aliados; que dio el triunfo momentáneo a los shu'halo, los cuales con rabia y deseos de venganza contra aquellos criminales se valieron de su superioridad física para arrollar y masacrar a varios de ellos. Sin embargo, su cólera ciega les impidió observar que el último cañón humano que les estaba apuntando les disparó, causando su total destrucción.

Con la caída de los auxiliares tauren el resto y una parte del Comando Taurajo la batalla y las unidades existentes se habían igualado. El capitán Ferguson, tras verse en una posición poco ventajosa ordenó retirarse hacia el Espolón para articular una defensa. Sin embargo, los rebeldes volvieron a atacar y a dar muerte a cuatro soldados humanos más. Poco a poco el combate se había tornado favorable a la Horda en rebelión y de hecho, los artilleros del Comando cercanos al Alto del Honor se replegaron hacia el interior dejando al Capitán y al resto de los suyos en el campo de batalla. Con el cese de la artillería y la retirada del apoyo militar al resto de los soldados humanos, estos no tardaeron en caer por el envite del bloque rebelde.

La batalla del Paso del Espolón supuso la victoria de los rebeldes contra el Comando Taurajo. Se desconoce la cifra total de caídos humanos - los tauren elevan esta cifra a más de doscientos, pero probablemente sea una exageración mientras que supervivientes humanos señalan que no pasaron de la treintena - aunque sí se tiene constancia del exterminio de una unidad taurahe que protegía el campamento del Paso y del registro varios rebeldes heridos. No obstante, el triunfo había sido significativo, y gracias a él los shu'halo volvían a controlar el paso y las rutas hacia Sierra Espolón más tener la posibilidad de unir el campamento con el Cerro del Cazador; hacia donde se encaminaron los rebeldes sin mayores complicaciones por una ruta de montaña bien guardada que serpenteaba hacia el oeste del Alto del Honor y que estaba bien señalada y defendida.


17-.Resumen 2/07/2013:

Los tauren del Cerro del Cazador prestaron varias monturas terrestres; lobos y kodos a los rebeldes para que transitasen por el camino de los altos cerros que bordeaban con Mulgore. Los shu’halo estaban preocupados por la polvareda que se levanta muchos kilómetros desde su posición donde se ubicaría el Bastión de la Desolación, en manos de la garroshía. Notificaron a los sublevados que no era seguro ir por las planicies inferiores de la Hojarasca de maleza traicionera y poblada por tribus jabaspines indómitas; siendo el sendero montañoso mucho más seguro.

Mientras pasaban las horas y los rebeldes recorrían kilómetro tras kilómetro, divisaban con mayor intensidad la columna de polvo que alguien o algo estaba levantado, y que se aproximaba cada vez más a las puertas de Mulgore. Contemplaron también desde lo alto las inmensas llanuras de los Baldíos del Sur, sus cerros y áridas colinas; la sabana, los gruesos e imponentes baobab pero también podían ver la desolación de la guerra; no ya tanto la que había causado la rebelión, sino la del paso del ejército de Garrosh cuando marchó contra Theramore. Todavía había señales de los destrozos. Los Baldíos en general, tanto los del norte como los del sur eran la viva imagen de la devastación y de la crueldad de la guerra. Según avanzaban a su destino, podían distinguir con claridad el sonido de una fuerza militar en marcha – probablemente la que causaba el levantamiento de polvo – junto al tocar de cuernos de batalla.

Finalmente, la larga marcha llegó a su fin cuando el grupo rebelde llegó a la Gran Puerta. Fue en ese momento cuando contemplaron sorprendidos cómo varias unidades de kor’kron se detenían ante las murallas taurahe y colocaban la artillería. Eran más de cien orcos; mientras que los defensores de los portones no superaban los cincuenta. El ensordecedor ruido de los tambores marcando el ritmo, junto a las espadas y hachas metálicas orcas que hacían sonar con fuerza para amedrentar a sus rivales aplastaba el silencio y la calma de la zona. La tensión era cada vez mayor mientras que los rebeldes a toda prisa se sumaban a la defensa de la puerta uniéndose a los guardias en la zona alta de la muralla, donde había ocho balistas dispersas por toda el área. El comandante garroshista arengó a sus tropas y ordenó que disparasen una de las catapultas que traían; cuyo proyectil chocó contra la parte inferior de la barrera tauren, sin causar daños significativos. La facción rebelde contestó con el lanzamiento de dos balistas; una de las cuales cayó en un grupo lateral de kor’kron que sufrió algunas bajas.

Tras el intercambio de disparos el comandante kor’kron ordenó a una primera oleada cargar contra el muro, llevando escalas con ellos para trepar. Unos cuarenta orcos garroshistas se dividieron en dos zonas; unos veinte fueron a la parte de la Gran Puerta defendida por cincuenta tauren mientras que otra veintena alcanzó la zona donde estaban los trol kalari y la Venganza del Sol. En la última parte los defensores lograron impedir que los orcos colocasen las escalas y frustraron el intento de dos goblin suicidas cargados con bombas abrir una brecha en la barrera; rechazando a los invasores. Sin embargo, en el área tauren los orcos lograron trepar la tapia y se sucedió un combate cuerpo a cuerpo en el que si bien esa primera oleada fue destruida, perdieron la vida dieciséis tauren.

La primera oleada de kor’kron fracasó, aunque había conseguido desgastar la zona protegida íntegramente por tauren. Quedando alrededor de sesenta efectivos garroshistas más alguna máquina de guerra aún con munición el comandante magh’ari que servía al Jefe de Guerra ordenó que se disparasen un lanzavirote y otra catapulta. La artillería de la garroshía impactó certeramente en la zona rebelde, causando daños en la muralla de madera, que quedó astillada en una parte e hirió a los sublevados con los trozos que salieron despedidos por el impacto. La réplica de la rebelión no se hizo esperar, y con más fuego cruzado acabaron con la vida de una decena de garroshistas y un lanzavirotes junto a los técnicos que los manipulaban.

Una vez las máquinas de guerra se habían quedado sin munición, el comandante kor’kron ordenó la segunda y definitiva oleada de ataque con los cincuenta y ocho efectivos que aún le restaban. Dividiéndose nuevamente en dos partes: la de los defensores tauren y la de los rebeldes, consiguieron en esta ocasión colocar escalas – aunque tres fueron arrojadas al vacío con sus respectivos escaladores – efectivamente y trepar a ambos lados. En lo alto de la muralla el combate se volvió más feroz y bárbaro. Los golpes, cortes y embestidas se hacían cada vez menos disciplinados y organizados, sino que pasaron a ser bestiales, primitivos y caóticos. En la zona rebelde varios de ellos cayeron heridos y fueron retirados por otros defensores hacia la parte inferior de la Gran Puerta donde se encontraban chamanes sanadores que se encargaron de ellos.

La escaramuza más encarnizada se daba en la parte tauren, donde varios cadáveres tanto de shu’halo como de orcos se amontonaban y entorpecían el combate. Algunos de ellos cayeron por la muralla, mientras que otros rodaban escalera abajo. Cuando en la parte rebelde ya se había acabado con mucha dificultad con los invasores, en la otra aún se debatían nueve tauren supervivientes contra seis kor’kron que todavía aguantaban. El combate de inclinó a favor de los guardias taurahe cuando recibieron refuerzos desde la otra parte de la muralla por parte de los rebeldes, que ayudaron a finiquitar a los asaltantes garroshistas.

El asalto a la Gran Puerta había finalizado. Las defensas tauren habían sufrido mucho, perdiendo más de cuarenta efectivos junto a daños en las infraestructuras por la artillería del enemigo. No obstante, se había conseguido repeler al invasor y dar muerte a un centenar de orcos y goblin que luchaban por el Jefe de Guerra. La victoria era de la rebelión, aunque fuese más bien pírrica que abundante. En la madrugada, sacerdotes y chamanes taurahe comenzaban a amortajar a los caídos para darles un digno funeral el jueves en el poblado Pezuña de Sangre, al cual fueron invitados los rebeldes que habían colaborado decisivamente en el triunfo de los defensores del portón.


18-.Resumen 4/7/2013:

Una procesión de tauren partía de la Gran Puerta hacia el poblazo Pezuña de Sangre. Un grupo de rebeldes que habían luchado en el rechazo a las tropas kor’kron asaltantes les acompañaba en un respetuoso silencio. Las suaves colinas verdes de Mulgore y sus apacibles praderas eran el contraste con el paisaje yermo y desolador de los Baldíos. Los dominios de los shu’halo en su diferencia, no mostraban señales de destrozos ni de devastación por la guerra. En cambio, según se aproximaban al enclave de los aliados, se distinguían más tipis militares que de costumbre así como una mayor presencia de soldados de diversas tribus.

Cuando llegaron al recinto funerario de Pezuña de Sangre el chamán director de este, Huldur Vientoestrellado ordenó a sus subalternos disponer de los cuarenta y un cadáveres sobre dos largas plataformas de madera. Una vez colocados, les amortajaron con mantos de lino y esparcieron flores de lavada entre las capas, por razones purificadores según apuntaros los realizadores del ritual de despedida. A continuación, los chamanes colocaron figurillas talladas de madera con la forma de pájaros que simbolizaban a los Señores del Cielo; los cuales guiarían a los fallecidos en la senda para reencontrarse con el alma de la Madre Tierra. Para que sus guías les obedeciesen y no les engañasen, situaron plumas de águilas en cada uno de los féretros, como símbolo del poder real de esta ave, Rey del Cielo. A continuación, el chamán director, Vientoestrellado hizo una pregunta a los otros ritualistas, preguntándoles si los muertos estaban listos para volver con la Madre Tierra. Estos contestaron que no, pues aún no escuchaban, ni veían ni hablaban como Ella lo hacía. Tras esta respuesta, los chamanes colocaron otros símbolos de madera; uno representando al sol y otro a la luna; pintados en amarillo y blanco respectivamente. Los pusieron sobre los ojos de los muertos y exclamaron: “Ahora tienen Sus ojos y verdaderamente ven. Pero aún no escuchan ni hablan.”

Para darles la audición en la otra vida, los tauren pusieron al lado de los oídos de los caídos picos de pájaros y volvieron a exclamar: “El sonido de los pájaros despiertan sus oídos. Ahora pueden escuchar y ver, pero no pueden hablar.” Finalmente, los chamanes abrieron las bocas de los muertos y depositaron dentro de ellas otro símbolo de madera en forma de lengua; al acabarlo exclamaron en voz aún más alta y en coro: “Ahora ellos ven, escuchan y hablan. Están listos para presentarse ante la Madre Tierra”.

Al escuchar esto, el chamán principal dijo: “Pues ciertamente ahora son sus espíritus libres como el aire, poderosos como el fuego, serenos como las aguas y firmes como la tierra. Ven, escuchan y hablan. Están preparados. Devolvámosles al seno de la Madre”. Como paso final de la ceremonia, los cadáveres fueron inhumados con sumo respeto; y sobre los túmulos se colocaron símbolos o armas que representaban a sus respectivas tribus. Por último, Vientoestrellado recordó la valía de su sacrificio y rogó a la Madre Tierra y a los ancestros que guiasen a los rebeldes para derrocar a Garrosh y devolver la paz al mundo. Cuando el funeral ya había concluido, los sublevados resolvieron continuar su viaje hacia la Cima del Trueno; sorprendentemente abarrotada de tauren de todas las tribus existentes que se preparaban para la guerra y festejaban los últimos días de la fiesta del Solsticio, donde veneraban a An’she; el Sol.

Sin embargo, quizás lo más significativo fuese el pregón que hacían varios mensajeros de la rebelión de una futura reunión que convocaba un Consejo adscrito al Alto Mando en el que se invitaba a los rebeldes para tratar temas de vital importancia y la dirección, presente y futuro de la insurrección que se estaba llevando a cabo contra el tiránico Jefe de Guerra.


19-.Resumen 9/7/2013:

Informe de Harluuf Praderainfinita al Alto Mando de la Rebelión:

Esta noche del noveno día del séptimo mes del año 33 DAPO, ha tenido lugar el consejo celebrado en Cima del Trueno a las diez de la noche. Entre los presentes había una numerosa representación trol; tanto de los Lanza Negra como de otra tribu, los kalari. En el caso de los elfos de sangre ha acudido la comandante de la Venganza del Sol y entre los súbditos de Sylvanas lo han hecho tres emisarios de los que habló uno en representación de una organización supuestamente independiente denominada como el Gremio de las Sombras. Por último, contamos con la participación de una tauren Tótem Siniestro de la facción fieles a nuestro amadísimo Jefe Baine Pezuña de Sangre.

Respecto a orcos y goblin ninguno ha hecho aparición esta noche, lo que me hace pensar que buena parte de sus respectivas poblaciones apoyan activamente a la Horda de Grito Infernal. Lo mismo ha ocurrido con la Alianza, que pese a nuestra oferta de permitirles una embajada para el consejo de esta noche nadie se ha dignado a contestar, por lo que suponemos que la colaboración entre ambas facciones es difícil y que es más que posible que ellos saquen partido de nuestra guerra interna.

En relación a los puntos que tratamos hago un pequeño resumen: 1-. Los trol kalari se quejaron repetidamente de que les faltaban el respeto, que no veían disciplina ni seriedad y recordaron que ellos no eran de la Horda, sino que tenían un trato que iban a respetar con Vol'Jin y los Lanza Negra. La siguiente intervención fue la de los renegados, que recalcaron que Entrañas aún estaba controlada por los kor'kron y que debido a esto aún no se podían rebelar completamente. Sin embargo, su representante propuso emplear añublo como arma para acabar rápidamente con la Horda de Garrosh. Quiero destacar que esta mentalidad es más que probable que se mantenga en los no-muertos, y por ello pongo sobre aviso al Alto Mando de las nefastas intenciones que tienen los renegados. Como es lógico, esta proposición levantó airados comentarios entre los participantes en el consejo.

A continuación intervino un trol manco Lanza Negra - al cual expulsé después por sus continuas interrupciones, imprecaciones y alborotos causados - que expuso la situación actual de la rebelión y los logros que estaban siendo cosechados. La representante elfa de sangre complementó su visión y añadió una propuesta de expedición por terrenos donde no mantenemos frentes como Sierra Espolón, Vallefresno y Azshara para mermar los puestos de la garroshía en distintos puntos. Finalmente habló la Tótem Siniestro recalcando la fidelidad a Baine y su todavía escasa contribución a la Rebelión.

2-. En el segundo punto los kalari volvieron a repetir que no eran de la Horda y que seguirían apoyando la Rebelión; si bien no dijeron nada sobre el estado de su tribu en conjunto de forma profunda. Los renegados del Gremio de las Sombras destacaron su apoyo durante toda la campaña al levantamiento e insitieron en que Sylvanas todavía no se había pronunciado claramente. Los trol Lanza Negra declararon que su situación era bien conocida por todos y no hablaron, cediendo el turno a la comandante de la Venganza del Sol, que sostuvo que el Lord Regente de Quel'Thalas estaba preparando sus fuerzas con los hallazgos que su raza ha hecho en Pandaria mientras que mantenían operativa la unidad que ella dirige y que ha supuesto un importante apoyo al bando rebelde. Para finalizar el segundo apartado la tauren Tótem Siniestro anunció su intención de sumarse a las fuerzas rebeldes con una compañía para demostrar su lealtad y compromiso con su pueblo shu'halo.

3-. En este apartado todos cedieron la palabra - quizás por la suspicacia o temor que llevaba hablar de este tema en público - menos los renegados. Estos dejaron entrever sus deseos de que la Horda futura les permitiese total libertad. Intuimos que libertad para experimentar y llevar a cabo horribles experimentos. Estoy verdaderamente preocupado por ellos, y sus esperanzas futuras. Darle más libertad a los renegados es esclavizar más al resto del mundo. Su representante apostó también por reinstaurar el Consejo de la Horda, aquel órgano consultivo de escasa duración que funcionó antes del descubrimiento de Pandaria e inmediatamente después de la caída de Alamuerte.

Tocados ya todos los puntos, notifico que la reunión fue rápida y las intervenciones generalmente fueron respetadas; si bien tuve que llamar la atención en repetidas ocasiones y expulsar a uno de los presentes por interrumpir repetidamente las intervenciones.

Que los espíritus nos guíen y la Madre Tierra nos ampare, Harluuf Praderainfinita.


20-.Resumen 14/07/2013:

La larga estancia en Cima del Trueno había concluido. Habían permanecido más de dos semanas informándose de la situación de los shu’halo, intercambiando opiniones sobre diversa temática acerca de la rebelión en virtud a la reunión que convocó el Consejo del Alto Mando; habían restañado sus heridas, recuperado la moral y descansado merecidamente tras el sinfín de enfrentamientos, combates y largas jornadas de marcha; mas era hora de despedirse de las verdes e idílicas praderas de Mulgore.

El grupo de rebeldes de la Venganza del Sol junto a miembros de la tribu kalari subían lentamente por el paso hacia el Espolón; que comunicaba los territorios tauren con la agreste sierra a la que se aproximaban. La temperatura era agradable, fresca, en la cima. En ella se gozaban de deliciosas vistas que abrazaban tanto los afilados picos del Espolón como las verdosas llanuras que dejaban atrás. A medida que descendían en dirección al poblado de Malaka’Jin se encontraban con nuevos escalones excavados en la piedra junto a un sistema de cuerdas que comunicaban diversos postes de madera que facilitaban el descenso y señalaban con claridad la ruta a seguir.

Cuando ya habían descendido considerablemente como para visualizar su destino, escucharon un alboroto rompiendo la calma con la que bajaban. Voces de orcos, iracundas, reclamaban alimentos, armas, utensilios y el cuerpo de las mujeres en un tono despótico. Los rebeldes contemplaron cómo varios garroshsitas clavaban a un bebé tauren en un árbol mientras hacían bromas sobre el espantoso asesinato. Detectaron también los chillidos de las mujeres pidiendo auxilio, desesperadas, y eso es lo que hicieron.

Cuando la altura no era significativa, los rebeldes cargaron contra los kor’kron, que se sumaron con entusiasmo a la escaramuza. El combate no fue complicado, y los garroshistas prontamente cayeron muertos, obligando a su jefe a dar la cara. Este era un viejo conocido de los sublevados; se trataba del gigantesco teniente magh’ari que había derrotado a un grupo de ellos que fracasó en la toma del Santuario de la Llama Latente en Durotar. El combate contra él fue encarnizado; pero en esta ocasión en la que sus enemigos no estaban heridos por una batalla previa como fue la de los jabaspines, aunque sí estaban ligeramente cansados; su condición física no se hallaba tan lastrada como para suponer un objetivo fácil para el Teniente, que fue muerto y destrozado como venganza.

Para concluir la jornada, los rebeldes ayudaron a enterrar muertos, reparar las defensas del campamento y a asentarse. Durante los días venideros quedarían recopilando información sobre la situación de la zona, movimientos garroshistas y posibles futuros movimientos en la región.


21-.Resumen 21/07/2013:

Aquella noche sería la última operación de la Venganza del Sol. Seldune había recibido de la Regencia una notificación por la cual se le instaba a regresar a Quel'Thalas para presentar informes detallados de la campaña en Kalimdor, a la par que participar en la preparación del contingente thalassiano que partiría hacia Durotar, con el objeto de poner fin a la tiranía garroshista.

Dado que Lady Namardan no quería retirarse sin prestar un último servicio a la Rebelión fue enterada por parte de los locales del poblado Malaka'Jin que el camino principal que unía su posición a la del Refugio Roca del Sol estaba bloqueada por una barricada defendida por kor'kron. Tomando a los efectivos de su unidad junto a cinco refuerzos prestados por otros voluntarios del poblado (tres tauren y dos trol), partieron a eliminar el escollo enemigo.

A mitad del trayecto entre Malaka'Jin y Roca del Sol hallaron una empalizada burdamente construida defendida por cinco orcos y un lanzavirotes; el cual dispararon nada más ver que los rebeldes se acercaban a ellos. El lanzamiento del virote impactó entre el grupo auxiliar, causando cuatro rápidas muertes. A continuación, los orcos creyendo en su fácil victoria salieron de la barricada y cargaron contra los sublevados, que les dieron muerte sin demasiados contratiempos.

Una vez el bloque del camino fue despejado y sus defensores eliminados continuaron los rebeldes para dar parte en Roca del Sol. No obstante, cuando estaban cerca de llegar fueron emboscados por cinco centinelas kaldorei; quienes les exigieron rendirse, ante lo cual se negaron. Las ladinas arqueras atacaron traicioneramente mientras parlamentaban, por lo que los rebeldes tuvieron que protegerse como buenamente pudieron del ataque. El último auxiliar que quedaba en la Venganza del Sol cayó durante la pequeña escaramuza, en la que otros miembros fueron heridos, pese a que finalmente se hicieron con la victoria al acabar con la vidas de las emboscadoras darnassianas.

La jornada finalizó en el Refugio Roca del Sol, donde fue la unidad de la Venganza del Sol formalmente y donde fueron informados los tauren de lo ocurrido. Antes de retirarse y regresar a Cerrotajo, Seldune observó una pelea entre el trol Akalai y el renegado Shadiness, que iban soportando rencillas desde varias semanas atrás, que acabó por estallar una vez el vínculo con su unidad disuelta desapareció. El Lanza Negra, totalmente iracundo le cercenó el brazo al renegado, obligando a la guardia a separarles.

Con este último incidente concluyó aquel largo viaje que se había iniciado dos meses atrás. Habían sido muchas peleas, combates, batallas, escaramuzas, marchas agotadoras, raptos, heridas, muertes, derramamiento de sangre. Sin embargo, el balance final era positivo, Garrosh Gritoinfernal se estaba replegando hacia su bastión en Orgrimmar, aunque aún no había presentado la batalla final...

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