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Alhana Felwhisper

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Alhana Felwhisper
Imagen de Alhana Felwhisper
Información del personaje
Género Femenino
Raza Kaldorei
Edad 10435 años
Clase Cazadora de Demonios
Alineamiento Neutral Caótica
Ocupación Capitana de Vanguardia Illidari
Lugar de nacimiento Zin-Azshari
Residencia Desconocido
Afiliación Illidari
Estado Viva


TrasfondoEditar

La Guerra de los AncestrosEditar

Alhana Brisaestelar nació en la bella ciudad de Zin-Azshari, situada a orillas del Pozo de la Eternidad. Sus padres la abandonaron al poco de nacer por motivos desconocidos. Fue la hermandad de Elune y sus sacerdotisas quienes se encargaron del cuidado de la Kaldorei. Desde bien joven, Alhana mostró un talento innato para el combate, pero carecía de la paciencia y el tesón necesarios para ser una sacerdotisa. A raíz de esto, quedó bajo tutela de Shayana, quién pertenecía a la guardia de Suramar. Ella sería la que instruiría y le ayudaría a perfeccionar sus habilidades.

Cuando la Legión Ardiente llegó a Azeroth por obra de la pérfida Reina Azshara, se unió a la Resistencia Kaldorei bajo el estandarte de Kur'talos Crestacuervo . Incluso con la muerte del comandante, la determinación y el coraje de Alhana no flaquearon. Gracias a ello, pudo soportar los constantes ataques de la Legión hasta que Jarod Cantosombrío reorganizó la Resistencia y los dirigió camino a la victoria.

Habían derrotado a la Legión Ardiente, pero a un alto precio. El imperio de los elfos de la noche había desaparecido, devorado por la vorágine. Kalimdor, el nombre por el cual se conocía a la gran masa de tierra, se había fracturado. Shayana, la mentora de Alhana, había caído en combate, pero su cuerpo nunca fue encontrado. El manto de la soledad cubrió a la joven Kaldorei durante muchos años hasta que el cuerpo de las centinelas fue fundado.


Las Centinelas y la Larga VigiliaEditar

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Thalas y Alhana

"Estos hechos tienen lugar entre los años 9400 antes de la apertura del portal oscuro y 25 después de la apertura del portal oscuro"

Alhana rondaba el milenio de edad cuando se unió a las centinelas. Fue destinada al norte de Vallefresno, lo que hoy en día se conoce como Frondavil.

Durante este largo periodo comprendido por más de nueve milenios, en el que incluso fue ascendida a Capitana de las Centinelas de un destacamento al norte de Vallefresno, la Kaldorei no dejó de luchar para perseverar el legado de su pueblo. Aunque la Legión había sido derrotada, aún quedaban remanentes de su poder en el mundo.

El primer peligro al que se tuvo que enfrentar fue a la Guerra del sátiro. En esta batalla conoció a Thalas Cantobosque, un druida aprendiz de Ralaar Colmillo de Fuego, del que se acabaría enamorando siglos después. Otra gran batalla en la que tuvo que luchar fue en la Guerra del Mar de Dunas. A raíz de ser herida de gravedad en esta última batalla, Alhana decidió relegar su cargo en las centinelas y conciliar su vida familiar, a pesar de que no abandonaría de todo el cuerpo. Tras ello, tuvo dos hijos: Alhanthalas y Nylinda, quienes se convertirían en su mayor tesoro y su razón para vivir.


Nota: He creado una campaña personalizada de WCIII: TFT en la que se pueden jugar todos estos acontecimientos. Puedes descargarla aquí: http://bit.ly/2bbUENc (instrucciones dentro)


La tercera GuerraEditar

La vida de Alhana había sido tranquila y pacífica desde la Guerra del Mar de Dunas, viendo cómo crecían sus hijos. Un día como otro cualquiera, se encontraba cazando en el bosque cuando el sonido de un cuerno captó su atención. Acudió al lugar de donde provenía el sonido y se encontró de bruces con un regimiento de la Legión Ardiente.

Al principio, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. El coraje y el valor con los que había luchado en la Guerra de los Ancestros habían desaparecido. En su lugar, el miedo y el pánico se apoderaron de ella. En aquel entonces, Alhana no tenía nada que perder, pero ahora estaban sus hijos y su esposo. No obstante, pudo dejar esas emociones a un lado y se las arregló para salir corriendo de aquel lugar y avisar a su familia antes de que fuese demasiado tarde.

Los demonios persiguieron a la elfa de la noche. A pesar de que conseguía que la perdieran de vista, no pudo engañar Xaranna, una Sayaad encargada de aniquilar a todo ser vivo de aquella parte del bosque. Para cuando Alhana llegó al claro donde se encontraba su hogar, ya era demasiado tarde. Los cuerpos de Thalas y sus hijos yacían inmóviles en el suelo mientras unos manáfagos los devoraban. Es imposible de explicar con palabras cómo se sentía la Kaldorei en ese momento, pero pudo notar como su alma y su corazón se partían en miles de fragmentos, como si hubieran arrojado un cristal desde lo más alto de Nordrassil.

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Alhana, llorando la muerte de Thalas

Alhana se enfrentó a Xaranna y a varios demonios. Era incapaz de pensar y de sentir. Al final, el cansancio físico hizo mella en la elfa de la noche y la Sayaad acabó ganando el combate.

Lo que mejor se le daba a Xaranna era infligir dolor y sabía muy bien cómo hacerlo. No acabaría con el sufrimiento de la kaldorei clavándole sus dagas en el vientre. Tras haberla derrotado, abandonó el lugar y la dejó moribunda en el suelo. Sabía que sería más doloroso para ella vivir con el alma partida que morir y poner fin a su sufrimiento. Un grupo de centinelas que pasaba por la zona para evacuar a la mayor población posible encontró a Alhana y le salvaron la vida. Pasaron varios meses hasta que Alhana se recuperó de sus heridas. Cuando lo hizo, volvió al lugar donde una vez había sido su hogar y cavó tres tumbas en memoria de su esposo y sus hijos, aunque no pudo encontrar sus restos.

En ese momento apareció Illidan Tempestira, quién había consumido la calavera de Gul'dan. Aunque al principio se mostró recelosa al verle convertido en medio demonio, acabó aceptando la oferta de Illidan: unirse a él y luchar contra la Legión Ardiente utilizando los poderes de la Legión contra ellos mismos. Alhana había combatido contra la Legión y sabía que era un enemigo que no podía ser derrotado por métodos convencionales. Así pues, se unió a la siniestra cruzada del que sería a partir de entonces su maestro.


El Templo Oscuro y el RitualEditar

Alhana partió con su fiel hipogrifo Picopresto a Terrallende. Varedis sería el cazador de demonios encargado de supervisar a la elfa de la noche. Aunque el templo albergaba una multitud de elfos de la noche y elfos de sangre, la Kaldorei no encontró ninguna cara conocida. No tuvo ninguna dificultad a la hora de aprender a manejar las gujas de guerra, pues la habilidad innata para el combate, sumada con el odio y el desprecio a la Legión Ardiente, hacía que fuese un juego de niños. Lo más complicado fue aprender a no depender de la vista a la hora de combatir.

Varedis puso a prueba el espíritu de la kaldorei. Utilizó los puntos débiles de Alhana contra ella misma con el propósito de endurecer su mente. Fueron varios meses de tortura continua en la que la elfa de la noche aprendió a usar su propio dolor para infligir daño a sus enemigos

El ritual de iniciación era secreto incluso para los iniciados que llevaban más tiempo entrenando en el templo oscuro. A pesar del tiempo practicando y las horas invertidas, nadie estaba preparado para ello. Muy pocos sobrevivían al ritual y los que lo hacían, no volvían a ser los mismos. Era imposible no perder los nervios. Entonces, entró en el círculo grabado con runas de color rojo. Acto seguido, el instructor murmuró un hechizo en la lengua de los demonios y un campo de fuerza, el cual era imposible de atravesar, apareció alrededor del círculo. Una Sayaad, que resultó ser Xaranna, apareció en el círculo.

Los recuerdos inundaron la mente de Alhana, pero no flaqueó. El combate fue breve, mucho más de lo que le hubiera gustado a la elfa de la noche. Con un rápido y ágil movimiento de guja, partió en dos a la súcubo.

Lo que vino a continuación fue repugnante. El instructor le ordenó que se bebiera la sangre y se comiese el corazón de la sayaad. Obedeció sin pedir explicaciones. Abrió el pecho de la sayaad con una daga y le arrancó el corazón. Aquella masa de carne aún palpitaba entre sus manos. Comenzó a devorar el corazón y por poco estuvo a punto de vomitar. Notaba como si la propia carne se expandiese dentro de su estómago, intentando reventarla por dentro. Cuando bebió la sangre, notó como esta le quemaba el esófago en su recorrido al estómago.

Al poco de terminar con el corazón, Alhana comenzó a tener visiones. Estaba soñando despierta. Podía ver los infinitos ejércitos de la Legión, todos los mundos que había conquistado y las razas a las que había sometido. Un número indeterminado de emociones negativas se apoderó del cuerpo de la kaldorei: terror, ira, miedo, odio, pánico, asco... entre muchas otras. Comenzó a dolerle la cabeza hasta el punto de notar que le iba a explotar. En su intento por dejar de contemplar aquellas visiones, de forma inconsciente se arañó los ojos con tanta fuerza que se los dejó completamente inservibles. El cuerpo y la mente de Alhana colapsaron y quedó inconsciente durante varios días.

Despertó. Había vuelto a nacer. Desde entonces se la conocería como Alhana Felwhisper.


NathrezaEditar

Junto a Illidan y a los demás cazadores de demonios, la renacida cazadora de demonios viajó al planeta natal de los Nath'rezim. En este lugar, Alhana se enfrentó por primera vez a Nerothar el Sanguinario. Con gran dificultad y un golpe de suerte, consiguió derrotarlo pero no matarlo. No sería la última vez que vería al malvado señor del terror. Reclamó el arma del señor del terror: Baalzephon, filo de Nathreza, la cual había quedado dividida en dos filos. Más adelante se reforjarían en dos espadas gemelas.


Mardum y la Cámara de las CeladorasEditar

Cuando los ejércitos de Azeroth formados por la Horda y la Alianza unieron sus fuerzas con los Sha'tar, el templo oscuro se vio asediado. Tras verse asediados, Illidan mandó a los cazadores de demonios a Mardum, a recuperar la piedra angular sargerita. Alhana no vaciló en ningún instante y fue de los primeros Illidari en atravesar el portal hacia aquel planeta desolado. Durante la invasión, se le entregó un sable vil, una montura que era capaz de obedecerla y seguir sus órdenes. Cuando hubieron logrado su objetivo, al volver al templo oscuro, Illidan había sido derrotado. En vano, luchó contra las Celadoras pero éstas la aprisionaron y la llevaron a la cámara de las celadoras.

Nunca se esperó que fuesen sus mismas captoras quienes la liberaran años más tarde. Fatigada y sin fuerzas debido al largo letargo, caminó por los pasillos de las cámaras hasta que se encontró de bruces con los demonios. Tuvo que retirarse y buscar un arma para matar a aquellos enemigos que le cortaban el paso. No encontró sus espadas, ya que las Celadoras habían requisado sus armas y desconocía la ubicación de las mismas. Cuando ella y los Illidari escaparon de la cámara, decidió continuar el plan de Illidan y seguir a Kayn Furia del Sol.


La Vanguardia IllidariEditar

Siguiendo las órdenes de Kayn Furia del Sol, se le encomendó la tarea de dirigir un grupo de élite de cazadores de demonios fieles a los ideales de Lord Illidan, quienes lucharían en primera línea contra las huestes de la Legión Ardiente. Tras comprometerse a cumplir las órdenes de sus superiores, Alhana decidió partir a Frondavil, donde acabaría encontrándose con Karanthas Ocaso Estelar, el primer miembro en ingresar en la Vanguardia Illidari.


Exploración de AzsunaEditar

Cuando los ejércitos del mundo consiguieron frenar el avance de la Legión Ardiente el tiempo suficiente como para lanzar una ofensiva, la Vanguardia Illidari viajó a las islas abruptas. En un primer lugar, se les asignó la tarea de explorar las islas abruptas para así conocer las posiciones de la Legión Ardiente en la región. Alhana decició ir a Azsuna.

Centró sus esfuerzos en encontrar alguna pista sobre Gul'dan o el cuerpo de Lord Illidan Tempestira. Por desgracia, no encontró nada sobre ambos, pero sí recabó valiosa información sobre la presencia de la Legión en Azsuna


Baalzephon y la cazaEditar

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Nerothar el sanguinario. Antiguo portador de Baalzephon

Meses después tras los acontecimientos acaecidos en Azsuna, Alhana consiguió recuperar las hojas gemelas de Baal y Zephon, las cuales se encontraban perdidas en lo más profundo de la Cámara de las Celadoras. Estas peculiares espadas estaban encantadas con magia vil, lo que provocó ciertos cambios físicos en el cuerpo de la elfa. Su cabello, antaño azul marino, se había oscurecido hasta adoptar el color de la noche. También habían aparecido algunas escamas en su piel, concretamente en la zona de los antebrazos.

Tras una larga conversación con la herrera de Los Illidari, Alhana decidió volver a reforjar las hojas Baal y Zephon en unas gujas de guerra. La tarea no sería fácil, pues requería ciertos materiales que eran difíciles de conseguir. Entre el acero y el hierro vil, algunos de estos materiales eran: Cristales viles de la legión, los cuales potenciarían el encantamiento de magia vil de las armas; la sangre de un señor del foso, que dotaría de una mayor resistencia al filo; y por último fragmentos de la armadura de un Nath'rezim, los cuales se reforjarían junto a las hojas Baal y Zephon para formar las nuevas gujas de guerra.

Alhana pudo reunir los materiales al cabo del tiempo, gracias a su colaboración con el Alba de Plata y la Compañía Harford pudo derrotar a un señor del foso que merodeaba los alrededores del Torreón Grajo Negro y al Nath'rezim que había levantado al antiguo ejército de Kur'talos. Tras ello, llevó los materiales a Mardum, donde se reforjó a Baalzephon, filo de Nathreza. Las nuevas gujas de guerra brillaban con un fulgor verde vil.

La forja de Baalzephon no paso desapercibida. Su antiguo dueño, Nerothar, había estado recomponiéndose en el vacío abisal tras su muerte en Nathreza. Aún se desconocen los detalles de cómo pudo sobrevivir. El antiguo dueño se sintió atraído por su antigua arma y puso rumbo a Azeroth para recuperarlas.

Esta vez no sería la cazadora de demonios quién diese caza a su victima. Nerothar el sanguinario apareció por sorpresa cuando Alhana caminaba de regreso a Arroyo Branden para reunirse de nuevo con sus aliados. Aunque Nerothar era poderoso, no fue rival para sus antiguas armas. La batalla se volvió a decantar a favor de Alhana, pero esta vez no dejaría que Nerothar regresase al vacío abisal.

Mediante el uso de un gran poder demoníaco canalizado a traves de las gujas de guerra, Alhana consiguió retener el alma de Nerothar en las gujas. El fulgor vil que las envolvía desapareció, dando paso a un fulgor más oscuro y sombrío. El alma de Nerothar había quedado atrapada en las gujas.


Suramar y la caída de Gul'danEditar

La campaña en las islas abruptas continuó y llevó a la cazadora de demonios a Suramar, la ciudad que una vez hace milenios consideró su hogar. Los recuerdos de la urbe eran vagos y difusos, pero Alhana mantenía la esencia de esos recuerdos en lo más profundo de su mente. Junto a la orden Alba de Plata, el Cónclave del Martillo, Lágrimas de Argus y otros valientes de la alianza y de la horda lucharon contra las huestes de la Legión Ardiente y Elisande en la ciudad de Suramar. Los héroes más grandes de Azeroth luchaban contra Gul'dan mientras ella y los demás cubrían la retaguardia para darles el mayor tiempo posible.

Tras la caída de Gul'dan y el regreso de Lord Illidan Tempestira, Alhana se prepara para los nuevos peligros que se avecinan.


La costa abruptaEditar

Parte de los ejércitos de la Alianza y la Horda se habían retirado cuando una gran fuerza de la Legión Ardiente hizo aparición en la costa abrupta. Alhana partió de inmediato a la isla y, tras varios días luchando sin descanso, se vio obligada a pedir ayuda al Alba de Plata. Antes de mandar el mensaje, fue sorprendida por un guardia vil, que le golpeó fuertemente en la cabeza, dejándola inconsciente.


ActualmenteEditar

Se encuentra prisionera de la Legión ardiente en algún lugar de la costa abrupta.


AparienciaEditar

Alhana es una elfa de la noche cuya altura ronda 195 cm. Tiene un cuerpo esbelto y bien proporcionado. Su cabello, que anteriormente fue de un color azul oscuro, es ahora color carbón debido a la constante exposición a la energía vil, que ha acabado corrompiendo físicamente su cuerpo. Dos cuernos brotan de su cabeza, los cuales recuerdan a los de un carnero. Sus ojos, seriamente dañados por el ritual de iniciación de los cazadores de demonios desprenden un brillo de color verde vil. Unas marcas con forma de garra en ambos lados de la cara adornan su rostro. Tiene unos tatuajes en ambos brazos de color morado, los cuales le ayudan a canalizar algunos hechizos y a contener a su demonio interior. En su vientre, se pueden observar varias cicatrices de cortes pasados y alguna que otra puñalada. Su andar es altivo y confiado.


PersonalidadEditar

Alhana nunca fue la kaldorei más alegre y divertida, pero era una elfa amable y sociable, muy entregada a su familia. Debido al duro golpe que sufrió, en el que perdió a toda la familia que le quedaba, el corazón de la kaldorei acabó cerrándose por compleeto. La amabilidad fue sustituida por la frialdad, y la sociabilidad por la distancia y la desconfianza. La semilla de la venganza y el odio comenzó a florecer en su interior, que acabó por ahogar su naturaleza y esencia, convirtiendo a la Kaldorei en una máquina de matar. La confianza de Alhana es dificil de ganar. Si bien es imposible para alguien que no pertenece a su condición, no lo es para los cazadores de demonios y puede que, en algunos casos, alguien de su raza.

Alhana suele mostrarse por lo general reservada. Es una mujer de pocas palabras, directa, concisa y objetiva. No tiene reparos en decir lo que piensa. También en ocasiones, suele mostrarse melancólica y triste, pues en su memoria florecen los recuerdos de su familia. Pese a que el entrenamiento ha endurecido su fortaleza psíquica, en ocasiones puede tener momentos de debilidad.

En cuanto al sentido del humor, no ha cambiado tanto desde que es una cazadora de demonios. Es algo que conserva desde siempre. Se trata de un humor algo retorcido y en ocasiones no duda en hacer chistes y burlas, que pueden llegar incluso a ser molestas. Actualmente, los chistes sobre la ceguera y la visión se han convertido en el punto fuerte de su repertorio.

Puede llegar a mostrar cierta empatía con algunos cazadores de demonios de su confianza, pero no es lo normal. Por lo general, considera que la empatía es una cualidad negativa en un cazador de demonios, pues piensa que a través de ella se pueden crear lazos afectivos que podrían poner en riesgo sus objetivos.

El sentimiento de culpa florece en ocasiones en la conducta de Alhana. Siente que ha fallado como esposa y madre a su familia, no estando presente en el momento en el que Xaranna (que se convirtió en su demonio interior más adelante) los asesinó. En ocasiones, la Sayaad trata de jugar con ella atacándola por este flanco. Alhana sabe que se aprovecha de ello y aunque consigue silenciar la voz de su demonio interior, no impide que en ocasiones se muestre enfadada e iracunda.

La paciencia no es una virtud en la Kaldorei. Aunque es posible que tenga más paciencia que otros cazadores de demonios, no es ilimitada y puede llegar a perderla en cuestión de minutos o segundos. Lo normal en Alhana es reflexionar sobre sus actos antes de hacer sus movimientos, calculando todas las variables posibles. No cae ante en el insulto fácil. Esto no quiere decir que, en alguna ocasión, se le puedan cruzar los cables y actuar antes de pensar, pero no es lo normal.

Considera al resto de razas (a excepción de los Draenei) como niños. Alhana es una Kaldorei milenaria. Ha vivido muchos acontecimientos y guerras. Piensa que el resto de razas no pueden comprender el sacrificio que ha hecho, ni el dolor que siente, ni lo que supone perderlo todo. La falta de experiencia y la inmadurez serán dos atributos presentes en su mente cuando hable con alguien de otra raza.

Alhana ha conseguido sacar provecho a su dolor psicológico. Durante el combate, la Kaldorei es capaz de canalizar el odio, la tristeza, la culpabilidad, la ira y la venganza en sus ataques, potenciándolos con una fuerza sobrehumana. Además, sus años de experiencia en combate le han dotado de una gran pericia en combate y estrategia. También es capaz de usar esta cualidad para mitigar el dolor y aguantar las arremetidas del enemigo, llegando incluso a no sentir dolor físico. No obstante eso no impide que pueda morir por las heridas.

Por regla general en el combate, Alhana utiliza gujas como el resto de los cazadores de demonios. Sin embargo, muestra la misma pericia combatiendo con espadas, llegando a preferir estas últimas para el combate.


Familiares y compañerosEditar


RelativosEditar

  • Elfa de la Noche.gif Shayana (Mentora, Presuntamente Fallecida en la Guerra de los Ancestros)
  • Elfo de sangre.jpg Varedis (Mentor, Fallecido)
  • Sayaad.gif Xaranna: Alma vinculada

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