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Alhana Felwhisper

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Alhana Felwhisper
Imagen de Alhana Felwhisper
Información del personaje
Género Femenino
Raza Kaldorei
Edad 10435 años
Clase Cazadora de Demonios
Alineamiento Neutral Caótica
Lugar de nacimiento Zin-Azshari
Residencia Desconocido
Afiliación Illidari
Estado Viva

TrasfondoEditar

La Guerra de los AncestrosEditar

Alhana nació en Zin-Azshari, una antigua ciudad élfica situada a orillas del pozo de la Eternidad. Sus padres la abandonaron al poco de nacer por motivos actualmente desconocidos. Fue recogida y criada por por las hermanas de Elune, quienes la trasladaron a Suramar, espina dorsal del culto. Desde un principio, su destino no fue formar parte del culto de Elune. Alhana mostró tener un talento innato para el combate. Poseía unos reflejos extraordinarios y una gran agilidad. Debido a ello, quedó bajo tutela de Shayana (también conocida como Shaya), una kaldorei de alto rango que pertenecía a la guardia de Suramar, quien la instruiría y le ayudaría a perfeccionar sus habilidades.

Cuando la Legión comenzó su invasión a Azeroth, se unió como voluntaria a la Resistencia Kaldorei, motivada por un fuerte sentido de patria y protección, comandada en aquel momento por Lord Kur'talos Ravencrest.

Durante su estancia en la Resistencia, escuchó rumores que hablaban acerca de la traición de los Altonato y la reina Azshara que, usando el pozo de la eternidad como medio, trajeron a decenas de miles de demonios al planeta. Estos hechos hicieron que Alhana odiara a los Altonato

La muerte de Kur'talos Ravencrest supuso un duro golpe para la moral de la Resistencia, pero Alhana creía en la causa y en la victoria. No se dejó vencer por la pérdida y la desmotivación. Gracias a ello, pudo soportar los constantes ataques de los demonios hasta que, un renovado Jarod Shadowsong, reagrupó a los últimos combatientes de la Resistencia y los dirigió camino a la victoria.


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Alhana en su adolescencia acompañada por Shayana, su mentora.

La victoria dejó en la boca de Alhana un sabor agridulce. Habían derrotado a los demonios y repelido la invasión de la Legión Ardiente, pero el precio que pagaron por ello fue muy elevado. Grandes ciudades como Suramar y Zin-Azshari quedaron completamente borradas del mapa, sumergidas o destruidas. El mundo había cambiado y Alhana debía adaptarse a él. Además, su mentora había caído en la batalla. Los intentos de búsqueda de su cuerpo fueron infructuosos ya que debido a la implosión del pozo de la eternidad el mundo había cambiado por completo

Sola, vagó por los bosques de Vallefresno durante años, sin un lugar al que ir. El único sentimiento que había tenido de pertenencia a un hogar fue bajo la tutela de Shayana, y ella había muerto. Desconocía si sus padres seguían vivos, ni si quiera les había conocido. No sabía cuáles habían sido los motivos por los cuales decidieron abandonarla. No tenía a dónde ir.

Sus años erráticos acabaron cuando se fundó el cuerpo de Las Centinelas, al cual se unió sin pensarselo dos veces. Era una oportunidad perfecta para servir a su patria.

"Nunca tuve el talento necesario para ser una guía espiritual de mi pueblo, pero hay otras formas de ser útil a la sociedad" 

Época de las CentinelasEditar


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Thalas y Alhana

"Estos hechos tienen lugar entre los años -9400 y 25"

Alhana rondaba el mi lenio de edad cuando se unió al cuerpo de las centinelas. Fue destinada a la región que se conoce actualmente como Frondavil, donde se instaló y conoció a Thalas, del que se enamoraría y se casaría años después.

Durante todos aquellos años, cumplió con su deber de salvaguardar aquellas tierras, así como de proteger a su familia. Había dado a luz a dos hijos: Alhanthalas y Nylinda, los cuales eran el mayor tesoro que había poseído jamás. Para ella, eran la razón de levantarse un día más y ver cómo crecían y se convertían en adultos


Cronología de acontecimientos importantes:


  • 3ra guerra.jpg

    Alhana luchaba llevando un arco y una guja lunar

    Año -9300: La guerra del sátiro pilló por sorpresa a la jóven e inexperta elfa de la noche. Vagaba por los bosques de Vallefresno, guiándose por una extraña sensación, un sexto sentido que le decía que algo malo estaba a punto de suceder. Conoció a Thalas, un aprendiz druida de Raalas Colmillo de Fuego, quien ordenó que acompañara a la elfa a investigar esa oscura presencia que le inquietaba. Sin quererlo ni beberlo, se encontró de pronto en medio de la refriega. Las tropas, lideradas por Tyrande, Malfurion y Shandris estaban asediando Satynaar. Alhana y Thalas se unieron a sus filas para prestar su ayuda a los héroes de los kaldorei.
  • Año -6400: Alhana vuelve a Vallefresno, encontrándose de nuevo con Thalas. Fue en ese momento cuando se enamoró de él.

  • Año -3500: Alhana y Thalas se unen bajo la luz de Elune. A partir de este momento los dos caminarían por el mismo sendero.

  • Año -2000: Alana es ascendida a capitana de división de las Centinelas, pasando a dirigir a un pequeño grupo de las mismas al norte de vallefresno (Frondavil)

  • Año -975: La guerra  del Mar de dunas. Alhana y sus centinelas son convocadas a luchar por su pueblo contra la amenaza de los Qiraji. Estuvo a punto de morir en esta batalla, pero la suerte estuvo de su lado. Al finalizar la guerra, Alhana dejaría el cargo de Capitana para dedicar más tiempo a su familia, aunque no abandonaría del todo las Centinelas.

  • Año -475: Alhana da a luz a su primer hijo, al que llamaría Alhanthalas.

  • Año 17: Alhana da a luz a una hija a la que llamaría Nylinda

Nota: He creado una campaña personalizada de WCIII: TFT en la que se pueden jugar todos estos acontecimientos. Puedes descargarla aquí: http://bit.ly/2bbUENc (instrucciones dentro)


La tercera GuerraEditar


Alhana vívia en Frondavil cuando la legión llegó a Azeroth. Tras la última guerra, la del Mar de Dunas, la vida de la elfa de la noche había sido pacífica y tranquila, viendo cómo crecían sus hijos. Un día como otro cualquiera, Alhana se encontraba en un claro del bosque de Vallefresno tratando de cazar un ciervo. Fue entonces cuando escuchó un cuerno de guerra y vió a las tropas de los demonios adentrarse en el bosque. La legión había regresado.

Al principio, no podía creer lo que veían sus ojos. Le entró pánico, miedo. La sensación no era nada comparada con la de hace diez mil años. En aquel entonces no tenía nada que perder, era joven e inexperta; pero ahora, tenía una familia, tenía dos maravillosos hijos, Thalas y Nylinda. Por un momento, le temblaron las piernas e era incapaz de correr, su cuerpo le fallaba, no le respondía. No obstante, se las arregló para poder continuar y correr hacia donde estaba su familia.


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Alhana y su hija Nylinda

Durante el camino, Alhana fue perseguida por los demonios. Ella trataba de esconderse entre las sombras para despistarles, pero hubo a una en especial que no pudo engañar: Xaranna, una sayaad que al parecer se encontraba al mando de la invasión en esa parte del bosque. La súcubo trató de jugar con Alhana, e incluso la retó a quién llegaba primero a donde se encontraba su familia. Por alguna extraña razón, la súcubo conocía su paradero.

Para cuando Alhana llegó al claro donde se encontraba su hogar, ya era demasiado tarde. Los cuerpos de Thalas, Alhanthalas y Nylinda yacían inmóviles en el suelo, siendo devorados por manáfagos. La ira, el odio y la tristeza se apoderaron del cuerpo de la kaldorei, quien cargó contra los manáfagos, eliminándolos con crueldad. El dolor que sentía Alhana por la pérdida de sus hijos y su marido era indescriptible.

Fue entonces cuando escuchó una carcajada detrás suya, a unos pocos metros de distancia. Era Xaranna. La súcubo empezó a jactarse de la muerte de sus familiares. Era una experta en saber infligir dolor.

Alhana no pudo contener más la rabia y el odio, y cargó, sin pensárselo dos veces. El combate fue breve. La elfa de la noche era incapaz de mantener la concentración y los movimientos de la súcubo eran muchísimo más rápidos que los de ella. Además, se encontraba fatigada después del largo camino que había tenido que recorrer, esquivando a los demonios, para llegar a su hogar.

Tras ser abatida por la súcubo, le suplicó que acabase con su vida, pues ya no le quedaba nada en este mundo por lo que vivir. La súcubo, sabiendo que Alhana era incapaz de quitarse la vida por voluntad propia, la dejó vivir, pues sabía que una eternidad sintiendo el dolor de la muerte de sus hijos y marido, era mejor que darla una muerte rápida.

Alhana quedó tendida en el suelo durante unas horas. Habría muerto de no ser porque un grupo de centinelas que pasaron por aquel lugar la cogieron y curaron sus heridas.

Después de todos estos sucesos, Alhana no volvería a ser la misma

Pasaron varios meses hasta que Alhana se recuperó de sus heridas. Cuando lo hizo, volvió al lugar donde una vez había sido su hogar. Cavó tres tumbas simbólicas, pues los restos de su familia habían desaparecido, quizás descompuestos, quizás un animal salvaje se los habría llevado para alimentarse. Fue en ese momento en el que apareció un renovado Illidan, que había consumido la calavera de Gul'dan, y ofreció a Alhana unirse a su siniestra cruzada. En un principio, como era de esperar, Alhana rechazó la oferta. El asco que le transmitía Illidan era palpable, pero eso no hizo que Alhana escuchara cuáles eran sus intenciones. Tras un tiempo meditando la decisión, la kaldorei comprendió que la única forma de vengar a su familia era derrotando a la Legión Ardiente, eliminar todo demonio viviente en este mundo y en todos los demás. Las Centinelas no serían capaces de lograr tal propósito


Terrallende y el Templo OscuroEditar


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Alhana, llorando la muerte de Thalas

Durante el viaje por Terrallende, la kaldorei fue acompañada por Picopresto, un hipógrifo criado en los bosques de Vallefresno. Al poco de llegar al Templo Oscuro, un instructor se asignó a cada grupo de cazadores de demonios. Alhana apenas conocía a nadie allí, además, le parecía absurdo ponerse a hacer amigos, pues sabía que no todos iban a sobrevivir a lo que estaba por llegar. Había perdido tanto. Su corazón se había envuelto en una gruesa armadura de diamante. No lo abriría jamás.

Lo primero que le dijo el Maestro que se le asignó a Alhana fue que iba a morir. Aquel "cumplido" le sentó como una patada en la boca del estómago e hizo que su sangre hirviese de rabia. Más tarde lo comprendió. A él le daba igual si ella moría, era una forma de purgar a los débiles.

El entrenamiento físico comenzó poco después de la asignación. Para ella fue fácil aprender a manejar las gujas, puesto que en alguna ocasión había empuñado este tipo de arma como centinela. Lo dificil fue aprender a combatir sin usar el sentido de la vista. Pero la sed de venganza, el odio y la ira fueron suficiente motivación para fortalecer su espíritu guerrero

Pero... lo realmente horrible del entrenamiento para ella no fue lo físico. Era incapaz de sacarse aquella imagen de la cabeza, la de su familia asesinada. Cada vez que le venía a la mente, se derrumbaba y su cuerpo flaqueaba. Lo pagó caro, muy caro. Su maestro tenía buen instinto para percibir las debilidades de los demás. La de Alhana no fue distinta y empezó a usarla para torturarla mentalmente, alimentando aún más sus emociones negativas. Tras varios meses de entrenamiento y tortura, llegó el día en el que recordar esa escena ya no le transmitía tristeza ni dolor, tan sólo odio, rencor y venganza. Cada vez estaba más preparada.


El RitualEditar


"Lo peor está por llegar" Las palabras del instructor resonaban en la cabeza de la elfa de la noche. Sabía que otros cazadores de demonios se habían sometido al ritual y que no todos sobrevivían. Desconocía qué era lo que debía hacer para superarlo, no obstante, una cosa sí sabia: no era una tarea fácil. Había llegado el momento de la verdad. Esperaba que el entrenamiento que había recibido durante el tiempo que había estado en el templo oscuro le sirvieran de algo para lo que estaba por llegar.

Alhana tenía la sensación de que su corazón le iba a explotar. Estaba nerviosa y no era para menos. En unos instantes se decidiría su futuro: vivir y ser una cazadora de demonios o morir en el intento.

La debutante elfa de la noche entró en un círculo grabado con runas de color rojo. Acto seguido, el instructor murmuró un hechizo en la lengua de los demonios y un campo de fuerza apareció alrededor del círculo. Era imposible salir o entrar. Un instante después, un demonio emergió en frente de Alhana.

La sayaad resultó ser Xaranna. El cómo había acabado allí, era totalmente desconocido para ella. Los recuerdos afloraron en su mente. Recordó a Thalas, recordó a sus hijos, recordó el olor a carne quemada y en descomposición que le sobrevino aquel fatídico día. Le sobrevino la melancolía. Perdó la concentración y la súcubo atacó. Su látigo se había enredado en su mano derecha. Recobró la compostura y recordó su entrenamiento.

La ira se apoderó del cuerpo de la kaldorei y cargó hacia la súcubo. Tiró con fuerza del látigo que tenía enredado en su mano y logró arrebatárselo a la sayaad. Las púas del mismo se habían quedado clavadas en su piel, pero apenas sentía dolor. Fue algo que el demonio no se esperó y en un abrir y cerrar de ojos, la súcubo yacía en el suelo partida en dos.

Lo que venía a continuación no se lo esperó en absoluto. "Ahora cómete su corazón y bebe su sangre" - Ordenó el maestro cazador de demonios. Alhana desenvainó una pequeña daga que llevaba colgada del cinturón y abrió el pecho del demonio. Le arrancó el corazón, el cual aún latía en sus manos. La piel de Alhana parecía arder cuando sostenía aquella masa de carne sangrienta. Tragó saliva. Era vomitivo. Cerró los ojos y lo mordió.

Tardó alrededor diez minutos en comerlo, pero para ella esos diez minutos fueron como 10 años. Cada vez que le pegaba un mordisco a aquella amalgama de carne, le entraban ganas de vomitar. Aún notaba la carne en su estómago, el cual le empezó a doler.

El ritual de la unión del alma de la kaldorei con la del demonio acababa de comenzar. Era como estar en una pesadilla. La imagen de la destrucción de la legión, los infinitos ejércitos, los mundos destruidos y las razas esclavizadas bajo el yugo de la legión. El terror invadía el cuerpo de Alhana. ¿Cómo íbamos a destruir un ejército de tal magnitud?. El dolor se volvía cada vez más insoportable. Cerró los ojos, pero fue en vano. Seguía viendo a los demonios, en todos los planos, en todas las líneas temporales, masacrando millones y millones de vidas. Tal era el dolor y el espanto que su cuerpo dejó de reaccionar. Sus músculos se movían sólos, era incapaz de controlarlos, comenzó a arañarse la cara, los ojos, sin saber lo que estaba haciendo. Tan solo quería que parase. Las visiones pararon cuando terminó de arrancarse los ojos. Había sangre por todas partes y, debio a la pérdida de la misma, acabó cayendo inconsciente en el suelo. Todo no había hecho nada más que empezar.

Cuando despertó, escuchó la voz de su maestro.

— Ahora, álzate Alhana "Felwhisper" y juntos derrotaremos a la Legión Ardiente. —El maestro me entregó la venda que cubriría mi rostros desde entonces.

Había vuelto a nacer

NathrezaEditar


En un momento durante su estancia en el templo oscuro, Alhana acudió junto a Illidan y los demás cazadores de Demonios al planeta natal de los Nath'rezim, también conocidos como los Señores del Terror. Durante la batalla, un poderoso capitán Nath'rezim conocido como Nerothar se enzarzó en una sangrienta batalla contra la cazadora de demonios.

Con gran dificultad, y en parte suerte, Alhana consiguió vencer al Señor del Terror y se quedó su arma, Baalzephon, filo de Nathreza, la cual había quedado partida en dos pero que sería reforjada más adelante en dos espadas gemelas gemelas: Baal y Zephon.


Mardum y la Cámara de las CeladorasEditar

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Alhana durante los sucesos acaecidos en Mardum y la cámara de las celadoras

Cuando los ejércitos de Azeroth formados por la Horda y la Alianza unieron sus fuerzas con los Sha'tar, el templo oscuro se vio asediado. Alhana maldijo la invasión, ya que iba a retrasar, de una manera u otra los planes de Illidan y por lo tanto, también su venganza. Tras verse asediados, Illidan mandó a los cazadores de demonios a Mardum, a rescatar un artefacto que permitiría viajar a los mundos controlados por la Legión, incluído Argus. Alhana no vaciló en ningún instante y fue de los primeros Illidari en atravesar el portal hacia aquel planeta desolado. Durante la invasión, se le entregó un sable vil, una montura que era capaz de obedecerla y seguir sus órdenes. En honor a Picopresto, hipógrifo que su demonio interior había asesinado, llamó a su nuevo compañero Mal'gris, un anagrama de la palabra lágrimas.

Estaba sedienta de venganza. Cuando hubieron logrado su objetivo, al volver al templo oscuro, descubrieron que Illidan había sido derrotado. En vano, luchó contra las Guardianas pero éstas la aprisionaron y la llevaron a la cámara de las celadoras.

No fue hasta unos años más adelante cuando las celadoras les liberaron. Eso confundio a Alhana. Se esperaba que le liberara cualquier otra cosa, nunca las propias carceleras. Fatigada y sin fuerzas, pues había estado años sin poder moverse, caminó por los largos pasillos de las cámaras hasta que lo vio con sus propios ojos. Los demonios estaban invadiendo Azeroth. Fue a desenvainar sus armas, Baal y Zephon,  pero se dio cuenta de que no las llevaba, que en algún momento, las celadoras se las habían quitado y no sabía donde estaban. No tardo en hacerse con unas gujas de un compañero Illidari que había fallecido y empezó a matar y matar demonios, absorbiendo sus esencias mientras recuperaba fuerzas. Cuando consiguió escapar de la cámara, algunos de los Illidari se separaron. Alhana decidió seguir a Kayn Furia del Sol, pues al igual que él, confiaba ciegamente en su maestro. Después de tomar la decisión, Alhana fue a Kalimdor. Deseaba volver a ver a su familia, aunque fueran sus tumbas, a decirles que pasara lo que pasara, conseguiría su ansiada venganza


La Vanguardia IllidariEditar


Poco antes de escapar de la cámara de las Celadoras, hubo un conflicto entre Kayn y Altruis, principalmente debido a las diferencias en cuanto a sus ideales. Mientras que Kayn confiaba plenamente en los planes de Lord Illidan y en la misión, Altruis afirmaba que había sucumbido a su demonio interior, y que el traidor no era de fiar.

Alhana fue uno de otros tantos cazadores de demonios que dieron la razón a Kayn. A pesar de ser un elfo de sangre, a ella no le importaba. La lealtad estaba por encima de una cuestión de razas. Fue entonces, siguiendo las órdenes de Kayn y líderes, cuando se le encomendó la tarea de dirigir un grupo de élite de cazadores de demonios, fieles a los ideales de Lord Illidan, quienes lucharían en primera línea contra las huestes de la Legión Ardiente.

Tras comprometerse a cumplir las órdenes de sus superiores, Alhana decidió partir a Frondavil, donde acabaría encontrándose con Karanthas Ocaso Estelar, el primer miembro en ingresar en la Vanguardia Illidari

Exploración de AzsunaEditar

Alhana estuvo prisionera durante varios días en manos de la Legión Ardiente, pero su voluntad y determinación, así como su fuerte deseo de destruirla, impidió que lograran persuadirla y convertirse en una jurapenas. Cuando todo parecía perdido, fue rescatada por un cazador de demonios que se encontraba por aquel lugar.

Tras recuperarse, continuó su labor de exploración de Azsuna, centrando sus esfuerzos en encontrar alguna pista de Gul'dan o del cuerpo de Lord Illidan Tempestira. Por desgracia, no encontró nada relacionado sobre esto último, pero si recabó información valiosa sobre la presencia de la Legión Ardiente en Azsuna.

AparienciaEditar

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Alhana es una elfa de la noche cuya altura ronda 195 cm. Tiene un cuerpo esbelto y bien proporcionado. Su cabello, que anteriormente fue de un color azul oscuro, es ahora color carbón debido a la constante exposición a la energía vil, que ha acabado corrompiendo físicamente su cuerpo. Dos cuernos brotan de su cabeza, los cuales recuerdan a los de un carnero.  Sus ojos, seriamente dañados por el ritual de iniciación de los cazadores de demonios desprenden un brillo de color verde vil. Unas marcas con forma de garra en ambos lados de la cara adornan su rostro. Tiene unos tatuajes en ambos brazos de color morado, los cuales le ayudan a canalizar algunos hechizos y a contener a su demonio interior. En su vientre, se pueden observar varias cicatrices de cortes pasados y alguna que otra puñalada. Su andar es altivo y confiado.




PersonalidadEditar

Alhana nunca fue la kaldorei más alegre y divertida, pero era una elfa amable y sociable, muy entregada a su familia. Debido al duro golpe que sufrió, en el que perdió a toda la familia que le quedaba, el corazón de la kaldorei acabó cerrándose por compleeto. La amabilidad fue sustituida por la frialdad, y la sociabilidad por la distancia y la desconfianza. La semilla de la venganza y el odio comenzó a florecer en su interior, que acabó por ahogar su naturaleza y esencia, convirtiendo a la Kaldorei en una máquina de matar.

La confianza de Alhana es dificil de ganar. Si bien es imposible para alguien que no pertenece a su condición, no lo es para los cazadores de demonios y puede que, en algunos casos, alguien de su raza.

Alhana suele mostrarse por lo general reservada. Es una mujer de pocas palabras, directa, concisa y objetiva. No tiene reparos en decir lo que piensa. También en ocasiones, suele mostrarse melancólica y triste, pues en su memoria florecen los recuerdos de su familia. Pese a que el entrenamiento ha endurecido su fortaleza psíquica, en ocasiones puede tener momentos de debilidad.

En cuanto al sentido del humor, no ha cambiado tanto desde que es una cazadora de demonios. Es algo que conserva desde siempre. Se trata de un humor algo retorcido y en ocasiones no duda en hacer chistes y burlas, que pueden llegar incluso a ser molestas. Actualmente, los chistes sobre la ceguera y la visión se han convertido en el punto fuerte de su repertorio.

Puede llegar a mostrar cierta empatía con algunos cazadores de demonios de su confianza, pero no es lo normal. Por lo general, considera que la empatía es una cualidad negativa en un cazador de demonios, pues piensa que a través de ella se pueden crear lazos afectivos que podrían poner en riesgo sus objetivos.

El sentimiento de culpa florece en ocasiones en la conducta de Alhana. Siente que ha fallado como esposa y madre a su familia, no estando presente en el momento en el que Xaranna (que se convirtió en su demonio interior más adelante) los asesinó. En ocasiones, la Sayaad trata de jugar con ella atacándola por este flanco. Alhana sabe que se aprovecha de ello y aunque consigue silenciar la voz de su demonio interior, no impide que en ocasiones se muestre enfadada e iracunda.

La paciencia no es una virtud en la Kaldorei. Aunque es posible que tenga más paciencia que otros cazadores de demonios, no es ilimitada y puede llegar a perderla en cuestión de minutos o segundos. Lo normal en Alhana es reflexionar sobre sus actos antes de hacer sus movimientos, calculando todas las variables posibles. No cae ante en el insulto fácil. Esto no quiere decir que, en alguna ocasión, se le puedan cruzar los cables y actuar antes de pensar, pero no es lo normal.

Considera al resto de razas (a excepción de los Draenei) como niños. Alhana es una Kaldorei milenaria. Ha vivido muchos acontecimientos y guerras. Piensa que el resto de razas no pueden comprender el sacrificio que ha hecho, ni el dolor que siente, ni lo que supone perderlo todo. La falta de experiencia y la inmadurez serán dos atributos presentes en su mente cuando hable con alguien de otra raza.

Alhana ha conseguido sacar provecho a su dolor psicológico. Durante el combate, la Kaldorei es capaz de canalizar el odio, la tristeza, la culpabilidad, la ira y la venganza en sus ataques, potenciándolos con una fuerza sobrehumana. Además, sus años de experiencia en combate le han dotado de una gran pericia en combate y estrategia. También es capaz de usar esta cualidad para mitigar el dolor y aguantar las arremetidas del enemigo, llegando incluso a no sentir dolor físico. No obstante eso no impide que pueda morir por las heridas.

Por regla general en el combate, Alhana utiliza gujas como el resto de los cazadores de demonios. Sin embargo, muestra la misma pericia combatiendo con espadas, llegando a preferir estas últimas para el combate.

Familiares y compañerosEditar

RelativosEditar

  • Elfa de la Noche.gif Shayana (Mentora, Presuntamente Fallecida en la Guerra de los Ancestros)
  • Kaldorei DH chico.gif Netharel (Mentor en Cazador de Demonios, Fallecido)
  • Elfo de sangre.jpg Varedis (Mentor en Cazador de Demonios, Fallecido)
  • Sayaad.gif Xaranna: Alma vinculada

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