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¡La Garra Negra azota Costasur!

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¡La Garra Negra azota Costasur!
Imagen de ¡La Garra Negra azota Costasur!
Información de la Batalla
Fecha 09/03/08 - 12/03/08
Beligerantes
Miembros de la Alianza
Comandantes
Daerloth Brethil Argulan
Alahte Rencomuerte
Desconocido
Foro.png

TrasfondoEditar

Resumen: 09/03/2008Editar

Laderas de Trabalomas, medianoche.

La noche había tapado con su negro velo la entrañable Costasur. Pescadores, campesinos y demás aventureros dormían plácidamente sin imaginar lo que aconcetecería minutos después. No muy lejos de allí, tres individuos cabalgaban a paso tranquilo en dirección al poblado, intercambiando procacidades acerca de lo maravilloso que sería exhumar el cementerio entero de Costasur y hacer que los caídos se nutriesen de la cálida y reconfortante sangre.

Encabezaba la marcha Daerloth Brethil Argulan, del cual decían en Scholomance que pronto alcanzaría el grado de Gran Maestro Oscuro, aquél que obtuvo Kel'Thuzad, seis años ha. Completaban la comitiva el Caballero de Sangre Alahte Rencomuerte y un Nigromante con vastos poderes, cuya identidad no se logró reconocer, aunque mucho creyeron identificar al renegado Maldash. Concluido el conciábulo relativo a la reanimación de los cadáveres, el trío se apeó de sus monturas, y se apostaron en los lindes de Costasur, preparados para comenzar la ofensiva contra los humanos.

- La Plaga reanudará las incursiones armadas contra los perros de la Luz, Costasur será la primera que padecerá las inclemencias de la Garra Negra. - Comentó Daerloth mientras despachaba miradas desdeñosas a una patrulla.

El pequeño grupo pentró en el pueblo, completamente en silencio, su ataque sería como una pesadilla para los habitantes, tan sólo que ésta vez, no estarían dormidos. Los primeros en caer serían cuatro centinelas que vigilaban los establos. Tuvieron el supremo deleite de ser ajusticiados por Daerloth, el cual ensartó en sus desdichados cuerpos fragmentos de hielo que les atravesaron con facilidad y que escarcharon su epidermis hasta quedar en un tono azulado. La mirada de los ojos entornó un brillo pálido enfocado a un límite metafísico que les impelía dejar el mundo de los vivos, y a abrazar las sendas de la no-vida.

Alahte, mientras tanto, se contentaba con empaparse de sangre humana, cercenaba las cabezas con un ritmo acompasado, espléndido, empíreo. Gustaba de entrechocar las cabezas de los guardias que acto seguido se desplomaban inertes contra el suelo. Ya podían escucharse los alaridos de terror, la población sellaba las puertas y ventanas de sus casas, rezaban a la Luz, a fin de que expulsase a la sombra. Por desgracia para ellos, la fuerza a la que adoraban, fue devorada por los hijos de la Oscuridad.

Especialmente cruel fue la sistemática destrucción de los parroquianos embriagados de la vetusta taberna de Costasur, que, confundidos con la realidad y las difusas visiones que el alcohol les inspiraba, morían entre balbuceos incongruentes, astillando las sillas sobre las que caían desmadejados, manchando con su líquido vital las estancias del edificio.

Aquél nigromante, de identidad desconocida, acorraló a dos docenas de niños, mujeres y hombres en el callejón que da al concejo. Los finiquitó con su maestría en el arte de la nigromancia, en primer lugar invocó ráfagas de aire gélido, que inmovilizo a sus víctimas. Después, les flageló con dardos escarchados que laceraban sus espíritus y desgarraban sus carnes físicas, que se amontonaban en masas informes decorando macabramente las inmediaciones en las que se encontraban.

Oh, qué noche tan deliciosa para la Muerte. Cuán funesta y apasionantemente fulgurante la recordarían los necrófagos del cementerio que levantados por Daerloth, se dieron un festín con los cadáveres que en algún día fueron sus padres, hermanos, hijos o amigos.

- Antes de marcharnos, queridos compañeros, permitidme que plasme mi firma... - Daerloth seleccionó la cabeza de un joven paladín que yacía exánime a poca distancia de él. Practicó el mismo ejercicio de taxidermia que realizó semanas antes en Lunargenta. Le sacó los ojos y abrió dos cortes largos en sus mofletes, simulando una mueca sarcástica y execrable. Por último, introdujo en las cuencas un pergamino que contenía un mensaje destinado a un draenei llamado Arkhon Baal:

"Querido amigo, espero que la nueva decoración de Costasur, cortesía de La Garra Negra sea de tu agrado. Nos hemos esmerado profusamente con el único fin de estremecer y a la vez abrumar a los transeúntes que lo visiten. Sin duda alguna, te dedico a ti éste trabajo, y también a tus compañeros del Alba de Plata, que tanto se envanecen de haber tomado Castel Darrow en la irrisoria farándula que fue, La Supremacía de la Vida."

Resumen: 11/03/2008Editar

Vallefresno, Astranaar.

Dos Sin´doreis,cabalgaban a toda velocidad por Vallefresno con Destino,Astranaar. De vez en cuando lanzaban frías carcajadas que helaban hasta las mismísimas cortezas de los árboles. Era una tarde tranquila...se podía oir el canto de los pájaros...se podía oir,concentrándose,el murmullo del agua,como si ésta suplicase a aquellos dos Sin´doreis que detuviesen sus deseos de hacer realidad su pensamiento.

Dejaron de cabalgar cerca de la entrada de Astranaar,se bajaron de las monturas y lanzaron una última carcajada...eufóricos por el futuro que le iba a esperar a esa ciudad de Vivos.

Los dos Sin´doreis eran Alahte Rencomuerte y Daerloth Brethil Argulan.Pasados un par de segundos,Alahte agarró con fuerza el mango de Empírea,su espada;mientras Daerloth,comenzaba a proteger su cuerpo con magia.

Se lanzaron a la carga contra los dos primeros guardias de Astranaar,que estaban sentados contra la puerta,cansados de tanta tranquilidad.

Éstos dos Sin´doreis,aparecieron por sorpresa;Daerloth,extendió su brazo,señalando a un Guardia,y,lanzando un dardo helado,atravesó el pecho del Guardia. Éste cayó inerte al suelo con la piel aún más azulada,síntoma de hipotermia.

Alahte,más salvaje,empaló contra la pared de la puerta al segundo guardia,y,aprovechando que estaba empalado su enemigo,dio un fuerte giro con la espada,sacándola de la carne,rasgando el estómago.

Entraron con fuerza en Astranaar,segando las vidas de los civiles,luchando con facilidad contra los guardias,que luchaban con fiereza,pero una fiereza inútil contra ellos.

Un civil comenzó a avisar a guardias,que fueron contra Alahte Rencomuerte,que sacaba la espada del cuello de la última víctima.

Alahte,al verse rodeado,no tuvo más remedio que recurrir a la "magia",y alzando los brazos dijo:

-¡Que os consuma la propia tierra!-Dicho ésto,la tierra se puso de un color enfermizo y putrefacto,al mismo tiempo que cambiaban de color y aspecto los enemigos de Alahte que pisaban esa porción de tierra.Poco a poco,se iban pudriendo,cayendo al suelo inertes.

Lo mismo hicieron con Daerloth,rodearle. Éste,con total tranquilidad,se contrajo,como si de una pelota se tratase,y rápidamente extendió todas sus miembros,liberando una explosión que acabó con los guardias que le rodeaban. Dándose por satisfechos,Alahte y Daerloth,decidieron irse,hasta que Daerloth se dio cuenta de que no dejó su "firma".Buscó entre los cadáveres para ver si había algún paladín.Al no ver ningún paladín entre los caídos,decidió hacer un pequeño cambio.

-Daerloth,déjame a mí hacer los honores...-Pidió Alahte,empapado de sangre mirases donde mirases. -Psé...vale. -Respondió Daerloth con tranquilidad.

Alahte,avanzó unos metros hasta que creyó estar en el centro de la ciudad,y,alzando los brazos,comenzó a recitar otras palabras:

-¡Será la Muerte la que os enseñe a vivir! -Dicho ésto,los cadáveres de los guardias y civiles,comenzaron a levantarse poco a poco.

-Ale,ya está...¿te gusta,Daerloth? -Preguntó Alahte con una sonrisa maliciosa. -No está mal.Venga,vámonos. -Respondió Daerloth mientras indicaba a Alahte con el brazo que era hora de irse.

Éstos,volvieron a llamar a sus monturas,Maquiavelo,el Garañón de Alahte y Dorgannus,el Zancudo de Daerloth.Montaron en las monturas y desaparecieron en el espeso bosque.

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